Los mayos en Garcimolina

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Ya estamos a 30 del abril cumplido y aunque para muchos jóvenes esta fecha es solo un día más, para los que son más mayores el 30 de abril siempre tendrá un significado especial. Éste era el día elegido en nuestros pueblos para celebrar los mayos. Una fiesta muy antigua que con cariño nos recuerdan las mujeres de la Asociación ‘El Sabinarejo’.

El mayo se celebraba prácticamente en toda la provincia de Cuenca y otras zonas limítrofes como la Sierra de Albarracín, aunque cada pueblo tenía sus peculiaridades y variaciones en los textos. Con la llegada de mayo se celebraba la entrada de la primavera con sus flores y sus frutos. Se trata de una antigua tradición, pues el Archivo Municipal de Cuenca conserva un documento de 1507 que hace la siguiente mención:

Cuenca, 27 de abril de 1507. Este día, los dichos señores Corregidor y Regidores mandaron que por quitar escándalos que hay en el traer armas los mozos que andan con los Mayos y porque este año pasado mataron un mozo, mandaban que ningún mozo ni personas con los Mayos traigan armas, sopena que las hayan de perder, y mandan pregonarlo en la Plaza de la Picota y otras plazas”.

Concretamente en Garcimolina la fiesta empezaba por la tarde, los mozos se iban a la huerta y cogían ramas de cerezos y perales en flor, para las ‘enramás’. Al llegar la noche se organizaba la ronda, que empezaba cantando el mayo a la virgen a las 12 en punto.

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Más tarde, cada chico seguido del grupo, se acercaba a la ventana de su chica elegida donde ponían la rama y cantaban los mayos, algunas veces acompañados de acordeón, laúdes y guitarras. Así empezaba la ronda por varias casas del pueblo.

En ocasiones, eran varios los mozos que querían ponerle el mayo a la misma moza, en ese caso se hacía una subasta y el que pagaba más era el que conseguía ese honor.

 

Descargar Mayos de abril completos

Las chicas esperaban nerviosas a ver quién les ponía el mayo, unas veces les gustaba el chico y otras no tanto.  Ellas como agradecimiento les bordaban un pañuelo, a veces con sus iniciales y se entendía que con ese chico debían bailar en las fiestas y celebraciones de aquel año.

También se cantaba el mayo a la mujer o la hija del alcalde y mientras se alejaban hacia la próxima casa cantaban la siguiente jota:

‘Si el mayo no ha sido a gusto,

y de tu gusto no es,

mañana si vas al baile

ponte el mandil al revés’.

 

A la mañana siguiente de cantar el mayo los chicos iban a  pedir por las casas para hacer una ‘zaura’ que venía a ser una gran comida entre todos jóvenes del momento.

Por la tarde en el salón del Tío Benito se celebraba el baile, este salón eran los bajos de la actual casa de Julio el de la fuente. De vez en cuando tocaban un corrido, una especie de vals ligerísimo donde las parejas bailaban a lo loco en torno a la columna y aunque había que agarrarse muy fuerte para no acabar en el suelo, resultaba muy divertido.

El día de Santerón, las caballerías se reunían en la plaza luciendo sus mejores galas, bonitas alforjas elaboradas para la ocasión. Los mayos debían llevar a sus chicas a la grupa de su caballo hasta la ermita, compitiendo para ver quién llegaba antes. Por la tarde, la gente que no había ido a la romería se dirigía a las eras del Pinillo a ver a ‘los veleros’ volver de Santerón y poco antes de llegar al pueblo volvían a hacer correr a las caballerías, armando juerga y llamando la atención.

Hoy en día la tradición de cantar el mayo se ha perdido en Garcimolina básicamente por la falta de mozos y mozas. Desde la Asociación de Mujeres queremos recuperar estas fiestas que forman parte de nuestro patrimonio cultural y poner a disposición de todo el mundo las letras y melodías.

En esta ocasión han sido Mari y Paco de los nueve los que se han animado a participar con sus voces y guitarra y aunque reconocen que nunca han oído los mayos en directo no han dudado ni un momento en dedicar estos versos a nuestro querido pueblo y a todos los garcimoliner@s que nos siguen desde lejos.

Nuestro amigo Rodrigo Pérez también ha querido participar en este artículo con los mayos que toca con su guitarra a la virgen en Santa Cruz de Moya.

Y ahora si nos despedimos no sin antes agradecer su colaboración a las mujeres del Sabinarejo, a Mari, Paco, Rodrigo, Rafael y Marian Marín, pues todos estos artículos se escriben gracias a la colaboración de nuestros vecinos y vecinas.

Texto: Anabel Blas

Fotos: Isabel Montesinos