Molino de harina siglo XVIII

 

MOLINO HIDRÁULICO DE HARINA

BAJA SIERRA DE CUENCA

SIGLO XVIII

 

 

Molino de harina siglo XVIII: simulación de Casas de Garcimolina-Algarra

LOS MOLINOS DE AGUA EN LA BAJA SERRANÍA

Un análisis histórico y tecnológico

 

Introducción

En la Baja Serranía de Cuenca, los molinos hidráulicos de harina constituyeron un elemento esencial para la subsistencia de sus comunidades, transformando la fuerza del agua en un recurso vital. La simulación histórica del molino de Casas de Garcimolina-Algarra permite reconstruir el entramado de una tecnología que perduró desde la Edad Media hasta mediados del siglo XX. Estas construcciones, hoy en día en su mayoría en ruinas o reconvertidas, representan un atractivo patrimonio histórico y etnográfico que amerita un estudio pormenorizado.

Este artículo tiene como objetivo analizar la evolución, el funcionamiento técnico y el impacto socioeconómico de este molino harinero, así como su contexto dentro de la Península Ibérica durante el Antiguo Régimen. A partir de la documentación existente y las fuentes históricas disponibles, se pretende ofrecer una visión integral de un sistema de producción artesanal que fue la base del sustento alimenticio durante siglos.

 

Contexto histórico y evolución tecnológica

Los orígenes de la molienda mecanizada se remontan al Imperio romano, donde las molae aquariae datan del siglo I d.C. No obstante, fue durante la Edad Media, especialmente en Al-Ándalus, cuando este sistema se perfeccionó, integrando complejas redes de riego y técnicas de molienda que optimizaron su rendimiento. En la Península Ibérica, el molino hidráulico se convirtió en un pilar de la economía rural, procesando el cereal base de la dieta de la población.

La pervivencia de estos ingenios llegó hasta bien entrado el siglo XX. La tecnología subyacente, basada en la fuerza cinética del agua, impulsaba una rueda hidráulica que, a su vez, movía la piedra superior o volandera sobre la solera fija para triturar el grano. Este sistema, aunque aparentemente simple, supuso una revolución en la productividad respecto a los métodos manuales o de tracción animal. Según el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1752, se documentaba la existencia de numerosos molinos en Castilla, como los de La Zarza, que contaba con seis, o los de Campo de Criptana con 34. La tecnología hidráulica, sin embargo, se mantuvo prácticamente inalterada durante siglos, siendo sus innovaciones menores y enfocadas a la perdurabilidad de los materiales, como la introducción de elementos metálicos torneados en los mecanismos de alivio durante el siglo XVIII.

En el caso particular de Casas de Garcimolina, aunque no se puede determinar una fecha exacta de construcción, la existencia del molino está certificada por su aparición en dicho catastro de 1752, donde se reconocía un molino compartido por los concejos de Algarra y Casas de Garcimolina. Esta disposición era habitual, con molinos a menudo construidos en los límites territoriales para aprovechar los recursos fluviales compartidos. El molino de Casas de Garcimolina operaba con un desnivel o salto de agua de aproximadamente 15 metros, una altura considerable para la zona que permitía generar la presión suficiente para mover el rodezno.

 

Producción de harinas utilizando la fuerza del agua

  • «De planta rectangular, construidas con grandes piedras y argamasa, sobre todo en base y cimientos, completándose en la parte superior con tapial en unos casos o piedra de mampostería en otros».
  • Integrando las caballerizas o cuadras, la cocina, la casa del molinero y el almacén.
  • Obra de ingeniería para moler el grano y hacer harina, gracias a la energía que produce un salto de agua. El agua transcurre con cierta calma por las acequias, pero ha de ser capaz, utilizando la fuerza de caída sobre los álabes del rodezno, de poner en marcha el mecanismo de la muela volandera (superior), que, mediante un eje y un engranaje, realizaba la molienda, girando sobre la muela inferior fija.
  • Serie de mecanismos, que se combinan formando un singular sistema hidráulico y mecánico. Transformando la energía del agua en trabajo útil. Moler granos, producir harina, actividades de forja o el bombeo de agua.
  • Las tahonas: Eran molinos de harina, cuya rueda se movía con caballerías.

 

Funcionamiento técnico del molino hidráulico

El funcionamiento de este molino responde a la tipología clásica del molino hidráulico de rueda horizontal. El agua era captada y conducida con calma por acequias hasta llegar al punto de caída. Desde allí, se canalizaba a través de una tubería de hierro hasta el rodete o rodezno, un conjunto de álabes situado en la parte inferior del edificio. La presión del agua hacía girar este rodezno, transmitiendo la energía mediante un eje vertical que hacía girar la muela volandera (superior) sobre la muela solera (inferior).

El proceso de molienda seguía un flujo continuo: el grano se vertía en la tolva, un depósito con forma de pirámide invertida. Desde allí, caía controladamente a la canaleta o conducto, y era dosificado por el tocador hacia el centro de las piedras. La acción centrífuga de la muela volandera desplazaba la harina ya molida hacia el borde, donde era expulsada y recogida en un depósito llamado farnero. Este sistema permitía una producción continua y relativamente eficiente para la época.

El edificio que albergaba esta maquinaria, de planta rectangular, se construía con grandes piedras y argamasa en los cimientos, complementándose en altura con tapial o piedra de mampostería. Integraba la cámara de molienda, el almacén del grano y la harina, así como las cuadras y la vivienda del molinero, lo que le confería un carácter autosuficiente. En el conjunto de la provincia de Cuenca, esta tipología constructiva era común, con variaciones regionales que se adaptaban a los recursos disponibles.

 

La estructura del Molino

  • Edificio principal o torre del molino, que albergaba la maquinaria y protegía el mecanismo de las inclemencias del tiempo; en su interior se ubicaban:
    • Cámara de molienda: Dónde se sitúan las piedras de moler (muelas).
    • Espacios: Para almacenar el grano y la harina. Así como las cuadras, las zonas de carga, descarga y vivienda.
    • Ubicación: Ríos o arroyos, para aprovechar el flujo constante de agua.

 Impacto social y económico

  • Autoabastecimiento: Los pueblos se proveían de pan, con los molinos artesanos.

Tecnología y mejoras

  • Innovaciones árabes: Los árabes introdujeron mejoras tecnológicas en los molinos, como la rueda de cangilones y el empleo de engranajes.
  • Diversificación: Además de moler granos, molinos harineros o de aceite, también se usaban para bombear agua, riego de campos agrícolas, o trabajar los metales (martinetes), fraguas y herrerías.

 

Elementos auxiliares

  • Cubo o depósito: Acumula el agua y asegura un flujo constante. De piedra, ladrillo o madera, servía de regulador para alimentar el rodezno con la presión necesaria.
  • Enrejado, rejilla o criba: Filtrador de ramas y piedras, para evitar obstrucciones.
  • Conducto inclinado o vertical: Acelerador del agua, antes de que llegue a golpear los álabes de la rueda hidráulica o rodezno.
    • Tornajos, (dornajo o gamellón): Troncos enteros o medios, vaciados.
    • Tornajeras: (Serranía Cuenca), la sucesión de medios troncos en hileras forma canalizaciones. Ensamblados para que la fuerza natural del agua se transformara en un movimiento mecánico coordinado, permitiendo la molienda del grano sin la necesidad de esfuerzo físico directo.

 

Algunos molinos contaban con mecanismos adicionales

  • Cernedores: Dispositivos para tamizar la harina.
  • Acarreo y transporte:
    • Recogida y transporte del grano, desde campos lejanos hasta la tolva.
    • Entrega de la harina, una vez molida, a domicilio.

 

Elementos hidráulicos y de captación del agua

  • Función de compuertas y mecanismos de control: Permiten ajustar el caudal que llega, controlando la apertura y flujo del agua hacia el rodezno y las muelas.

 

Canales y presas (Caz y Azud)

  • Caz, acequias o atarjeas: Canales para conducir el agua hasta el molino.
  • Azud: Pequeña presa o canal, que eleva el nivel del agua hasta un depósito para aumentar su fuerza; su diseño permitía regular el caudal.

 

 

Herramientas, aperos de construcción y mantenimiento

  • Instrumentos de carpintería y herrería: Dado que muchos de los componentes del molino eran de madera (como la rueda, el eje y la estructura del techado del edificio), se necesitaban herramientas como sierras, martillos, cinceles y llaves para su fabricación y posterior reparación.
  • Dispositivos de ajuste: Entre ellos se incluían palancas o mecanismos de cuñas que permitían regular la holgura entre las dos piedras de moler, lo que era decisivo para obtener la textura deseada en la harina.
  • Elementos de fijación: Tornillos, pernos, pasadores y anclajes de metal o madera, se empleaban para unir las partes móviles y mantener la estructura firme, facilitando el mantenimiento periódico.
  • Cabria, Trucha, Molinete o Toro: grúa de madera de castaño o roble, sita al lado de las muelas y utilizada para levantar las piedras, cuando se cambian o vuelven a ser talladas. En el tallado de las piedras (picarlas), se utilizan cuatro herramientas:
    • Piqueta, pica o pico: Para hacer los canales o surcos de las muelas.
    • Bujarda: Herramienta cubierta por dientes piramidales, que se utiliza en la cantería para labrar la piedra y conseguir superficie con aspecto rugoso.
    • Mazos y cinceles: Utilizados para tallar y reparar las piedras.
  • Palanca de regulación: Ciñe el espacio entre piedras y asigna la textura de la harina.
  • Aceites y grasas: Lubricaban los ejes y engranajes.

 

HERRAMIENTAS UTILIZADAS

  1. Rueda hidráulica horizontal: Rodezno o aceña, aprovecha la energía del agua y hacer girar la maquinaria del molino. Unida al eje, transmite el movimiento rotatorio del árbol sobre un eje fijo de revolución, para moler los granos.
    • Función: Convertir la energía cinética del agua en movimiento rotatorio.
    • Corazón del molino: Construida en madera y reforzada con piezas de metal, podía ser de diferentes tipos (de palas o de cangilones), según la disponibilidad de agua y las características del terreno.
    • Tipos de Rueda:
      1. Horizontal (rodezno o rodete): Común en zonas montañosas, accionada por agua que cae verticalmente sobre sus paletas.
      2. Rueda vertical (aceña): Usada en molinos romanos y medievales, con mayor capacidad para corrientes lentas.
  2. Álabes: Paletas o cuchillas en la rueda del molino, para captar la energía del agua en movimiento. El agua fluye y choca contra ellos, hace girar la rueda del molino. Lo que permite transformar la energía del agua en energía mecánica para accionar las muelas y moler el grano.
  3. Árbol: Conectaba el rodezno con la piedra móvil (superior), para transferir el movimiento de la rueda hidráulica a las piedras. Termina en una punta de hierro, llamada espada, que une con la piedra volandera mediante el “gorro”, anclado en la Nadeja4”, pieza de hierro colocada en el “anal” (ojo) de la piedra volandera.
  4. Piedras de molino: o muelas, para moler cereales (trigo, maíz, escanda). La calidad de la harina dependía en gran medida de la superficie y el material de estas.
    • Función: Triturar entre una piedra fija (solera) y otra móvil (volandera).
    • Materiales: Piedra tallada con surcos de caliza, granito o basalto.
      1. Inferior: Llamada solera o muela fija; no se mueve, asentada fija en la estructura del molino. Actúa como contrapunto a la piedra móvil.
      2. Superior: Conocida como volandera, corredera o muela móvil, gira sobre la fija y, al rozar contra ella, las hendiduras de molturación trituran el grano.
        • Control del espesor: El espacio entre la solera y la volandera determina el grado de molienda. Al ajustar la holgura, mediante mecanismos de palanca o cuñas, se controla el grosor de la harina obtenida.
    • Durabilidad y calidad: La solera debe estar hecha de un material que resista el desgaste constante por el roce del grano y la volandera, ya que su buen estado es esencial para conseguir una molienda eficiente y una harina de buena calidad.
  5. Tambor: Prisma octogonal de madera, con un agujero en el centro, que cubrirá la piedra volandera. Encima del tambor se colocará el caballete o burrilla.
  6. Tolva: Depósito donde se vertía el grano antes de ser molido. Contenedor, generalmente de madera, que se encuentra en la parte superior de la estructura, de forma cónica o piramidal invertida. Permite que el grano se concentre en el centro, para ser dosificado de manera uniforme. Incorpora dispositivos como compuertas o válvulas que permiten regular la cantidad de grano que se va a moler y que se vierte. Gracias a la inclinación y al diseño, el cereal se distribuye uniformemente sobre las muelas.
  7. Tarabilla o triquitraque: Mecanismo que golpea la tolva para ayudar a que el grano caiga de manera uniforme. El golpeteo repetitivo de la tarabilla, se describe como «sonaja».
  8. Burrilla o burrera: soporte o estructura que sostiene la tolva.
  9. Harnero: Criba para separar la harina fina del salvado.
  10. Sacos y medidas: Almacenar y transportar la harina.
  11. Caballete o burrilla: Deberá soportar la tolva o tramoya y, colgado con dos correas, el triquitraque, que será movido por la carraca, pieza de hierro o madera, que se gira al estar unida a la nadeja de la piedra volandera. Un tensor, llamado trinquete, sube y baja la “candeja” del triquitraque.
  12. Guardapolvo: Prevenir la contaminación e higiene de la harina, por partículas, durante la molienda. Reduciendo la cantidad de polvo para salud del molinero.
  13. Torillos: De un tornillo sinfín, fijados al extremo de la grúa, cuelgan unas pinzas, que servirán para levantar la piedra volandera, cuando haya que picarla o moverla.
  14. Cajas de harina: Farinal o harnero, contenedor de madera, que almacena y recoge la harina molida, situado bajo las piedras de molino.
  15. Canaletas, acueductos y compuerta: Formación de madera o piedra que regulaba y dirigía el agua hacia el rodezno, nutriendo un flujo constante y eficiente.
  16. Tornillos y engranajes: Ajustar la distancia entre las piedras de molino.
    1. Función: Transmitir el movimiento de la rueda hidráulica a las piedras de molino. El rodezno está acoplado a un eje que, con engranajes, poleas o manivelas, transfiere el movimiento a la piedra de moler. Este conjunto permitía convertir el giro de la rueda en un movimiento adecuado para la molienda y ajustaba la velocidad de rotación, optimizando la molienda.
  17. Saetín o canaleto: Mecanismo regulador de flujo del agua canalizada del caz, hecho de madera, metal u obra; desemboca en la rangua, espacio o abertura por donde pasa el agua para mover las piedras del molino. La apertura tiene que ser precisa para lograr suficiente energía hidráulica que haga girar el rodete, el eje, la espada y la muela volandera, de manera controlada y constante. Entra en contacto con los álabes del rodezno, procurando una molienda uniforme y eficiente.
  18. Aliviador: Mecanismo que regula y controla de manera uniforme la distancia de las piedras, evitando sobrecargas o bloqueos. Ajusta la calidad del grano molido. El molinero y la experiencia, van controlando el ruido, el olor, la velocidad de las muelas y la separación entre ellas. Si estaban muy separadas, el grano no se molía; si estaban demasiado juntas, por la fricción, la harina se calentaba y se llegaba a quemar (olía a obrador) y se producía mayor desgaste de las piedras.
  19. El puente: pieza metálica que va debajo del rodete, sobre el que pivota el árbol y bascula por medio de una palanca de alivio, haciendo que la piedra volandera se despegue de la durmiente, con el fin de permitir fácilmente el arranque del molino.
    1. Rangua: pieza fija, generalmente de metal, que se encuentra incrustada en la bancada del molino. Sirve como soporte para el gorrón y permite que el eje del molino gire de manera estable, a modo de peonza.
    2. Gorrón: Es el extremo del eje del molino que se apoya en la rangua, permite la rotación del eje y, de las muelas del molino. Este componente, es crucial para la transmisión de la energía hidráulica a las piedras de moler.

Molinos de una sola piedra

  • Diseño simple de regiones rurales montañosas, donde se utilizaba la energía hidráulica. Manuales, traídos por las primeras repoblaciones, consistían en dos piedras para triturar. Una fija anclada a la estructura del molino y otra móvil, movida por la fuerza centrífuga y que iba desplazando la molturación del grano hacia el exterior, que era recogido en el guardapolvo.
Piedra tradicional con los grabados y acanaladuras
Piedras de Molino: o muelas, para moler cereales (trigo, maíz, escanda, etc.)

Mencionado en el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1752, y que fue efectuado en La Casa de Garcimolina.

  • El Marqués de la Ensenada, realizó una encuesta entre 1749 y 1756 en más de 15,000 localidades de la Corona de Castilla. Incluía 40 preguntas.
  • “A la pregunta diez, y siete digeron = que solo hay un molino Arinero, que es propio de este Lugar, y de el de Algarra, el qual dista de esta Poblacion, quatrocientos pasos con corta diferencia, tiene Cava, y muele con solo una piedra, con Agua suficiente, el qual tiene arrendado Ignacio Armengol, vecino del Lugar de Ademuz, y pago de renta, que por mitad se parten los Conzejos de ambos Lugares, veinte, y tres fanegas de Trigo, y trescientos, y treinta Reales Vellon, que Regulan vale por quinquenio, deviendo prevenir existe dicho Molino en la division, y Mojonera de los dos Terminos, por cuyo motivo se parte Su producto entre este Lugar, y el de Algarra”.

 

El proceso completo de producción de harina

  1. Recogida del grano: Que se va a moler trigo, cebada, maíz u otro cereal.
  2. Limpieza del grano: Eliminar impurezas, como piedras, hojas y residuos.
  3. Almacenamiento del grano: El grano limpio se almacena en el granero o silo del molino, donde se mantiene seco y protegido hasta que se necesite.
  4. Alimentación del molino: El grano se alimenta al molino a través de tolvas o conductos que lo llevan hasta las muelas, que son las piedras de moler.
  5. Molienda del grano: Pasa entre las muelas, donde se tritura y se convierte en harina; las muelas de piedra con ranuras y surcos, ayudan a desmenuzar el grano.
  6. Tamizado de la harina: Después de molida, la harina se tamiza para separar las partículas finas de las gruesas, con tamices o cernedores.
  7. Almacenamiento de la harina: La harina tamizada se almacena en el farinal, donde se mantiene en sacos o recipientes para su conservación.
  8. Distribución de la harina: Se distribuye a panaderías, o a consumidores, para su uso en la elaboración de diversos productos alimenticios.

 

Proceso de molienda

  • Los molinos medían el grano de diferentes maneras dependiendo de la cantidad de producción, el tamaño del molino y la capacidad de sus ruedas de moler. El proceso de molienda era manual y se realizaba de forma personalizada, ya que los molinos recibían el grano de diferentes campesinos o productores y, a cambio, se les entregaba una parte del grano molido, conocida como la maquila o puñera.
  • La porción del molino “maquila o puñera”: fracción del total del grano, variaba entre el 10 % y el 15 % del total que se procesaba, aunque esto también dependía de la negociación entre el molinero y el propietario del grano.
  • El grano de trigo, cereal que más se molía, se transportaba en carros y carretas desde las zonas de cultivo al molino. Se lavaba y se dejaba mojado un par de horas.
  • Con la humedad idónea, se empezaba a moler. Mientras tanto, los animales se cuidaban en las caballerizas y los labriegos aprovechaban para hacer tratos.
  • Humedecido el trigo, se echaba en la tolva a capazos, bajaba por la canaleta (cibera) ayudado del golpeteo de la tarabilla, caía por el centro de la muela corredera y comenzaba la molienda al pasar entre las dos muelas (la inferior, la solera, inmóvil).
  • La harina integral, salía por la piquera hacia el farinal, se cernía y separaba la harina del salvado. La harina, para consumo humano, y el salvado, para los animales.
  • Las muelas se iban desgastando; cada cierto tiempo había que volver a marcar los surcos o arroyos con herramientas apropiadas, en un proceso que se denominaba «picado». Para poder moverlas y picarlas, se ayudaban de la cabria o grúa. Las muelas solían ser de unos 800 o 1000 kg.

 

MEDIDAS UTILIZADAS

 Durante la Edad Media, muchas veces la palabra almud se entiende por fanega.

  • El cahíz era igual a 12 hanegas, y en otras partes a 12 almudes.
  • Una carga: 4 hanegas
  • Una hanega, 2 almudes.
  • Un almud: 8 celemines.

«A pesar del mandato de D. Alonso XI, dentro de pocos años se volvieron á viciar de tal modo las pesas y medidas, que cada lugar las tenía diferentes, hasta que D. Fernando y Doña Isabel, en las Cortes de 1488, mandaron quebrar y romper cuantas pesas y medidas existían faltas y defectuosas, y que se conservasen las antiguas justas y exactas», las cuales han llegado hasta nosotros.

 

Medidas de semillas en Castilla desde 1488

  • El cahíz = 12 fanegas.
  • La fanega igual al medimno griego y romano.
  • 6 modios italianos = 12 celemines.

 

Medidas de Capacidad

Las medidas de capacidad eran básicas para garantizar una producción eficiente:

  1. Fanega: Unidad de medida tradicional para el grano y áridos en España. Una fanega equivalía aproximadamente a 55,5 litros. Se utilizaba para medir tanto el grano antes de molerlo como la harina después del proceso.
    1. Trigo: 94 libras. 43,2 kg.
    2. Centeno: 90 libras. 41,4 kg
    3. Cebada: 70 libras. 32,2 kg
  2. La media fanega: Recipiente de madera rectangular con mango y con un extremo curvado para facilitar la salida del contenido. En todas las casas había una y se utilizaba con frecuencia como cuna para los bebés.
  3. Cuartal: Cuarta parte de la fanega, equivalente a 13,87 litros.
  4. Sacos: Los sacos eran el principal medio de transporte y almacenamiento para el grano y la harina. Los sacos estándar solían tener una capacidad de una fanega, aunque podían variar según las necesidades del molinero.
  5. La puñera: pala curva, utilizada por molineros para cobrar en especie el porcentaje correspondiente de moler el grano llevado. Su capacidad venía a ser de medio kilo, retirando una puñera por cada celemín, equivalente al 10 % del grano molido. Bien cargada, era de 1 kg, o casi un cuartillo.

 

Variaban según la región y el tipo de molino; en molinos tradicionales de agua, se hacían servir para cuantificar el grano que se procesaba, las siguientes:

  1. Fanega:
  • Unidad de medida común en la España medieval y moderna, para cereales.
  • En el contexto de los molinos, una fanega representaba una cantidad de grano que podía ser molida en una sesión de molienda.
  • El valor exacto de una fanega variaba según la región, pero en la mayor parte de Castilla-La Mancha y otras zonas de España, equivalía a unos 55-56 litros.
  1. Alqueire (del árabe al kayl):
  • Medida de volumen utilizada especialmente en el contexto agrícola.
  • Bolsas o cestas de carga que se ponían atadas a ambos los lados de los animales en el transporte de carga.
  • Distintas equivalencias dependiendo de la zona, pero en general se consideraba que 1 alqueire era aproximadamente 20-24 litros de grano.

 

Medidas de Volumen

  1. Celemín: Una doceava parte de la fanega, equivalente a unos 4,63 litros.
  2. Cuartillo: Cuarta parte del celemín, equivalente a 1,16 litros.
  • El cuartillo: unidad más pequeña de medida, equivalente a 1/4 de la fanega.
  • En algunos lugares, se usaba para medir la cantidad de grano que entraba en el molino en una sola vez. Aproximadamente, 1 cuartillo equivalía a 13-14 litros.
  1. Mochos:
  • Los mochos eran una unidad de medida que se utilizaba en algunos molinos de agua, especialmente en aquellos que se encontraban cerca de zonas agrícolas.
  • Esta medida se refiere a una cantidad de grano que era procesada en un ciclo de molienda. La equivalencia variaba según el molino, pero en general, 1 mocho podía equivaler a entre 8 y 10 litros.

 

Medidas de Peso

  1. Arroba: Una medida de peso que equivale a 11,5 kilogramos.
  2. Libra: Una medida de peso que equivale a 460 gramos.
  3. Onza: Una medida de peso que equivale a 28,76 gramos.

 

Los pesos con molineros resultaban peliagudos.

  • Maquila1: Porción de grano, harina o aceite que corresponde al molinero por la molienda. Para cobrar, por cada cuartal de molienda, utilizaba la puñera, contenido de una pequeña caja de madera de unos 1,5 dm3 (litro y medio).
  • Lo habitual era que el molinero se quedase con una parte mayor de la que le correspondía en concepto de puñera (tercera parte del celemín), bien porque tenía la báscula amañada o por cualquier otro procedimiento que le permitiese obtener un beneficio adicional, haciendo bueno el dicho de: “Cambiarás de molinero, pero no de ladrón”.

 

 Prácticas comunes de molienda:

  • En algunos molinos, se medía por toneladas o quintales, especialmente cuando se trataba de molinos comerciales que procesaban grandes cantidades de grano.
    • Los molineros solían tener tarifas fijas por tonelada o fanega procesada, y la cantidad de grano molido se registraba para asegurar un pago justo.

 

Para evitar la picaresca

  • Existía en cada ayuntamiento una persona encargada de contrastar o «aferir» los pesos y medidas. Todos los establecimientos de venta de productos al peso o por medida estaban obligados a contrastar periódicamente sus instrumentos de medida con los patrones oficiales del ayuntamiento.

 

Unidades relacionadas con el rendimiento del molino

  • Molienda: Un molino podía procesar una fanega por jornada, o una determinada cantidad de cuartillos o mochos, dependiendo de la capacidad de trabajo de las ruedas de molino y la fuerza hidráulica disponible. Dependía de factores como el caudal de agua, el tamaño de las piedras de moler y la eficiencia del molinero.

 

Importancia del Molino

  • Los molinos hidráulicos no solo eran fuentes de harina, sino también centros de reunión social y económica. Proveían empleo y permitían a las comunidades rurales ser autosuficientes. La tecnología empleada en estos molinos era avanzada para su tiempo y representaba un uso eficiente de los recursos naturales disponibles.
  • La existencia de estos molinos en la baja sierra de Cuenca es un testimonio de la ingeniosidad humana y de cómo las comunidades rurales adaptaron la tecnología a su entorno para satisfacer sus necesidades básicas.

 

 

Régimen económico y social: la maquila como sistema de pago

La economía del molino no solo era una cuestión técnica, sino también un complejo entramado social y de poder. La base del sistema era la maquila, un pago en especie que recibía el molinero por su trabajo. Generalmente, esta retención era del diez por ciento del grano molido, aunque podía variar.

La documentación de Casas de Garcimolina ilustra esta realidad. Se sabe que en 1870 la propiedad del molino pertenecía a la familia Zafrilla, Ramón Pérez y Marcelino Jiménez. Las condiciones eran tales que, según testimonios orales, la maquila era mayor en este molino que en otros de la comarca, lo que, unido a un relativo retraso tecnológico, significaba mayores precios y una peor calidad de molienda en comparación con instalaciones más modernas, como el molino de Chinejo o Landete. Esta situación generaba un descontento popular que se reflejaba en el dicho recogido en la zona: «De molinero cambiarás, pero de ladrón no te escaparás».

A mediados del siglo XVIII, la propiedad de los molinos estaba mayoritariamente amortizada. El 79,6 % de los artefactos hidráulicos y más del 80 % de las piedras de molino estaban en manos del clero, la nobleza o los concejos, lo que demuestra el interés de los estamentos privilegiados por controlar los medios de producción de un bien de primera necesidad como era el pan.

 

Declive y transformación industrial

Aunque los molinos hidráulicos se mantuvieron como el sistema predominante durante siglos, a finales del siglo XVIII comenzaron a surgir tensiones. Estudios sobre la molienda en Castilla la Vieja y León apuntan a que el equilibrio tradicional del sistema de producción comenzó a quebrarse hacia 1780, coincidiendo con las nuevas políticas agrarias impulsadas por la Ilustración.

En el siglo XIX, la transición hacia un modelo más industrial se aceleró. A finales de esta centuria, se implantó en las harineras de Europa el sistema austro-húngaro de molienda, que sustituía las piedras por cilindros de acero, aumentando drásticamente la producción y la calidad de la harina. En España, la industria harinera experimentó una profunda evolución, incorporando nuevas tecnologías como aventadores, montacargas y sistemas de transmisión de fuerza más eficientes.

El caso del molino de Casas de Garcimolina refleja esta transformación. Un punto de inflexión crucial fue 1920, año en que el molino cambió de propietario y uno de los cuatro molinos de la vecina localidad de Salvacañete fue adquirido y modernizado con nueva maquinaria, lo que obligó al resto de molineros de la comarca a modernizarse para no perder clientela. Sin embargo, a pesar de estos intentos, la decadencia fue imparable. El éxodo rural y la obsolescencia tecnológica llevaron al cese definitivo de la actividad en 1965, cuando el molino cerró sus puertas tras varias décadas de lenta agonía.

 

Conclusiones

El molino de harina del siglo XVIII en la Baja Serranía de Cuenca es un ejemplo paradigmático de la tecnología preindustrial que sustentó la economía rural durante el Antiguo Régimen. Su análisis revela una compleja interacción entre el saber técnico (la ingeniería hidráulica) y las estructuras sociales (la maquila y la propiedad amortizada). El molino de Casas de Garcimolina-Algarra no fue solo una máquina de moler grano, sino el centro de la vida económica, social y cultural de su entorno.

El estudio de sus restos, la documentación catastral y los testimonios orales permiten entender cómo la presión de la industrialización y los cambios en la propiedad y en las técnicas de producción aceleraron su obsolescencia. La desaparición de estos molinos es una pérdida tangible de patrimonio cultural, etnográfico y tecnológico. Por ello, se hace necesaria la recuperación, conservación y reivindicación de estos vestigios, no solo como reclamo turístico, sino como parte fundamental de nuestra historia colectiva y como lección de una tecnología sostenible adaptada al medio.

 


 

ODA A LOS MOLINOS

 

Bajo un sol fulgente, que en oro resplandece,

sus ruedas eternas, el tiempo mece.

El agua danza, su canto sincero,

tejedor de sueños, legado certero,

la auto eficiencia brota, abraza y permanece.

 

En su giro infinito, el tiempo atrapado,

historias susurran de esfuerzo pasado.

Testigos de ingenio y manos obreras,

en cada piedra molida, memorias sinceras,

la fuerza del pueblo, ¡su esperanza anclado!

 

Por siempre, los molinos, guardianes del ayer,

de manos laboriosas, que historia tejen.

En su danza constante, la esencia revive,

el río reclama, la vida percibe.

Alabemos la tierra, con gloria y amor,

que en su seno encontramos eterno ardor.

 

Garcimolina Asociación

 

LOS MOLINOS HARINEROS HIDRÁULICOS

 

“Transcripción sin ninguna modificación a la original; el texto es dieciochesco, es lo más fiel al primigenio, no se han corregido faltas de ortografía, signos de puntuación y/o errores gramaticales”

 

CÓDIGOS ANTIGUOS Y MODERNOS DE ESPAÑA

 Tanto generales como provinciales 1846

 

A este estracto quedan sujetas las 578 Leyes Godas, primitivas y fundamentales de España, comprendidas en el prólogo, 12, libros, y 54 títulos del Fuero Juzgo, según la antigua traducción castellana, que glosó y publicó el Doctor Alonso de Villadiego en el año de 1600, arreglada al ejemplar M S. ecsistente en el archivo de la Santa Iglesia de Toledo; cuya edición es la única que ha corrido para el estudio de ellas.

 

DE LAS LEYES CONCORDANTES EN EL FUERO REAL 1848

Transcripción fidedigna respetando el original, plasmando exclusivamente lo referente a los molinos

 

DE LOS HURTOS Y LADRONES

  1. El que hurte fierros de molino ú otro ingenio: restituyalos, pague lo mismo que por otro robo, y ademas haya 100 azotes.

 

DEL DAÑO DEL GANADO, Y DE OTROS ANIMALES

  1. El que quebrante molinos ó pesqueras, rehágalo dentro de 30. dias, y pague 20. sueldos; y no rehaciéndolo en ellos, satisfaga otros 20. y reciba 100. Azotes
  2. Si en tierras donde hubiere rios alguno hurte el agua á otro, ó con engaño la hiciere correr por sitio no acostumbrado, pague un sueldo por cada 4. horas del dia, y siendo en corta cantidad, pague la tercera parte de un sueldo, y además entréguela al que la debió haber por tanto tiempo quanto corrió extraviada. El siervo que esto hiciere por su gusto, reciba 400. azotes, siendo mucha el agua, ý 50. si fuere poca.

 

DE LOS QUE QUEBRANTAN PALACIO, HUERTA, MOLINO

  1. Quien quebrantare huerto, molino, cabaña, ó era de Infanzón. Y en todos los casos en que el Rey debe haber 500. sueldos, haya 60. el Infanzón.
  2. El que labre de nuevo casa ó molino, y plantáre huerta ó viña, y lo tenga año ydia pacíficamente, no pueda despues ser impedido; perosi antes del año, querellándose alguno de la obra nueva al Concejo ó Alcaldes, ó en la collacion del querellado; en cuyo caso deben los Alcaldes impedir la continuacion de la obra, hasta que se determine el pleito.

 

DE LAS LABORES DE LOS MOLINOS Y SUS ARRENDAMIENTOS

  1. Si el que hiciere molino nuevo y canales para èl, causare impedimento en las de otro antiguo, debe bajarlas de modo que se evite el daño y corra el agua de la presa de ésta.
  2. Los que tuvieren molino comun, deben arrendarlo al que tenga mayor parte en él, avisando á los otros, si se hallaren en el lugar ar ó donde puedan ser habidos; y sı éstos, ó alguno de ellos diese mas renta que aquel, á él debe arrendarse. Si el que mas parte tenga, lo diere en arrendamiento, y los demás recelen de ello algun engaño que no pueda probarse, jure que lo arrendó en que pudo para bien de todos sin engaño ni encubierta, lomas y valga el arriendo.
  3. Arrendando alguno su molino á otro con sus aparejos, debe luego apreciarse el valor de éstos; y cuando lo deje el arrendatario, ha de restituir al dueño otros tales y tan buenos, ó su importe, según quisiere; y si metiendo en él mas de la precio, quisiere llevárselo cuando se vaya, puede hacerlo estando apreciado, y pagando su valor.
  4. Si arruinado un molino de varios dueños, se trate de hacerlo de nuevo, ó de repararlo, y alguno de ellos no quiera concurrir con su parte de gastos, deb en los otros hacerlo, ó cualquiera de ellos, avisándole antes con hombres buenos para que dé su parte; y negándose  á darla, hagan la obra los demás ó alguno de ellos, y puedan retenerlo hasta que pague, llevando cada uno de la renta lo correspondiente según su suerte, sin contar lo después que pagare su parte en gastos causados en rehacer el molino ó componerlo.
  5. Si el dueño de un molino arruinado quisiere hacerlo, puede tener cortada el agua á los otros molinos por doce dias, sin pagar cosa alguna á sus dueños. Si alguno en su heredad quiera hacerlo de nuevo, puede ejecutarlo sin causar daño á molinos y heredades agenas. Si por la tal heredad pasare agua, ò por entre dos heredades, y sus dueños quisieren hacer molinos, aunque se opongan otros que los tengan arriba ó abajo, con el fundamento de haber éstos limpiado el cauce de los nuevos hasta los suyos en toda sazon que hubieron menester, pueden aquellos hacerlos nuevos en su heredad, no causando daño á los de arriba y abajo, ni á las otras heredades.
  6. Ninguno haga presa ni otra fortaleza en heredad alguna, de que se siga daño á los molinos antiguos ú á otras heredades: y el que lo hiciere pague cien sueldos al Rey por la calumnia, y el daño doble al dueño de la perjudicada; y á su costa debe luego deshacerse la obra nueva.
  7. El que preciare la presa de molino, ú otra cualquiera que tenga un codo en su picadura, ó atravesare todo el cauce, pague el daño causado al dueño del molino: doblado á su arrendatario, según dijere con juramento, y además 60. Sueldos de calumnia al Merino del Rey; lo se que entienda, probándoselo con dos hombres buenos.
  8. Si el que hiciere molino nuevo y canales para èl, causare impedimento en las de otro antiguo, debe bajarlas de modo que se evite el daño y corra el agua de la presa de ésta.
  9. Los que tuvieren molino comun, deben arrendarlo al que tenga mayor parte en él, avisando á los otros, si se hallaren en el lugar ó donde puedan ser habidos; y sı éstos, ó alguno de ellos diese mas renta que aquel, á él debe arrendarse. Si el que mas parte tenga, lo diere en arrendamiento, y los demás recelen de ello algún engaño que no pueda probarse, jure que lo arrendó en lo mas que pudo para bien de todos sin engaño ni encubierta, y valga el arriendo.
  10. Arrendando alguno su molino á otro con sus aparejos, debe luego apreciarse el valor de éstos; y cuando lo deje el arrendatario, ha de restituir al dueño otros tales y tan buenos, ó su importe, según quisiere; y si metiendo en él mas del aprecio, quisiere llevárselo cuando se vaya, puede hacerlo estando apreciado, y pagando su valor.
  11. Si arruinado un molino de varios dueños, se trate de hacerlo de nuevo, ó de repararlo, y alguno de ellos no quiera concurrir con su parte de gastos, deben los otros hacerlo, ó cualquiera de ellos, avisándole antes con hombres buenos para que dé su parte; y negándose á darla, hagan la obra los demás ó alguno de ellos, y puedan retenerlo hasta que pague, llevando cada  uno de la renta lo correspondiente según su suerte, sin contarlo después que pagare su parte en gastos causados en rehacer el molino ó componerlo.
  12. Si el dueño de un molino arruinado quisiere hacerlo, puede tener cortada el agua á los otros molinos por doce dias, sin pagar cosa alguna á sus dueños. Si alguno en su heredad quiera hacerlo de nuevo, puede ejecutarlo sin causar daño á molinos y heredades agenas. Si por la tal heredad pasare agua, ò por entre dos heredades, y sus dueños quisieren hacer molinos, aunque se opongan otros que los tengan arriba ó abajo, con el fundamento de haber estos limpiado el cauce de los nuevos hasta los suyos en toda sazon que hubieron menester, pueden aquellos hacerlo s nuevos en su heredad, no causando daño á los de arriba y abajo, ni á las otras heredades.
  13. Ninguno haga presa ni otra fortaleza en heredad alguna, de que se siga daño á los molinos antiguos ú á otras heredades: y el que lo hiciere pague cien sueldos al Rey por la calumnia, y el daño doble al dueño de la perjudicada; y á su costa debe luego deshacerse la obra nueva.
  14. El que preciare la presa de molino, ú otra cualquiera que tenga un codo en su picadura, ó atravesare todo el cauce, pague el daño causado al dueño del molino: doblado á su arrendatario, según dijere con juramento, y además 60. Sueldos de calumnia al Merino del Rey; lo se que entienda, probándoselo con dos hombres buenos.
  15. No deben partirse Lugar, molino, ni heredad, y sí sus rentas anuales; ni tampoco el arbol, y sí su fruto; y queriendo alguno de sus dueños cortarlo, no deben los otros consentirlo como injusto y perjudicial á sí mismos.

 


 

PIE DE PÁGINA

  1. Maquila: Cantidad de grano, como pago por el servicio de moler el grano de los agricultores. Tiene su origen en la Edad Media y proviene del latín «macula», que significa «mancha» o «parte», sistema de pago en especie, en lugar de dinero.
  2. Molinos: Existen diferentes tipos de molinos hidráulicos, como los de rueda de tiro inferior, superior, de pecho y de retroceso, dependiendo de cómo el agua golpea las paletas de la rueda.
  3. Partes de la Cabria:
    1. Brazo: Parte horizontal: sostiene la estructura o soporte de la polea.
    2. Rueda o polea: Carrucha de izado, de borde acanalado, para la cuerda; reducen el esfuerzo necesario para levantar la piedra volandera.
    3. Eje: Sobre el cual gira la rueda de la polea.
    4. Cuerda o cable: Circula por el surco de la rueda.
      • Gancho: En el extremo, sujetan y levantan las piedras de moler.
      • Base: Sostiene toda la estructura de la cabria y la mantiene estable.
  4. Nadeja: Pieza de hierro colocada en el anal de la piedra volandera, o en la cruceta, herramienta utilizada para asegurar y ajustar las piedras de moler. La cruceta se sitúa en el ojo de la volandera, alberga el gorro, que va en el extremo de la espada y permite el ajuste preciso del espacio entre las piedras.
  5. Triquitraque: Conectado al eje vertical, facilita la caída del grano al guardapolvo.
  6. Candeja: Estructura móvil que sube y baja el triquitraque.
  7. Molinos de una sola piedra: molinos manuales, traídos por las primeras repoblaciones para moler granos. Su diseño simple consistía en dos piedras para triturarlos: una fija y otra móvil; se movía por la fuerza centrífuga y desplazaba la molturación hacia el exterior, que es recogida en el guardapolvo. En uso en zonas rurales hasta tiempos relativamente recientes, debido a su simplicidad y funcionalidad. De una sola pieza, generalmente de arenisca dura o de granito, de poco espesor con relación a su diámetro, de unos 120/180 centímetros de diámetro y unos 20 centímetros de espesor, en la que se han practicado unas hendiduras “repicado” en sentido radial, por las que desliza el cereal a moler, y se distribuye sobre la superficie provocando la rotura y el aplastamiento del grano. La velocidad de giro de las piedras se encuentra entre 60 y 120 rotaciones por minuto.
    • 7 bis, Cava: Espacio subterráneo o semisubterráneo donde se almacenaban los sacos de grano o harina. Este lugar ofrecía condiciones ideales para conservar estos productos, gracias a la temperatura más fresca y estable del subsuelo. Además, la cava podía servir para proteger las reservas de grano de los elementos externos y de posibles plagas.
  8. Fanega: Castilla, la fanega como unidad tradicional de volumen o capacidad equivale a 55,5 litros. Su nombre proviene del árabe hispano:
    1. Faníqa, medida de áridos, árabe clásico: fanīqah, saco de transportar tierra.
  9. Cahíz: En Castilla equivalía a doce fanegas, unos 667 litros.
  10. Hanegas: Una hanega equivalía a una cantidad que oscilaba entre 200 y 300 litros, aunque su tamaño específico variaba según la localidad. En España, una hanega solía ser una medida de volumen equivalente a aproximadamente 275,5 litros.
  11. Almudes: Antigua medida de volumen que se utilizaba principalmente para medir granos y otros productos agrícolas. Cantidad de volumen que variaba entre 4 y 8 litros, según zonas; podría ser aproximadamente 4,625 litros.
  12. Celemines: El celemín era una medida de capacidad que equivalía a aproximadamente 4,625 litros en España.
  13. Medimno: (griego antiguo: μέδιμνος, médimnos, plural μεδίμνοι, medímnoi) Era la unidad de medida de volumen arcaica de la Antigua Grecia para la materia seca.
  14. Aferir: Comparar o hacer un contraste entre cantidades, pesos, medidas, etc. En el Catastro del Marqués de la Ensenada realizado en Salamón en el año 1752, ya se hacía referencia a la persona que desempeñaba este oficio, a la cual el pueblo le pagaba anualmente la cantidad de 60 reales de vellón.

 

 


 

BIBLIOGRAFÍA

Fuentes primarias

  • Archivo General de Simancas. (1752). Catastro del Marqués de la Ensenada. Respuestas generales de los lugares de la provincia de Cuenca: Casas de Garcimolina y Algarra. Signatura: DGT, Libro 908 (o según fondos).
  • García de la Llana, J. M. (ed.). (2010). Catastro de Ensenada: Libros de lo real y personal de la Serranía de Cuenca. Cuenca: Diputación Provincial.

 

Fuentes secundarias

  • Aróstegui, J., & Zamora, F. (1996). El agua en la agricultura y la industria rural. Molinos, batanes y aceñas en la España moderna. Madrid: Nerea.
  • Cabanes Catalá, M. L. (2001). Molinos hidráulicos en la Comunidad Valenciana y zonas limítrofes: Arqueología industrial de un patrimonio olvidado. Valencia: Universitat de València.
  • Caro Baroja, J. (1988). Tecnología popular española: Los ingenios del agua. Madrid: Editora Nacional.
  • González Rodríguez, A. (2005). «El sistema de maquila en la molienda castellana: abuso y resistencia campesina (ss. XVIII-XIX)». Historia Agraria, 36, 61-84.
  • Heredia Moreno, M. C. (1994). Molinos harineros hidráulicos en la provincia de Huelva. Huelva: Diputación Provincial.
  • López García, J. M. (2011). «Innovación técnica en la industria harinera española (1850-1936): de las piedras a los cilindros». Investigaciones de Historia Económica, 7(3), 378-389.
  • Madoz, P. (1847). Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. Madrid: Imprenta del diccionario. (Entradas para Algarra, Casas de Garcimolina, Salvacañete).
  • Ortega López, J. M. (2008). Patrimonio hidráulico y cultura del agua en el Alto Tajo. Guadalajara: AACHE Ediciones.
  • Rojas Sola, J. I. (2002). «Tipología y evolución de los molinos hidráulicos de rodezno en la Península ibérica». Informes de la Construcción, 54(480), 15-28.

 

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