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El Eco de las Espadas

Introducción y publicación por entregas:
«EL ECO DE LAS ESPADAS»
Asociación de personas mayores Peña el Pardo
Revista Histórica y Cultural
«Entre la piedra y la fe, una fortaleza escribe su destino»
Bien fallados seades, leedores, en aqueste viage que passa por los siglos et torna los sones d’aquella sazon en que la fe, el açero et la cobdicia texieron el fado d’un regno. En los cartapacios que agora se siguen, damos el primer recreo de «El Eco de las Espadas», estoria que se arraiga en la Baxa Edat Media de Castiella, en aquellas terras bravas et de frontera que oy dia son llamadas Castiella-La Mancha.
Bienvenidos, lectores, a un viaje que atraviesa los siglos y resucita los ecos de una época donde la fe, el acero y la ambición tejieron el destino de un reino. En las páginas que siguen, presentamos el primer adelanto de «El Eco de las Espadas», una novela histórica que sumerge sus raíces en la Baja Edad Media castellana, en ese territorio agreste y fronterizo que hoy conocemos como Castilla-La Mancha.

Inicio del camino de la Vera, 1347 ¿Qué secretos guardan las murallas del castillo de Moya?
En un mundo donde las órdenes militares —Santiago y Calatrava— pugnaban por el control de rutas sagradas y tierras baldías, un hombre, Juan González de Roa, «el mozo» (noble de segundo rango, no de alta nobleza, s. XV). Con su presencia en Moya (ficcionada s. XIV), como un encargo real temporal «por orden de Alfonso XI, para control en las zonas rurales de la Mancha y el valle del Tajo, de los mudéjares», como comisionado regio y labores de alcaide. Carga sobre sus hombros el peso de una misión imposible: sostener la unidad de su gente mientras el reino se fractura. Su historia, rigurosamente documentada, pero narrada con la pasión de la ficción, es el hilo que nos guía a través de intrigas palaciegas, batallas espirituales y la silenciosa resistencia de los peregrinos que, bajo la sombra de la Ruta de la Vera Cruz, buscaban redención.
¿Por qué desapareció un pueblo entero?
La lucha entre estos muros, las intrigas, la devoción mariana —encarnada en vírgenes aparecidas como la de Tejeda o Santerón— se entrelaza con leyendas templarias nunca confirmadas, pero imposibles de erradicar. Aquí, los setenarios de siete días (ya modernos), consagraban la fe en ermitas perdidas, mientras los campesinos y ganaderos de la heredad de la casa de labor de Casas de Garcimolina, (hoy apenas un eco en los archivos), labraban su supervivencia entre el olvido y la repoblación.
Una trama coral,1 un misterio histórico
Esta obra, estructurada como un tapiz de voces —caballeros, artesanos, peregrinos como el misterioso Herminio, cuyo mimbre simboliza la fragilidad humana—, alterna, eventos históricos verificables con relatos íntimos que desafían el tiempo. ¿Qué ocurrió realmente entre 1284 y 1292?, ¿Moya fue arrasada y sus emblemas borrados?, o no. ¿Por qué la Orden de Santiago perdió el control frente a Calatrava? Y, sobre todo, ¿quién traicionó a quién?
En esta primera entrega, descubrirán:
- El Castillo de Moya: bastión entre dos mundos, donde el viento aún susurra las plegarias de los caídos.
- La sombra de los Templarios: aunque no hay pruebas de su presencia, su herencia late en rituales y símbolos.
- La emboscada en el nogueral: un joven caballero, Álvaro, enfrentará su primera prueba de sangre en defensa de los peregrinos.
«El Eco de las Espadas» no es solo una novela: es una invitación a caminar por senderos olvidados, donde cada piedra, cada documento rescatado del silencio (como el Censo de Pecheros de Carlos I que menciona por primera vez a Garcimolina), nos habla de un mundo que creíamos perdido.
Queridos lectores, os invitamos a un viaje por los caminos olvidados de la Serranía Baja conquense, donde la historia y la leyenda se entrelazan en cada piedra. «El Eco de las Espadas» no es solo una novela histórica: es una puerta abierta a ese territorio agreste y fronterizo que se extiende entre las despobladas sierras de Moya, los venerados santuarios de Santerón y Algarra, y las humildes aldeas y casas de labores, como Garcimolina, Santo Domingo o Fuentelespino de Moya, resistieron el paso de los siglos.
¿Reconocéis estos parajes?
Quizá os suenen sus nombres, evocadores y misteriosos, como ecos de un pasado que aún late en fuentes escondidas, en ruinas de ermitas y en senderos que serpentean entre sabinares. Esta es la tierra que pisaron los caballeros de Calatrava y Santiago, donde los peregrinos de la Ruta de la Veracruz buscaban refugio, y donde pastores y labriegos tallaron su existencia entre la devoción y la supervivencia.
El Castillo de Moya, erguido sobre su cerro como un centinela de piedra, domina este paisaje áspero y bello. Desde sus almenas se divisan las torres de vigía y los caminos que llevan a Santerón, con su ermita mariana rodeada de leyendas; a Algarra y su castillo, donde las romerías tejían comunidad, y a esos pequeños mundos —Las casas de labor y corrales de García Molina, Santo Domingo, Fuente del Espino—, cuyas fuentes y majadas fueron testigos mudos de historias cotidianas y extraordinarias.
¿Qué secretos guardan estos andurriales?
En «El Eco de las Espadas», cada lugar tiene su voz:-
La casa de García Molina, una simple heredad o casa de labor, perdida en los documentos, que esconde la tenacidad de quienes repoblaron estas tierras.
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Los bosques de nogueras, pinos y sabinas, donde bandidos y peregrinos se cruzaban en noches de luna menguante.
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Las fuentes y lavaderos, puntos de encuentro donde se compartían noticias, temores, anhelos y esperanzas.
Esta es una historia de frontera, donde lo sagrado y lo profano se mezclan: las apariciones de vírgenes en encinares, los setenarios (ya muy modernos para esta historia), en ermitas aisladas, y las luchas entre órdenes militares por controlar no solo tierras, sino almas.
¿Por qué importa hoy esta historia?
¿Por qué estos parajes? —aunque hoy algunos sean apenas un recuerdo— moldearon la identidad de una región. En sus piedras, en sus documentos y en su tradición oral, encontramos las raíces de una resistencia callada: la de quienes, como el señor don Juan González de Roa, el peregrino Herminio o el caballero Álvaro, eligieron la lealtad a sus ideales frente a la conveniencia.En esta primera entrega, descubriréis:
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El Castillo de Moya en su esplendor, cuando sus muros albergaban tanto a señores como a pastores.
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La ermita de Santerón, faro espiritual en un territorio peligroso.
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La granja de Garcimolina, ejemplo de cómo la vida se abría paso, incluso en tiempos de guerra.
«El Eco de las Espadas» es una invitación a recorrer, con rigor histórico y pulso narrativo, esos lugares que, aunque os suenen lejanos, son parte de vuestra memoria. Porque la historia no solo se escribe en grandes ciudades, sino también en estos rincones donde el viento aún susurra nombres como Moya, Santerón, Algarra y Garcimolina …
¿Están preparados para oír el eco?
ACCESO A LOS CAPÍTULOS
Introducción del autor
Prólogo
PRIMERA PARTE FICCIONADA
I: El castillo de Moya
II: La sombra de la rivalidad
III: La conformación del poder
IV: La llegada de los peregrinos
V: La victoria de la fe
SEGUNDA PARTE NOVELADA
1. El inicio del viaje, abril de 1347
2. Herminio, el peregrino del mimbre
3. La huella del caminante
4. La nueva misión de Herminio en Moya
5. Reflexiones del camino
6. Una tradición perdurable
7. Un ciclo de enseñanza y aprendizaje
8. Una nueva era, preceptos del Mimbre y el Mimbrito
9. Nuevas generaciones y su propio camino
10. La obra de Herminio
11. Nuevos horizontes
12. Reflexiones en el umbral
13. El regreso de Herminio
14. Los canastos de la memoria
15. Semillas de esperanza
16. Una marca que perdura
17. Los caballeros de la luz
FIN
EPÍLOGO
Nota del editor:
Esta obra ha sido investigada con fuentes primarias, desde crónicas medievales hasta registros arqueológicos del cerro de Moya. Cada entrega irá acompañada de un anexo con bibliografía histórica para los lectores más exigentes.
Para no ser reiterativos, se han publicado todas las fuentes consultadas de un sola vez, al pie del documento, es la bibliografía total de la novela.
Ilustraciones y grabados que aparecen en la publicación:
Basados en las técnicas pictóricas de Jan Van Eyck (c. 1390-1441):
Maestro flamenco y pionero de la pintura al óleo en el Renacimiento nórdico. Es reconocido como una de las figuras fundacionales de la pintura occidental y máximo representante de la escuela flamenca del siglo XV. Su dominio técnico y conceptual revolucionó el arte europeo, especialmente mediante el perfeccionamiento de la pintura al óleo, lo que le permitió alcanzar cotas de realismo y simbología sin precedentes.
Características estilísticas y aportaciones técnicas
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Hiperrealismo y precisión óptica:
- Van Eyck elevó la técnica al óleo mediante el uso de capas translúcidas (glacis), lo que facilitó la recreación de texturas minuciosas en telas, metales, joyas y superficies naturales.
- Su tratamiento de la luz, con gradaciones sutiles y sombras articuladas, confería volumen tridimensional y profundidad espacial a sus composiciones.
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Simbología compleja y narrativa visual:
- Integró en sus obras un repertorio de elementos simbólicos (espejos, frutas, animales, inscripciones) que operaban como capas de significado adicional, a menudo vinculadas a temas religiosos, morales o sociopolíticos.
- Obras como El matrimonio Arnolfini (1434) son estudiadas por su densa carga alegórica y su capacidad para documentar la cultura material de la época.
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Innovaciones técnicas y firmas autógrafas:
- Perfeccionó la estabilidad y brillo de los pigmentos al óleo, superando las limitaciones del temple al huevo predominante hasta entonces.
- Sus obras frecuentemente incluían inscripciones como «Als ik kan» (“Con lo que puedo”), reflejando una conciencia autoral innovadora para su tiempo.
Legado e influencia
Van Eyck sentó las bases estéticas del Renacimiento nórdico e influyó en artistas como Hans Memling, El Bosco y, posteriormente, en maestros del Barroco. Su obra marca la transición definitiva del Gótico internacional hacia un naturalismo empírico que anticipó desarrollos posteriores en Europa.
Conexión con reconstrucciones históricas y culturales
La estética de Van Eyck resulta singularmente adecuada para recreaciones visuales de escenarios medievales y protomodernos, tales como:
- Escenas de vida cotidiana y poder señorial (ej.: el Castillo de la Moya o figuras como Gonzalo de Roa).
- Entornos rurales y simbología sacra (ej.: peregrinos, cruces, arados y utensilios como cestos y canastos).
- Narrativas históricas ambientadas en espacios como Santerón o el personaje del Zurdo, donde el detalle realista y la carga simbólica enriquecen la comunicación.
Su capacidad para integrar precisión documental con profundidad conceptual permite que las imágenes no solo ilustren, sino que interpreten contextos históricos, reforzando el axioma de que “una imagen vale más que mil palabras” en la divulgación del patrimonio cultural.
PIE DE PÁGINA
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Narrativa coral:
Se refiere a un enfoque de narración donde la historia se relata por medio de diferentes voces o narradores, en vez de apoyarse en un solo punto de vista. Cada personaje, comúnmente desempeñándose como el personaje principal, proporciona una perspectiva singular de los acontecimientos, lo cual facilita la elaboración de una narración polifónica y enriquecida por la diversidad de experiencias y emociones. Este enfoque fomenta una interpretación más exhaustiva y minuciosa de la historia, dado que los sucesos se presentan desde múltiples puntos de vista, lo cual realza la complejidad y la autenticidad de la narrativa.
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Fungir:
Desempeñar un empleo, cargo o función. “Desempeñar una función, a veces sin tener el nombramiento preceptivo”.
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Setenarios:
Agrupaciones simbólicas de siete elementos en contextos espirituales o teológicos, destacando la relevancia del número siete, como símbolo de plenitud y perfección. Tradición cristiana, mística medieval; estas estructuras organizaban conceptos clave en grupos de siete, mostrando un marco para la reflexión y el crecimiento espiritual.
- Los siete dones del Espíritu Santo: Sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.
- Las siete virtudes: fe, esperanza, caridad, prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
- Los siete pecados capitales: Soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza.
- Las siete bienaventuranzas: Interpretadas a partir del Sermón del Monte.
- Las siete peticiones del Padrenuestro: Cada una se considera un antídoto espiritual frente a los pecados o debilidades humanas.
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Orden del Temple:
Conocida como los Caballeros Templarios. Fundada en 1119 por Hugo de Payns tras la Primera Cruzada, su misión original era proteger a los peregrinos cristianos en Tierra Santa.
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Los pecheros:
Eran individuos pertenecientes al tercer estamento en la España del régimen antiguo, no pertenecientes a la nobleza ni al clero, y estaban obligados a abonar tributos directos a la Corona española. El término viene de “pecho” o “pecha” (tributos medievales). Principalmente, eran agricultores, artesanos y residentes de villas, cuya situación tributaria no se basaba en su riqueza, sino en su obligación de contribuir.
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Alfoz:
Se trataba de un término de la era medieval que se utilizaba para referirse a un territorio rural bajo la jurisdicción de una villa principal, en el que se congregaban diversas aldeas. Poseía responsabilidades fiscales, judiciales y militares, desempeñando un papel crucial durante la Reconquista.
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Señorío de realengo:
Tierras bajo control directo del rey, en contraposición a las tuteladas por nobles o la Iglesia, el monarca podía concederlas por merced o venta.
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Vísperas:
Los miembros de la Orden de Santiago practicaban un rito denominado la Plegaria del Caballero, que se sincroniza con las horas canónicas de la Iglesia. Rezaban en momentos específicos del día. Laudes, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas. La misa conventual y la liturgia de las horas, pilares esenciales en su vida espiritual.
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Prácticas de armas abiertas
En los castillos de las órdenes militares solían realizarse, en espacios amplios y despejados dentro del recinto fortificado, como el patio de armas. Este era el corazón del castillo, una gran explanada central donde los caballeros entrenaban en combate cuerpo a cuerpo, manejo de espadas, lanzas, arcos y tácticas de formación. Además del patio de armas, algunos castillos contaban con terrazas exteriores o explanadas cercanas que también se usaban para ejercicios ecuestres y simulacros de batalla. Estos entrenamientos eran esenciales para mantener la disciplina y la preparación militar de los caballeros, guerreros altamente entrenados.
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Pertenencia a un grupo:
Es cuando un individuo se siente parte de un conjunto de personas que comparten algo en común: afición, cultura, ideología, actividad o una edad…
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Bordón:
Cayado largo de madera que sirve de apoyo durante el camino y tiene un significado simbólico en la peregrinación. Su uso se remonta a la Edad Media y suele estar coronado por un puño del que cuelga una calabaza.
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Limosnera:
Típica de la época, era un recipiente sencillo, a menudo de tela o cuero, que servía para llevar la limosna que se recogía de donantes.
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Ucronías:
Relatos que imaginan cómo habría sido la historia si un hecho del pasado hubiera ocurrido de forma diferente. Es decir, son reconstrucciones ficticias de la historia basadas en un punto de divergencia.
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La Carola:
Danza medieval en círculo, acompañada por el canto de los propios bailarines. Aunque no se han conservado partituras específicas, los instrumentos que solían acompañar este tipo de danzas incluían:
- Tamboriles: Marcaban el ritmo con golpes constantes.
- Flautas dulces: Añadían melodías suaves y fluidas.
- Cornamusa: Un instrumento de viento similar a la gaita, con un sonido potente.
- Chirimía: Antecesora del oboe, con un timbre agudo y expresivo.
- Laúd: Instrumento de cuerda pulsada que aportaba armonía.
- Castañuelas: Utilizadas para marcar el ritmo con percusión manual.
CRONOLOGÍA DE LAS ÓRDENES MILITARES
Orden de Santiago (1210 – 1300)
- Justificación: Tras la conquista de Moya por Alfonso VIII de Castilla en 1210, la villa y su castillo fueron entregados a la Orden de Santiago para su defensa y repoblación de la frontera con al-Ándalus. Es el dominio más largo y estable.
- Evidencia: Documentos reales de donación y confirmaciones posteriores de la posesión Santiaguista.
Orden de Montesa (1300 – 1304)
- Justificación: Mediante una bula papal (Sane Considerante) del Papa Bonifacio VIII (11 de julio de 1297), se autorizó al rey Jaime II de Aragón a crear la Orden de Montesa y asignarle los bienes de la disuelta Orden del Temple en la Corona de Aragón. Sin embargo, Jaime II formalizó la cesión de Moya (que era castellana, no aragonesa) a Montesa en 1300, buscando fortalecer esta nueva orden en la frontera.
- Fecha exacta de finalización:
- Justificación: La cesión de Moya (territorio castellano) a una orden aragonesa (Montesa), generó un conflicto diplomático entre Castilla y Aragón. Mediante el Tratado de Torrellas (8 de agosto de 1304), que fijaba las fronteras entre ambos reinos, Jaime II de Aragón acordó devolver Moya a Castilla.
- Evidencia: Bula papal de 1297, documentos reales aragoneses de cesión a Montesa (1300) y texto de la sentencia arbitral del Tratado de Torrellas (1304).
Fin del dominio directo de las órdenes militares (1304 en adelante).
- Justificación: Cumpliendo el Tratado de Torrellas, la Orden de Montesa, dejó Moya, que volvió a la Corona de Castilla bajo el rey Fernando IV.
- A partir de entonces, Moya fue gobernada por señores laicos nombrados por el rey (Señorío de Realengo 7), aunque mantuvo vínculos históricos con Santiago y tuvo Comendadores santiaguistas en su territorio. Nunca más volvió a estar bajo el dominio directo de una orden militar como villa propia.
- Evidencia: Aplicación del Tratado de Torrellas y aparición de tenentes.
Conflictos que marcaron la región
- Guerra Civil Castellana (1366–1369): Moya fue escenario de enfrentamientos entre los bandos de Pedro I «el Cruel» (apoyado por Inglaterra) y su hermanastro don Enrique de Trastámara (respaldado por Aragón y Francia). La guerra dejó la zona devastada y sembró el caos institucional. Las órdenes Militares, tanto la Orden de Santiago como la de Calatrava, intentaron hacerse con el control de Moya, aprovechando su valor defensivo y su ubicación clave en las rutas entre Castilla y Aragón.
- Consecuencias para la población, el auge del bandolerismo. Tras conflictos como la Guerra de los Dos Pedros (1356–1369), muchos soldados y mercenarios quedaron sin paga ni señorío. En la Baja Sierra esto se tradujo en: Grupos armados itinerantes, no eran ejércitos regulares, sino bandas de excombatientes desmovilizados, mercenarios sin contrato.
BIBLIOGRAFÍA
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Alfonso X el Sabio
Primera Crónica General de España (c. 1270-1284). Fundamental para el contexto político y militar de la Castilla del siglo XIII.
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Fuero de Cuenca
Ed. crítica de Rafael de Ureña y Smenjaud (1935). Base jurídica de la repoblación y organización territorial en la región.
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Chronica Latina Regum Castellae:
Ed. Luis Charlo Brea (1999). Relatos contemporáneos sobre Alfonso VIII y Enrique I.
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Martínez Díez, Gonzalo
Los templarios en los reinos de la Península Ibérica. Ed. Cátedra. (1993).
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Ruiz Gómez, Francisco
Los orígenes de las órdenes militares y la repoblación de los territorios de La Mancha (CSIC, 2003). Análisis del papel de Santiago y Calatrava en la consolidación territorial.
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Doménech, M. Ángeles (2005)
Religiosidad popular y santuarios en la Serranía Baja de Cuenca. Diputación Provincial de Cuenca.
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Sánchez Garzón, Alfredo (2006)
Santuario de la Virgen de Tejeda en Garaballa. Ed. Comarcal.
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Llop Domingo, J. V. (1997)
Ermitas y espiritualidad mariana en el Alto Turia.
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Archivo Parroquial de Moya y Libros de Fábrica de Garaballa y Garcimolina
Contienen referencias a los orígenes legendarios y primeros cultos.
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Sanz y Díaz, José
Historia de la muy noble y leal villa de Moya (Ed. Añil, 1947). Crónica local con documentos sobre Juan González de Roa.
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VV. AA. (2011)
Marianismo rural en la península Ibérica: ritos, caminos y ermitas. Universidad de Castilla-La Mancha.
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Vauchez, André
La espiritualidad del Occidente medieval (Cátedra, 1995). Contexto sobre devociones populares (vírgenes aparecidas, setenarios).
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Castro, Caridad, Pepe
Peregrinos en la España medieval. (Ediciones Nowtilus, 2010). Rutas alternativas, hospederías y simbolismo espiritual.
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Almagro Gorbea, Martín
El castillo de Moya, arqueología de fortaleza medieval (Diputación de Cuenca, 2015). Estudio arquitectónico y estratigráfico del bastión.
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Retuerce Velasco, Manuel
La Serranía Conquense en la Edad Media. Poblamiento y estructura social (AACHE Ed., 2009). Asentamientos como Casas de Garcimolina.
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Primera mención documental de «La Casa de García Molina». Censo de pecheros de Carlos I, 1528.
Tomo I, pág.: 133 https://ine.es/prodyser/pubweb/censo_pecheros/tomo1.pdf
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Archivo municipal de Moya, 1380-1400, Pedro López de Ayala
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Real Academia de la Historia
https://bibliotecadigital.rah.es/es/consulta/registro.do?id=12781
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Recursos digitales
- https://gw.geneanet.org/foullon?lang=es&n=de+roa&p=juan+gonzalez+de+roa
- https://palomatorrijos.blogspot.com/2020/04/juan-gonzalez-de-rosa-senor-de-moya-y-de.html
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Documentos de órdenes militares
Archivo Histórico Nacional (Madrid). Sección órdenes Militares (Santiago, Calatrava).
- Pergaminos y cartularios: encomiendas en Cuenca y Moya (siglos XII-XIV).
- Consultas sobre posesiones en la zona oriental de Cuenca. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=50989
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Novedades en la web de Garcimolina

Con el fin de potenciar varios contenidos de la web, hemos hecho varios cambios en la página web.
Archivo Histórico. Desde esta sección, además de ver las fotografías, se podrán consultar los artículos relacionados con la Historia de Garcimolina, de esta forma, ese tipo de contenido es más fácil de detectar.
Nueva webcam: Gracias a la financiación del Ayuntamiento de Garcimolina, y al curro que se ha pegado Juan instalándola. Hemos montado un sistema que hace fotografías del paisaje cada 10 minutos al estilo que la primera webcam. Esta webcam se podrá ver pinchando aquí, o desde el enlace de la primera webcam.
Zona de poesía de Carmen Muñoz. Hemos digitalizado varias poesías que nos ha enviado Carmen Muñoz ( y en el futuro digitalizaré más). Para acceder a esta nueva sección es posible hacerlo desde la portada, o desde el Archivo Histórico.
Cuéncame: No es que hayamos querido copiar el nombre a Alto Landón, juro que tenía el nombre en la cabeza desde hace tiempo. En esta sección, cada semana aparecerá un video nuevo sobre la tertulia que tuvimos con Amador, Rafa, Fabri y Verdad en la cual hablábamos de temas relacionados con el pueblo años atrás.
Rutas de senderismo y ciclismo, una nueva sección (en construcción) sobre posibles itinerarios si queremos disfrutar de la naturaleza.
Videoteca: El lugar donde están metidos todos los videos que hemos publicado en los últimos años.
Archivo sonoro: Es una nueva sección donde se almacenan audios de eventos, o entrevistas que hemos publicados. Dichos audios son reproducibles también en otras plataformas como Spotify, Google Podcast o Ivoox. Para encontrarlo hay que buscar «garcimolina.net».
Archivo fotográfico: Es el lugar donde encontrar las fotografías que hemos publicado en los últimos años.
Portada: Desde la portada, todos los contenidos mencionados anteriormente son más accesibles.
Esperemos que os gusten los cambios
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La migración a las ciudades, un fenómeno de hoy y siempre.

La migración de las personas del campo a la ciudad es un fenómeno muy antiguo conocido como éxodo rural. Hombres y mujeres jóvenes o adolescentes abandonan sus profesiones relacionadas generalmente con la agricultura y la ganadería para marcharse a las ciudades en busca de un futuro con más oportunidades.
Este fenómeno ha existido desde la antigüedad en nuestros pueblos, muchas veces se trataba de migraciones temporales por ejemplo para la vendimia en zonas próximas como Utiel o cuando los pastores se bajaban al reino a realizar la tradicional trashumancia.
A principios del siglo XX muchos de nuestros paisanos emigraron a Barcelona para trabajar en las obras relacionadas con la Exposición Universal del 1929. Algunos se establecieron allí de forma más definitiva y otros regresaron a sus pueblos. Pero la llegada de la Guerra en 1936 obligó a muchos de ellos a regresar a la Serranía, al menos allí el hambre no era tan atroz y los bombardeos eran mucho más escasos.
Entre los años 50 y 60 nuestros pueblos vieron como perdían población a pasos agigantados, se cerraban casas, comercios y escuelas, familias enteras se establecían principalmente en ciudades como Barcelona o Valencia y sus áreas metropolitanas.
Se creaba un efecto llamada y quienes tenían algún familiar en la ciudad aprovechaban para alojarse en sus casas el tiempo que hiciera falta. Pero no era todo tan fácil como parecía, de hecho, entre los años 50 y 60 el número de emigrantes en Barcelona era tan grande que las autoridades tomaron algunas medidas al respecto.
Nuestro paisano Mariano Montesinos fue un claro ejemplo de cómo se expulsaba a los recién llegados. En la misma estación de tren fue detenido y llevado a Misiones, un pabellón de Montjuïc donde se retenía a los emigrantes mientras se decidía qué hacer con ellos. En 2002 La Vanguardia se hizo eco de esta historia y publicó un artículo al respecto.
También TV3, la televisión autonómica de Catalunya, publicó su caso a raíz de un estudio que se estaba realizando.
Vídeo elaborado por TV3.
En recuerdo de todas las personas que un día dejaron su pueblo en busca de nuevas oportunidades y llevaron con orgullo el nombre de Garcimolina por donde fueron, en especial a Mariano Montesinos y su familia. Muchas gracias por compartir vuestra historia.
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Programa especial de fiestas de Radio Pozanco

Este año los niños de Casas de Garcimolina hicieron su primer programa de radio en el que nos contaron sus impresiones sobre todas las fiestas. En este programa de 53 minutos nos cuentan, con pelos y señales, sus impresiones de la noche zombi, la gincana, etc,..
Youtube (no hace falta instalar nada): https://youtu.be/bVDQ9COnGI0
Spotify: https://open.spotify.com/episode/0Q4MstaAYP2YcOBvXjjc1m?si=c83d02143b9143e9
Ivoox: https://go.ivoox.com/rf/91094990Resumen
Carla, Nora, Rita (de los 9) Minuto 1
Cocineros del concurso de tapas: Minuto 7.45
Adrián, Joel, Tania, Guillem: Minuto 17
Ferrán, Lorena, Carla, Iria: Minuto 29
Rodrigo y Daniel: Minuto 41Este formato ha sido posible gracias a 5 auriculares prestados por Cristina. La mesa, software y micrófono de Iván. Un micro dinámico prestado por Raúl y un splitter de auriculares comprado por la comisión de fiestas

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Observaciones de la Iglesia de San Juan Bautista

Observaciones de la Iglesia de San Juan Bautista
Análisis arquitectónico a partir de la observación directa.
Publicado originalmente el 22 de agosto de 2022
Introducción
El presente texto nace de la observación directa y minuciosa de la iglesia parroquial de San Juan Bautista en Casas de Garcimolina (Cuenca). Ante la ausencia de documentación histórica accesible, este ejercicio pretende levantar acta de lo que el edificio revela por sí mismo: sus materiales, sus técnicas constructivas, sus reformas y sus huellas. Se trata, por tanto, de una lectura arqueológica del monumento, donde cada piedra, cada mechinal y cada inscripción se convierten en fuentes primarias.
Lejos de cualquier pretensión erudita basada en textos, este escrito ofrece una enumeración objetiva de observaciones. Con él se busca contribuir al conocimiento de este templo rural y, eventualmente, señalar errores, omisiones o interpretaciones que puedan ser contrastadas y corregidas con futuras aportaciones documentales.
Contexto histórico y constructivo
La iglesia de San Juan Bautista se asienta sobre un templo anterior, probablemente erigido durante la repoblación de las tierras de Moya, entre principios y mediados del siglo XIV, en un periodo anterior a la constitución del Marquesado de Moya. Del edificio primitivo apenas quedan vestigios, aunque algunos elementos, como la puerta cegada en la fachada oeste, podrían pertenecer a aquella primera fábrica.

Puerta hoy cegada, recreación de la fachada oeste, capilla primigenia de Garcimolina del siglo XIV
El templo actual responde a una profunda reforma y ampliación realizada en 1731-1732, bajo el pontificado del cura párroco don Diego Martínez y con la dirección del maestro cantero Juan Picazo. Esta intervención definió la configuración que hoy podemos contemplar, dentro de los cánones del Renacimiento temprano —caracterizado por la sobriedad y la recuperación de elementos clásicos—, aunque con pervivencias de técnicas y formas tradicionales.
Descripción exterior
Aspecto general y materiales
El edificio presenta planta de cruz latina, con una nave de gruesos muros de mampostería bien proporcionada, de corte clásico y austero. Los sillares de piedra caliza, de excelente factura, se reservan para los esquinales, los marcos de ventanas y la portada principal, confiriendo solidez y realce a los puntos estructuralmente sensibles y a los elementos decorativos.
La cubierta de la nave es a tres aguas, con teja de barro cocido sobre estructura de madera de pino. Sobre el tejado se abre una ventana abuhardillada, probablemente para ventilación del bajo cubiente. En el crucero se alza un cimborrio de planta cuadrada, cubierto a cuatro aguas, que alberga en su interior la bóveda, pero que, significativamente, no permite la entrada de luz al ábside, lo que plantea dudas sobre su función original o si se concibió como mera torre de acompañamiento.
Adosada al lado sur del transepto se encuentra la sacristía, pequeña construcción con cubierta inclinada a un agua, también de madera y teja.
La puerta principal (fachada, sur)
Constituye el elemento más cuidado del conjunto. Se trata de un vano enmarcado en sillería de excelente talla, con arco de medio punto ligeramente peraltado que tiende a la forma de herradura.
Las dovelas, bien aparejadas, convergen en una clave central. El arco descansa sobre jambas rematadas por estrechos capiteles a modo de moldura, sobre los que se apoyan las impostas.
La puerta, de madera maciza de quejigo o carrasca, se compone de dos hojas asimétricas. La hoja izquierda, de mayor tamaño, alberga una portezuela para el uso ordinario, mientras que la apertura completa de ambas hojas permite el acceso total del vano, facilitando la salida procesional.
La carpintería, decorada con cuarterones, es de factura tradicional y notable conservación.
Un pórtico moderno, con columnas cuadradas que imitan la mampostería, protege actualmente la entrada.
Las ventanas: distribución y un dintel excepcional
Las cinco ventanas del templo están construidas con sillares bien escuadrados. Su distribución es la siguiente:
- Fachada, oeste (calle La Plaza): una ventana de cinco piezas (dintel, dos jambas, dos alféizares) que ilumina el coro.
- Sacristía (lado este): vano pequeño de cuatro piezas (dintel, dos jambas, un alféizar).
- Fachada, sur, sobre la puerta: dos ventanas de cuatro piezas que iluminan la entrada y la nave central.
- Sobre el tejado de la sacristía (lado sur): una ventana de cinco piezas que da luz al espacio presbiterial. Su dintel presenta una inscripción excepcional: «año 1732 hizo esta lintel Juan Picazo», acompañada de una cruz de ocho puntas o cruz de Malta, también denominada cruz de San Juan, en clara alusión al titular del templo. Este detalle epigráfico resulta fundamental para fechar la reforma e identificar a su artífice.
La fachada del oeste y la puerta cegada
En el muro que da al campanario se conserva una puerta completamente cegada con mampostería. Presenta jambas, dovelas y clave de piedra, formando un arco de medio punto en herradura. Su factura, en mampostería y sillarejo, contrasta con la esmerada sillería de la portada sur. Todo indica que se trata de la entrada primigenia del templo medieval, situada en el extremo opuesto al ábside, según la tradición. Su cegamiento, probablemente durante la reforma del siglo XVIII, respondió a necesidades funcionales: al abrir directamente a la zona del baptisterio, obstaculizaba la circulación de los fieles.
En este mismo muro se aprecian siete mechinales (orificios cuadrados para alojar las vigas del andamiaje durante la construcción), enmarcados con sillarejos, testigos mudos del proceso edificatorio.
El campanario en espadaña
Se trata de una espadaña de factura clásica, rematada con un frontón triangular. Alberga dos vanos de medio punto con sus correspondientes campanas: una mayor a la izquierda y otra menor a la derecha. No se ha podido determinar la fecha exacta de su construcción, aunque se observan distintas fases:
- El cuarto superior del muro de la iglesia y la esquina adyacente al campanario son de sillería original.
- Los dos tercios inferiores son de buena mampostería, rematados en adarajas o dentellones (salientes escalonados para enlazar con obras posteriores).
- Un contrafuerte de piedra toba, de peor calidad, refuerza la base, evidenciando reformas acumuladas.
Un balcón metálico da acceso, mediante una escalera empinada, al coro.
Memorias del campanario
Testimonio de Venceslao Pla
Entre los recuerdos que aún conservan algunos vecinos de más edad, destaca el testimonio de Venceslao Pla, quien describió cómo era el campanario original de Casas de Garcimolina antes de las reformas realizadas, probablemente en el siglo XIX. A diferencia de la estructura que hoy contemplamos, aquel campanario antiguo era más bajo y estaba cubierto con vigas de madera y tejas, formando un pequeño techado que protegía la campana. El perfil de la espadaña antigua se adivinaba a media altura de la que hoy vemos, testimonio mudo de una transformación arquitectónica que la memoria colectiva ha preservado.
Según relató Venceslao (hace lás de 50 años):
Los mozos más atrevidos del pueblo solían subir hasta el balcón del campanario y, agarrándose con las manos a las vigas del techo, impulsaban la campana grande con los pies, haciéndola sonar con fuerza en un gesto que mezclaba valentía, tradición y un punto de desafío juvenil. Esta práctica, conocida por los mayores como «encanar la campana», forma parte de esas pequeñas historias locales que ayudan a comprender mejor la vida cotidiana y el carácter de la comunidad en tiempos pasados. No era un acto oficial ni regulado, sino una expresión espontánea de la juventud y nuy peligrosa, que encontraba en el campanario un espacio de libertad y afirmación.
Hoy, aunque el campanario ha cambiado y la costumbre de «encanar la campana, que va con cojinetes y rueda suavemente con más facilidad» ha quedado en el recuerdo y ha dejado de ser una proeza, estas vivencias siguen vivas gracias a la memoria de vecinos como Venceslao Pla, que mantienen el vínculo con la historia y las costumbres de Casas de Garcimolina. Su testimonio nos recuerda que el patrimonio de un pueblo no reside únicamente en sus edificios, sino también en las historias que los habitan y en las voces que las transmiten de generación en generación.
Otras fachadas y marcas del cantero
El recorrido exterior permite identificar numerosos elementos de interés.
- Fachada, norte (parte trasera): presenta entre veinte y veinticuatro mechinales, así como mampostería más descuidada. En el muro del transepto, un sillar esquinero muestra una inscripción con el año de la reforma y el nombre del párroco. «En el año 1731. Siendo cura párroco, don Diego, y de segundo, Martínez». La ejecución de las letras revela lo que podría ser una disgrafía evolutiva del cantero: las dos primeras «N y Ñ» aparecen invertidas, con trazo irregular, mientras que la «N» de «Martínez» está bien orientada y es más cuidada, lo que sugiere la intervención de dos manos o la copia de un modelo.

Año 1731. Siendo el cura párroco don Diego, y de segundo, Martínez.
Iglesia de San Juan Bautista.
Es importante subrayar:
La naturaleza de este error. A diferencia de la epigrafía romana, donde en ocasiones la inversión de letras respondía a criterios estéticos, simbólicos o de código gremial, en el contexto rural del siglo XVIII esta explicación no es viable. No hay en esta inscripción ningún mensaje oculto ni intencionalidad decorativa. Se trata, pura y simplemente, de una limitación técnica del artesano: un cantero con un aprendizaje práctico, probablemente analfabeto funcional, que labró las letras copiando un modelo que no sabía leer, invirtiendo los trazos por puro desconocimiento de la forma correcta. Esta observación refuerza la hipótesis de la «disgrafía» y nos acerca a la realidad humana de la obra, ejecutada por manos hábiles en la piedra, pero no en la escritura.
- Muro este del ábside: se observan dos grandes grietas reparadas sin criterio estético, que afectan a la mampostería original.
- Muros del transepto y sacristía: muestran numerosos vanos cegados con mampostería, indicios de modificaciones en la configuración original de huecos.

CRUZ PATADA TEMPLARIA DE MALTA (Iglesia de San Juan Bautista) En la inscripción se puede leer: año 1732 hizo esta lintel Juan Picazo. «Cruz de San Juan».
Descripción interior
Acceso y primera impresión
Tras cruzar la puerta de cuarterones, se salva un pequeño desnivel entre el zócalo pétreo y el suelo de la nave, este último enlosado con baldosas de barro cocido. El espacio, de planta de cruz latina, se organiza con claridad: nave única, transepto y cabecera poligonal.

El baptisterio
A la izquierda de la entrada, sobre una base elevada y delimitada por una barandilla, se encuentra el baptisterio, con su pila de piedra sobre pedestal. Junto a él nace una pequeña escalera que asciende al coro, protegida con barandilla de madera de pino.
El coro y el acceso al campanario
El coro, situado a los pies de la nave, se ilumina mediante la ventana occidental. Desde él, una pequeña puerta da paso a unas escaleras inclinadas que conducen al balcón del campanario, todo ello protegido con barandillas metálicas.
El presbiterio y el retablo
La cabecera, poligonal, acoge el altar. Sobre él, en el testero plano, se dispone el retablo, que alberga un crucificado enmarcado por dos columnas con capiteles y dintel adosados al muro. Completan el conjunto las imágenes de San Juan, San Miguel y la Virgen María, muestras de la imaginería popular que ha nutrido la devoción local.
La bóveda que cubre el presbiterio descansa sobre los arcos torales, que a su vez sostienen el cimborrio.
El sagrario
En el altar mayor se encuentra el sagrario, lugar destinado a la reserva eucarística.

Conclusiones: un edificio que habla a través de sus piedras
La iglesia de San Juan Bautista de Casas de Garcimolina se revela, a través de la observación directa, como un palimpsesto arquitectónico en el que se superponen al menos dos grandes momentos constructivos.
- Una fase medieval (siglo XIV), de la que apenas subsisten la puerta cegada del oeste y algunos tramos de mampostería.
- Una profunda reforma dieciochesca (1731-1732), que redefine el edificio con una estética sobria de raíz clasicista, nueva portada, ampliación de la nave y construcción del cimborrio.
Las numerosas huellas visibles —mechinales, vanos cegados, reparaciones, inscripciones— constituyen un valioso registro de la historia constructiva y de las vicisitudes del edificio.
Especialmente relevante resulta la epigrafía conservada: el dintel firmado por Juan Picazo con la cruz de Malta, y el sillar con el nombre del párroco y la peculiar grafía de las «N» invertidas. Estos detalles no solo fechan la obra, sino que humanizan el proceso, evocando la mano del cantero analfabeto que copiaba lo que no sabía leer.
Quedan, no obstante, interrogantes abiertos: la función exacta del cimborrio, la cronología precisa del campanario, la historia de los vanos cegados en los muros del transepto.
La resolución de estos enigmas deberá esperar al hallazgo de documentos que complementen lo que la fábrica del edificio, por sí sola, ya nos ha contado.
Notas sobre terminología arquitectónica
A lo largo del texto se han empleado términos especializados que conviene precisar:
-
Abuhardillada: ventana que sobresale de la pendiente del tejado.
-
Ábside: cabecera de la iglesia, generalmente poligonal o semicircular, que alberga el altar.
-
Adarajas o dentellones: salientes de piedra en un muro para enlazar con una obra posterior.
-
Alféizar: derrame interior o repisa de una ventana.
-
Arco toral: cada uno de los cuatro arcos que sostienen una cúpula o cimborrio.
-
Baptisterio: espacio destinado a la administración del bautismo.
-
Bajo cubiente: o bajo cubierta, término arquitectónico del espacio situado inmediatamente debajo del tejado de un edificio, el desván o ático no habitable.
-
Capitel: elemento superior de una columna o jamba.
-
Cimborrio: torre sobre el crucero que cubre la bóveda interior.
-
Clave: dovela central de un arco.
-
Coro: espacio elevado a los pies de la iglesia para los cantores.
-
Crucero: intersección de la nave principal y el transepto.
-
Cruz de Malta o de San Juan: cruz de ocho puntas, emblema de la Orden de San Juan.
-
Cuarterones: paneles decorativos en puertas.
-
Disgrafía evolutiva: dificultad en el aprendizaje de la escritura, observable en adultos analfabetos.
-
Dintel: elemento horizontal que cubre un vano.
-
Dovela: cada una de las piezas que forman un arco.
-
Espadaña: estructura vertical con huecos para campanas.
-
Frontón: remate triangular de una fachada.
-
Imposta: hilada sobre la que se asienta un arco.
-
Intradós: superficie interior de un arco.
-
Jamba: elemento vertical que sostiene un dintel o arco.
-
Mampostería: construcción con piedras sin labrar o apenas desbastadas.
-
Mechinal u opa: orificio cuadrado para alojar las vigas del andamio.
-
Palimpsesto arquitectónico: En la construcción conviven elementos antiguos y modernos.
-
Presbiterio: espacio en torno al altar mayor.
-
Retablo: obra pictórica o escultórica tras el altar.
-
Sillar: piedra labrada regularmente.
-
Sillarejo: sillar pequeño de labra tosca.
-
Testero: pared opuesta a la entrada principal.
-
Transepto: nave transversal que cruza la principal.
-
Umbral: parte inferior de una puerta.
-
Vano: hueco en una construcción (puerta o ventana).
Este texto es una reelaboración, con fines divulgativos y académicos, de las observaciones publicadas originalmente en agosto de 2022. Su autor, Ángel Martínez M., mantiene los derechos sobre el contenido y agradece cualquier corrección o aportación documental que ayude a completar el conocimiento de este patrimonio local.
IGLESIA SAN JUAN BAUTISTA
ANEXO: Complemento histórico y documental a la observación arquitectónica de la Iglesia de San Juan Bautista de Casas de Garcimolina.
El presente anexo se redacta como continuación del artículo «Observaciones de la Iglesia de San Juan Bautista», publicado originalmente en agosto de 2022. Su objetivo es incorporar información histórica contrastada que complementa, sin alterar ni solapar, el análisis arquitectónico previo. Las fuentes utilizadas son documentos primarios (expediente judicial 32860, actas municipales de 1939, ficha eclesiástica de la parroquia) y el estudio microhistórico «Las semillas de la Tejería», basado en dichos archivos. Se mantiene el enfoque descriptivo y objetivo, ahora enriquecido con el contexto histórico que la fábrica del edificio no puede contar por sí sola.
La puerta de la CNT en la sacristía: huella de un uso revolucionario
En la descripción exterior del templo se mencionó la existencia de una pequeña construcción adosada al lado sur del transepto: la sacristía, con cubierta inclinada a un agua y más baja que la nave principal. El examen detallado de los muros de este anexo, complementado con la documentación histórica. Revela un elemento hasta ahora no consignado: una puerta cegada en el lado este de la sacristía, orientada hacia la calle que discurre paralela a la cabecera del templo.
Según consta:
En las declaraciones del expediente sumarísimo 32860 (folios 62 y 69), durante el período de dominación republicana, el comité local de la CNT, presidido por Vicente Valero Cano, utilizó la sacristía como sede de sus reuniones.
Para ello, se abrió un vano en el muro este —donde originalmente no existía puerta ni ventana— con el fin de acceder directamente desde el exterior, sin necesidad de atravesar el interior de la iglesia. Esta apertura, realizada con mampostería y posiblemente con algún dintel de madera o piedra, permitía un acceso discreto e independiente.
Hoy, dicho vano se encuentra cegado con mampostería irregular, claramente diferenciable de la fábrica original del siglo XVIII. Su trazado, aunque cubierto, es perceptible en el paramento exterior como un rectángulo de piedras y argamasa de distinta factura. La puerta, que nunca se rehizo, permanece como testimonio mudo, de un uso del espacio sagrado para fines políticos y sindicales durante la Guerra Civil. Este detalle, invisible desde el interior de la sacristía (donde actualmente se conserva una puerta de cuarterones que da al presbiterio), es una de las pocas huellas materiales de la vida revolucionaria del pueblo que aún pueden observarse en el edificio.
La llegada del nuevo San Juan Bautista (1939), reconstrucción simbólica y fractura social
Tras la destrucción de las imágenes religiosas en septiembre de 1936 —descrita en el artículo principal—, la parroquia permaneció vacía hasta el final de la contienda. El 23 de junio de 1939, en el denominado «Año de la Victoria», se produjo la reposición de la imagen titular. El acto, minuciosamente documentado en las actas municipales conservadas, constituye un episodio clave para entender la posguerra en el ámbito local.
La nueva talla de San Juan Bautista fue encargada por una comisión formada por el alcalde Carmelo Pérez Montesinos, el jefe de Milicias Crescencio Montesinos, el jefe de Falange Raimundo Montesinos, el jefe juvenil Claudio Novella y el anciano Lorenzo Montesinos Huerta. A través de dos hijas del pueblo residentes en Valencia —María Montesinos y Carmen Huerta—, se contactó con el escultor valenciano Joaquín Torno Catalán, quien realizó la imagen por un coste de 800 pesetas, sufragado mediante suscripción popular.
La imagen:
Llegó en tren hasta Utiel, y desde allí se transportó en el carro de Ponciano Sáiz hasta Garcimolina. A su entrada en el pueblo, se recibió con repique de campanas —la única disponible era el campanillo de la Virgen de Santerón, prestado por Algarra— y con vítores a San Juan, a España y al Caudillo. Tras ser desempaquetada en la iglesia, se colocó en unas andas talladas por Lorenzo Montesinos. Desde entonces, preside el altar mayor en la cabecera del ábside, flanqueado por las imágenes de San Miguel y la Virgen de Fátima. Estas últimas fueron donadas en 1939 por Mariano Muñoz Montesinos y su esposa María Ferrer, quienes también obsequiaron a la parroquia con un estandarte del santo patrón.
Junto a la suscripción para el nuevo San Juan, se elaboró una «Relación de los vecinos que no han dado para adquirir un San Juan (considerados Rojos)», documento que evidencia la utilización de la reconstrucción religiosa como instrumento de señalamiento político. En dicha lista figuran nombres como Florián Sánchez, Victoriano Argudo, Pedro Soriano, Rufino Sánchez, Paulino Montesinos, y, aunque posteriormente raspado, Saturnino Montesinos Sáez (exalcalde republicano). La lista, conservada en el archivo municipal, es un testimonio de la fractura social que la guerra dejó en el pueblo y de cómo la restauración del culto se convirtió también en un acto de afirmación del nuevo orden.
Las campanas: del «pozo de los temples» a las refundiciones de 1941 y 1988
En el artículo anterior se mencionó, a partir del testimonio del herrero Román Valero Junquero (expediente 32860, folio 69), que una de las campanas de la iglesia fue utilizada por la Compañía de Fortificación del Batallón 281 como recipiente para el temple del metal, recibiendo el nombre popular de «pozo de los temples». Este episodio, ocurrido durante la guerra, explica el mal estado en que quedaron las campanas.
Tras la contienda, las campanas se refundieron en 1941. La documentación parroquial (ficha de 2023) detalla:
- La campana grande recibió el nombre de «Juana», siendo sus padrinos Crescencio Montesinos y Victoriana.
- La campana pequeña se bautizó como «Carmen», con padrinos Juan Pérez y Genoveva.
Ambas campanas permanecieron en uso hasta que, en 1987-1988, la campana grande presentó una grieta vertical que obligó a una nueva refundición. Los trabajos fueron realizados por la fundición Salvador Manclús de Valencia, bajo el pontificado de don Juan García Gorgojo, y el coste se sufragó mediante aportación popular. En este proceso, la campana perdió el nombre original de «Juana», aunque la inscripción actual recuerda el hecho. La campana pequeña, «Carmen», se conserva sin cambios desde 1941.
Actualmente, el campanario en espadaña alberga las dos campanas en sus vanos: la mayor a la izquierda y la menor a la derecha, llamando a los fieles como lo han hecho durante más de ocho décadas, superando las vicisitudes de la guerra y la posguerra.
Otros usos del templo durante la guerra
El expediente judicial y los testimonios recogidos confirman que, además de servir como sede de la CNT en la sacristía, la iglesia se utilizó como almacén de la colectividad y, posteriormente, como caballeriza por las tropas republicanas acantonadas en la zona. La madera de los retablos y bancos fue empleada en parte para las cocinas de la compañía de fortificación, y la alfombra del altar mayor desapareció, según declaraciones, llevada por dicha unidad.
El edificio, despojado de sus elementos litúrgicos, quedó convertido en un espacio polivalente al servicio de las necesidades bélicas y revolucionarias.
Conclusión del anexo
La observación directa del templo, completada con la documentación histórica. Permite leer en sus muros no solo las etapas constructivas (siglo XIV, reforma de 1731-1732), sino también las cicatrices de la Guerra Civil y la posguerra: la puerta cegada de la CNT. La imagen del nuevo San Juan de 1939, las campanas refundidas, la lista de excluidos de la suscripción. Todos estos elementos, aunque invisibles a primera vista, forman parte de la biografía del edificio y de la comunidad que lo habita. La iglesia de San Juan Bautista es, así, un palimpsesto arquitectónico e histórico, donde cada piedra y cada objeto guardan memoria de un pasado complejo, cuyas heridas aún pueden rastrearse con la ayuda de los archivos.
Nota de la redacción: breve apunte biográfico del autor
Natural de Casas de Garcimolina (Cuenca). Su vinculación con el pueblo y su interés por desvelar las claves de su patrimonio le han llevado a desarrollar, durante más de una década, una labor de observación directa y recopilación documental. Aplicando un método riguroso basado en la inspección ocular y el análisis de fuentes primarias —archivos municipales, eclesiásticos, judiciales y notariales—, ha ido construyendo un corpus de conocimiento sobre la historia local que trasciende la mera erudición para convertirse en una herramienta de memoria colectiva.
Su aproximación a la historiografía parte de la convicción de que el rigor académico y la divulgación accesible no son incompatibles. Por ello, sus escritos, sin renunciar a la precisión y al contraste de lo observado con la documentación conservada, buscan llegar a todos los públicos. Haciendo comprensible el pasado sin simplificarlo ni traicionarlo. El presente artículo y su anexo son fruto de esa vocación: ofrecer una lectura del edificio —la iglesia de San Juan Bautista— que integre lo que la piedra cuenta y lo que los papeles silenciaron. Para contribuir al conocimiento y valoración de un patrimonio que encierra las claves de la memoria colectiva de un pueblo de la Serranía conquense.
Protección de datos, documento: Política de Protección de Datos y Privacidad de garcimolina.net
Protección de datos – Garcimolina.net
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Despedida de las fiestas

Ya terminaron las fiestas
Pobres mozas y mozos
¿a donde irán?
Hechos polvo sin un euro
y una resaca fatalTranquilos chiquillos
que viene un puente
y será para el Pilar
Si nos llueve saldrán hongos
y en puertas la NavidadLa Semana Santa está al caer.
Contaremos 50 días
Iremos a Santerón de romería
y al otro día la CaridadSi no tenemos nietos
y permiso nos dan.
Enseguida estaremos con el santo
a sacarle a pasearEn agosto fiesta gorda,
que está llena de agregados
y guachos.Que tiempos aquellos
en los que eramos muchachos.
Así hemos hecho la rueda
disfrutando estos festejos
y mirando poquito a poco
algunos nos hemos hecho viejos

Sobre nosotros
El objetivo es impulsar la participación y el desarrollo del asociacionismo, entre las personas mayores de Casas de Garcimolina y su entorno.
A veces, la parte más difícil de encontrar el éxito, es reunir el coraje para comenzar.
Las personas provechosas no miran hacia atrás para ver quién los observa, solo al frente y sus metas.
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“No digas poco en muchas palabras, sino mucho en pocas.” — Pitágoras —






