«Entre la piedra y la fe, una fortaleza escribe su destino»
Bien fallados seades, leedores, en aqueste viage que passa por los siglos et torna los sones d’aquella sazon en que la fe, el açero et la cobdicia texieron el fado d’un regno. En los cartapacios que agora se siguen, damos el primer recreo de «El Eco de las Espadas», estoria que se arraiga en la Baxa Edat Media de Castiella, en aquellas terras bravas et de frontera que oy dia son llamadas Castiella-La Mancha.
Bienvenidos, lectores, a un viaje que atraviesa los siglos y resucita los ecos de una época donde la fe, el acero y la ambición tejieron el destino de un reino. En las páginas que siguen, presentamos el primer adelanto de «El Eco de las Espadas», una novela histórica que sumerge sus raíces en la Baja Edad Media castellana, en ese territorio agreste y fronterizo que hoy conocemos como Castilla-La Mancha.
Inicio del camino de la Vera, 1347
¿Qué secretos guardan las murallas del castillo de Moya?
En un mundo donde las órdenes militares —Santiago y Calatrava— pugnaban por el control de rutas sagradas y tierras baldías, un hombre, Juan González de Roa, «el mozo» (noble de segundo rango, no de alta nobleza, s. XV). Con su presencia en Moya (ficcionada s. XIV), como un encargo real temporal «por orden de Alfonso XI, para control en las zonas rurales de la Mancha y el valle del Tajo, de los mudéjares», como comisionado regio y labores de alcaide. Carga sobre sus hombros el peso de una misión imposible: sostener la unidad de su gente mientras el reino se fractura. Su historia, rigurosamente documentada, pero narrada con la pasión de la ficción, es el hilo que nos guía a través de intrigas palaciegas, batallas espirituales y la silenciosa resistencia de los peregrinos que, bajo la sombra de la Ruta de la Vera Cruz, buscaban redención.
¿Por qué desapareció un pueblo entero?
La lucha entre estos muros, las intrigas, la devoción mariana —encarnada en vírgenes aparecidas como la de Tejeda o Santerón— se entrelaza con leyendas templarias nunca confirmadas, pero imposibles de erradicar. Aquí, los setenarios de siete días (ya modernos), consagraban la fe en ermitas perdidas, mientras los campesinos y ganaderos de la heredad de la casa de labor de Casas de Garcimolina, (hoy apenas un eco en los archivos), labraban su supervivencia entre el olvido y la repoblación.
Una trama coral,1 un misterio histórico
Esta obra, estructurada como un tapiz de voces —caballeros, artesanos, peregrinos como el misterioso Herminio, cuyo mimbre simboliza la fragilidad humana—, alterna, eventos históricos verificables con relatos íntimos que desafían el tiempo. ¿Qué ocurrió realmente entre 1284 y 1292?, ¿Moya fue arrasada y sus emblemas borrados?, o no. ¿Por qué la Orden de Santiago perdió el control frente a Calatrava? Y, sobre todo, ¿quién traicionó a quién?
En esta primera entrega, descubrirán:
El Castillo de Moya: bastión entre dos mundos, donde el viento aún susurra las plegarias de los caídos.
La sombra de los Templarios: aunque no hay pruebas de su presencia, su herencia late en rituales y símbolos.
La emboscada en el nogueral: un joven caballero, Álvaro, enfrentará su primera prueba de sangre en defensa de los peregrinos.
«El Eco de las Espadas» no es solo una novela: es una invitación a caminar por senderos olvidados, donde cada piedra, cada documento rescatado del silencio (como el Censo de Pecheros de Carlos I que menciona por primera vez a Garcimolina), nos habla de un mundo que creíamos perdido.
Queridos lectores, os invitamos a un viaje por los caminos olvidados de la Serranía Baja conquense, donde la historia y la leyenda se entrelazan en cada piedra. «El Eco de las Espadas»no es solo una novela histórica: es una puerta abierta a ese territorio agreste y fronterizo que se extiende entre las despobladas sierras de Moya, los venerados santuarios de Santerón y Algarra, y las humildes aldeas y casas de labores, como Garcimolina, Santo Domingo o Fuentelespino de Moya, resistieron el paso de los siglos.
¿Reconocéis estos parajes?
Quizá os suenen sus nombres, evocadores y misteriosos, como ecos de un pasado que aún late en fuentes escondidas, en ruinas de ermitas y en senderos que serpentean entre sabinares. Esta es la tierra que pisaron los caballeros de Calatrava y Santiago, donde los peregrinos de la Ruta de la Veracruz buscaban refugio, y donde pastores y labriegos tallaron su existencia entre la devoción y la supervivencia.
El Castillo de Moya, erguido sobre su cerro como un centinela de piedra, domina este paisaje áspero y bello. Desde sus almenas se divisan las torres de vigía y los caminos que llevan a Santerón, con su ermita mariana rodeada de leyendas; a Algarra y su castillo, donde las romerías tejían comunidad, y a esos pequeños mundos —Las casas de labor y corrales de García Molina, Santo Domingo, Fuente del Espino—, cuyas fuentes y majadas fueron testigos mudos de historias cotidianas y extraordinarias.
¿Qué secretos guardan estos andurriales?
En «El Eco de las Espadas», cada lugar tiene su voz:
La casa de García Molina, una simple heredad o casa de labor, perdida en los documentos, que esconde la tenacidad de quienes repoblaron estas tierras.
Los bosques de nogueras, pinos y sabinas, donde bandidos y peregrinos se cruzaban en noches de luna menguante.
Las fuentes y lavaderos, puntos de encuentro donde se compartían noticias, temores, anhelos y esperanzas.
Esta es una historia de frontera, donde lo sagrado y lo profano se mezclan: las apariciones de vírgenes en encinares, los setenarios(ya muy modernos para esta historia), en ermitas aisladas, y las luchas entre órdenes militares por controlar no solo tierras, sino almas.
¿Por qué importa hoy esta historia?
¿Por qué estos parajes? —aunque hoy algunos sean apenas un recuerdo— moldearon la identidad de una región. En sus piedras, en sus documentos y en su tradición oral, encontramos las raíces de una resistencia callada: la de quienes, como el señor don Juan González de Roa, el peregrino Herminio o el caballero Álvaro, eligieron la lealtad a sus ideales frente a la conveniencia.
En esta primera entrega, descubriréis:
El Castillo de Moya en su esplendor, cuando sus muros albergaban tanto a señores como a pastores.
La ermita de Santerón, faro espiritual en un territorio peligroso.
La granja de Garcimolina, ejemplo de cómo la vida se abría paso, incluso en tiempos de guerra.
«El Eco de las Espadas» es una invitación a recorrer, con rigor histórico y pulso narrativo, esos lugares que, aunque os suenen lejanos, son parte de vuestra memoria. Porque la historia no solo se escribe en grandes ciudades, sino también en estos rincones donde el viento aún susurra nombres como Moya, Santerón, Algarra y Garcimolina …
Esta obra ha sido investigada con fuentes primarias, desde crónicas medievales hasta registros arqueológicos del cerro de Moya. Cada entrega irá acompañada de un anexo con bibliografía histórica para los lectores más exigentes.
Para no ser reiterativos, se han publicado todas las fuentes consultadas de un sola vez, al pie del documento, es la bibliografía total de la novela.
Ilustraciones y grabados que aparecen en la publicación:
Basados en las técnicas pictóricas de Jan Van Eyck (c. 1390-1441):
Maestro flamenco y pionero de la pintura al óleo en el Renacimiento nórdico. Es reconocido como una de las figuras fundacionales de la pintura occidental y máximo representante de la escuela flamenca del siglo XV. Su dominio técnico y conceptual revolucionó el arte europeo, especialmente mediante el perfeccionamiento de la pintura al óleo, lo que le permitió alcanzar cotas de realismo y simbología sin precedentes.
Características estilísticas y aportaciones técnicas
Hiperrealismo y precisión óptica:
Van Eyck elevó la técnica al óleo mediante el uso de capas translúcidas (glacis), lo que facilitó la recreación de texturas minuciosas en telas, metales, joyas y superficies naturales.
Su tratamiento de la luz, con gradaciones sutiles y sombras articuladas, confería volumen tridimensional y profundidad espacial a sus composiciones.
Simbología compleja y narrativa visual:
Integró en sus obras un repertorio de elementos simbólicos (espejos, frutas, animales, inscripciones) que operaban como capas de significado adicional, a menudo vinculadas a temas religiosos, morales o sociopolíticos.
Obras como El matrimonio Arnolfini (1434) son estudiadas por su densa carga alegórica y su capacidad para documentar la cultura material de la época.
Innovaciones técnicas y firmas autógrafas:
Perfeccionó la estabilidad y brillo de los pigmentos al óleo, superando las limitaciones del temple al huevo predominante hasta entonces.
Sus obras frecuentemente incluían inscripciones como «Als ik kan» (“Con lo que puedo”), reflejando una conciencia autoral innovadora para su tiempo.
Legado e influencia
Van Eyck sentó las bases estéticas del Renacimiento nórdico e influyó en artistas como Hans Memling, El Bosco y, posteriormente, en maestros del Barroco. Su obra marca la transición definitiva del Gótico internacional hacia un naturalismo empírico que anticipó desarrollos posteriores en Europa.
Conexión con reconstrucciones históricas y culturales
La estética de Van Eyck resulta singularmente adecuada para recreaciones visuales de escenarios medievales y protomodernos, tales como:
Escenas de vida cotidiana y poder señorial (ej.: el Castillo de la Moya o figuras como Gonzalo de Roa).
Entornos rurales y simbología sacra (ej.: peregrinos, cruces, arados y utensilios como cestos y canastos).
Narrativas históricas ambientadas en espacios como Santerón o el personaje del Zurdo, donde el detalle realista y la carga simbólica enriquecen la comunicación.
Su capacidad para integrar precisión documental con profundidad conceptual permite que las imágenes no solo ilustren, sino que interpreten contextos históricos, reforzando el axioma de que “una imagen vale más que mil palabras” en la divulgación del patrimonio cultural.
PIE DE PÁGINA
Narrativa coral:
Se refiere a un enfoque de narración donde la historia se relata por medio de diferentes voces o narradores, en vez de apoyarse en un solo punto de vista.Cada personaje, comúnmente desempeñándose como el personaje principal, proporciona una perspectiva singular de los acontecimientos, lo cual facilita la elaboración de una narración polifónica y enriquecida por la diversidad de experiencias y emociones. Este enfoque fomenta una interpretación más exhaustiva y minuciosa de la historia, dado que los sucesos se presentan desde múltiples puntos de vista, lo cual realza la complejidad y la autenticidad de la narrativa.
Fungir:
Desempeñar un empleo, cargo o función. “Desempeñar una función, a veces sin tener el nombramiento preceptivo”.
Setenarios:
Agrupaciones simbólicas de siete elementos en contextos espirituales o teológicos, destacando la relevancia del número siete, como símbolo de plenitud y perfección. Tradición cristiana, mística medieval; estas estructuras organizaban conceptos clave en grupos de siete, mostrando un marco para la reflexión y el crecimiento espiritual.
Los siete dones del Espíritu Santo: Sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.
Las siete virtudes: fe, esperanza, caridad, prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
Los siete pecados capitales: Soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza.
Las siete bienaventuranzas: Interpretadas a partir del Sermón del Monte.
Las siete peticiones del Padrenuestro: Cada una se considera un antídoto espiritual frente a los pecados o debilidades humanas.
Orden del Temple:
Conocida como los Caballeros Templarios. Fundada en 1119 por Hugo de Payns tras la Primera Cruzada, su misión original era proteger a los peregrinos cristianos en Tierra Santa.
Los pecheros:
Eran individuos pertenecientes al tercer estamento en la España del régimen antiguo, no pertenecientes a la nobleza ni al clero, y estaban obligados a abonar tributos directos a la Corona española. El término viene de “pecho” o “pecha” (tributos medievales). Principalmente, eran agricultores, artesanos y residentes de villas, cuya situación tributaria no se basaba en su riqueza, sino en su obligación de contribuir.
Alfoz:
Se trataba de un término de la era medieval que se utilizaba para referirse a un territorio rural bajo la jurisdicción de una villa principal, en el que se congregaban diversas aldeas. Poseía responsabilidades fiscales, judiciales y militares, desempeñando un papel crucial durante la Reconquista.
Señorío de realengo:
Tierras bajo control directo del rey, en contraposición a las tuteladas por nobles o la Iglesia, el monarca podía concederlas por merced o venta.
Vísperas:
Los miembros de la Orden de Santiago practicaban un rito denominado la Plegaria del Caballero, que se sincroniza con las horas canónicas de la Iglesia.Rezaban en momentos específicos del día. Laudes, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas. La misa conventual y la liturgia de las horas, pilares esenciales en su vida espiritual.
Prácticas de armas abiertas
En los castillos de las órdenes militares solían realizarse, en espacios amplios y despejados dentro del recinto fortificado, como el patio de armas. Este era el corazón del castillo, una gran explanada central donde los caballeros entrenaban en combate cuerpo a cuerpo, manejo de espadas, lanzas, arcos y tácticas de formación. Además del patio de armas, algunos castillos contaban con terrazas exteriores o explanadas cercanas que también se usaban para ejercicios ecuestres y simulacros de batalla. Estos entrenamientos eran esenciales para mantener la disciplina y la preparación militar de los caballeros, guerreros altamente entrenados.
Pertenencia a un grupo:
Es cuando un individuo se siente parte de un conjunto de personas que comparten algo en común: afición, cultura, ideología, actividad o una edad…
Bordón:
Cayado largo de madera que sirve de apoyo durante el camino y tiene un significado simbólico en la peregrinación. Su uso se remonta a la Edad Media y suele estar coronado por un puño del que cuelga una calabaza.
Limosnera:
Típica de la época, era un recipiente sencillo, a menudo de tela o cuero, que servía para llevar la limosna que se recogía de donantes.
Ucronías:
Relatos que imaginan cómo habría sido la historia si un hecho del pasado hubiera ocurrido de forma diferente. Es decir, son reconstrucciones ficticias de la historia basadas en un punto de divergencia.
La Carola:
Danza medieval en círculo, acompañada por el canto de los propios bailarines. Aunque no se han conservado partituras específicas, los instrumentos que solían acompañar este tipo de danzas incluían:
Tamboriles: Marcaban el ritmo con golpes constantes.
Flautas dulces: Añadían melodías suaves y fluidas.
Cornamusa: Un instrumento de viento similar a la gaita, con un sonido potente.
Chirimía: Antecesora del oboe, con un timbre agudo y expresivo.
Laúd: Instrumento de cuerda pulsada que aportaba armonía.
Castañuelas: Utilizadas para marcar el ritmo con percusión manual.
CRONOLOGÍA DE LAS ÓRDENES MILITARES
Orden de Santiago (1210 – 1300)
Justificación: Tras la conquista de Moya por Alfonso VIII de Castilla en 1210, la villa y su castillo fueron entregados a la Orden de Santiago para su defensa y repoblación de la frontera con al-Ándalus. Es el dominio más largo y estable.
Evidencia: Documentos reales de donación y confirmaciones posteriores de la posesión Santiaguista.
Orden de Montesa (1300 – 1304)
Justificación: Mediante una bula papal (Sane Considerante) del Papa Bonifacio VIII (11 de julio de 1297), se autorizó al rey Jaime II de Aragón a crear la Orden de Montesa y asignarle los bienes de la disuelta Orden del Temple en la Corona de Aragón. Sin embargo, Jaime II formalizó la cesión de Moya (que era castellana, no aragonesa) a Montesa en 1300, buscando fortalecer esta nueva orden en la frontera.
Fecha exacta de finalización:
Justificación: La cesión de Moya (territorio castellano) a una orden aragonesa (Montesa), generó un conflicto diplomático entre Castilla y Aragón. Mediante el Tratado de Torrellas (8 de agosto de 1304), que fijaba las fronteras entre ambos reinos, Jaime II de Aragón acordó devolver Moya a Castilla.
Evidencia: Bula papal de 1297, documentos reales aragoneses de cesión a Montesa (1300) y texto de la sentencia arbitral del Tratado de Torrellas (1304).
Fin del dominio directo de las órdenes militares (1304 en adelante).
Justificación: Cumpliendo el Tratado de Torrellas, la Orden de Montesa, dejó Moya, que volvió a la Corona de Castilla bajo el rey Fernando IV.
A partir de entonces, Moya fue gobernada por señores laicos nombrados por el rey (Señorío de Realengo 7), aunque mantuvo vínculos históricos con Santiago y tuvo Comendadores santiaguistas en su territorio. Nunca más volvió a estar bajo el dominio directo de una orden militar como villa propia.
Evidencia: Aplicación del Tratado de Torrellas y aparición de tenentes.
Conflictos que marcaron la región
Guerra Civil Castellana (1366–1369): Moya fue escenario de enfrentamientos entre los bandos de Pedro I «el Cruel» (apoyado por Inglaterra) y su hermanastro don Enrique de Trastámara (respaldado por Aragón y Francia). La guerra dejó la zona devastada y sembró el caos institucional. Las órdenes Militares, tanto la Orden de Santiago como la de Calatrava, intentaron hacerse con el control de Moya, aprovechando su valor defensivo y su ubicación clave en las rutas entre Castilla y Aragón.
Consecuencias para la población, el auge del bandolerismo. Tras conflictos como la Guerra de los Dos Pedros (1356–1369), muchos soldados y mercenarios quedaron sin paga ni señorío. En la Baja Sierra esto se tradujo en: Grupos armados itinerantes, no eran ejércitos regulares, sino bandas de excombatientes desmovilizados, mercenarios sin contrato.
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¿Es un símbolo protector?: la cruz es ampliamente utilizada en diversas culturas y religiones.
Utilizada como un amuleto o talismán, para protección o buena suerte.
En el cristianismo, la cruz es un símbolo central que representa la muerte y resurrección de Jesucristo, y su significado es profundamente espiritual. Los cristianos pueden usar una cruz como un recordatorio de su fe y como un símbolo de protección y bendición divina.
El uso de la cruz, como símbolo protector o como amuleto, no es exclusivo del cristianismo. En muchas culturas y tradiciones religiosas, la cruz se considera un símbolo de protección y poder.
En el antiguo Egipto, la “Cruz Ansada”, era un símbolo de vida y fertilidad. Representa la vida eterna y renacimiento, y se consideraba un amuleto protector.
La religión celta, la cruz celta se usaba para proteger a las personas de los espíritus malignos y las fuerzas negativas.
El significado y uso, pueden variar según la tradición religiosa o cultural.
Su poder simbólico sigue siendo fuerte, para personas que creen en la cruz como símbolo y poder protector.
La primera cruz simbólica, utilizada con finalidad mágica, es la Cruz Griega, realizada con cuatro brazos perpendiculares entre sí y del mismo tamaño.
Los brazos se estrechan al llegar al centro y se ensanchan en los extremos.
El 24 de abril de 1147, el papa Eugenio III les concedió el derecho a llevar permanentemente la cruz.
Sencilla, pero ancorada o patada, que simbolizaba el martirio de Cristo.
Cruces siglo XVI, talladas por albañiles o artesanos, por encargo.
Detalle de cruces, de la capilla de Santa Elena, en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén.
La cruz como símbolo protector
ICONOGRAFÍA MEDIEVAL Y POSTERIOR
Investigación israelí en la iglesia del Santo Sepulcro:
Las cruces grabadas en el antiguo muro de piedra de la capilla de Santa Elena.
En la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, (imagen superior).
Fueron grabadas por albañiles medievales, no son grafitis, son algo más elaborado.
“Si eres un peregrino, pagas a un sacerdote, otro tanto, a un artesano. Éste, talla una cruz para ti en beneficio de tu alma y de las almas de tus familiares”. Una cruz especial en el lugar más sagrado del cristianismo.
Se creía, que eran grafitis. Los investigadores, que trabajan en la iglesia, afirmaron que podrían haber sido realizadas por albañiles medievales, y por encargo de peregrinos.
Todas las cruces, tienen la misma profundidad e incluso la marca del albañil, fechándolas provisionalmente, en el siglo XV.
LA CRUZ COMO SÍMBOLO PROTECTOR Y MÁGICO
Juegan un papel importante, en los procedimientos mágicos, y son consideradas portadoras de fuerzas o energías invisibles. Manipuladas para el cumplimiento de buenos fines, que no son entendibles por el sentido común.
En el mundo cristiano medieval y posteriormente; la muerte, significa el fin de la existencia y el acceso a la verdadera vida.
La importancia otorgada al más allá, en detrimento de la vida terrenal, trajo consigo una concepción pesimista de la vida y el tiempo.
Esta actitud melancólica ante lo inevitable del destino del hombre, queda reflejada en el símbolo de la cruz, como signo de fracaso, de negación, sin saber que posteriormente, va a convertirse en signo de redención, de triunfo; en definitiva, en el símbolo por excelencia del cristianismo.
AMULETOS: LA CRUZ COMO SÍMBOLO PROTECTOR
Objetos, generalmente portátiles, de los que se servían las personas para precaverse de los males, prevenían enfermedades y que pretendían tener buena suerte.
Estos objetos “virtuosos”, albergan en sí el poder de ahuyentar el mal, por sus propias cualidades. Esta creencia, que persiste actualmente, permanece viva en nuestra cultura, forma parte de la historia de la humanidad, ya que todos los pueblos y culturas han pensado y piensan que pueden defenderse de las malas venturas, por medio de los amuletos.
Los amuletos servían para prevenir las enfermedades y el “mal de ojo”, consideradas causas directas de la gran mortalidad infantil, que se producía de forma cotidiana y se buscaban remedios sobrenaturales, para combatir estos males.
GRAFITIS RELIGIOSOS POSTMEDIEVALES
La ubicación en espacios profanos, parece tener un sentido protector o profiláctico, en la cultura popular o no oficialista, los grafitis pueden realizarse tanto en un soporte artificial como natural y pueden aparecer en edificios, sobre revocos de paredes, pinturas murales, vigas de madera o sobre los propios muros de sillares.
Algunos motivos de carácter simbólico, pueden no estar en relación con la religión y corresponder a fenómenos, relacionados con el esoterismo y la brujería.
Construcción de los revoltones de yeso, de techos en Casas de Garcimolina
LA CRUZ, COMO SÍMBOLO PROTECTOR
Cruces en revoltones de las vigas de la casa de:
Mariano Montesinos Muñoz (Garcimolina)
Forjado con revoltón2 de yeso:
Formados por vigas de madera cuadradas y paralelas. Unidas por paneles de yeso, vaciados, sobre moldes curvos de madera o carrizo, llamados revoltonera.
El yeso, que rellena las cavidades, se vierte, hasta quedar al ras de los bordes de la viga o un poco más. Formando una pequeña capa de compresión, que reduce las vibraciones en el piso, distribuye el peso y puede usarse como superficie de soporte completa. En ocasiones se incluyen mampostería, piedra triturada o tierra apisonada, en el bloque flotante, para reducir el consumo de yeso. La superficie inferior del revoltón, podrá taparse, o dejarse expuesta, en cuyo caso mostrará huellas del encofrado o las marcas de los moldes, con el que se formó.
La cruz como símbolo protector
Detalle de los revoltones de yeso, en techos en Casas de GarcimolinaCruces de los revoltones de yeso
Cruz patada afinada o cruz del templo, alisada y redondeada.
¿Cuál es el significado de la Cruz Templaria?
Orden de los Pobres Compañeros de Cristo del Templo del Rey Salomón.
La Cruz Templaria o Cruz Patada, símbolo de las Órdenes durante las cruzadas.
¿Cómo es una Cruz Templaria?
El palo o árbol (stipes o staticulum) y el travesaño (patibulum), tienen el mismo tamaño, como una Cruz Griega.
Sin embargo, en la Cruz Templaria los brazos son más anchos en los extremos y más estrechos conforme se acercan al palo.
En el Concilio de Vienne, entre el 16 de octubre de 1311, y el 3 de abril de 1312. El Papa anunció la supresión del Temple.
El Rey de Francia, Felipe IV «el Hermoso», el Papa Clemente V y los dominicos, fueron los promotores de su desaparición.
Las cruces talladas, en los revoltones de las vigas de la casa, son copias o imitaciones, de los artesanos (albañiles) o de los creyentes, que las encargaron, ya que, hacía 600 años de la desaparición de la orden del Temple. Concilio de Vienne, el 3 de abril de 1312.
Otra posibilidad, es que, sea una imitación de la que hay en el sillar del dintel, de la ventana de la zona presbiterial, (cara sur) de la iglesia. Cruz patada de ocho puntas, conocida como «Cruz de San Juan» Frey Gerardo fue el fundador de la Orden.
El emperador Carlos V, les cedió una tierra donde fijar la residencia. El emperador les ofreció la Isla de Malta, se firmó la cesión en 1530 y la orden tomó posesión de las islas de Malta, Gozo y Trípoli.
De ahí el nombre de la cruz de Malta. Con brazos terminados en curva convexa, llamada cruz patada alisada y redondeada.
Desde el siglo IV, los cristianos llevaban la cruz en el pecho; enmarcada a veces, como relicario o medallón:
De hueco, redondo o cuadrado, con trozos de la Cruz o reliquias de algún santo.
Los Templarios llegaron al Reino de Murcia en 1266, formando parte del ejército del rey Jaime I de Aragón.
Jaime I llegó al sur de la frontera para ayudar a su yerno, Alfonso X el Sabio, a sofocar la rebelión mudéjar.
El rey de Aragón, educado de acuerdo con la Orden, les entregó a los Freires una porción de tierra, correspondiente a la expedición de la campaña. El Rey Sabio, les concedió entonces las fortalezas de Caravaca, Cehegín y Muras, con el fin de asegurar, su presencia en la siempre convulsa frontera, entre Castilla y el Imperio Nazarí de Granada.
EL MENSAJE DE LA LEYENDA DE LA CRUZ DE CARAVACA
La historia del poder milagroso, de la venerada reliquia de la Santa Veracruz, se forjó poco después de la reconquista.
Durante los primeros meses de 1225, Fernando III, viajó de Toledo a Cuenca y organizó campañas contra los almohades en Levante y Murcia. Los concejos de Cuenca, Huete, Alarcón y Moya, se unieron para derrotar a los murcianos, a la altura de Aspe (Alicante), causándoles 4.000 bajas.
El gobernador almohade sayyid Abu Ceyt, quizás alarmado por el avance de la expedición, decide adelantarse y presentarse a Fernando III, en Moya, como vasallo suyo.
LEYENDA
Este culto existía antes de la Reconquista, y fue el mundo de mozárabe, el que lo poseía como su tesoro más preciado.
La aparición de la cruz, (milagro, 3 de mayo de 1232), coincide en el calendario, con el establecimiento de una nueva frontera entre Castilla y León y la Granada musulmana.
Once años después de la aparición de la Santa Cruz, el Reino de Murcia quedó bajo el dominio del Rey de Castilla (1243-1244).
El reino taifa de Murcia se incorpora al señorío cristiano.
La aparición de la cruz en Caravaca, estimuló e inspiró la aparición de órdenes militares, para luchar por la reconquista.
La orden militar de los Caballeros Templarios, custodiaba y defendía primigeniamente el castillo y la cruz, en posesión directa del ejército castellano, desde hacía varios años.
Las fuerzas del rey Jaime I de Aragón llegaron conjuntamente, con la Orden del Temple y ayudaron a su yerno, Alfonso el Sabio, a sofocar la rebelión.
El rey de Aragón, educado en la Orden y también amigo suyo, le regaló casa y jardines en Murcia. El rey Alfonso le concedió entonces el territorio de Caravaca. El Temple estuvo en Caravaca durante unos 46 años. Tras la desaparición de la orden del Temple, la bailía de Caravaca, fue donada por el rey Alfonso XI a la Orden de Santiago (1344).
Su uso misterioso, ¿puede, no considerarse mágico?:
Como antirrayos y se llevaba colgada del cuello en los días de tormenta.
Labrada en la puerta de una casa, para evitar el mal augurio.
Los inquisidores1 pudiesen determinar, si el presunto brujo juzgado, era inocente o culpable, de las acusaciones que se le imputaban. Esto, como prueba infalible: si la Cruz de Caravaca aparecía o no en el velo de su paladar.
La Santa Cruz de Caravaca
Tesoro de oraciones de suma virtud y eficacia para curar toda clase de dolencias, así del cuerpo como del alma, también un sinnúmero de prácticas para librarse de hechizos y encantamientos, con bendiciones y exorcismos.
Libro publicado por Ediciones Teorema (Musa), en 1983:
CRUZ PATRIARCAL
Llamada también Arzobispal, es la de doble traviesa, cruz doble, o de cuatro brazos y conocida como cruz de Lorena en Francia y de Caravaca en España.
Cruz latina de dos travesaños paralelos entre sí, menor el superior y perpendiculares al pie, palo o árbol, que dan origen a cuatro brazos.
Añade al tramo superior de la cruz latina un segundo travesaño, más corto y paralelo al primero, a imitación de la cruz procesional de los arzobispos.
El segundo travesaño, o traversa menor, de la Cruz Patriarcal, representa el rótulo de la Santa Cruz, puesto sobre ella. Como dice el evangelio: que solía ser una tabla, que expresaba el delito por el cual era crucificado el reo. El cual, la llevaba colgada al pecho, al marchar al suplicio.
También llamadas estacionales con asta, usadas hasta el siglo XIII como cruces de altar, se usaron también para encabezar las procesiones, dando lugar a la cruz procesional, de asta más larga y que era portada fuera de la misa. La presencia de un sacerdote o de un miembro del clero es siempre obligatoria.
Desempeñado un papel significativo en los rituales religiosos y en la cultura.
También conocida como «cruz parroquial», es un objeto litúrgico elaborado con materiales preciosos y diseñado para ser llevado en procesiones religiosas.
Cruz Procesional
La cruz como símbolo protector
Revoltones del techo de la cuadra, casa de Felipe y Bernardina.Revoltones del techo de la cuadra, casa de Felipe y Bernardina.
Cruces en revoltones, diferente cruz (Veracruz), factura y antigüedad. No son coetáneas
Detalle de cruces, CRUZ DE CARAVACA, la Veracruz, en los revoltones del techo de la cuadra, casa de Felipe y Bernardina.
Padres de Pepito, Teodomiro y Ángel Martínez, en Casas de Garcimolina
MARGARITA Y APOLINAR
Padres de Felipe y Crescencio: El párroco y la maestra, estaban alojados en su casa.
ARQUITECTURA RURAL TRADICIONAL
Refleja el estilo de vida y cultural, basado en la autoconstrucción, utilizando técnicas tradicionales, materiales autóctonos y elementos habituales del entorno.
Se utilizan materiales locales, aportados por el terreno: piedra, madera, tierra, etc.
Baja serranía
La construcción edificada, con muros de carga de fachada exterior, habitualmente de piedra. Con mampostería de mortero de cal, de yeso y más raramente de barro.
Se rebozan con yeso y mortero de cal, para mejor la protección, son usuales las construcciones de piedra de mampostería vista. Suelen tener color, rodeando los huecos de la fachada, así como las líneas bajo el alero o marcando el forjado, que al igual que la fachada, son blancas o muy claras.
En las estructuras horizontales, los paneles están formados por:
Vigas de madera, generalmente de pino (cuadradas y redondas), apoyadas sobre muros de mampostería y otras vigas de madera.
Las entrevigas se rellenan con arcos de mortero de yeso y pequeños materiales, llamados revoltones; utilizando moldes o encofrados.
Utilizando pisos de madera, para crear falsos techos. Sobre él, se encuentra el revestimiento de suelo, de cerámica o yeso.
INTERIORES DOMÉSTICOS DE CASTILLA RURAL SIGLO XVIII
Elementos decorativos: pinturas, relicarios y alguna imagen en yeso. El carácter religioso de estos elementos, nos indica su función más espiritual, devocional y protectora, de las zonas rurales. Estas imágenes proporcionan un marco de devoción dentro de la escueta vivienda rural serrana.
CURANDEROS O SANADORES EN CUENCA
La cruz y el curandero: han sido, dos elementos, significativos en la historia.
La cruz simboliza la influencia del cristianismo, tanto a nivel institucional como personal.
El curandero representa la tradición sanadora y espiritual del pueblo.
La magia natural, la adivinación, formarán un todo, casi común en el curanderismo; se van delimitando los campos de acción. Es muy difícil separar, lo que es religión, de lo que es mito.
Desempeñan un papel significativo, poseen conocimientos ancestrales y habilidades curativas, que han sido transmitidas durante generaciones.
La cruz ha sido utilizada por el pueblo, de manera más personal y devocional.
El espacio físico donde ejerce:
La actividad se realiza en espacios con figuras, representaciones espirituales o elementos alegóricos a su poder. Las sanaciones se llevan a cabo en su domicilio, la ceremonia se realiza en un gran espacio, un almacén o una cuadra.
CRUCES EN GARCIMOLINA
LA CRUZ COMO SÍMBOLO PROTECTOR
1º SUPUESTO DE CLASIFICACIÓN
Cruces en el conjunto de los objetos domésticos
Los que están decorados con símbolos religiosos desde el principio de su elaboración, caso de los objetos realizados por artesanos (herreros, carpinteros, tejedores, curtidores, canteros, etc.), bien por gusto del maestro o por encargo del cliente, de los que la cruz aparece como un símbolo trazado, a modo de grafiti a posteriori, objetos elaborados por los artesanos: cruces de pie triangular.
CRUCES COMO GRAFITIS EN PUERTAS, SUELOS, VIGAS Y MUROS
Al analizar la cruz como símbolo protector y grafitis en la arquitectura religiosa, hay cuatro cuestiones:
Relativas a los soportes.
Sus técnicas.
Cronología.
Posibles significados.
Determinar la grabación, autores y finalidad para la que se hicieron; necesidad de visibilizar y marcar unos límites entre lo sagrado y lo profano. Con el fin de configurar el espacio comunitario y asegurar la cohesión social, a través de ciertos ritos que establece el calendario litúrgico anual.
En lo doméstico, adquirieron un sentido más individual y familiar, a elaboración de las cruces, no parece revestir mayor interés que el derivado de su técnica:
Grabadas a punta de navaja, en el caso de las que se encuentran en las puertas, ventanas y vigas de madera.
Las piqueteadas o incisas por medio de la abrasión, en el caso de las que se dibujan sobre los muros de granito, jambas y dinteles.
Las moldeadas en barro, adobe, yeso, cal o cemento.
Diferente grado de la técnica, que deja una huella más o menos profunda, dando lugar a marcas con distintos niveles de visibilidad, permite plantear la hipótesis de que unas se realizaron en momentos puntuales, mientras que otras (en el caso de las cruces que encontramos en arquitectura doméstica), resultan de visitas frecuentes, repasando su trazo e incluso pintándolo para que fueran más visibles y se reforzara de forma patente, la finalidad de la cruz, para la cual se trazó.
Refuerzo que resulta evidente en aquellas cruces que presentan una superficie patinada, resultado de la manipulación continuada.
Se trata de grafitis que podemos encuadrar como escrituras expuestas o, mejor aún, epigrafías populares, nacidas de la necesidad de transmitir por parte de la “clase iletrada” o «subalterna», ciertos estados de ánimo, o de dejar constancia, de determinadas acciones en el marco de las prácticas sociales.
Así este tipo de símbolos entrarían a formar parte del conjunto de escrituras rituales o de carácter sagrado, no todas las cruces sobre los muros de iglesias y ermitas significan lo mismo; más aún los diversos tipos representan, en función de su morfología, fenómenos en ocasiones bastante distintas entre sí.
Las cruces no se ubican al azar, sino que muestran preferencias claramente establecidas. Las zonas en torno a las aberturas: jambas, dinteles, vigas y puertas; suelen concentrar buena parte de las cruces, por lo común una por jamba, aunque no es infrecuente que se graben varias.
El soporte y las técnicas de los grabados
Incisión: Grabado inciso, caracterizado por la utilización de un instrumento lítico o metálico, de punta o filo más o menos agudo, con el que se presiona sobre la superficie a decorar, provocando un surco de profundidad variable y de perfil o sección en V, más o menos acusada.
Abrasión: técnica, utilizada sola, o combinada con otras. Consiste en la utilización de un instrumento de punta roma, con el que se dan diversas pasadas, y por fricción se va provocando un surco de sección en U abierta.
Percusión: Esta técnica es con mucho, la más utilizada en los grabados al aire libre, especialmente sobre soportes de areniscas. Consiste en la utilización de un instrumento lítico o metálico puntiagudo, con el que se golpea repetidamente la superficie rocosa a decorar, a modo de maza o pico, denominándose este procedimiento como «picado». surcos de diferentes anchuras y profundidades, siempre de sección en U muy abierta o en forma de cubeta.
Moldeada: se hace el negativo en un molde y después al hacer la obra, con argamasa, cal o cemento, queda grabado en el material, puede hacerse en relieve o vaciado.
2ºSUPUESTO DE CRUCES LOCALIZADAS
La Cruz como símbolo protector, en el conjunto de los objetos religiosos
Decorados con símbolos religiosos desde el principio de su elaboración o añadido posteriormente, caso de los objetos realizados por artesanos (herreros, carpinteros, canteros, albañiles…), por gusto del maestro, fervor religioso o por superstición. En los que la cruz aparece como un símbolo trazado, a modo de grafiti a posteriori, objetos elaborados por los artesanos: cruces de pie triangular (Cruz Patada alisada).
En los andamios, es factible, que se representaran cruces, como prevención y a modo de protección, para evitar o resguardar de accidentes a los trabajadores.
Detalle del dintel en la ventana que da luz, al espacio presbiterial de la iglesia.
Cruz patada de 8 puntas, cruz de Malta1, Frey Gerardo, fue el fundador de la Orden de San Juan
Conocida como «Cruz de San Juan».
EQUIPOS DE OBRA Y MEDIOS AUXILIARES
Los dos elementos que permitieron construir en altura:
Las grúas de tracción humana y los andamios, como medios auxiliares que permitían el trabajo de los albañiles.
Los andamios:
Adaptándose al espacio, y siendo creados exprofeso. Reemplazados cuando fuera necesario, y acondicionados, para el peso que debieran sostener.
Iría subiendo conforme gana altura el muro, ancladas las agujas (almojayas), en la propia configuración del muro. Los muros se finalizaban en las adarajas o dentellones, salientes desiguales de piedra en el muro, para continuar la construcción, (uniones en escalera, que permite enlazar varias obras).
Acabada la pared, se extraían de ésta y quedaban los mechinales, (agujeros en la pared, normalmente cuadrados).
Tipos de andamios
Apoyados en el suelo: la tarima y los postes que la sostienen, las crucetas y travesaños, tornapuntas (escuadras), listones horizontales, listones de crucetas, riostras e incluso una escalera andamios encastrados en el muro (mechinales).
De puente, estructuras voladas al exterior o cadalsos: la maquinaria de elevación permitió a los andamios ser simplemente plataformas de trabajo, pues los materiales se izaban a partir de grúas, lo que aligeró las estructuras andamiadas.
Reciclado de materiales
Las vigas (Almojayas), travesaños y plataformas, se reciclaban. Una vez acabado el muro en construcción. Se desmontaban las estructuras y se ubicaban en el emplazamiento nuevo o pared contigua, como aprovechamiento de los materiales y para minimizar costes.
Una vez acabada definitivamente la obra, se aprovechaba del andamiaje todo lo que servía y si estaba en buenas condiciones; se empleaba en otras edificaciones más modestas, reciclado de materiales y amortización de los costes.
Luego, es de suponer, que muchas casas edificadas a posteriori de la reforma de la iglesia de Garcimolina, en 1732; puedan estar edificadas con materiales reciclados de la construcción comunitaria de la iglesia.
3º SUPUESTO DE CRUCES LOCALIZADAS
Los artesanos, maestro de obras, albañiles, canteros, etc., pernoctaban en la población; mientas duró la ejecución de la reforma de la iglesia, y en sus momentos de asueto o de relajación, hiciesen dichas incisiones en los domicilios que los acogían, a modo de amuleto o como protección fervorosa.
4º SUPUESTO DE LAS CRUCES
Cruces hechas por peregrinos o pagadas por ellos, de los setenarios de la Ermita de Santerón; que se celebra cada 7 años, desde el 1718 y que pernoctaban en la población.
El XLIII setenario, tuvo lugar en 2019.
5º SUPUESTO Y MÁS PROBABLE, DE LAS CRUCES
Revoltones de Yeso2
El alojamiento de los curas párrocos, se efectuaba en viviendas privadas, fondas y/o pensiones. Al carecer de casa rectoral, eran alojados por personas privadas de la población. Así como los maestros, que no poseían vivienda propia.
En los siglos XVIII y XIX, no existía carretera de comunicación entre las poblaciones cercanas, solo caminos de caballerías y en el mejor de los casos, de carro. Caminos que discurrían por recorridos diferentes a los actuales, de un difícil acceso y trazado sinuoso.
Cada población disponía de sus clérigos y de sus maestros/as.
Los moldes empleados, a partir de la segunda mitad del siglo XVIII y XIX, para la confección de los revoltones, eran prefabricados, y con los negativos de las cruces grabados en los mismos, a modo de puzle.
Es importante observar, que están impresos, tanto la separación de las tablas, como la imagen positiva, seccionada de las cruces; es decir, no es un añadido a posteriori de la construcción del revoltón, se hizo a la par, durante la ejecución del solado.
También cabe destacar que la mayoría de las cruces, siguen un patrón y tanto las formas y el tamaño son del mismo albañil.
Hay dos excepciones la cruz pequeña y la de Caravaca, en el mismo domicilio. Casa de Felipe y Bernardina de Garcimolina.
Los Caballeros del Temple, son uno de los fundadores de la Orden de la Cruz de Caravaca y los guardianes del Camino de Santiago. Casualmente son los señores y defensores de Moya. Durante los primeros meses de 1225, Fernando III, viajó de Toledo a Cuenca y organizó campañas contra los almohades en Levante y Murcia. Los concejos de Cuenca, Huete, Alarcón y Moya, se unieron para derrotar a los murcianos a la altura de Aspe (Alicante), causándoles 4.000 bajas.
El gobernador almohade sayyid Abu Ceyt, quizás alarmado por el avance de la expedición, decide adelantarse y presentarse a Fernando III, en Moya, como vasallo suyo.
A el rey de Aragón, educado en la Orden, el rey Alfonso le concedió el territorio de Caravaca.
El Temple estuvo en Caravaca durante unos 46 años.
Tras la desaparición de la orden del Temple, la bailía de Caravaca, fue donada por el rey Alfonso XI a la Orden de Santiago (1344).
La fe popular, a partir de la idea, de que la iglesia de Casas de Garcimolina, está consagrada al culto de la San Juan Bautista y conocer el antiguo camino de la VERACRUZ (Ademuz, Santo Domingo, Moya, Landete…).
El recorrido atraviesa Navarra, transcurre por Aragón, Valencia y Castilla-La Mancha, hasta llegar a la Región de Murcia.
El saber del poder milagroso, de las veneradas reliquias de la Santa Veracruz, ¿algún devoto feligrés, iniciase alguna peregrinación?
Peregrinación: camino asociado con viajar a lugares donde se guardan reliquias sagradas o lugares sagrados.
ODA A LOS TEMPLARIOS
Por senderos sagrados donde el tiempo mora,
la cruz de Caravaca al viajero guía;
templarios antiguos con su fe sonora
forjaron caminos de eterna armonía.
El castillo de Moya, guardián milenario,
en sus piedras encierra el eco del pasado;
la Orden Calatrava, con nombre templario,
defendió los siglos, su legado sagrado.
De Navarra al Levante, el rastro templario
atraviesa tierras en solemne marcha;
castillos que guardan secretos precarios,
tesoros ocultos tras su noble fachada.
Peregrinos buscan en la senda arcana
una conexión que alimenta su historia;
un fervor profundo que el alma desgrana,
redescubriendo su mística memoria.
El yugo de hierro en manos brillaba,
la luz del misterio aún danza en la bruma;
y en cada enclave donde el Temple reinaba,
el pasado evoca su sombra y su pluma.
Leyendas dormidas esperan su paso,
tesoros perdidos que el tiempo escondió;
mitos que envuelven su halo escarpado,
por siglos vivos su voz perduró.
Garcimolina Asociación
PIE DE PÁGINA
1 CRUZ DE MALTA
Conocida como Cruz de San Juan o cruz de ocho puntas, es un símbolo de la Orden de San Juan de Jerusalén. Una orden hospitalaria de caballeros que posteriormente se conocería como Orden de Malta en el 1530.
Su forma simétrica con los brazos del mismo tamaño podría recordarnos a una cruz griega con dos puntas por cada brazo, aunque en este caso se considera una cruz Patada. También podríamos describirla como una cruz con cuatro V uniéndose en el centro.
Esta es una cruz Patada o paté que la podemos diferenciar de otras cruces fácilmente por sus brazos. En el caso de la cruz de Malta, los brazos son más anchos en las extremidades y puntiagudos (formando una V) y se van estrechando hacia el centro.
Historia de la Cruz de Malta, como símbolo protector
El origen de la cruz de San Juan no está muy claro, aunque hay varias versiones de su historia. Una de ellas dice que la cruz se introdujo en la Orden de San Juan de Jerusalén a manos de Beato Gerardo, ya que esta cruz era un símbolo de Amalfi. Amalfi era una archidiócesis italiana ubicada en la región de Campania, lugar en el que nació Gerardo.
Otra teoría del origen de la cruz de Malta es que se trata de una variante de otras cruces utilizadas en la Primera Cruzada, a finales del siglo XI. Estas cruces son las llamadas cruces patada o paté, como la cruz templaria. Con el paso del tiempo, la forma de la cruz de Malta varió y se estilizó, consiguiendo la forma que conocemos actualmente.
Podemos comparar su forma con otros símbolos de esa época como la cruz de la Orden Calatrava, aunque en ese caso se trataba de una cruz griega flordelisada.
La Orden de San Juan y la Cruz de Malta
El principal motivo por el que la Orden de San Juan (también conocida como Orden de los Hermanos Hospitalarios) se fundó; fue para ayudar a la gente.
Su fin era puramente benéfico y piadoso, aunque con el paso tiempo debido a la importancia que consiguieron, se llegaron a convertir en una importante orden de caballeros templarios, siguiendo los pasos de la Orden del Temple y llegando a ser prácticamente igual de poderosa.
Significado de la Cruz de Malta, La cruz como símbolo protector
El significado de la Cruz de San Juan se divide en cada punta de sus brazos, a la que se le dan interpretaciones distintas. Le podemos atribuir, el significado de coraje y sacrificio; esto es debido, al motivo por el que nació la Orden de San Juan. También, como se ha explicado antes, la cruz blanca representa la pureza de la persona.
Las puntas de la cruz representan a las ocho divisiones de los Caballeros Hospitalarios divididas por su lengua entre el siglo XIV y el XVIII. Siendo estas divisiones políticas: Aragón, Castilla incluyendo también a Portugal, Italia, Francia, Auvernia, Provenza, Alemania y las islas británicas. Este significado solo tendría sentido si se lo damos a partir de 1462, puesto que antes de ese año no se representaba a la Lengua de Castilla por separado, se encontraba dentro de la Lengua de Aragón dando siete lenguas en total.
Por último, también se le da el significado religioso de que las ocho puntas representan las ocho bienaventuranzas, las enseñanzas de Jesús que se pueden encontrar en el evangelio de San Mateo. Esas son las ocho cualidades que poseerán los bienaventurados de conocer a Dios.
2REVOLTONES DE YESO
Revoltones o bovedillas: pequeñas bóvedas entre los troncos de madera. Entre una viga y otra del techo, se construían estas pequeñas bóvedas, para llevar el peso del pavimento y de las sobrecargas hasta ellas. La versión más tradicional y sencilla, de estas bovedillas, era la de revoltones. Fabricados directamente en yeso, que tiene un fraguado muy rápido, lo que permitía fabricar estas bóvedas, sin cimbras, ni apeos. Simplemente con pequeños encofrados manuales y un poco de habilidad se podía ir construyendo y avanzando poco a poco.
Cimbras y apeos: Se trata de estructuras auxiliares de apuntalamiento en altura, que, actuando como elementos sustentantes de los encofrados, permiten soportar las cargas existentes hasta la puesta en servicio de la estructura una vez haya alcanzado la resistencia necesaria y suficiente para absorber los esfuerzos que debe soportar.
3LA INQUISICIÓN
El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, conocido como:
Inquisición española, institución fundada en 1478, por los Reyes Católicos.
Bajo el control directo de la Corona, su misión era:
Mantener la ortodoxia católica en sus reinos.
Orígenes:
Creada para combatir la herejía en el sur de Francia. En 1231-1233, durante la Edad Media, Gregorio IX estableció la inquisición pontificia, en varios reinos cristianos.
Jurisdicción:
Como tribunal eclesiástico, solo tenía competencia sobre cristianos bautizados.
Abolición:
Aunque Napoleón aprobó su abolición en 1808, no se abolió definitivamente en toda la Monarquía hasta el 15 de julio de 1834. Esto ocurrió durante la regencia de María Cristina de Borbón, al inicio del reinado de Isabel II. En Cuenca, el Tribunal de la Inquisición dejó su huella. El Archivo Diocesano de Cuenca alberga un fondo documental relacionado con la Inquisición, que incluye 834 legajos y 144 libros.
Estos documentos abarcan desde 1488 (año en que se asentó el Tribunal de Cuenca) hasta 1825. Además, el Edificio del Archivo Histórico Provincial de Cuenca, también es testigo de este importante capítulo de la historia.
4 CLÉRIGOS Y PÁRROCOS EN EL SIGLO XVIII
El papel de los clérigos iba mucho más allá, del que pueden tener en la actualidad.
Eran el punto de referencia en muchos aspectos de la vida de una comunidad rural.
Las funciones más destacadas, son las del párroco rurales, con una función administrativa y los representantes del obispado en el pueblo.
Elaboraban los registros parroquiales, donde se anotaba anualmente quien comulgaba y se confesaba por Pascua (lo que es un precepto eclesiástico), los bautismos, confirmaciones, matrimonios y defunciones. Quienes daban testimonio de la idoneidad de los aspirantes, de su parroquia, ante él. Debían comprobar sus antecedentes familiares (limpieza de sangre, ausencia de antepasados penados por la Inquisición) y personales.
Ejecutores de las normas que venían de Roma, y luego se transmitían a los obispos y también de las del rey y los agentes de la administración, puesto que en esta época las competencias civiles y religiosas a menudo entraban en contacto. Tenían una labor fundamental de mediación en los conflictos entre los vecinos. Eran unos agentes de concordia. Trataban de evitar que un conflicto llegase a los juzgados. O bien reprobaban los comportamientos impíos de un determinado vecino. Eran los encargados de evitar matrimonios incestuosos, adulterios, separaciones sin licencia eclesiástica, presencia de mujeres públicas en la parroquia, o que se llevaran a cabo prácticas de religiosidad popular alejadas de la doctrina católica.
Actividad: buscar el bienestar holístico de los pacientes y sanar.
Acción: tradición oral, del uso del saber mágico, las plantas y las técnicas.
El “don de curar” puede ser recibido por cuatro medios:
En el nacimiento, se determina o se sabe que se posee un don especial.
Por aprendizaje, cuando es enseñado por otro sanador.
Por recibir una «llamada», lo que generalmente ocurre durante un sueño, trance o visión de un ser considerado con dones especiales.
Por percibir de otro sanador, su potencial por medio de la «luz» que una persona irradia y hacérselo saber.
Lo que es curanderismo de lo que es propiamente medicina.
Ciertos simbolismos convierten al hechicero o curandero en manipulador de ciertos poderes capaces de dominar la enfermedad.
Los talismanes y amuletos preservan al hombre de las influencias malignas y demoníacas, causantes de tragedias y enfermedades, y las danzas y canciones rituales servían para preparar el ambiente misterioso y trascendente.
Prácticas tradicionales de sanación que se basan en creencias culturales, espirituales y en la sabiduría ancestral. Pueden incluir el uso de hierbas medicinales, rituales, rezos, imposición de manos y otras técnicas no convencionales.
Utilizando técnicas tradicionales, los curanderos y sanadores buscan equilibrar la energía y promover la salud física, emocional y espiritual de las personas, que acuden a ellos en busca de ayuda.
Su labor abarca desde tratar dolencias físicas y enfermedades, hasta abordar desequilibrios energéticos o problemas emocionales. Son considerados como custodios del saber tradicional y son reconocidos por su profundo compromiso con el bienestar de la comunidad.
La medicina se basa en un enfoque científico y utiliza métodos de diagnóstico y tratamiento respaldados por evidencia y estudios médicos. Busca la curación a través de enfoques científicos y avances médicos.
El dispositivo colectivo de seguridad
La credulidad de los humanos parece haberse desarrollado especialmente durante el siglo XVIII, porque ni antes ni después los curanderos y charlatanes se vieron afamados y perseguidos casi por las gentes para su Curación.
Medicina popular, acuñado en el siglo XIX, necesidad de las instancias religiosas y médico-científicas, de delimitar sus fines culturales y operativos.
Controlado por la religión cristiana, que rechaza sistemáticamente las prácticas populares, supersticiones, reliquias y milagros, que garantiza su poder hegemónico.
La imagen del curandero existe desde la Antigüedad.
Tratados como personas elegidas, bendecidas y con poderes curativos.
Plantas, tradiciones y espiritualidad se combinan, para aliviar condiciones y dolores.
Utiliza medios tanto físicos como espirituales, con función de curar enfermedades mentales, emocionales, físicas y espirituales, con tratamientos herbarios y masajes.
Para algunos no es más que simples mentiras y trucos para engañar a sus clientes.
Para otros va mucho más allá, rozando el esoterismo, ya que es capaz de purificar la mente y curar enfermedades mágicas con la ayuda de los espíritus o de Dios.
Una persona elegida entre el cielo, el infierno y la Tierra, una persona muy especial, capaz de comunicarse con seres extraordinarios.
Pueden curar desde heridas y dolores de estómago, hasta quitar el llamado mal de ojo y eliminar posibles vínculos, devolviendo así, la voluntad a la pobre víctima.
Dos formas de curar, basadas en un poder fuerte:
La del curandero, que le es conferido por Dios.
La saludadora es una transmisión generalmente por vía familiar.
6 IMPOSTA EN CONSTRUCCIÓN
En arquitectura, un saledizo que separa a los diferentes pisos de un edificio. Hilada de piezas sobresaliente sobre la cual se levanta un arco o bóveda, que se coloca también para evitar que el agua discurra de forma continua por la fachada del edificio. Saliente con forma prismática a modo de capitel situado sobre una pilastra.
En arquitectura clásica, la imposta es a la jamba, lo que el capitel a la columna.
7 ENCOFRADO DE OBRA
Sistema de moldes temporales o permanentes que se utilizan para dar forma a los materiales, como la cal, yeso, barro o cemento. Son elementos auxiliares destinados al moldeo “in situ” de hormigones y morteros, siendo su misión la de contener y soportar el material fresco hasta su endurecimiento, sin experimentar asientos ni deformaciones, dándole la forma deseada.
BIBLIOGRAFÍA
La iconografía medieval en el estudio de los medios auxiliares en la construcción: el caso de los andamios, Lorena Fernández Correas.
Grafitis medievales y postmedievales de Villena (Alicante) documentos Gráficos de la historia, Laura Hernández Alcaraz.
Análisis de la gestión y proceso constructivo de una catedral medieval, Manuel Moreno Reina.
De los controles disciplinarios a los controles securitarios, Pedro Oliver Olmo y M.ª Carmen Cubero Izquierdo.
Panorama general, de los grafitis murales, y de los grabados al aire libre, medievales y postmedievales en Aragón: Paralelos y divergencias, José Ignacio Royo Guillén y Fabiola Gómez.
Análisis y significado de la cruz en la cultura popular del occidente Salmantino: el Abadengo, Pedro Javier Cruz Sánchez.
La Cruz como símbolo protector, Teresa Díaz Díaz.
El arte de curar en Toledo desde el medievo a la ilustración.
Me alegrará que al recibo de la presente te encuentres mejor de salud: si. me enteré de que estabas un poco pachucho debido a esas raras enfermedades que corren hoy en día; no me refiero al Sida; ¡no!: en realidad no sé Como leches se llama, pero cuídate, que a tus minios ya les cogió el «perrengue». Y si no, mira el de la era del tío Ambrosio que hace ya unos años empezó con la mala racha y se nos fue.
¿Sabes?, el otro día, aquí, en Barcelona echamos cuentas de los años que tendrías y « imia tu que, a pesar de los que te que-remos, ya con canas, no nos salían los números.
También nos reíamos al recordar la mala leche que se te pone cuando algunos de los veranean-tes llevan prisa y tiran la basura a tu sombra, en el bancal. No te apures que tus dolencias no las has cogido de eso.
Este verano, me fijé en lo bien que te lo pasabas con tus vecinas…, ;pillo, pillo! ; vaya partidas de brisca y morronga se organizaban la tía Elena, la tía Marcelina, la Carmen, la Petra y, la «tía Vitoriana»; ¡anda! que no te ríes cuando se pulen sus pese-tillas y cuentan algún chiste verde.
Y, ¿qué me cuentas de las Fiestas?, con las juergas que se montan en la Plaza con el morteruelo y los gazpachos, ya se que a pesar de tus años y achaques, vas diciendo por ahí que estás tan contento.
¡Mira, Olmo! , ¿te acuerdas cuando hablamos este verano de que los de I.C.O.N.A. te dañan unas medicinas?, a mi, me dije-ron que es cosa de la Seguridad Social y que tenía que ser el alcalde el que arreglase los papeles para hacerte un chequeo, pero, se echaban las elecciones encima y no sabían a quién pasaría el «mando». Mientras tanto supe anduviste distraído contando los forasteros en época de hongos, por lo visto fue un gran año, a nosotros se nos hizo tarde y ya estaban «gusamientos».
¿Te acuerdas de aquello que me contaste de la Cuesta de San Juan y la calle del Postiguillo; que les habían asignado las «perras» para asfaltarlas y arreglar-las y, los que mandaban, se hicieron un lío y apañaron las de su barrio?, pues no te apures, que me han dicho las autoridades que todo llegará y el día que ocurra haremos una zahora en tu compañía.
Ya te imaginarás porqué la presente está escrita a través del «Boletín» de nuestra Casa de Cuenca; con lo que aprovecho para decirte que es también tuya y la de tus otros muchos primos que esparcidos por nuestra querida tierra están presos de los mismos achaques, por lo que no estaría mal, ya que el «Boletín» llega y pasa a gente «gorda», que pensasen en vosotros y hasta igual os llegan las medicinas.
Sin otro particular, y esperan-do pases un buen invierno, recibe un abrazo de éste que te quiere.
Trincheras de la Moracha en Casas de Garcimolina. Imagen: Heroica Arqueología y Patrimonio Cultural.
Concluyen los trabajos de campo (excavación y prospección) en las fortificaciones de la Guerra Civil Española que se conservan en estos dos términos municipales.
Los trabajos autorizados por la JCCM, están siendo dirigidos por el Dr. Santiago David Domínguez Solera (HEROICA ARQUEOLOGÍA Y PATRIMONIO CULTURAL).
Esta primera campaña ha sido financiada y promovida por la Asociación de Mujeres ‘El Sabinarejo’ de Casas de Garcimolina y la Asociación de vecinos y personas mayores de Algarra ‘Las Cunazaras’.
Dichas fortificaciones pertenecen al kilométrico sistema que se extiende desde Cuenca a Castellón, construido por la II República para defender Valencia, ciudad a la que se trasladó desde el asediado Madrid al Gobierno.
La espectacular obra militar consiste en Algarra y en Casas de Garcimolina en líneas sucesivas y superpuestas de trincheras reforzadas con muros de piedra en seco, en zigzag, con puestos de tirador incontables y varios bunkers también en piedra en seco.
En Casas de Garcimolina se ha excavado un segmento de trinchera y en Algarra la entrada a un búnker.
Resta el arduo trabajo de elaboración de planos, búsqueda de documentos y testimonios, redacción de informe y publicación de los resultados obtenidos en la investigación.
Con el presente proyecto las asociaciones mencionadas pretenden poner en valor estas construcciones y fomentar la colaboración entre los municipios vecinos.
Trincheras de La Moracha en Casas de Garcimolina. Imagenes: Heroica Arqueología y Patrimonio Cultural.
Entrada al búnker en Algarra. Imagen: Heroica Arqueología y Patrimonio Cultural.
Escalera de acceso al búnker en Algarra. Imagen: Heroica Arqueología y Patrimonio Cultural.
Desde la primera regulación eléctrica en España en 1885, la electricidad a Casas de Garcimolina no llegó hasta mediados los años 20. Se trataba de una pequeña estación eléctrica que utilizaba el caudal del río Algarra. Para ello, el río era desviado por el lavadero a través de un canal que iba por el Cabo el Río, hasta el Pozanco. Una vez en el Pozanco, había una pequeña balsa comunicada con la Fábrica de la Luz. Desde dicha balsa a la dínamo, había caída de unos 15 metros, suficiente para satisfacer los 97 hogares que existían en Casas de Garcimolina.
Teniendo en cuenta de que las bombillas de la época tenían un consumo de 110 vatios, y que únicamente estaba permitido utilizar una bombilla al mismo tiempo por casa, podríamos decir que la potencia de dicha fábrica podía rondar los 10 kW. Para hacernos una idea, algo así como encender cinco estufas grandes al mismo tiempo. Eso sí, conviene aclarar que estamos hablando en todo momento de corriente continua, la corriente alterna llegó varias décadas después. El problema que plantea la corriente continua es que no puede ser transportada a grandes distancias, por esa razón, se tenía que consumir cerca de donde se producía. Por esa razón, en la década de los 20, se instalaron diferentes fábricas de luz en la comarca.
Comparando nuestro sistema eléctrico con el de otros pueblos podríamos decir que estábamos bastante detrás en prestaciones. Por ejemplo, Salvacañete disponía de tres fábricas de la luz, dos de ellas instaladas en sus molinos harineros y otra de forma independiente. Otro ejemplo es Santa Cruz de Moya, cuyo sistema eléctrico permitía encender, ¡¡hasta tres bombillas!!
Respecto a la maquinaria, cada año el Ayuntamiento tenía que pagar una letra de 25 céntimos a la Fábrica Amorós de Zaragoza por el alquiler de la dínamo. Dicho pago pago, no llegaba a repercutir en los hogares, ya que no existían contadores como ahora. Eso sí, se limitaba la potencia a una bombilla por casa al mismo tiempo. Otro problema que tenía este sistema es que por inclemencias meteorológicas no era estable, por lo que una persona del pueblo tenía que estar pendiente de cualquier eventualidad que impidiera la producción.
Finalmente, con la aparición de la corriente alterna a principios del siglo XX, ya no tenía sentido usar este tipo de instalaciones, ya que era posible traer la electricidad desde otros puntos del país. Fue allá por el año 1960 cuando, con la construcción de las líneas de alta tensión actuales, fue posible traer la electricidad generada por la central Hidroeléctrica de Villalba de la Sierra.
Palabros y jerigonzas: en la evolución de una lengua intervienen, como pasa con el castellano, del latín; la influencia de otras lenguas. Con las que ha estado en contacto: prerromanas o paleo hispánicas, visigodos, árabes, etc…
Factores internos: evolución propia del latín, como lengua madre.
Factores externos: influencia ocasionada por el contacto con otras lenguas.
CLASIFICACIÓN HISTÓRICA DEL CASTELLANO
El italiano Graziadio Isaia Ascoli (1829-1907), ideó una metáfora geológica de estratos lingüísticos, según la cual, la relación de lenguas en contacto, podía ser:
Sustrato: Influencia que recibe una lengua que se superpone a otra, el latín respecto a las lenguas prerromanas.
Superestrato: influencia de la lengua que llega nueva, sobre la lengua, que ya se encontraba en un determinado lugar.
Adstrato o parastrato: Lengua que, compartiendo con otra una determinada área geográfica, influye sobre ella. También la que, en un momento dado, ejerce su influencia sobre otra. Aunque no exista entre ambas contigüidades territoriales y ninguna de las dos lenguas desaparece.
Arcaísmos.
Vulgarismos.
Coloquialismos.
Barbarismos.
Aragonesismos.
Valencianismos.
Castellanismos.
Léxico de Casas de Garcimolina
PALABRAS DEL VIENTO EN LA SIERRA
En Casas de Garcimolina escondida,
donde el eco no cesa al pasar,
se guarda el léxico de la vida,
los “palabros” que cuentan su andar.
Si al llegar te saludan con «Ye»,
no te asombres por su singular voz,
es un guiño de tierra y de historia,
un abrazo sincero y veloz.
Si la niebla la cima “ñubla”,
y oculta su luz celestial,
no es tristeza, es susurro del viento,
que acaricia el paisaje rural.
Y quien “zacanea” por los campos,
sin rumbo, sin meta, sin fin,
camina ligero en el tiempo,
como río que olvida su afluir.
Son vocablos de Garcimolina,
un pueblo de historia y canción,
si las dices con amor y disciplina,
su memoria será tradición.
Garcimolina Asociación
ORDENACIÓN ALFABÉTICA
A = Palabros y Jerigonzas
A: Prefijo antepuesto a palabras, para hacerlas grandilocuentes, amoto, arradio, amarrón, aescape, afoto, arrodiar, avacear.
Abajar: hacer descender o acercar de arriba a abajo.
Abanto pajarero: Torpe, aturdido, temeroso o espantado.
Abarca: Albarca, calzado rústico hecho a base de goma de neumático.
Abarrenao: Dicho de una persona de baja estatura. De complexión fuerte. Figuradamente: ser pequeño, pero matón.
Abarruntar: Percibir o tener presentimientos.
Abejorrar: Hacer el cansino, molestar con ruido.
Ablentar: Separar al viento el grano de la paja, aventar, echar al viento.
Abocicarse: Doblarse. Persona, que se inclina hacia delante, al ir excesivamente cargada.
Aborruñao: Hecho una bola.
Abotijao: Hinchado o muy pesado.
Abuja: Aguja.
Abujero: Agujero.
Abuzar: Afilar la reja del arado.
Acacharse: Agacharse, encogerse.
Acachiporrao: Roto, descoyuntado o destrozado.
Acapuzar: sumergir la cabeza en el agua o tirarse de cabeza al agua.
Acarriaeras: Vencejos, sogas, cuerdas para sujetar fardos o mieses sobre las caballerías.
Acarriar: Acción o efecto de transportar cosas.
Acho: Pedazo, porción grande de un todo o exclamación.
Acicalao: Emperifollado o muy arreglado
Acobollar: En una bandeja echar cogollos. Cubrir las plantas delicadas para defenderlas de las inclemencias atmosféricas.
Acoquinar: Apoquinar, poner dinero para algo concreto. De mala gana.
Acorar: Esforzado hasta la extenuación. Agobiado, afligido, malhumorado, enfadado.
Acostaero: Sitio para recostarse. Lugar que las aves han elegido, para pasar la noche.
Acuclar. Posición de las aves al depositar o incubar los huevos.
Adan: Desaliñado, desastrado o zafio.
Adaza: Mal llamado al maíz, gramínea (del árabe lenteja).
Adormiscao. Medio dormido.
Aescape: deprisa y corriendo.
Afoto: Retrato o fotografía.
Agonías: De poco ánimo, rata, ruin, que no se rasca el bolsillo.
Agostearse: Efectos del calor en verano, de aspecto seco y alicaído.
Agostero: Jornalero para la recolección.
Agramaera: Instrumento de madera para machacar y sacar las fibras del cáñamo.
Aguachal. Humedal o parte de un terreno encharcado.
Aguacil: Alguacil
Aguaeras: Aparejo de esparto para transportar el agua en cántaros sobre una caballería.
Aguao o aguachinao: Vino o caldo con mezcla de agua.
Agüelo: Abuelo
Aguilando: Aguinaldo, atención que se tiene en Navidad a familiares y personas.
Ahozar: hozar o rebuscar con el hocico (cerdos y jabalíes).
Ahumao: Ofuscado, mohíno o enfadado.
Aina o ainas: Expresión de “casi sucede”. Le ha faltado poco, apenas.
Airao: Enojado, enfurecido.
Airazo. Viento que sopla fuerte.
Aivadiay: Vete o sal de aquí, fuera.
Ajunte o ajuntaor: Acercamiento o casación de dos objetos.
Alabancioso: Fanfarrón.
Alaclán: Arácnido venenoso, parecido al escorpión que vive debajo de las piedras.
Alajú: Dulce de almendras, nueces, pan rallado y tostado y miel bien cocida.
Albarda: Montura de caballerías hecha de esparto y en los bordes rellena de paja.
Alcagüete: Alcahuete, que procura, encubre o facilita una relación amorosa o sexual.
Alcagüetero: Que facilita encuentros amorosos o a que trabaja con otro con este fin.
Alcancía: Cajita de madera para guardar lápices y plumas.
Alebrao. Escondido, agazapado.
Alfalfe: Alfalfa, Planta forrajera de hojas compuestas y flores de color púrpura o lila.
Alforfón: Variedad de trigo sarraceno.
Algorimos: Secuencia de pasos a realizar para un resultado, desde un inicio.
Allegador: Instrumento para recoger la parva de la era.
Allegar: Amontonar la mieses, después de trilladas.
Almaena o almaina: Almádena, martillo de 1 a 9 Kg, en cantería y para clavar cuñas.
Almazar: Abrazar, amontonar encima de algo o alguien.
Amolairas: Sacapuntas, afilar.
Almorta: Legumbre cuya harina se hacen las gachas. Pienso para el ganado.
Almud de tierra: Espacio en que cabe media fanega de sembradura.
Alpargate: Rebanada grande y alargada de pan.
Alumbrao. Dícese de alguien va bien puesto de vino, sin sed.
Alverjón. Mala hierba que crece entre la mies.
Amagao. Agachado o doblado con el esfuerzo físico, encorvado.
Amanear. Atar las manos de las caballerías, durante el pasto. Para qué, no se muevan.
Amantecar: Apelmazar, engrudar o amasar con grasa porcina.
Amarrón: Color parecido al del barro, chocolate, café o la cáscara de la castaña.
Amoñao: Feminizado, bulto atado o muy liado. Lazo en la cabeza.
Amorrinar: Caer de cabeza, darse un batacazo.
Amorriñar: Tener sueño o tristeza y pena.
Amos: Expresión de asombro, exclamación o inicio de una acción.
Amoto: Motocicleta
Amotocarro: Motocicleta con portaequipajes.
Amugues. Dos palos sobre la albarda del animal, en paralelo. Unidos entre sí por sogas.
Ande: Adonde, en qué lugar.
Andorrial: Lugar retirado o de difícil acceso.
Andorriales: caminos de difícil acceso o recónditos.
Andurriero: Que está de un lado para otro.
Anea: Planta de hoja larga y estrecha, para tejer las bases o culos de los asientos.
Anedota: Relato acontecimiento extraño o suceso accidental.
Aniaga: Salario que cada año se paga al labrador.
Anque: A pesar que. Aun y cuando. Pese a que. Por más que. Aunque.
Anteceente: Anterior o que precede.
Antenoche: Anteanoche.
Anteyer: Anteayer.
Antiojera: Anteojera de caballerías, piezas de cuero laterales para evitar la visión periférica.
Antojeras: Tela o cuero que se pone a una caballería para no ver de lado.
Aparcero: Persona o personas que juntan sus caballerías.
Aparciar: Ayuntar dos caballerías de distinto dueño, alternándose en el trabajo con ellas.
Apavilao: Atontado o despectivamente listillo.
Apechusque: Dar un malaire. Apero, utensilio o herramienta.
Aporrinao: Aporrinado, estropeado, ajado o maltrecho
Apoyancarse: Recostarse o apoyarse de forma ruda y descuidada
Aragán: Haragán, holgazán o gandul.
Arao: Arado, apero de labranza.
Arcá: Amago de vómito.
Arcaduz: Caño donde se conduce el agua. Cangilón.
Ardacho. Lagarto.
Argollón: Movimiento de agua, emanación brusca en el suelo y paredes. Desagüe.
Arguellao. Hambriento o desnutrido.
Arnero: Criba redonda, utilizada en la limpieza del grano, (trigo o cebada generalmente.)
Aroza: Zafio, basto, descuidado y/o destrozón.
Arraclán: Escorpión.
Arrancáera: Inicio, Impulso de inercia.
Arrancailla: Intentona, acción y efecto de la arrancáera.
Arrea: Exclamación que indica a un animal. que ande.
Arrecío: Arreciado, muy frio, helado o más violento (fenómenos atmosféricos).
Arregostarse. Acostumbrarse, aficionarse a algo de forma desmedida, repetir.
Arreguñar: Arrugar
Arrejuntarse: Acción o efecto de unir, acercar. Vivir juntos.
Arrepretao, arrepretar: Junto en exceso, a la fuerza o comprimido y amontonado.
Arriatar: Atar animales de tiro consecutivos, en fila.
Arribotas: Muy en alto, allá lejos en alto.
Arrimaero: Tronco grande, de encina. Que se pone en la parte de atrás de la lumbre y sobre el que se hace ésta.
Arrodear: Saltar o vadear un obstáculo. Hacer ligaduras en hatillos o haces.
Arroñao: Persona poco crecida o débil, a consecuencia de una enfermedad.
Arroñarse: Enfermar y debilitarse paulativamente.
Arrope: Almíbar de miel cocida y espumada.
Aruñar, aruñazo: Arañar, arañazo.
Asaura: Asadura.
Asayaor. Persona bromista o de ocurrencias cómicas. Que hace pruebas, innova.
Asayar: Gastar bromas, hacer picardías.
Ascla: Acepción valenciana de lasca o astilla fina. De piedra, utilizada a modo de cuchillo.
Ascuarril: Brasas incandescentes, muy vivas y abundantes.
Asentillo: Asiento, silla baja de anea, para manipular la lumbre.
Asiéntate: Siéntate
Asín, asina: de ésta manera. Así.
Asnete: Borriquete pequeño, persona cabezona y muy terca.
Asobinao, Asobinarse: Amodorrado, ralentizado, tardo, lelo o lerdo.
Asolao: Posarse un líquido.
Asperón: Trozo de piedra arenisca para fregar sartenes y pucheros.
Asurcar: Sacar la linde un terreno con otro contiguo de distinto dueño.
Ataero: Conjunto de nudos o uniones entre cuerdas.
Atajaero: atajo o acortamiento de camino.
Atascaera: Barrizal, paso estrecho o cuello de botella.
Aterecer: Tiritar, aterirse de frío.
Atizaor: Horquillo de hierro con dos dientes largos y puntiagudos.
Ato: Comida del campesino.
Atocinar: Engordar o arrebujarse en un sestero.
Atornajao: Metido en un tornajo, encajonado, atontado, abotargado o embriagado.
Atrafallar: Trabajar mal, imperfecta y desordenadamente cualquier acción.
Atronío: Ruido muy intenso, molesto y de volumen muy alto.
Atroje: Compartimento que había en las cámaras para separar el grano.
Atroyao: Alocado, sin pies ni cabeza y poco reflexivo.
Ausión: Acción grotesca o extravagante.
Avacear o avaciar: despojar, vaciar o dejar sin nada.
Avechucho: Palabra despectiva, que se aplica a personas fofas y desagradables.
Avetonto: Atontado, de pocas luces o muy distraído.
Aviar: Dar pienso y agua al ganado. Preparar lo necesario para un viaje, una comida, etc.
Avío: Comida, de personas y animales. Pertenencias y enseres.
Azacán: Persona zafia, torpe y sucia.
Azacanao. Desorganizado, ocupado en muchas cosas a la vez y mal.
Azaón: Azadón, tipo de azada.
Azafate: Fuente, plato de forma ovalada, cuadrada o rectangular. Suele emplearse como fuente, para servir o ir dejando en él, lo que se saca de la sartén.
Azanoria: Zanahoria silvestre o carrota.
Azú: canal de riego.
Azulete: Polvo azul, para pintar los marcos de las puertas y ventanas por ser antiséptico.
B
Bacina o bacineta: Recipiente, orinal o para pedir limosna.
Badana: Piel curtida de oveja o carnero.
Bajoca: Legumbre, judía.
Bajuno-a: Bajo, soez, rastrero.
Balaguero: Montonera de paja residual, después de trillar y recoger el grano. Basurero. Cebadal donde se tiran los desperdicios.
Baldao: Dícese de cuando se está rendido, o enfermo y no puede con su alma.
Bambolla: Ampolla, burbuja.
Banasto-a: Cesta grande de mimbre o listas finas de madera entretejidas.
Bancá: Banco grande con respaldo.
Bancal: Faja de terreno llano en una pendiente, para el cultivo.
Bandá: Bando o bandada de pájaros volando.
Barajear: Barajar las cartas.
Bardal: Montón de leña, ramas o paja, puesta a secar sobre las paredes.
Barraco o berraco: Verraco, Cerdo semental, no castrado.
Barral: Mal llamado al porrón, redoma grande y de medida de una arroba.
Barraquera: Disgusto grande acompañado de llanto inconsolable.
Barrón: Pieza de hierro que se utiliza en el tiro de barra. Cada uno de los travesaños de una puerta o ventana de madera.
Barrunto. Acción de barruntar, presentir o sospechar una cosa. Asomo.
Becicleta-o, becicletista o beciclista: bicicleta, ciclista.
Bejunje: Mezcla de varios líquidos o alimentos.
Berdugo: Moratón, cardenal, mancha amoratada.
Berezo: Brezo, arbusto de la familia de las ericáceas.
Besana: Primer surco que se hace al arar un campo.
Bicha: Serpiente, culebra.
Bicharraco: Bicho de forma rara o desconocido. Niño travieso
Biciclista o beciclista: Ciclista.
Bienmandao: Obediente.
Bístola: Béstola: Vara larga y metal en la punta, para sacar la tierra pegada (reja del arado).
Blanquillo: Pieza de tocino extraído del costado del gorrino y que no lleva carne magra.
Blincar: Saltar, dar brincos.
Bobanilla: Muñeca de la mano.
Bocaná: Cantidad de líquido que cabe, de una vez en la boca.
Bocarán: Persona que habla de más, bocazas.
Boceras: Persona que se mete en todo y todo lo casca.
Bochorno: O mediodía, viento del S, 180º, húmedo.
Bocinglero: Vocinglero, que habla mucho y en voz muy alta. Insustancial
Bofio: Bocio.
Bonico-a: Bonito-a, guapo-a.
Bordezuelo: Persona de genio retorcido.
Borrucho-a: Burro-a en edad de mamar.
Botello: Frasquito pequeño, en forma de botella.
Botija: Vasija de barro redonda y de cuello corto y angosto.
Botijero: Mueble de madera que sirve para guardar los botijos.
Bramante: Cordel delgado y resistente hecho de cáñamo.
Brazá: Cantidad de cualquier cosa que se puede abarcar con los brazos de una sola vez.
Brozas: Desaliñado, tosco y zafio.
Brutismo: Muy bruto, zafio y descuidado.
Bubilla: Abubilla.
Buje: Boj, arbusto o pequeño árbol perenne para hacer utensilios
Burcín: Retizador, atizador, hierro para remover las brasas del hogar.
Burra: Ampolla, en las manos por trabajo duro, o en los pies por roce calzado.
Burraca: Urraca. Oveja que es blanca y negra.
Burrapato: Trazo ilegible, garabato o firma.
Burrequear: Pataleta o enfado sublime de los niños.
Burriato: Gurriato, cría de gorrión. Joven sin experiencia.
Burropato: firma, autógrafo o garabato.
C
Ca: Casa.
Caballón: Porción de tierra levantada que queda entre surco y surco al labrar.
Caballote: Caballete, pieza horizontal sostenida con patas, que sirve para apoyar un tablón.
Cabezá: Cabezada, siesta informal. Aparejo de correas, en la cabeza de las caballerías.
Cabezón: Orejas y morro de gorrino. Duro de mollera.
Cabrillas: Grupo de estrellas (pléyades). Rodales en las piernas, a causa del calor de la lumbre.
Cabro: Macho cabrío.
Cacha: Agachada.
Cachapazo: Golpetazo, caída brusca.
Cacharrero: Vendedor de cacharros culinarios de arcilla, recipientes.
Cacharretes: Cuencos de cocina pequeños
Cacharriar: Intentar arreglar algún aparato o máquina vieja sin ser profesional.
Cachivache: Objeto o utensilio, extraño o complicado, sin saber catalogar o designar.
Cacho: Pedazo, porción, parte de algo.
Cadeno: Persona absorbente, que ata u obliga, pesado, a la fuerza.
Cagachín: Mosquito más pequeño de lo común y de color rojizo.
Cagáero: Sitio donde va la gente a evacuar el vientre.
Cagalera: Diarrea muy líquida y abundante. Miedo escénico para afrontar un hecho.
Cagaliar o cagarriar: Hacer las cosas mal, a destiempo y sin control.
Cagarruta: Bolitas que forman las defecaciones de cabras, ovejas, conejos, etc.
Cagüen: Queja vulgar, exclamación de contrariedad o desprecio.
Cagueta: Diarrea. Persona sin decisión y miedosa.
Cajigo: Quejigo. Árbol de la familia de las fagáceas y fruto parecido al roble.
Calabazo: Pequeña calabaza sin madurar.
Calcerío: Conjunto de calzados.
Calceta: Tejido hecho con agujas de media. Prenda de punto que cubría desde el tobillo hasta la rodilla.
Calda: Cantidad de leña que se echa al fuego para avivarlo.
Calentuzo: Demasiado caliente, término para hablar de comida o bebida.
Calicanto: Construcción a base de cal y piedra, cierre hemético.
Calisca: Calor excesivo.
Calzáeras: Calzado de piel de vacuno atado al tobillo con tiras. Entre este calzado y el pie se ponía una piel de conejo para evitar el frío. Usado en la vestimenta de los pastores y cazadores.
Calzar: Reparar la reja del arado, añadiendo hierro en la punta.
Calzones: Prenda de vestir, pantalón que llega justo debajo de la rodilla.
Campano: Recipiente para beber muy grande. Líder, el que guía o va delante.
Cándalo: Trozo de leña seca, de la cepa, pino o carrasca.
Cangrena: Gangrena.
Cansino, cansinería: Persona muy pesada, molesta, fastidiosa e insistente.
Cansino: Persona muy pesada o muy débil, agotado.
Cántara: Cántaro pequeño.
Cantarera: Hueco o mueble para colocar los cántaros.
Cantero: Cuscurro, parte extrema del pan de barra, que suele estar más cocida.
Canto: Piedra pequeña. Pieza de hierro semiesférica para sujetar la olla puesta a la lumbre.
Capacete: Cesta flexible de palma o esparto con dos asas.
Caparra: Garrapata. Persona impertinente.
Capaza: Capaceta, capacho, cuévano o capazo.
Capillo: Tela blanca en la cabeza de los niños al bautizarlos.
Capucete: Acto de capuzar. Someramente.
Capuzar: Sumergir la cabeza en el agua.
Caralante: Derecho, sin torcerse.
Cardaor: Persona que tiene el oficio de cardar tejidos.
Cardillo: Variedad de cardo de flores amarillas. Las hojas tiernas son comestibles.
Caretolibro: Facebook, red social.
Caridá: Pan y vino bendecido que se ofrece en determinadas fiestas.
Carril: Camino de carro.
Carrucha: Polea, rueda surcada para la cuerda.
Cascar: Charlar platicar.
Cascarra. Muy hablador.
Cascarria: Barro seco que queda pegado a la parte baja de la ropa.
Casquera: Acción o efecto de hablar mucho.
Castellano: O ábrego, SO, 225º, templado y húmedo.
Casucho: Despectivo, casa de mal aspecto, muy pequeña o endeble.
Casuto-a: Refugio para cobijo construido con piedras.
Catacaldos: Culo de mal asiento, el que quiere probar de todo y no para en ningún sitio.
Catavino: Agujero en la parte superior de la tinaja, para probar el vino.
Catrolo: Gordo, recio, fuerte.
Cazoletero: Metomentodo, entrometido.
Cebá: Cebada, cereal de invierno.
Celpudo: Felpudo, pieza gruesa y alargada de material áspero y resistente.
Cenacho: Espuerta honda y flexible, con asas, para comestibles. Habitación desordenada.
Cencerrá. Serenata practicada con cencerros y otros útiles sonoros.
Cendajo: Ribazo, talud entre dos fincas.
Centellar: Brillar, refulgir intensamente los ojos
Ceporro: Cepa de leña. Duro de mollera, de malas entendederas.
Cerneja: Mechón de pelo de las caballerías detrás del menudillo. Trenzado de esparto.
Cernejo: Arel, cedazo o criba para cerner. Posición estática de caza, (cernícalo, en el aire)
Cerner: Cernir, separar con el cedazo el polvo de las partículas más gruesas de una materia.
Cernícalo: Halcón de cabeza abultada. Persona ruda, grosera y de pocas luces.
Chache: Entre los niños, hermano mayor.
Chafachorras. Se dice del que no pinta nada en un sitio.
Chancleto. Zapatilla sin talón o con el talón doblado hacia dentro. Patoso.
Chascar: Zampar, engullir, comer glotonamente.
Chicharra: Cigarra.
Chichinavo: Chichinabo, cosa de poca importancia.
Chichón: Conjunto de carnes del puchero.
Chichorritas o chinchorretas: Torreznos muy pequeños y muy fritos.
Chiflito o chiflío: Chiflido, silbido, sonido agudo. Pito.
Chillito: Grito, chillido.
Chimbambas: Quimbambas, locución adverbial, sitio lejano e impreciso.
Chimbombo: Bulto o chichón en la cabeza.
Chinche: Molesto, poco agradable, apestoso.
Chispiar: Cuando llueve poco y las gotas son pequeñas.
Chispón: Pedalaco, borrachera exagerada, curda.
Chisquero: Mechero de chispa o pescozón.
Chitico: Silenciar, expresión para estar callado.
Chito, chitón: callado, acción o efecto de callar.
Chó: Voz para llamar al perro.
Chompo: Trompo o zompo, juguete con forma de cono.
Chorlitos: Chupos, carámbanos o colgantes de hielo.
Chorra: Miembro viril. Persona que dice tonterías, tonto e insustancial. Suerte, casualidad.
Chospe: garito, antro, casucha destartalada o ruinosa.
Choza: Toza, pedazo de corteza del pino y de otros árboles.
Chozo: Refugio del pastor en el campo.
Chuchurrío: Mustio, sin vigor. Muy frito o asado, a punto de quemarse.
Chumbaino: Trastero, cuartucho, habitáculo destartalado de trastos inútiles.
Chuminá: Chuminada, cosa sin importancia, tontería, estupidez.
Chupo: Caramelo largo y redondo. Carámbano de hielo, como las estalactitas.
Churrar: Beber abundantemente, sin freno.
Churrimiaos: Churretones, manchas chorreantes.
Chuscarrar: Quemarse algo en un descuido.
Chusmero: Integrante de la chusma. Lugar donde criticar o chismorrear.
Chuzo: Carambano, hielo que cuelga del tejado, de forma alargada y puntiaguda.
Ciazo: Cedazo, harnero de malla muy tupida, para separar partículas de distinto grosor.
Cicatero: Que da importancia excesiva a cosas que no la tienen.
Cierzo: Viento del norte, N, 360º o 0º, muy frio y seco.
Cimenterio: Cementerio, campo santo.
Cina: Era, montón de haces de cereales, hacinados para proteger de posibles tormentas.
Cisco: Alboroto, jaleo, el causado en una pelea.
Coartillo: Cuartillo, áridos: 1/4 parte de un celemín; líquidos: 1/4 parte de una azumbre.
Cobete: Cohete.
Cobolla-o. Cogollo, tallo más alto de una planta o árbol. brotes nuevos anuales (cobollos).
Cochiquera: Gorrinera, lugar destinado al gorrino.
Cocidura: Cantidad de panes, que se amasaban y cocían de una sola vez.
Cociol: Lebrillo grande y hondo con orificio junto a la base, para hacer la colada.
Cocote, cocotera: Cogote, nuca, pescuezo.
Cofaina: Jofaina, Recipiente circular, ancho y poco profundo, usado para lavarse.
Cojitranco: Persona que cojea.
Colgaeras: Uvas que se cuelgan en la cámara para conservarlas y que se hagan pasas.
Collera: Collar de cuero o lona. Relleno de pajas de centeno, para que, no dañe el yugo.
Colondrón: Golpe dado con la cabeza sobre alguna cosa.
Columbrar: Rastrear o conjeturar con indicios algo, divisar o ver desde lejos algo.
Concejá: Trabajo comunitario, altruista y de obligada asistencia, desde el ayuntamiento.
Concentrá: Concentrada, agrupada, espesa, no disoluta.
Cochura: Masa de pan que se ha amasado para ser cocida, al mismo tiempo, de una sola vez.
Cofaina: Barreño o jofaina
Conestao: Unido o puesto en comunicación, dos cosas o más.
Conisión: Contacto. unión o relación entre dos o más personas o cosas.
Conocencia: Amistades, circulo social, conocidos o amigos de otros pueblos.
Contino: Continuo, siempre y constante.
Copón: Expresión que denota enojo, irritación, sorpresa o admiración.
Corá: Pulmones de animales, para el consumo.
Corbajón: Corvejón, Articulación entre la parte inferior de la pierna y superior de la caña.
Corbella: Herramienta para segar, de mayor tamaño que la hoz.
Corbetera: Tapadera del pucheros y ollas.
Cornijal: Punta, ángulo o esquina de un colchón, una heredad o un edificio.
Correprisa: hacer algo rápido, con urgencia, de manera ajetreada y desorganizada.
Correveidile: Alcahuete, chismoso.
Corruscar: Ruido que se hace al masticar pan duro.
Corrusco: Trozo de pan duro.
Cortá: Corte, herida. Senda en las mieses que hacen conejos y liebres.
Cortáera: Cuña de acero sujeta a un mango. Cuchilla de colmeneros para cortar panales.
Cortapichas: Pequeño insecto, con la parte posterior en forma de tijeras.
Corvo: Arqueado o combado. Gancho de madera para llevar más carga.
Coscurro: Cuscurro, parte extrema del pan de barra, que suele estar más cocida.
Cosedera: Cuerda fina de esparto para coser pleita y hacer ramales, esteras y sombreros.
Coseta: Diminutivo cariñoso de cosa pequeña.
Costillas: Palos curvos que van a ambos lados de las caballerías al yugo.
Cotana: Escotadura de encaje en la madera. Marca en la piel del elástico de algunas ropas.
Covete: Cohete, petardo.
Cuálo: ¿Cuál? o ¿qué cosa?
Cubeto, cubillo: Despectivo y diminutivo de cubo, recipiente.
Cucha: Escucha, atiende.
Cuchichar: Cuchichear, hablar en voz baja del oído de alguien, para evitar ser oído.
Cuchichero: Mentidero, lugar donde se suele cuchichear.
Cuchifate: Cuchillo de mal aspecto y calidad. Se aplica a los que son grandes y desproporcionados.
Cuchurrio: Escacharrado, estropeado, ajado, seco o malogrado.
Cuelgo: Conjunto de frutas que se cuelgan para su conservación.
Cuévano: Capazo grande.
Cuidiao: Precaución, atención o interés para evitar un peligro.
Cuido: Cuidados que se prodigan (ejemplo: a un enfermo).
Cuitio: De continuo, de asiento, sitio, lugar. Cortar
Cujón: Punta, pico o extremo de los huecos del serón.
Culebrina: Meteoro eléctrico y luminoso de apariencia ondulada. Herpes simple en la piel.
Currencia: Ocurrencia, Dicho o hecho gracioso e ingenioso.
D
Deande: De dónde, de qué lugar.
Decuajo: De raíz. De una sola vez. De una pieza.
Dedil: Protección de cuero para el dedo del segador.
Degollaura: Punto y agujero, donde se ha degollado a un animal.
Degolver: Devolver, restituir. Vomitar.
Delema: disyuntiva, situación difícil, alternativa a varias posibilidades.
Delgaíllo: La parte de la piel más blanda que hay entre la pata y los hijares del animal.
Delgaúcho. Delgaducho.
Delicao: Persona difícil de contentar.
Denantes: Anterior que precede.
Desa: Dehesa.
Desaborío: Desagradecido, soso y grosero, le ofreces algo y te lo desprecia.
Desaliñao: Persona que no sirve para nada.
Desanche: Masa madre de pan, reservada como levadura, para la siguiente cocedura.
Desapaecio: Desaparecido, de paradero desconocido.
Desapartar: Apartar, separar.
Desastrao: Que es un desastre.
Desatapar: Quitar la tapa a una cosa.
Desesperancia: Pérdida de la paciencia o de la tranquilidad de ánimo.
Descalabrá: Causar daño o perjuicio. Herida en la cabeza.
Descorrir: Pensar, idear o inventar algo.
Desmirriao: Esmirriado, que está flaco, extenuado o consumido.
Desorine: Acción y efecto de aflojamiento de la vejiga de la orina con la risa.
Despabilao: Listo, sabio, con luces o iniciativa.
Despizcar: Trocear, espizcar o desmenuzar una cosa.
Despositivo: Pieza o conjunto de ellas, preparadas para realizar una función de grupo.
Despotricaero: Donde se juntan las vecinas para despotricar, lavadero público.
Desternillarse: Romperse las ternillas. Reírse mucho figuradamente.
Destibroir: Atribuir destino o posición a las partes de un todo.
Deuna o diuna: Entera de una sola vez.
Diciones: Dichos, acontecimientos y relatos, alrededor de la lumbre.
Empenta: Rama terminada en horquilla para sujetar una rama muy llena de frutos.
Empinao: Que tiene pendiente muy pronunciada. Muy alto.
Empijotao: Estropeado, malbaratado o fuera de sitio.
Enajao: Adobo de la carne con ajo, pimienta y sal.
Enantes: Anteriormente, antes, que precede o hace un instante.
Encabar: Enastar una herramienta. Escabullirse en la madriguera, en situaciones de peligro.
Encanar: Voltear campana hasta que no suene el badajo. En los niños: ahogo por llanto excesivo.
Encañaura: Cañas de centeno para henchir jergones y albardas.
Encaño: Conducción subterránea para desagüe de terrenos húmedos. Drenaje
Encapazar: Encapachar, meter en una capaza o capacho.
Encarnecío: Ponerse canoso. Enmohecido.
Encuartar o Encuarte: Enganchar yunta o caballería de refuerzo. Se añade a las que tiran de un vehículo, para subir las cuestas o salir de los malos pasos.
Ende: Desde.
Endiñar: Dar un golpe, asestar.
Endispués: Luego, más tarde.
Enfurruscao: Enfadarse ligeramente, particularmente los niños.
Enga: Inicio de acción de ir, adelante.
Engalochar: Entusiasmar, ilusionar o esperanzar.
Engarbarse: Subir, encaramarse a un sitio.
Engatuzaor: Liante, embustero.
Engorrinar: Ensuciar o manchar algo.
Enguizcar: Provocar, instigar o estimular.
Enhilar: Enhebrar. Poner en orden las ideas.
Enjalbegar: Blanquear una pared con cal, yeso o tierra blanca.
Enjalbegar: Pintar o blanquear con cal.
Enjubar: Enjugar, secar, eliminar la humedad.
Enjubascao: Que está siempre jugando o pensando en el juego.
Enlañar, Enlañaor: Reparar vasijas de barro. Lañador, persona que pone lañas.
Enpentar: Empujón a un objeto. Apoyar un objeto contra otro.
Enpentón: Empujón con ahínco.
Enquivocar: equivocarse, confundirse.
Enrrabotarse: Hacer el raboto, enfadarse, ser desagradable o tosco.
Enrrecordar: recordar algo, venir a la mente.
Enrrelacionaos: Relacionados que tienen algo en común entre sí.
Entanbanao: Construcción provisional a base de maderos, tablas o ramas.
Entelegencia: Inteligencia, facultad de la mente de aprender, entender y razonar.
Escalabrar. Descalabrar, acción de herir la cabeza.
Escalabraura: Herida en la cabeza.
Escamochar: Limpiar de ramas o guías inútiles los árboles.
Escampar: Cesar de llover.
Escara: Capa rancia del jamón o el tocino.
Escardaora: Jornalera que cortaba los cardos en los cereales.
Escarfollar: escachifollar, cachifollar; estropear. Dejar a alguien deslucido y humillado. Dejarse caer en un sitio dejadamente, repanchingarse, ahuecarse cómodamente.
Escarnar: Descarnar, separar la carne de los huesos en un animal.
Escascorar: Descascorar, quitar la cáscara.
Escavillar: cavar con el escavillo, quitar hierba.
Escavillo: Azada pequeña.
Escondelite: Escondite, juego de esconderse.
Esconditiar: Esconderse, ocultarse.
Escopeteao: A toda prisa, velozmente, muy apurado de tiempo.
Escorrentía: carrerilla, inercia en el inicio de la carrera.
Escoyuntar: descoyuntar, dislocar o desencajar.
Escrebir: Escribir, representar palabras o ideas mediante signos gráficos.
Escretura: Escritura, acción de escribir.
Escuartizar: Descuartizar, hacer pedazos una cosa.
Escuchumiciao: Que está muy delgado, raquítico y con aspecto débil o enfermizo.
Escuerzo: Sapo. Persona flaca y escuchimizada.
Esmamar: Desmamar, quitar de mamar a la cría de un animal. Hacer valer a uno mismo.
Esmochar: Desmochar. Cortar las ramas principales a un árbol.
Esnucar: Desnucar.
Esollar: Desollar, quitar la piel.
Espanzorrar: Abrir la panza.
Espacenciao: Desesperado, que ha perdido la paciencia.
Espachurrao: Despachurrado, chafado o deformado.
Espaldiar: Colocar de pie, dos objetos empentados entre ellos.
Espalderar: Encaramar en soportes de una estructura en forma de barras o alambres.
Espalmar: Recortar los cascos a las caballerías.
Espantajo: Sucio, dejado, estrafalario, que asusta.
Esparabán: Persona de aspecto o actitudes ridículas.
Esparajismo: Aspaviento.
Esparaván: Gavilán. Tumor en la parte interna e inferior del corvejón de las caballerías.
Espatarrar: Abrir las piernas, tanto como den de sí, al separarlas.
Espartillo: Barbas que cría la cebolla del azafrán.
Espelechar: Cambiar el pelo o la pluma.
Espetera: Pecho de mujer abultado. Tabla de ganchos para colgar utensilios de cocina.
Espiazá o Espiazar: Destrozada, desmembrada. Despiezar, hacer pedazos.
Espichar: Morir o fallecer con los excesos.
Espindarga: Mujer flaca alta y desgarbada.
Espioca: Veste a…, torre andalusí (Almoade), en Picasent, lugar muy lejano antiguamente.
Espiocha: Zapapico, Herramienta con punta en un lado y corte estrecho en el opuesto.
Espizcar: Trocear la comida de los animales.
Esporrinarse: Dícese de la persona o animal raquítico o enfermizo que mejora.
Esportillar: desportillar, deteriorar, romper el canto, haciendo un portillo o lasca.
Esportón: Capacho de esparto que se usaba para vendimiar.
Espumaera: Espumadera, utensilio de cocina, pieza redonda, plana y llena de agujeros.
Espurriado: Espurreado, rociar algo, con agua u otro líquido, expelido a través de la boca.
Estérica: Histérica, persona con un intenso estado de excitación.
Estenazas: Tenazas, que se utilizan para colocar los leños y las brasas de la lumbre.
Estiragarrote: Juego, competición de fuerza, entre dos individuos sentados en el suelo.
Fanfarrias: Persona fanfarrona, Baladronada, bravata, jactancia.
Farfollas: Embustes, el que miente. Envoltura de las mazorcas.
Fenefa: Cenefa. Franja de adorno.
Festicio: Que no tiene existencia verdadera y efectiva.
Fisgoniar: Acción y efecto de fisgonear o fisgar.
Fritá: Fritada.
Fritillas: Cierta masa frita especiada.
Fumarro: Cigarro, tabaco liado.
G
Gabilla: Gavilla, ramas, mieses o cañas, conjunto mayor que el manojo y menor que el haz.
Gachamiga: Guiso, harina, ajos, aceite y mucha fuerza en los brazos. .
Gachapazo: Caída estrepitosa.
Gachas: Guiso a base de harina de maíz.
Galafate: Ladrón sagaz que roba con arte, disimulo o engaño. Persona de malas ideas.
Galán: Apelativo cariñoso y familiar.
Galga: Freno del carro. Instrumento de precisión de medir ángulos y longitudes pequeñas.
Galiano. Galán, persona seductora, atractiva, alta y delgada.
Gallinaza: Excremento de la gallina.
Galluva: Gálbulo, fruto del enebro a partir del tercer año, secos son de color púrpura.
Gambitero: Aficionado al ocio y esparcimiento, siempre pieza en los festejos.
Gamellón: Pila donde se pisan las uvas. Tornajo de madera, utilizado para abrevadero.
Gamón: Planta liliácea perenne, de hojas ajuncadas y tallos huecos, con flores blancas.
Gamonita: Lugar poblado de gamones.
Gamusino: Animal imaginario, se usa para gastar bromas a los cazadores novatos.
Gancha o ganchá: Rama de árbol o grupo de uvas sueltas, menor que el racimo.
Ganguero: Amigo de procurarse gangas (cosas apreciables). aprovechado.
Garabatiar: Acción o efecto de hacer garabatos.
Garbeo: Paseo de corta duración.
Garganchón: Parte superior de la tráquea.
Garigato: Garabato, trazo, dibujo o firma.
Garlito: Trozo de terreno estrecho y difícil de labrar.
Garlopa. Cepillo de carpintero, muy grande para trabajar la madera.
Garra. Nombre dado a la rama pequeña en los pinos cuyo tronco se divide en dos. Pierna.
Garrancho: Cruce de garra y gancho. Trozo, que queda en el árbol. cuando se rompe una rama.
Garraspera: Aspereza o picazón de garganta.
Garrialto: Que tiene largas (altas) las piernas (garras).
Garrilargo. De piernas largas.
Garrón: Pata o hueso del jamón.
Garrucha: Polea que se utiliza en los pozos para elevar el cubo lleno de agua.
Garzo: Persona que tiene los ojos de color azulado.
Gasón: Porción de tierra apelmazada y de consistencia dura.
Gaspachero: Gazpachero, lucero del alba, hora de cocinar los gazpachos para el almuerzo. Encargado de hacer la comida a los peones o gañanes.
Gatera: Agujero practicado en la parte baja de las puertas, para que pasen los gatos.
Gatero: Agujero en tejados o puertas para los gatos.
Gaveta: Mueble que tiene cajones. Recipiente de albañilería para preparar mortero.
Gayata: Muleta, cayado, bastón, cachava, garrota o báculo.
Gazpacho. Guiso a base de torta cenceña, pura y sencilla.
Gazuza: Buena gana de comer.
Glauco: Persona que tiene los ojos de color verdes claros.
Gobanilla: Muñeca de la mano, entre la mano y el antebrazo.
Goler: Olfatear u oler.
Golismero: Husmeador, refitolero, fisgón o entrometido.
Gollete: Parte superior y más estrecha del cuello de una botella y otros recipientes.
Gomitar: Vomitar, devolver.
Gorgorita: Burbuja pequeña. Quiebro de la voz.
Gorrinera: Lugar cerrado, donde se cría al gorrino para el engorde, hasta la matanza.
Gorrino: Cerdo, que tiene menos de cuatro meses.
Gorver: Dar la vuelta, girar, regresar, tornar.
Gozne: Bisagra, pieza de hierro, que se coloca entre la puerta y el marco.
Gozo: Haz de aliagas, que se echaba a la lumbre. Justo antes de ir a dormir, (el último gozo).
Grabiel: Gabriel.
Gramante: Bramante. Hilo de cáñamo.
Grandismo: Grandísimo.
Granizá: Tormenta de granizo.
Granza: La paja más gruesa que queda al cribar el grano.
Grasera: Recipiente para guardar las grasas.
Greda: Arcilla arenosa de color blanquecino para quitar manchas, hacer tejas y ladrillos.
Gregal: Viento del NE, 45º, fresco y húmedo.
Grillao: Persona de poca sesera o que ha perdido la razón.
Grullo: Grumo, masa compacta, redondeada, en una sustancia líquida o pastosa.
Grumo: Cogollo de col, duro y apretado (repollo).
Gruñón: Fruto del ciruelo, que llora resina, a causa de la gomosis (encharcamiento).
Guacho-a: Muchacho-a.
Guaimar: Lloriquear.
Guarán: Équido o burro de padrear (semental o garañón).
Guardao: Guardado, colocado a buen recaudo.
Guarín: Animal menos desarrollado en una camada.
Guarrindongo: Persona despreocupada en asearse.
Guchillo: cuchillo, utensilio de cocina.
Guiel: Hiel, bilis.
Güeña: Embutido compuesto de las vísceras del cerdo (sin hígado).
Guerrista: Se dice del niño que es muy revoltoso.
Güesarrudo: Huesarrudo, animal o persona en la que los huesos son muy evidentes.
Guija: Legumbre con cuatro semillas, de la que se hace la harina de almortas.
Guita: Cuerda de cáñamo. Dinero.
Guizque: Aguijón de los insectos.
Gurrapato: En la escritura, garabato.
Gurriato o gurriote: Burriato, cría de gorrión. Joven sin experiencia.
Gusamiento: Animal que tiene en alguna herida larvas de la mosca de la carne.
Gusarapo: Animal pequeño con forma de gusano que se cría en el agua u otro líquido.
H
Haba. Roncha. Hinchazón cutánea, con la picadura de un insecto.
Hacecejos: Hacecillos, haces pequeños.
Haiga: Haya.
Halda: Regazo, zona ahuecada entre la cintura y las rodillas, cuando se está sentada.
Harija: Polvillo que sale de la harina cuando se cierne o se empieza a tostar.
Harnero: Utensilio para cerner de agujeros más pequeños que la criba.
Hartazgo: Tripada, panzada, atracón, ingestión excesiva de comida o bebida.
Hatajo: Conjunto de gana do.
Hato: Conjunto de herramientas, comida que se lleva al campo para trabajar todo el día.
Herbero: Esófago de los herbívoros.
Herrerillo: Pájaro cantor, con un chirrido metálico en el canto. Grillo.
Hijuela: Parte de la herencia que corresponde a cada hijo. Relación de las cosas heredadas.
Hilá: Hilera de cosas, serie de elementos en línea.
Hilaracho: Pedazo, porción o fragmento de hilo o hebra, que se desune en tela o lienzo.
Hinque: Estaca puntiaguda en un extremo, Para jugar a clavar en el suelo.
Hiñir: Heñir, apretar con los puños la masa, con la que se elaboran el pan y otros alimentos.
Hita: Piedra que marca el límite de fincas. Clavo pequeño sin cabeza
Hocino: Barranco o lugar estrecho y profundo. Hoz pequeña para cortar madera.
Hogaño: Ogaño, en este año.
Hogueril: Hoguera muy grande.
Honcete: Herramienta en forma de hoz pequeña, usada para arrancar hierbas o vendimiar.
Honguera: Zona concreta donde se crían los hongos.
Horaje: Oraje, borrasca, tiempo muy crudo de lluvias.
Horambre: Ensamblaje o agujero en madera donde se inserta otra para formar una unión.
Horcajaura: Lugar donde las piernas se juntan con el vientre.
Horcajo: Lugar donde se bifurcan las ramas de un árbol.
Horma: Pedazo de tierra limítrofe con el casco urbano.
Hornera: Mujer que atiende el trabajo de cocer el pan en el horno.
Hoya: Depresión del terreno.
Humaera: Humareda.
Humero: Parte trasera de la chimenea, cubierta de humo.
Huso: Utensilio para recoger lo hilado.
I
Icir: Decir.
Iendo: Yendo.
Indición: Inyección.
Infestar: Infectar. Enconar.
Infiernillo: Infernillo, cocinilla portátil, especie de cocinilla portátil con una mecha de algodón en forma de tubo que subía y bajaba mediante un regulador. Funcionaba con queroseno o petróleo y se usaba para cocinar.
Infrome: Exposición oral o escrita sobre el estado de una cosa o de una persona.
Infromador: Persona que hace informes, chupatintas. Periodista.
Inginiero: Ingeniero.
Inque: Hinque juego de muchachos.
Ijá: Ijada, Parte de los vertebrados, entre la última costilla falsa y el hueso de la cadera.
Incarla: Hincarla, morirse, espicharla.
Irrial: Ficticio, que no tiene existencia verdadera y efectiva.
Irrisión: Risión, risas con desenfreno de algo o alguien ridículo.
Istrución: Acción de instruir o instruirse.
Ivierno: Invierno.
J
Jabalín: Jabalí, mamífero cinegético carnívoro.
Jabardo: Grupo reducido de gente o ganado. Enjambre pequeño de una colmena.
Jalma: Almohadillas de la albarda.
Jacona o Jaquetona: Mujer exuberante.
Jaranga: Juerga entre varias personas.
Jecución-nes: Realización de una acción que requiere habilidad.
Jeja: Variedad antigua de trigo. Pan cocido de esta harina, más digestivo y se tolera mejor.
Jerigota: Pisto de Albarracín.
Jersé, Jarsay: Jersey, sueter.
Jetazo: Golpe dado con la mano en la jeta.
Jinjoleo: Comistrajo, comida de malas composturas, y peor presentación.
Jirigoncias: Jerigonza o jeringonza, jerga, argot de grupo. Figuradamente, filigranas.
Joachin: Nube que sale entre Entradilla y Sulsía y que marca lluvia.
Jobar: Expresión que denota sorpresa, admiración o fastidio.
Jodiente: Dar la lata continuamente, persona muy pesada.
Jodío: Jodido, decaído o desmoralizado.
Jopao: El que se va a toda prisa.
Joparse: Irse rápidamente.
Jovenzano: Muchacho o muchacha jóvenes.
Jugón: Jubón, prenda de vestir.
Jujo: Pequeño, reducido.
Justillo: Corsé.
K
Kay: Que hay.
Kazís: Que estáis haciendo.
L
Labija: Clavija que sujeta el timón del arado en el yugo.
Lacena: Alacena.
Lamparón: Mancha grande.
Lañaor: Artesano ambulante que remendaba los cacharros, poniéndoles lañas en las aberturas.
Lastra: Franja estrecha de terreno que tiene alguna cualidad propia.
Lata: Pino muy alto y delgado.
Lavaero: Lugar desnivelado y húmedo, en un camino, que hace difícil su tránsito.
Lavilla: Aldabilla, taco de madera giratorio para cerrar la puerta.
Lebrillo: Recipiente de barro bajo y ancho donde se hace el enajao.
Lechar: Lechal, animal en época de mamar.
Lechiterna: Planta de savia lechosa e irritante.
Leño: Tronco de leña.
Leñote: Pieza de leña delgada y pequeña.
Lera: Cada uno de los agujeros que hay bajo el extremo de las tejas del alero.
Lesna: Lezna, punzón.
Leveche: O garbí, viento ESE, 112’50º húmedo, sensación de bochorno.
Lia: Cuerda larga para atar mostelas de gamones.
Libante: Cadena gruesa y pesada, con un gancho en un extremo y una argolla en el otro. Se usa para arrastrar con la yunta troncos, piedras, etc.
Ligítimo: Legítimo, conforme a las leyes y costumbres.
Limarzo: Mucosidad que expulsa la hembra antes y durante el parto.
Limos: Algas que se acumulan en fuentes y abrevaderos.
Lincha: Finca de cultivo larga y estrecha.
Linde: Línea que delimita dos fincas. Límite entre dos fincas.
Linón: Tela que se empleaba para confeccionar sábanas.
Lipia: En los animales, quiste.
Lista: Paja del cáñamo.
Livianos: Pulmones.
Llamará: Golpe de fuego.
Llanda: Bandeja de metal de lata fina, para hacer dulces al horno.
Llares: Conjunto de hierro sujeto a la pared trasera de la lumbre y cadena que cuelga de ésta. Sirve para suspender un caldero sobre el fuego.
Llatir: Ladrido característico, del perro durante la caza, en la persecución de una pieza.
Lleta: Tallo, Yema, sin sembrar que produce a la vez la semilla, simiente y tubérculos.
Lloraeras: Ganas de llorar.
Llueca: Gallina clueca.
Lomera: Lomo que divide las vertientes del tejado.
Losa: Piedra delgada y ancha.
Lumbrar: Umbral. Vigas y tejadillo que se pone encima de las puertas del corral.
Lumbrera: Rama de pino para calentar el horno. Abertura, tronera, caño que de luz, tragaluz o claraboya, desde el techo de una habitación.
M
Macha: Mano (del mortero). Maza, con que se machaca en el mortero.
Macho: Mulo.
Machuna: Se dice de la oveja o cabra que tiene algún rasgo de macho.
Macollá: Botánica, agrupación espesa de arbustos o árboles.
Mojón: Cada uno de los puntos que fijan los límites de un municipio.
Mojonera. Serie de mojones que señalan la confrontación de dos términos jurisdicciones.
Molinilla:Viento del ONO, 292`50º, cálido que deshace la nieve con facilidad.
Moncayo: Viento del NO, 315º, frio, racheado y seco.
Mondongueras: Mujeres que lavan tripas y hacen embutidos el día del mata gorrino.
Monear: Acicalarse, para alardear o dar envidia.
Morilla: Trasfuego, losa que se colocaba detrás del hogar. Era una piedra vertical incrustada que constituía la parte baja de la pared de la chimenea, donde pegaban directamente las llamas del fuego.
Morceguillo o Morciguillo: Murciélago.
Morcillera. Tripa en la que se embuten las morcillas.
Morcón: Persona con obesidad mórbida. Tripa gruesa para embutido.
Morisco: O siroco, viento SE, 135º, tormenta, frio y granizo.
Morugo: Persona poco sociable, huraña y amiga de pocas palabras.
Morra: Juego de bolos castellanos, bola que no llega a la viga.
Morrera: Suciedad que queda pegada alrededor de la boca.
Morriblanca. Oveja que tiene una mancha blanca en el morro.
Morrión. Bozal. Cada uno de los extremos del yugo.
Morteruelo: Guiso a base de hígado y pan rallado.
Moscarda: Mosca grande cenicienta que come carne muerta.
Mosigao: Mordido, roído.
Mosquerío: Cantidad excesiva de moscas.
Mostela: Haz o gavilla de mieses.
Mostrenco: Que es muy grande y pesado. Que no tiene dueño conocido.
Mostro. Calificación aplicada a personas de pocos escrúpulos y escaso conocimiento.
Motocarro: Vehículo de tres ruedas.
Mover: Germinar, brotar las plantas en primavera.
Moyuelo: Salvado muy fino, el último que se separa de la harina.
Muchismo: superlativo de mucho, muchísimo.
Muesca: Corte semicircular, que se hace a modo de señal, al ganado en la oreja.
Mueso: Freno que entra en la boca del caballo. Cordero, que nace con las orejas pequeñas.
Muestreta: Parte o cantidad pequeña de una cosa.
Mugre: Suciedad grasienta de la lana.
Muino: Enojado, molesto, de gesto adusto o mal encarado. Mulo de pelo muy negro.
Muladar: Lugar donde se acumula el estiércol. Acumulación de basuras y desechos.
Muleto: Mulo lechal, sin domesticar.
Muletón: Tela gruesa, suave y afelpada, de algodón o lana.
Muncho: Mucho, asaz, bastante, suficiente.
Mundo, mondial: Lo más, no va más, exagerado.
Muñecote: Caricatura, dibujo muñeco grotesco.
Murgaño: Musgaño, musaraña, ratón de campo con el morro muy largo.
Murueco: Semental ovino.
Musiqueta: Sonido agradable que emiten algunos instrumentos.
N
Ná: Nada.
Narrias: Cajón usado como base, en un carro, para llevar cargas pesadas. Mierra, rastra
Nazareno: Estar maltrecho, lacerado y afligido.
Negral: Variedad de pino o roble muy oscuro. Que es muy oscuro.
Nevasquear o Nevasquiar: Nevar ligeramente.
Nevatero: Reino de Valencia, pozo para conservar la nieve, (de 4 y 15 m de profundidad
Nones: No, radicalmente.
Nubá: Chaparrones de corto espacio de tiempo, llueve y se aclara. Así, sucesivamente
Nublenco: Nublado a medias.
Nublo o nublao: Nublado.
Ñ
Ñajo-a: Pequeñajo-a.
Ñaño: Lesión provocada con un golpe o contusión.
ÑoÑo-a: De pocos ánimos, asustadizo, quejumbroso.
Ñordo: Excremento de algunos animales, como: el ganado vacuno, caballos, burros.
Ñublar: Añublar, nublar, ocultar el cielo.
Ñublina: Neblina, niebla, nubes bajas.
Ñudo. Nudo.
Ñudoso: Nudoso, que tiene nudos
O
Obispo: Estómago de cerdo, lleno con huesos del espinazo y sal, para la conservación.
Ocena: Docena, doce unidades.
Odo: Exclamación, apocopada para blanquear su significado original: jodo.
Ojiroya: Oveja con manchas marrones alrededor de los ojos.
Ojo: Manantial que brota hacia arriba. Humedal muy localizado.
Olguero: Olgado.
Olisca-o: Mala olor, peste.
Olismero o Olismeador: Persona que le gusta meter las narices en todas partes.
Olismiaro u Olisquiar: Olisquear.
Ombría: Umbría.
Oncejo. Vencejo, ave migratoria. Proviene de la palabra antigua hocejo de hoz.
Ondoná: Hondonada, parte baja de un terreno.
Oraje: Meteorología, tiempo muy crudo de lluvia, nieve, piedra o viento muy fuerte.
Orejeras: Hierro a ambos lados del arado, en forma de orejas, para ensanchar el surco.
Orete: Calor que desprende la lumbre. Ponerte al orete.
Orza: Recipiente de barro para guardar el frito o el embutido.
Oscua: Interjección, eufemismo de hostia.
Osma: Capa de pinochas secas, bajo los pinos. Pinaza.
Ospera: Exclamación de sorpresa o asombro
Ostrella: Esclamación, eufemismo de hostia.
Otre: Otro, vocablo en la actualidad en desusado, se trata de una expresión antigua.
Ovejo: Despectivo animal ovino.
P
Pa: Para.
Pacá: Para acá.
Pacencia: Paciencia.
Paer: Pared.
Paice: Dicho de una persona o cosa: Que se parece a otra.
Paine o Paineta: Peine. Peineta, curvada de concha.
Pajera: Lugar para guardar la paja de consumo inmediato, en la misma cuadra.
Palabro: Acepción rustica o modismo de diferentes zona regionales.
Palancana: Palangana.
Palancazo: Golpe con un palo.
Palante: hacuia adelante.
Palear: Aventar el grano con una pala de madera.
Palerma: Paliza.
Palilla: Círculo de madera con mango en donde se forman los panes.
Palitroque: Palo pequeño, tosco o mal labrado.
Pallá: Para allá.
Pámpana: Hoja de los viñedos.
Pámpano: Sarmiento tierno y delgado o pimpollo de la vid.
Pamplinas: Halagos exagerados e hipócritas.
Pandero: Trasero voluminoso.
Pando: Con poca inclinación, dificulta su drenaje. Poca profundidad.
Pánfilo: Lento, aturdido.
Panoja: Mazorca del maíz.
Papasal: Noticia o recado de poca importancia que el informador explica trascendental.
Papo: Torpe, tonto.
Paralís: Parálisis total, pérdida o disminución de la motricidad. Paresia, parcial.
Parato: Aparato, artilugio.
Pardegal. Finca de labranza, de tierra arcillosa y color pardo.
Parias: Placenteras.
Partidor: Tarugo sobre el que se corta la carne. Acequia para riego.
Parva: Cantidad de mies extendida en la era para trillar.
Pavisa: Pavesa, partícula pequeña y ligera de materia inflamada que se desprende.
Pataca: Tubérculo de forma irregular. Producido por una planta, de flores amarillas.
Patente: Invitación que debía pagar todo forastero al echarse novia en el pueblo.
Paticalcazá: Oveja negra que tiene las patas blancas.
Pedriza: Lugar en que el suelo es básicamente rocoso.
Pegaete: Pegado, muy junto.
Pegote: El que va de añadido en un grupo o lugar y más bien sobra que falta.
Pelagatos: Persona que tiene escasos recursos.
Pelambrera: Melena, cantidad muy grande de pelo o bello.
Pelandreras: Rodal de tierra sembrado, con bajo rendimiento.
Pelaúra: Peladura, cascara.
Pelillo: Metal en el extremo de la serratilla de contrapeso que impide se clave en las barras.
Pelincao: El que tiene el pelo de punta.
Pellá: Porción de yeso o argamasa que se sostiene con la mano o con la llana.
Pellazo: Porción de argamasa o yeso que el albañil lanza a la pared.
Pellejero: Comprador de pieles de cuero.
Pelliza: Chaqueta con cuello y bocamangas de piel o reforzados de otra tela.
Pelluscón: Porción de pelo, lana u otra cosa. Cogido de una vez, con todos los dedos.
Péndice: Apendicitis.
Péndola: Péndulo del reloj.
Pensaora: Que piensa, caviladora, meditadora.
Peñazo: Pedrada, cantazo.
Percebir: Comprender, notar o darse cuenta de una cosa.
Perdulario: Animal que vaga sin control de su dueño.
Pericón: Planta de uso medicinal. Caballo o mula, que sirve para cualquier puesto de tiro.
Perillán: Pícaro.
Pernil. Jamón delantero.
Perniquebrar: Romper pata o pierna.
Perras: Moneda, dinero.
Perro: Gandul.
Pescozón: Golpe que se da con la mano en el pescuezo o en la cabeza.
Pescueso: Cuello, parte posterior, desde la parte superior hasta el inicio del tronco.
Pescuño: Cuña que sujeta la reja del arado.
Pesumbre: Pesadumbre, disgusto.
Pezolás: Restos de hilos de lana que quedan en el telar tras cortar la pieza terminada.
Pezuño: Que es un zoquete, persona inútil y de poca valía. Pie o zapatos sucios.
Piazo: Pedazo de tierra o de cualquier otra cosa.
Picaera: Piedra de picar esparto. Cuchilla de picar cebolla. Para trocear comida de cerdos.
Picalba: Dícese de la oveja negra y con una mancha blanca en la parte alta de la cabeza.
Picalbiar: Cubrirse de blanco los picos montañosos con la nieve.
Picatrés: Gancho de la sobrecarga. Componente utilizado en equipos de elevación, como grúas y polipastos, para prevenir sobrecargas.
Picón: Incisivos superiores más salidos que los inferiores y no puede cortar bien la hierba.
Picote: Tela áspera y basta de pelo de cabra.
Picueto: Paso estrecho. Sorprendido, asombrado o estupefacto.
Piejo: Piojo, parásito del cuero cabelludo.
Piejuelo: Piojo de las gallinas.
Pielgo: Piezgo, parte de un odre o pellejo correspondiente a una extremidad del animal.
Pigollo: Cogollo, parte interior que es la más apretada, blanca y tierna de algunas plantas.
Pilato: Hita, señal, marca, linde; varias piedras apiladas una sobre otra.
Pimpollá: Pinada joven y espesa.
Pimpollo: Pino joven.
Pinícula: Película, serie de imágenes c23uando se proyectan en una pantalla.
Pingajo: persona promiscua. Pedazo de tela vieja, sucia o maltratada.
Pinocha: Hoja de pino.
Piones: Peones, segadores a jornal.
Pior: Peor.
Pipirigallo: Planta herbácea vivaz, de la familia de las papilionáceas
Piquera: Abertura donde entran y salen las abejas de una colmena.
Pirigallo: Pellejo que pende con exceso de la barba o de la garganta.
Pisebre: Pesebre, comedero de las caballerías.
Pistraque: Licor o condimento de mal gusto. Darle al pistraque: beber, empinar el codo.
Piuco: Peuco, calcetín grueso de lana tejido a mano.
Pizarrín: Barrita de grafito o de pizarra cilíndrica, para escribir en piedra.
Pleita: Trenzado de esparto para hacer serones, sarrias, esteras, sombreros, petacas.
Polvisca: Polvareda.
Poniente: Viento del O, 270º, arrastra borrascas y anticiclones del atlántico, caluroso.
Porreta: Desnudo totalmente.
Porrina: Estado de las mieses o sembrados. Cuando son muy pequeños y verdes.
Portillo: Abertura o paso entre rocas, en un muro u otra puerta mayor.
Pos: Pues. Puesto qué. Ya qué. Consiguientemente.
Posá: Posada de huéspedes.
Poya: pago que se realizaba al utilizar un horno común.
Poyato: Conjunto de piedras amontonadas en orden vertical, sitio para sentarse.
Poyete: Diminutivo de poyo.
Poyo: Banco de piedra o de albañilería que se construye adosado a la pared de una casa,
Poza: Pequeña cavidad sobre la tierra para contener agua.
Pozal: Cubo metálico. Balde con el que se saca agua de un pozo.
Tocón: Parte visible del árbol, que queda en el suelo, cuando se corta.
Tógrafo: Firma, garabato, rúbrica o garigato.
Tolmo: Peñasco aislado con forma de mojón.
Tolondrón: Tolondro, Chichón, bulto en la cabeza. Aturdido, desatinado.
Tolovero: Se dice del celaje nublado que amenaza lluvia.
Tomo: Espesor de una cosa puesta sobre el suelo.
Tontilán: Poco espabilado.
Tontochorra: Poco espabilado, de pocas luces, lerdo.
Toos: Todos.
Torcia: Mecha para el candil.
Tormagal: Terreno plagado de tormos.
Tormazo: Pedrada, cantazo.
Tormo: Piedra grande.
Tornaja: Recipiente hecho con tablas que se usa para amasar yeso.
Tornajo: Tronco vaciado y que se emplea de comedero o bebedero para los animales.
Tornillo: Recipiente hecho con medio tronco vaciado.
Torniscón: Golpe, pescozón.
Torozar: Romper, quebrar algo.
Torto: Porción de la masa, que se les da para jugar los niños, durante el proceso de amasado. Torta pequeña.
Toscazo: Pedrada.
Tosina o Tositaina: Tos débil y pertinaz.
Tosiquera: Golpe de tos fuerte y persistente, en el atragantamiento.
Tostaná: Pedazo de estiércol aglutinado.
Toste: Golpe.
Tostón: Trozo de gazpachos que se requema en el fondo de la sartén.
Totovía: Ave parecida a la alondra.
Toza: Corteza del pino. Choza.
Tracamunda: Descripción truculenta de algo sucedido.
Tranco: Umbral de la puerta. Especie de escalón en el camino.
Transitor: Radio, aparato que recibe ondas y las transforma en sonido o señales.
Trapera: Puerta en el canal de riego.
Trasnochá: En invierno, parte de la noche que va entre la cena y la hora de acostarse. Solía pasarse, juntándose en una casa, varias familias, amigos o vecinos.
Trapacero: Que intenta engañar a alguien con astucias y mentiras.
Traspellao: Flaco, hambriento, desnutrido
Traspellar: Cerrar la puerta, encajar en un marco.
Traspón: Desaparecer detrás de algún objeto lejano.
Trasuntar: Transmitir, comunicar ideas o estados de ánimo
Travesaña: Travesaño de madera que une los varales del carro.
Tredes: Trébedes, círculo de hierro con tres patas que se pone en el fuego, para guisar.
Trenques: Palos que sujetan los panales, en las colmenas de corcho.
Tresnal: Forma de amontonar los haces en espera del acarreo.
Tría: Chorro de abejas que van y vienen a la colmena.
Trifulca: Trifurca, pelea, escándalo, follón.
Trillaeras: Arreos de esparto, con los que las caballerías, tiran del trillo.
Trillaor: El que trabaja en la trilla.
Trillo: Plataforma de madera erizada de piedras de pedernal para trillar las mieses.
Trinquete: Frontón, juego de pelota.
Trociar: Trocear, hacer partes.
Trompellón: Golpe involuntario, con el pie con un obstáculo o con el suelo al caminar.
Trompezar: Tropezar.
Tronchar: Partir, romper, quebrar o fracturar.
Tronisca: Tronada. Tempestad de truenos propia de las tormentas de verano.
Trujilla: Apero en forma de cajón para nivelar el terreno.
Tunda: Paliza.
Turumbesca-o: Tormenta.
Tuso: Voz para ordenar al perro que se aparte.
U
Ubre: Teta de los animales.
Ubrera: Infección de la ubre.
Uncideras: Cordeles finos para amarrar las colleras.
Unidá: Único, indivisible, singular
Unión: Mancha de humo.
Ustés: Ustedes.
Unto o unte: Grasa para untar el eje del carro.
Utosia: Autopsia. Necropsia.
V = Palabros y Jerigonzas
Vacear: Vaciar.
Vallejo: Barranco.
Vardasca: Vara grande.
Varraco: Verraco, cerdo macho, utilizado de semental.
Vasar: Lugar de la cocina en que se guarda la vajilla.
Vaso: Colmena de corcho.
Vaste: Albarda más corta que deja libres las paletillas de la caballería.
Vedao: Zona donde está prohibida temporalmente la entrada de ganado.
Vedar: Prohibir la entrada del ganado en una zona.
Vedija: Pelluscón de lana.
Vedores: Personas que ven y valoran algún daño en los sembraos.
Vedriao: Conjunto de cacharros de barro.
Velilla: Cerilla, fósforo.
Vellón: Conjunto de la lana de la oveja.
Velluso: Animal ovino de lana.
Vegilar: Cuidar de una persona o una cosa para evitar que cause o reciba daño.
Vencejo: Cuerda con la que se atan los haces.
Vendimiar: Figuradamente fenecer, morir
Ventano o ventanuco: Ventana pequeña practicada en una puerta o pared.
Ventisca: Remolinos de nieve que mueve el viento.
Ventisquero: Cúmulo de nieve, efecto de la ventisca.
Ver: Trozo de masa de prueba que se pone al horno, para comprobar toda la cocción.
Verdugueño: Cosa de color verdoso.
Vereda: Camino para ganado.
Vernete: Arado de vertedera para caballerías.
Veros o Verus: Idos, marcharos, mal escrito: iros
Vertedera: Arado con orejeras que levanta y voltea la tierra a un lado.
Veslumbrao: Visto confusamente, de forma imprecisa, con la distancia o la falta de luz.
Vide: Vid.
Villorero: Muy aficionado al esparcimiento y la diversión.
Viri-viri: Llamada al ganado cabrío.
Visaje: Tic nervio o parálisis facial. Gesto exagerado del rostro.
Visícula: Vesícula.
Voleo: Esparcir el grano de la siembra tirándolo al aire.
Voltiqueta: Voltereta.
Volvedera: Instrumento de madera para dar vuelta a la mies.
Y = Palabros y Jerigonzas
Ye: Eh…, exclamación, suele utilizarse a modo de saludo.
Yeguato: Mulo hijo de yegua y burro.
Yelo: Hielo, helada.
Yema: Cada uno de los puntos, donde brotan las hojas de un árbol.
Yerba: Hierba.
Yerbato: Hierbajos que se utilizaban para comida de cerdos.
Yerbazal: Lugar con mucha hierba.
Yerbero: Curandero o persona que utiliza hierbas.
Yeros: Leguminosa cuyos granos, en color y forma, parecen perdigones.
Yunto: Labrar los surcos muy juntos unos con otros.
Z = Palabros y Jerigonzas
Zacanear: Andar mucho y con poco provecho.
Zafrán: Azafrán, condimento.
Zafranar: Pedazo de tierra sembrado de azafrán.
Zagal: Adolescente, ayudante del pastor.
Zagalejo: Refajo que llevaban para diario las chicas de los pueblos y las aldeas.
Zaguán: Espacio interior, sirve de entrada, tras la puerta que comunica con el exterior
Zahora: Comilona, sólo de hombres, con bulla, zambra y diversión.
Zaíno: Torpe, obcecado, antipático, traidor, falso. Zoología, Puro de un solo color.
Zaleo: Ropa muy destrozada. Persona que la lleva.
Zamarra: Chaquetón confeccionado o forrado de piel.
Zamarrazo: Giro violento que se da al ganado.
Zambra: Algarada, vocerío, grupo de personas que habla, discute, protesta o se divierte.
Zambullo: Bacín grande. Olivo silvestre.
Zampabollos: Comilón.
Zampar: Comer sin medida.
Zampatortas: Persona que come con exceso.
Zamploño: Sapo, escuerzo.
Zancá: Paso largo.
Zancajo: Parte de la pata o la pierna, Patoso e inestable.
Zancalear: Güachos en la calle haciendo el vago.
Zángano: Apelativo con el que se nombra a los adolescentes.
Zangarriana: Agotamiento físico, consecuencia de una dolencia crónica y leve.
Zanguango: Adolescente con comportamientos infantiles.
Zanorio: Persona voluminosa.
Zaraballo: Trozo grande de pan.
Zaragata: Riña o pelea.
Zarandaja: Cosa menuda, sin valor, secujndaria.
Zarandija: Alacrán cebollero o grillo cebollero.
Zarzanear: Husmear, buscar algo, zarcenar y zarcenear.
Zarrapastroso: De aspecto muy poco aseado, viste con ropa sucia, rota o vieja.
Zarrapito-pico: Ave acuática, perteneciente al orden de las zancudas longirostros
Zarriar: Zarrear, lanzar, tirar, deshacerse de algo, vender.
Zarrio-a: Basto, ordinario. Barro o lodo pegado en la parte inferior de la ropa.
Zaunes: Zahones, prenda de lona o cuero que protege piernas y pecho.
Zocato: Zurdo.
Zofra: Sufra, correón apoyado en el sillín de la caballería, sostiene las varas del vehículo.
Zofre: azufre.
Zopenco: Torpe, basto.
Zopetero: Bulto formado en las raíces y tallos de algunas hierbas.
Zoqueta: Protección de madera para la mano del segador.
Zorrera o Zorrisca: Humareda de la mala combustión de la leña o mal tiraje de la chimenea.
Zorriar: Zorrear, enredar, perder el tiempo sin solucionar el asunto que nos ocupa.
Zumaque: Suciedad, charco en el estiércol.
Zuro: Quitados los granos, desgranada. Lo que queda, en la panoja, .
Zurra: Vino aderezado parecido a la sangría. Azotaina.
Zurrapa: Brizna, pelillo o sedimento que se halla en los líquidos y que se asola.
Zurriago: Cuerda enrollada en el trompo, chompa para lanzarlo y hacerla girar.
Zurriagazo: Golpe dado con un zurriago o cualquier cosa larga y flexible.
Zurribanda: Azotaina, castigo repetido o con muchos golpes.
Zuruto, Ziruto o Cirote: Cualquier objeto de forma cilíndrica, en especial los excrementos.
Léxico De Casas De Garcimolina
Sobre nosotros
El objetivo es impulsar la participación y el desarrollo del asociacionismo, entre las personas mayores de Casas de Garcimolina y su entorno.
A veces, la parte más difícil de encontrar el éxito, es reunir el coraje para comenzar.
Las personas provechosas no miran hacia atrás para ver quién los observa, solo al frente y sus metas.