En Casas de Garcimolina teníamos un maestro especial

Se llamaba Don Enrique
Y además de buen Maestro
También era un gran señor
Nos explicaba, la lección
¡Con estilo y esplendor!

Todo lo que diga de el
lo tiene bien merecido
sembraba su buen hacer,
¡Y quería ser escuchado!

Manantial de inteligencia
tenía en su pensamiento
como lo hacía con paciencia,
¡Todos estaban atentos!

El merece más que nadie
mis lisonjas y recuerdos
para que todos lo sepan,
¡Lo digo a los cuatro vientos!

En honor a su enseñanza
De veras, ¡Lo manifiesto!
Con una inmensa esperanza
nos hablaba muy contento.

Seguia con sus afanes
transmitiendo bellos sueños
aun recuerdo sus palabras
¡Con el más crecido esmero!

Salia un gran manantial
de su boca un gran misterio,
Yo, lo digo con Vehemencia,
¡Por su memorable hecho!

Lo que escribo es con el alma
Y con mi corazón tierno,
ya no escribo con las manos
los huesos se me han torcido
lo hago con Ordenador.

Cuando se escribe sincero
versos que del alma salen
fluyen con tanta nobleza
Como un torete a raudales.

Y con esto ya termino, al cielo
mi enhorabuena le mando
Por haber sido un Maestro
¡Incomparable de bueno!

y YA PARA TERMINAR
CON TODAS ESTAS VERDADES
SE DESIPIDE AQUI LA AUTORA
QUE DE NOMBRE TIEN CARMEN.

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