Memoria viva de Garcimolina, presentación del proyecto

Casas de Garcimolina, pequeño municipio de la Serranía Baja de Cuenca, guarda entre sus calles de piedra y sus archivos polvorientos una historia que durante décadas permaneció sepultada bajo el peso del silencio impuesto. Como tantos pueblos de la España rural, fue escenario de una transformación social profunda durante la Guerra Civil y, después, de una represión sistemática que marcó a varias generaciones.

Este artículo presenta el nacimiento de la memoria histórica en Garcimolina.net, un proyecto digital destinado a recuperar, documentar y difundir la memoria histórica de Casas de Garcimolina y sus gentes. A través de la publicación de una revista académica digital, la transcripción de fuentes primarias y la creación de un censo biográfico de represaliados, este espacio aspira a devolver la voz a quienes la perdieron y a ofrecer a la comunidad una herramienta de conocimiento y reconciliación.

Represión persistente

 

¿Por qué una memoria histórica de Casas de Garcimolina?

La memoria histórica no es un ejercicio de nostalgia ni un ajuste de cuentas con el pasado. Es, como señala el filósofo Paul Ricoeur, «un trabajo activo contra el olvido». En el caso de Casas de Garcimolina, este trabajo resulta ineludible por varias razones.

En primer lugar, porque la represión franquista en el ámbito rural ha sido tradicionalmente menos estudiada que la de los grandes núcleos urbanos. Sin embargo, fue en los pequeños pueblos donde el control social se ejerció de manera más directa y donde las consecuencias de la depuración se hicieron más visibles: vecinos que dejaron de hablarse, familias marcadas durante generaciones, líderes sindicales y maestros apartados de la vida pública.

En segundo lugar, porque Casas de Garcimolina presenta una densidad histórica excepcional. El procedimiento sumarísimo 32860, conservado en el Archivo General e Histórico de la Defensa, contiene más de 120 folios con declaraciones, informes de autoridades locales, denuncias particulares y actas del Comité de Defensa constituido en 1936. Este fondo documental permite reconstruir con precisión los acontecimientos, pero también las estrategias defensivas de los acusados, las tensiones internas y las complejas lealtades que tejieron la vida del pueblo durante la guerra y la posguerra.

Por último, porque la transmisión oral de esta memoria está a punto de extinguirse. Los hijos y nietos de quienes vivieron aquellos años heredaron a menudo el silencio, la vergüenza o el miedo. Recuperar sus nombres y sus historias es un acto de justicia intergeneracional.

 

El pueblo en la encrucijada (1936-1939)

Durante la contienda, Casas de Garcimolina, como gran parte de la retaguardia republicana, experimentó una profunda transformación social y política. Se constituyeron Comités de Defensa y Colectividades que asumieron funciones de gobierno local, orden público y gestión económica. Impulsados por organizaciones como la UGT y la CNT, estos comités procedieron a la incautación de tierras de hacendados forasteros, a la requisa de cosechas para el abastecimiento común y a la colectivización de bienes.

Las actas del Comité, requisadas e incorporadas al sumario, reflejan el funcionamiento cotidiano de esta experiencia revolucionaria.

    1. Agosto de 1936, el Comité acordó requisar los edificios pertenecientes al clero y las fincas de hacendados forasteros, así como un coche Ford y un aparato de radio para ponerlos al servicio del pueblo.
    2. Septiembre, se establecieron cuotas obligatorias a los vecinos más pudientes para adquirir grano y hacer frente a la sementera.
    3. Octubre, se produjo una renovación del Comité, con la incorporación de representantes de la CNT.

Uno de los episodios más significativos fue la destrucción de los objetos de culto de la iglesia parroquial. La mayoría de los declarantes en 1939 justificaron este hecho como una medida preventiva para evitar un saqueo mayor por parte de milicias venidas de otros pueblos, como las de Utiel. Los bienes muebles de valor —cálices, custodias, coronas— fueron enviados al Banco de España en Cuenca por orden de la Delegación de Hacienda, mientras que las imágenes y retablos fueron quemados en un paraje conocido como «La Tejería».

 

La represión: nombres propios y mecanismos de control

  1. Con la entrada de las tropas franquistas, se instauraron las nuevas autoridades y comenzó la depuración. En abril de 1939, el teniente Luis Arcos López, juez militar instructor, tomó declaración a decenas de vecinos de Garcimolina y Algarra. El objetivo era investigar los «desmanes» cometidos durante la «dominación roja».
  2. Los informes de las nuevas autoridades locales —el alcalde Carmelo Pérez, el jefe de Falange Raimundo Montesinos, el jefe de milicias Crescencio Montesinos y el secretario Luis Novella— fueron determinantes. Sobre Vicente Valero Cano, presidente del Comité, concluyeron: «Lo reputan como persona que en el pueblo ha tenido la dirección de la mayoría de los desmanes que se han cometido. Su conducta, desde luego, ha sido pésima». Sobre Alejo Hernández López, vicepresidente primero y luego presidente de la UGT, señalaron que «tomó siempre parte directa en los desmanes cometidos con la Iglesia del pueblo, y otros atropellos». Sobre Adolfo Valero Cano, herrero y hermano de Vicente, destacaron su participación en la quema de la ermita de Santerón y en las requisas.
  3. A pesar de que el Auditor General recomendó en octubre de 1945 el sobreseimiento por no hallar «indicio alguno de responsabilidad criminal», la instrucción del proceso supuso para los acusados prisión preventiva, estigma social y, en muchos casos, condenas firmes. Adolfo Valero Cano fue condenado a 14 años y un día de reclusión por auxilio a la rebelión, aunque salió en libertad atenuada en mayo de 1941 con la obligación de presentarse quincenalmente en la alcaldía. Alejo Hernández López recibió una condena de 12 años y un día, con idéntico régimen de libertad vigilada. Antonio Adalid Sánchez, secretario de la UGT, fue condenado también a 14 años. Julián Argudo López, concejal, a 12 años.
  4. Estos casos ejemplifican un patrón represivo que no se limitaba a los grandes líderes, sino que alcanzaba a los cuadros intermedios, a los afiliados, a los que habían participado en las guardias vecinales o en las decisiones comunitarias. La represión fue sistemática, burocrática y exhaustiva, y su objetivo no era solo castigar actos concretos, sino eliminar cualquier forma de organización obrera y cualquier atisbo de disidencia.

 

La recuperación de la memoria: fuentes y metodología

El proyecto se basa en el trabajo con fuentes primarias, contrastadas y verificables. Hasta el momento, se han consultado:

  • Archivo General e Histórico de la Defensa (AGHD): Sumario 946, legajo 4393; Fondo Madrid, Caja 597, Orden 4; Legajo 5406.
  • Censo de Represaliados de la UGT (Fundación Francisco Largo Caballero).
  • Portal de Víctimas de la Dictadura.
  • Archivo Histórico Provincial de Cuenca.
  • Registro Central de Penados y Rebeldes.

A estas fuentes documentales se sumará la recogida de testimonios orales entre los descendientes y vecinos de la localidad. Como advierte Mercedes Yusta, la recuperación de la memoria histórica en España ha sido en gran medida un movimiento social, surgido desde la sociedad civil, que ha reivindicado el papel de los vencidos y ha cuestionado el relato oficial de la transición. Este proyecto se inscribe en esa tradición: no aspira a una única versión de los hechos, sino a crear un espacio de confianza donde todas las voces puedan manifestarse.

 

La revista «Memoria Viva de Casas de Garcimolina»

Como parte del proyecto, se publicará la revista digital «Memoria Viva de Casas de Garcimolina (1939-1975)», con periodicidad semanal. Cada número abordará aspectos específicos de la historia local.

  • Número 1-2-3-4-5: Represión en la enseñanza. La depuración de maestros y maestras fue una de las caras más crueles de la posguerra. En Casas de Garcimolina, varios educadores perdieron su plaza, fueron encarcelados o sufrieron el exilio interior. Sus nombres, sus expedientes y, cuando sea posible, sus testimonios, serán recuperados en estas páginas.
  • Número 6-7-8: La UGT y los labradores. La actividad ugetista en la comarca fue neutralizada con saña. Los labradores que se organizaban para defender sus derechos fueron perseguidos, encarcelados y condenados. Este número reconstruirá sus biografías y el contexto de su lucha.
  • Número 9: El papel de las mujeres. Detrás de cada represaliado hubo mujeres que sostuvieron la familia, guardaron documentos, transmitieron la memoria en voz baja. En particular, las maestras rurales desempeñaron un papel silencioso pero fundamental en la conservación de los valores de igualdad y dignidad.
  • Número 10: Expediente Garcimolina (1943-1945). Estudio de un expediente judicial militar de 1943, originario de la Auditoría de Guerra de la 13.a Región Militar. El informe, que abarca declaraciones, reportes y actos realizados en zonas de la provincia de Cuenca como Garcimolina, Fuente de Pedro Naharro y Torrubia del Campo, muestra la maquinaria represiva del franquismo en el entorno rural después de la Guerra Civil.
  • Número 11 y consecutivos: Se irán publicando, uno por uno, todos los personajes implicados en dicho juicio, así como, su historia real narrada por los papeles.

La revista incluirá también secciones fijas de documentación, reseñas de archivo y un espacio abierto a la colaboración de los lectores. ¡¡¡¡¡Dejar que los papeles hablen!!!!

 

Un proyecto abierto a la comunidad

Memoria Viva de Garcimolina no es un proyecto cerrado. Aspira a ser un espacio de encuentro, un lugar donde los descendientes de aquellos hombres y mujeres puedan encontrar las historias de sus familias, aportar documentos, fotografías y recuerdos, y contribuir a completar un relato colectivo que durante demasiado tiempo permaneció en la sombra.

Invitamos a todos los vecinos de Casas de Garcimolina, Algarra y localidades cercanas, así como a los investigadores interesados en la memoria histórica, a participar en esta iniciativa. Cada fotografía, cada carta, cada testimonio es una pieza necesaria para reconstruir el puzle de nuestra historia común.

Conclusión: recordar para no repetir

Como escribió el filósofo Jheison Torres Ávila, la memoria histórica busca «la redignificación de las víctimas». Ese es el objetivo último de este proyecto: devolver la dignidad a quienes la perdieron, restituir sus nombres en el espacio público, y ofrecer a las nuevas generaciones una comprensión más compleja y matizada de lo que fuimos.

Pero, recordar no es vivir en el pasado, sino evitar que el pasado viva en nosotros como una sombra. En Casas de Garcimolina, esa sombra ha durado demasiado. Es hora de que la luz de la memoria la disipe.

 

Fuentes documentales citadas

  • Archivo General e Histórico de la Defensa (AGHD). Sumario 946, legajo 4393. Procedimiento sumarísimo contra vecinos de Garcimolina.
  • AGHD. Fondo Madrid, sin sumario, Caja 597, Orden 4. Expedientes penitenciarios.
  • AGHD. Fondo Madrid, Legajo 5406. Causas sobreseídas.
  • Censo de Represaliados de la UGT. Fundación Francisco Largo Caballero.
  • Portal de Víctimas de la Dictadura: fichas de Alejo Hernández López (CU-2579), Adolfo Valero Cano (CU-3147), Antonio Adalid Sánchez, Julián Argudo López, etc.
  • Transcripción del procedimiento sumarísimo 32860 (diligencias previas, 1943-1945).

 

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La  Asociación de Vecinos y Mayores «Peña el Pardo» colabora económicamente con los gastos necesarios para mantener garcimolina.net
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