La literatura como memoria viva

La literatura como memoria viva

 

Autores y obras de la Baja Sierra de Cuenca y el Rincón de Ademuz

 

Resumen

Este artículo ofrece un recorrido cronológico por la producción literaria vinculada a la Baja Sierra de Cuenca y al Rincón de Ademuz. Desde las primeras crónicas sociales de mediados del siglo XX hasta las voces más recientes de la ficción, la etnografía, la película de suspense y la novela histórica.

Se examinan obras que, desde distintos géneros, han contribuido a preservar el paisaje humano, las tradiciones y los episodios más oscuros de la posguerra. —Incluida la resistencia guerrillera y la represión franquista—, así como los orígenes medievales de estos asentamientos.

Se presta especial atención a los relatos sobre el campamento de Morrogorrino y a su reflejo en la narrativa memorialista, así como a la recuperación de la memoria fundacional a través de la novela histórica. Por último, se reflexiona sobre el papel de la literatura como herramienta de resistencia cultural frente al olvido y la despoblación. A partir de fuentes primarias y de la bibliografía histórica más rigurosa.

 

Palabras clave

Literatura rural, memoria histórica, Baja Sierra de Cuenca, Rincón de Ademuz, guerrilla antifranquista, maquis, novela histórica, despoblación, fuentes primarias.

 

 

Introducción

La Baja Sierra de Cuenca y el Rincón de Ademuz constituyen un espacio de transición geográfica y cultural entre Castilla-La Mancha, Aragón y la Comunidad Valenciana. Su aislamiento histórico, su orografía abrupta y la dureza de una posguerra que castigó especialmente a los vencidos han moldeado unas formas de vida singulares. Durante décadas, este territorio permaneció al margen de los grandes relatos literarios nacionales, silenciado tanto por el franquismo como.

Posteriormente, por una transición que evitó mirar atrás. Sin embargo, desde mediados del siglo XX, un conjunto diverso de autores —cronistas sociales, etnógrafos, viajeros, novelistas e historiadores— ha encontrado en esta comarca un escenario privilegiado para explorar la memoria rural, la despoblación, la resistencia armada y las heridas de la Guerra Civil. A estas voces se suma también la recreación de los orígenes medievales del territorio, una forma de memoria profunda que ancla la identidad local en el tiempo largo de la historia.

El presente artículo ordena cronológicamente esas voces, desde las más tempranas hasta las más recientes, atendiendo exclusivamente a fuentes primarias: obras originales, testimonios orales de supervivientes y documentación de archivo. Se presta especial atención a la conexión entre literatura e historia real, ejemplificada en el campamento guerrillero de Morrogorrino y en su reflejo en novelas como Maquis y Algarra, así como al rescate de la memoria medieval en El eco de las espadas. Por último, se extrae una lección sobre el valor de la literatura como depositaria de identidad y como acto de justicia narrativa.

 

Francisco Candel: el cronista social de la posguerra (1960)

Francisco Candel Tortajada (Casas Altas, 1925 – Barcelona, 2007) es el vínculo más directo entre la literatura y el territorio del Rincón de Ademuz. Nacido en Casas Altas y emigrado a Barcelona durante su infancia, Candel mantuvo siempre una profunda conexión con su tierra natal. Su obra Viaje al Rincón de Ademuz (1960) constituye un testimonio sociológico y humano de primer orden. Desde su posición de cronista social —forjada en obras como «Els altres catalans»—, Candel retrata con mirada aguda y compasiva la dureza y la dignidad de la vida rural en la posguerra española. No idealiza el territorio; lo muestra en su realidad más cruda: la despoblación, las condiciones de vida precarias, la emigración como única salida. Al mismo tiempo, captura la belleza de los paisajes y la nobleza de sus gentes. Para los lectores actuales, su obra funciona como una cápsula del tiempo que permite asomarse a un mundo ya desaparecido, pero cuyas huellas perviven en la memoria colectiva.

 

José Luis Sampedro: Los gancheros del Alto Tajo (1961)

Aunque «El río que nos lleva (1961)» transcurre en la provincia de Guadalajara, su universo narrativo —protagonizado por gancheros que conducen la madera río abajo— conecta culturalmente con el Marquesado de Moya y, por extensión, con la Baja Sierra de Cuenca. Sampedro construye un microcosmos humano que refleja las tensiones y solidaridades de la España rural de la posguerra. La novela es un testimonio etnográfico de primer orden sobre el oficio de ganchero, hoy prácticamente desaparecido. La descripción del paisaje del Alto Tajo bien podría aplicarse a las hoces y barrancos de la Serranía conquense. Esta obra establece un puente literario con las investigaciones etnográficas que décadas más tarde realizaría Mariano López Marín sobre los mismos oficios tradicionales en el Marquesado de Moya.

 

Julio Llamazares: «La memoria del paisaje (1988-2025)»

Aunque la obra de Julio Llamazares no aborda específicamente el Rincón de Ademuz ni la Baja Sierra de Cuenca, su universo literario resuena con fuerza en estos territorios por su exploración constante de la memoria rural, la despoblación y el olvido. Dada la voluntad de centrarnos en autores directamente vinculados a la comarca, tratamos a Llamazares, de forma sintética, como referencia temática.

En «El río del olvido (1990)», el autor remonta el curso del río Curueño en la montaña leonesa y reflexiona: «El paisaje es memoria. Más allá de sus límites, el paisaje sostiene las huellas del pasado». Esta concepción del paisaje como depósito de memoria resulta especialmente pertinente para comprender comarcas como la nuestra, donde cada piedra, cada sendero y cada construcción en ruinas encierra historias de generaciones pasadas.

Su novela «La lluvia amarilla (1988)» narra en primera persona los últimos pensamientos del último habitante de un pueblo abandonado de los Pirineos, convirtiéndose en un símbolo literario universal de la despoblación rural. Y en «El viaje de mi padre (2025)» reconstruye el periplo de su progenitor durante la Guerra Civil, desde León hasta Teruel y Castellón, territorios que comparten con la Baja Sierra la condición de espacios rurales marcados por la guerra y el olvido. Aunque Llamazares no es un autor local, sus claves interpretativas —aislamiento, pérdida, memoria— iluminan la realidad de estos pueblos serranos.

 

 

La guerrilla antifranquista en la literatura: del campamento de Morrogorrino a «Maquis (1997)» y «Algarra (2023)».

Para comprender las dos novelas fundamentales ambientadas en nuestra comarca, es necesario conocer primero los hechos históricos que las inspiran. La historia de los guerrilleros antifranquistas en España fue durante décadas una «memoria clandestina». Como señala el historiador Secundino Serrano, «los maquis se convirtieron en los seres invisibles de la historia española» ¹. Entre 1939 y 1952, unos 7.000 hombres y mujeres —a los que hay que sumar más de 20.000 enlaces detenidos— protagonizaron la única oposición armada organizada contra la dictadura ². La zona de la Serranía de Cuenca, el Rincón de Ademuz y el Maestrazgo turolense fue uno de los escenarios centrales de la Agrupación Guerrillera de Levante (AGL), creada en 1946 y posteriormente denominada AGLA, que llegó a contar con más de 200 guerrilleros en activo ³.

El campamento de Morrogorrino

Ubicado en una zona escarpada del término de Salvacañete (Cuenca), se convirtió en un refugio clave para los maquis que operaban entre Casas de Garcimolina y Algarra. Su historia ha sido reconstruida gracias al testimonio oral de Amador Martínez, vecino de la zona que, siendo un niño, vio cómo la Guardia Civil se llevaba a sus padres, acusados de colaboración con los guerrilleros. El 6 de enero de 1948, dos grupos de la Guardia Civil —uno procedente de Ademuz y Torrebaja, otro de Fuentelespino y Salvacañete— asaltaron el campamento. Solo quedaban dos guerrilleros. «Valencia» (Felipe Mingarro Pérez), que murió en el tiroteo, e «Isidro» (Feliciano López), que resultó herido y se entregó. En la confusión, los dos grupos de la Guardia Civil se enfrentaron entre sí (dicho el «fuego amigo»), un hecho omitido en las versiones oficiales ⁴.

La documentación incautada

Incluso incluyó una «lista del personal que hay en el campamento» con más de treinta nombres, planes de acción, propaganda y un programa de escuela. A partir de las declaraciones de «Isidro» bajo tortura, la Guardia Civil identificó y detuvo a once puntos de apoyo de los caseríos inmediatos. Entre ellos se encontraba Apolinar Martínez Vizcarra, abuelo de Amador Martínez. Gabriel Martínez Muñoz, padre de Amador, pasó casi tres años en prisión y se forzó a trabajar como preso político en la construcción del pantano de El Burguillo (Ávila), dentro del sistema de redención de penas por el trabajo. Su madre, Consolación Martínez, murió joven a consecuencia de los padecimientos sufridos durante su reclusión ⁵.

Esta red de enlaces —campesinos de los «rentos» (viviendas rurales aisladas) que arriesgaban su vida para proporcionar comida, información y refugio— fue el «eslabón vital y vulnerable de la resistencia», como lo han documentado los historiadores Conxita Mir y Francisco Moreno Gómez ⁶. Los guerrilleros, a menudo, pagaban por lo que recibían, con recibos que llevaban la leyenda «La República pagará al portador», un gesto que reflejaba la voluntad de no imponer una carga adicional a unas familias ya empobrecidas por la posguerra ⁷.

 

SOBRE ESTE TRASFONDO HISTÓRICO SE ASIENTAN DOS OBRAS LITERARIAS FUNDAMENTALES

 

Alfons Cervera: «Maquis (1997)»

El escritor valenciano Alfons Cervera sitúa su novela Maquis (Montesinos, 1997) precisamente en la confluencia entre la serranía de Cuenca, el Rincón de Ademuz y la Comunidad Valenciana, con referencias explícitas a Santa Cruz de Moya. El pueblo ficticio de «Los Yesares» y el «Cerro de los Curas» donde se esconden los huidos son traslaciones literarias de los campamentos reales como Morrogorrino.

Cervera retrata con precisión la red de enlaces, las mujeres que bajan de la iglesia para subir comida al monte, el miedo enquistado y la brutalidad de la represión. La novela refleja también la aplicación de la «ley de fugas» y las torturas, métodos que el régimen legalizó mediante el decreto sobre Bandidaje y Terrorismo de 1947 ⁸. Maquis forma parte de una corriente de narrativa memorialista que, desde finales de los noventa, ha contribuido a devolver la palabra a los silenciados y a reconstruir el paisaje moral de la posguerra ⁹.

 

José Antonio Domínguez Sánchez: «Algarra (2023)»

José Antonio Domínguez Sánchez (Barcelona, 1970), científico del CSIC, irrumpe en el panorama literario con Algarra (Editorial Samaruc, 2023), una obra de suspense de 600 páginas ambientada en la posguerra de la Serranía Baja. El autor escribe un homenaje a sus padres y a la generación que vivió el éxodo rural. La trama, que trasciende Algarra para extenderse a localidades como Landete, Garcimolina, Cañete, Salvacañete o Santo Domingo, indaga en las pasiones, venganzas y miserias humanas que se ocultan tras la aparente calma de la vida rural.

Aunque sus personajes son ficticios, la novela destaca por su fidelidad a los hechos históricos y al costumbrismo de la época, ofreciendo un relato que, en palabras de su autor, «puede vincularse a cualquier otro territorio de España que hoy sufra las consecuencias de la despoblación». Lo que Domínguez Sánchez noveliza —la caza de los maquis, la delación, el miedo que atraviesa generaciones— es exactamente lo que ocurrió en Morrogorrino y en los rentos de Casas de Garcimolina.

 

Viajeros y cronistas locales: José Manuel Almerich y Ricardo Cebrián

José Manuel Almerich, ensayista y viajero valenciano, ha dedicado parte de su obra a la exploración de los territorios de interior de la Comunidad Valenciana. Sus crónicas y reportajes sobre el Rincón de Ademuz combinan la mirada del viajero atento con el rigor del investigador, abordando el paisaje, la historia, las tradiciones y la evolución social del territorio, ofreciendo una visión poliédrica de gran interés.

Por su parte, Ricardo Cebrián, autor local, ha trabajado extensamente los temas de historia y tradiciones del Rincón de Ademuz. Su producción, centrada en la recuperación de la memoria comarcal, aborda aspectos como las fiestas tradicionales, la arquitectura popular, las leyendas y el patrimonio cultural inmaterial. Su condición de conocedor directo del territorio aporta a sus escritos una autenticidad y un detalle inalcanzables para el investigador foráneo.

 

Mariano López Marín: la etnografía como literatura (2010-2016)

El caso de Mariano López Marín, cronista oficial de Salvacañete y de Moya, merece un tratamiento especial. Su obra, publicada por Ediciones Rodeno, se sitúa en un territorio fronterizo entre la investigación etnográfica y la literatura de la memoria. Tiempo de trashumancia es un estudio exhaustivo sobre la trashumancia y la vida pastoril, que documenta con rigor los desplazamientos estacionales del ganado, las técnicas de pastoreo y la cultura material asociada. Bosques, madera, maderadas y gancheros en el Marquesado de Moya rescatan del olvido la figura de los gancheros y documentan todo el proceso de explotación forestal que durante siglos constituyó la base económica de amplias zonas de la Serranía.

Esta obra conecta temáticamente con la novela de Sampedro, estableciendo un puente literario entre ambos territorios. Y «etnología y costumbres populares de Salvacañete» recopila y analiza las tradiciones, creencias, festividades y formas de vida de esta localidad y su entorno, creando un corpus documental de valor incalculable. Aunque López Marín no cultiva la ficción narrativa, su obra es fundamental para comprender la cultura material y simbólica de la comarca, los oficios tradicionales desaparecidos y la memoria rural como patrimonio inmaterial.

 

Régulo Algarra Hernández: «Memoria histórica del Marquesado de Moya (2012-2021)»

Originario del marquesado de Moya, Régulo Algarra Hernández ha dedicado su labor investigadora a desentrañar la historia de esta comarca. Oficial de máquinas de la Marina Mercante hasta su jubilación, Algarra Hernández ha sabido combinar su faceta profesional con una exhaustiva labor como investigador histórico. Su producción bibliográfica se centra en distintos periodos clave, desde la posguerra española hasta el reinado de los Reyes Católicos. Obras como «La posguerra en Landete y Moya (2012)», «Un reino de curas y delatores (2016)», «El corsario Pedro de Bovadilla (2017)», «Los marqueses de Moya en la empresa de los Reyes Católicos (2019)» y «La diosa virgen y los danzantes de Tejeda en la tierra y marquesado de Moya (2021)» constituyen un corpus documental de primer orden para entender la represión y la vida cotidiana en la comarca durante el franquismo. En 2025, junto con Mariano López Marín, promovió la creación de un Centro de Estudios del Marquesado de Moya, cuya sede se instaló en la biblioteca municipal de Landete, realizando una importante donación de más de dos mil volúmenes.

 

Elvira Lindo: la mirada contemporánea desde el aislamiento (2023)

La escritora madrileña Elvira Lindo, publica «En la boca del lobo (Seix Barral, 2023)». Obra vinculada al Rincón de Ademuz porque parte del libro se escribió durante su estancia en Los Santos, una pequeña aldea de la comarca, y la novela está ambientada en «La Sabina». Una aldea ficticia que reproduce con exactitud la atmósfera de estos pueblos serranos. Narrada en primera persona por Julieta, una niña de once años que llega a la aldea con su madre, la novela constituye un testimonio literario sobre la vida en territorios despoblados. Lindo captura con precisión la esencia del aislamiento y la dureza del camino: «diez kilómetros de camino sin asfaltar, envueltos en tierra seca». Presenta una galería de personajes —mujeres «supervivientes casi todas a sus maridos, con hijos que habían emigrado a Barcelona, a Valencia, a Noruega»; un panadero que conserva el viejo horno de leña— que encarnan la resistencia y la memoria rural. Su mirada aporta una perspectiva contemporánea, alejada tanto del costumbrismo folclórico como de la idealización romántica, y reflexiona sobre cómo el aislamiento geográfico puede convertirse en un escenario de conflictos y secretos.

 

Adela Ruiz Sancho: una voz contemporánea inspirada en Moya (2025)

Adela Ruiz Sancho, profesora y escritora valenciana de raíces maternas en Landete. Presentó el 17 de mayo de 2025 su novela “El primer día de mi revivida vida” en la propia villa de Moya, en un acto cultural de gran relevancia. La obra está protagonizada por Aida, una docente que, en un momento de crisis, decide pasar unos días en el pueblo de su abuela materna, en la Serranía Conquense.

Este viaje, que la conecta con sus orígenes en las Tierras de Moya, se convierte en el eje central de una historia sobre la identidad, el peligro de las relaciones tóxicas y el reencuentro con uno mismo. Con anterioridad había publicado “Les cinc monedes d’oro (Ed. Tabarca)”, una novela en valenciano también inspirada en Moya, que utilizó para llevar a un grupo de alumnos de secundaria a conocer la villa como premio por haber leído su libro.

Su obra representa una corriente literaria contemporánea que, desde la experiencia personal y la ficción, tiende un puente emocional entre la diáspora y la tierra de origen, enriqueciendo el patrimonio cultural del Marquesado de Moya y, por consiguiente, de toda la comarca de la Baja Sierra.

 

Lorena Franco (Vega Martín): «No digas mi nombre» y la película de suspense con fondo real (2025)

La escritora Lorena Franco (Barcelona, 1983), conocida también por su faceta como actriz y modelo, publica en 2025 “No digas mi nombre”, quinta entrega de la serie «Los casos de Vega Martín». Aunque la trama principal transcurre en Madrid —con la inspectora Vega Martín investigando el asesinato de Adel, líder de la banda 4A, y una serie de crímenes que reproducen las pinturas de la artista suicida Aitana Boza—.

Uno de los escenarios más relevantes de la novela es Algarra, pequeño municipio de la Serranía Baja de Cuenca. En el Capítulo 8, titulado «Algarra, Cuenca», se describe la casa que Adel adquirió «poco después de la pandemia» en la calle la Tejada, una «centenaria casa» reformada para disfrutar del aislamiento y la soledad del pueblo, donde «solo viven veinticinco personas». Es en esa casa donde Martina, la modelo y exnovia del cantante, descubre, escondidas detrás de una estantería de libros de terror, una videocámara analógica y más de treinta tarjetas de memoria que contienen las grabaciones de las violaciones en grupo que Adel organizaba con otros hombres. —Entre ellos, Ariel (batería de los 4A), el productor Quique Meyer, el empresario Pablo Setién y su socio Nuno Suárez—, a chicas menores de edad drogadas. La lectura de este material desencadena la ruptura de Martina con Adel y, en última instancia, la espiral de venganza que ejecuta Aria, la teclista de la banda.

Aunque “No digas mi nombre”

Es una novela de intriga y asesinatos en serie, su inclusión en este artículo se justifica por dos razones. Primera: Algarra no es un mero fondo decorativo, sino un espacio narrativo funcional donde se oculta la prueba del delito y donde se refugia la gerente Leire. La descripción de la casa, del pueblo, de la cuesta de la calle la Tejada y del aislamiento de la Serranía es suficientemente precisa como para que cualquier habitante de la comarca reconozca el paisaje. Segunda: la novela aborda, desde el género de la película de suspense, temas de memoria histórica reciente: los abusos a menores por parte de personas poderosas, el silencio cómplice de quienes lo saben y no actúan, la búsqueda de justicia al margen de la ley. En este sentido, No digas mi nombre conecta temáticamente con Maquis de Cervera y Algarra de Domínguez Sánchez, aunque desde un registro más comercial y de suspense. La presencia de Algarra en una novela de éxito publicada por una autora con proyección internacional contribuye a visibilizar la Baja Sierra de Cuenca en el mapa literario contemporáneo.

 

Ángel Martínez: «El eco de las espadas» — novela histórica y memoria fundacional (publicación digital, garcimiolina.net, c. 2025)

Ángel Martínez (Casas de Garcimolina, 1958; residente en Barcelona) es el autor de El eco de las espadas, una novela histórica publicada por capítulos en el portal de cultura de Casas de Garcimolina (garcimolina.net). La obra constituye un valioso ejercicio de reconstrucción literaria del pasado medieval de la comarca, fruto de un riguroso trabajo con fuentes primarias, cronologías y bibliografía especializada, lo que la sitúa en un territorio fronterizo entre la ficción histórica y la divulgación patrimonial.

La novela se desarrolla en la Baja Edad Media castellana (siglos XIII y XIV, con especial atención a la coyuntura de 1347), y su escenario principal es el Castillo de Moya, bastión estratégico en la frontera entre Castilla, Aragón y Valencia. La trama entrelaza la historia de don Juan González de Roa —un noble comisionado por Alfonso XI— con las disputas entre las órdenes militares de Santiago y Calatrava, la devoción mariana de la Virgen de Santerón y la Virgen de Tejeda, y la vida cotidiana de peregrinos, campesinos y artesanos.

El personaje central, Herminio, un peregrino castellano experto en el arte del mimbre y el esparto, recorre la Ruta de la Vera Cruz hacia Caravaca. En su viaje, pasa por Santerón, Algarra y la casa de labor de García Molina —el núcleo originario de lo que hoy es Casas de Garcimolina—, donde enseña su oficio, teje lazos comunitarios y deja una huella imborrable en la memoria de los habitantes. La novela dedica atención minuciosa a la toponimia local: la Peña del Pardo, la Cueva la Mora, el Barranco de Santerón, la Fuente de Chinexo, el Pico de la Peña, el cerro Matea, y el olmo centenario que preside la plaza de Garcimolina como testigo silencioso de generaciones.

 

El eco de las espadas

No es una novela de aventuras al uso. Su propósito es explícitamente memorialista y patrimonial: rescatar del olvido las historias de quienes poblaron estas tierras, los oficios tradicionales (cestería, espartería, herrería, trashumancia), las leyendas (como la del gigante Garçon del Pico de la Peña o la del Zurdo, el bandido que huye de lo sagrado), y las devociones populares que dieron sentido a la vida fronteriza. La novela incorpora además ilustraciones inspiradas en la técnica pictórica de Jan van Eyck, buscando una estética de realismo simbólico que refuerce la ambientación medieval.

Aunque su argumento transcurre en el siglo XIV, lejos de los episodios de la guerrilla antifranquista que centran otros títulos de este artículo, El eco de las espadas cumple una función análoga: fijar la memoria del territorio a través de la ficción, dotando de profundidad histórica a los mismos paisajes —Moya, Santerón, Algarra, Garcimolina— que siglos más tarde serían escenario de la resistencia maqui y de la despoblación. Es, en este sentido, una obra fundacional que conecta el origen medieval de estos asentamientos con su pervivencia en la memoria colectiva. La publicación de la novela por capítulos en la web municipal, accesible y gratuita, la convierte además en un ejemplo de literatura comunitaria, donde la creación artística se pone al servicio de la identidad local y de la transmisión intergeneracional del patrimonio inmaterial.

 

Moraleja:

La literatura como contra memoria, justicia narrativa y anclaje identitario El recorrido por estas voces —desde la crónica social de Candel hasta la novela histórica de Ángel Martínez, pasando por la etnografía de López Marín, la memoria guerrillera de Cervera, el suspense rural de Domínguez Sánchez, la novela de misterio de Lorena Franco y la narrativa contemporánea de Ruiz Sancho— revela una lección fundamental: en la Baja Sierra de Cuenca y el Rincón de Ademuz, la literatura se erige en el principal vehículo de preservación de una memoria que la historia oficial silenció y que la despoblación amenaza con disolver.

Frente a la «memoria clandestina» que el franquismo intentó sepultar —y que la transición no corrigió porque, como advierte Secundino Serrano, «había que adecuar las biografías de algunos líderes comunistas a los perfiles políticamente correctos de la época» ¹⁰—, las novelas, crónicas y estudios etnográficos sobre este territorio han mantenido viva la historia de los vencidos. Los enlaces que se torturaron (como Apolinar Martínez Vizcarra), los guerrilleros que murieron en el monte (como «Valencia»), las mujeres que subían comida mientras sus maridos estaban en prisión (como Consolación Martínez), los niños que vieron cómo se llevaban a sus padres (como Amador Martínez): todos ellos encontraron en la literatura un vehículo para no desaparecer del todo. Y junto a esa memoria reciente, autores como Ángel Martínez han recuperado la memoria profunda, la de los orígenes medievales, demostrando que la identidad de un pueblo se alimenta tanto de sus episodios más trágicos como de sus leyendas fundacionales.

 

Pero la literatura no solo preserva hechos.

Cumple una función que la historiografía por sí sola no puede alcanzar: la empatía y la experiencia subjetiva. Al leer Maquis, Algarra o No digas mi nombre, el lector no solo aprende fechas y nombres —aunque esos datos sean rigurosos, como demuestran las investigaciones de Serrano, Moreno Gómez y Romeu Alfaro—, sino que vive el miedo, la lealtad, la desesperanza y la resistencia. Y al leer El eco de las espadas, el lector se sumerge en la cotidianidad medieval, en el rumor del mimbre trenzado y el eco de las espadas en las almenas de Moya, comprendiendo que este territorio fue mucho antes un cruce de caminos de fe y esperanza.

Además, la literatura actúa como anclaje identitario para los descendientes de aquellos que sufrieron la represión, y también para quienes buscan entender el origen de sus pueblos.

Cuando un vecino de Casas de Garcimolina

Abre un libro y reconoce el paisaje, los apellidos o las historias que le contó su abuelo, se produce un acto de reparación simbólica. La literatura devuelve la dignidad a quienes el franquismo quiso humillar hasta en el olvido, y también devuelve la profundidad histórica a lugares que el paso del tiempo ha ido vaciando.

En palabras de Serrano, «no se trata de rehabilitar a la guerrilla redimiéndola con un pasado angelical, sino de aproximarnos a su historia, que es un fragmento medular de la historia última de este país» ¹¹. Y lo mismo cabe decir de la historia medieval: no se trata de idealizar un pasado remoto, sino de entender cómo se forjaron estos pueblos, qué oficios, devociones y resistencias los sostuvieron.

 

Por último, en un territorio marcado por la despoblación

—Dónde los «rentos» se han abandonado, las escuelas han cerrado y los jóvenes emigran—, la literatura cumple una función casi material: fijar la memoria en el territorio. Cada libro ambientado en estos valles y montañas es una pequeña piedra en un dique frente al vacío. Es una declaración de que este lugar importa, que estas vidas importan, que estas historias merecen ser contadas.

La moraleja final es, pues, doble y complementaria: sin memoria histórica rigurosa (la de los historiadores que han trabajado con fuentes primarias y testimonios orales), la literatura carecería de anclaje en la realidad. Pero sin literatura (la de Cervera, Domínguez Sánchez, Lindo, López Marín, Franco, Martínez y los cronistas locales), esa memoria no llegaría al corazón de los lectores ni traspasaría las fronteras de la comarca. Ambas se necesitan.

En la Baja Sierra de Cuenca, donde el olvido ha sido durante décadas la política implícita, la literatura se revela como un acto de resistencia cultural. Cada libro escrito sobre esta tierra es un pequeño pero decisivo «no» al silencio.

 

 

APÉNDICE METODOLÓGICO: HACIA UNA BIBLIOGRAFÍA EXHAUSTIVA DEL TERRITORIO

 

Guía de fuentes, categorías y protocolo de búsqueda para una reconstrucción integral del corpus literario serrano

La investigación presentada en este artículo ha partido del análisis cualitativo de una selección de obras mayores. Sin embargo, la pregunta que subyace a todo trabajo sobre memoria territorial es inevitable: ¿cuánto más existe, disperso, oculto o por descubrir, sobre esta tierra? Este apéndice aborda la cuestión de la “exhaustividad” y proporciona un método de trabajo y una hoja de ruta para futuros investigadores, incorporando además fuentes complementarias imprescindibles para completar el mapa bibliográfico de la comarca.

 

 

APÉNDICE METODOLÓGICO

Acotación geográfica de la búsqueda integral

Para alcanzar una visión panorámica real, es necesario definir con precisión los núcleos de población a rastrear de manera individualizada. La comarca de la Serranía Baja de Cuenca, oficialmente reconocida, está compuesta por 33 municipios, muchos de los cuales albergan pedanías o entidades menores de población.

A continuación, se ofrece la relación completa, basada en el nomenclátor oficial y fuentes de la Diputación Provincial de Cuenca, que debe tomarse como base para cualquier vaciado bibliográfico exhaustivo.

 

MUNICIPIOS Y SUS PEDANÍAS.

A.     Municipios

Baja Sierra

Pedanías

Núcleos anejos

B. Rincón Ademuz Municipios, aldeas
Alcalá de la Vega El Cubillo Ademuz
Aliaguilla Casas Altas
Algarra Casas Bajas
Arguisuelas Castielfabib Arroyo Cerezo, Mas del Olmo, Los Santos
Boniches Puebla de San Miguel
Campillos-Paravientos Torrebaja
Campillos-Sierra Vallanca Negrón
Cañada del Hoyo
Cañete
Carboneras Guadazaón
Cardenete
Casas de Garcimolina
Chillarón de Cuenca Arcos Cantera
Fuentelespino de Moya
Garaballa
Graja de Campalbo
Henarejos
Huérguina
Landete Manzaneruela caseríos de Mijares, Manzano y Serval
Mira Cañada de Mira, Fuencaliente de Mira
Moya Pedro Izquierdo

Santo Domingo

Los Huertos

El Arrabal

Narboneta
Pajarón
Pajaroncillo
Reíllo
Salinas del Manzano
Salvacañete
San Martín de Boniches
Santa Cruz de Moya La Olmeda

Las Rinconadas

Talayuelas Casillas de Ranera
Tejadillos
Villar del Humo
Víllora
Yémeda

 

A efectos de búsqueda bibliográfica, se recomienda tratar también las entidades menores como Sesga y Val de la Sabina, dependientes de Castielfabib y Torrebaja respectivamente, por su relevancia en la literatura de viajes y etnografía. 2. Categorías de Literatura a Rastrear (Más Allá de la Ficción).

 

 

El concepto de “literatura” aplicado a un territorio rural con memoria debe ser elástico e inclusivo para no perder las voces que han construido el relato del lugar:

  1. Literatura de creación: Novela, poesía, relato breve, memorias literarias.
  2. Crónica social y de viaje: Reportajes, libros de viaje, dietarios.
  3. Etnografía y antropología: Recopilaciones de tradición oral, cancioneros, estudios de arquitectura popular, léxicos y hablas locales.
  4. Historia local y académica: Monografías de pueblos, actas de congresos, tesis doctorales publicadas.
  5. Geografía y descripciones clásicas: Diccionarios geográficos y estadísticos (Madoz), corografías, descripciones de los siglos XVIII y XIX.
  6. Guías y senderismo: Publicaciones de naturaleza y excursionismo (contienen frecuentes menciones a la toponimia y la vida rural).
  7. Publicaciones institucionales y menores: Libros de fiestas, catálogos de patrimonio, ediciones de ayuntamientos y diputaciones.

 

Palabras Clave y Autores de Referencia para la Búsqueda Sistemática

 

Para la Baja Sierra de Cuenca:
  • Instituciones clave: Diputación Provincial de Cuenca, Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
  • Palabras de búsqueda: «Serranía de Cuenca», «Baja Serranía», «Arquitectura popular conquense», «Etnografía conquense», «Marquesado de Moya», «Gancheros Cuenca».
  • Autores de contexto general: Federico Muelas (evocaciones de Cuenca).

 

Para el Rincón de Ademuz:
  • Autor de referencia capital: Alfredo Sánchez Garzón. Su obra sobre patrimonio, ermitas, despoblación y memoria del Rincón constituye el corpus bibliográfico más extenso y riguroso sobre la comarca.
  • Instituciones clave: Institució Alfons el Magnànim (Valencia), Diputació de València, Generalitat Valenciana.
  • Palabras de búsqueda: «Rincón de Ademuz», «Alto Turia», «Arquitectura popular Rincón de Ademuz», «Piedra en seco», «Toponimia Ademuz».

 

Fuentes Complementarias Específicas

Además de los títulos analizados en el cuerpo del artículo, existe un conjunto de publicaciones que, sin ser estrictamente narrativas, resultan fundamentales para contextualizar y ampliar el conocimiento literario y geográfico de la zona.

 

Destacan las siguientes:
  • Colección Tierras de Cuenca (Ediciones Olcades): Incluye volúmenes como Los colores del agua, hoces y torcas; La fuerza interior. El Campichuelo y la Sierra; Rumores del viento. Riberas del Escabas.
  • Antología Cien libros para conocer Cuenca: Una selección bibliográfica de referencia que permite localizar títulos clásicos y de archivo.
  • Guías de senderismo y naturaleza: La Serranía de Cuenca de L. López Vázquez y M.Á. Acero, que, aunque concebida para la práctica del excursionismo, contiene descripciones de veredas, notas etnográficas y referencias a la toponimia y las costumbres del territorio.

Asimismo, portales y blogs como Cuenca Desconocida o Mapa de Libros permiten descubrir narrativas menores, poesía y relatos breves ambientados en la Baja Sierra que, por su naturaleza fragmentaria o local, no alcanzan la difusión de grandes editoriales.

 

HERRAMIENTAS Y PROTOCOLO DE BÚSQUEDA EXHAUSTIVA

 

Para localizar la «literatura total» del mercado en español, se recomienda el siguiente protocolo profesional (Niveles):

 

1: Catálogos Colectivos
  • BNE (Biblioteca Nacional de España)
  • REBIUN (Red de Bibliotecas Universitarias)
  • Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico

 

2: Bases de Datos Académicos y Literarias
  • Dialnet (Universidad de La Rioja)
  • Google Books / HathiTrust (para menciones internas de pueblos en obras generales)

 

3: Rastreo Comercial (Libros Agotados y Autoedición)
  • Iberlibro / Uniliber / Todocoleccion

 

4: Búsqueda Local Directa
  • Webs municipales y culturales, blogs de cronistas oficiales.

 

Propuesta de Tabla de Rastreo para futuras ampliaciones.

Título Autor Año Editorial / Entidad Tipo de Obra Pueblos Mencionados Fuente del hallazgo ISBN / Referencia

Viaje al Rincón de Ademuz CANDEL, F. 1960 Plaza & Janés Crónica Social Rincón.

El eco de las espadas MARTÍNEZ, Á. c.2025 garcimolina.net Novela histórica Moya, Garcimolina, Algarra Web no municipal, asociación Peña el Pardo.

 

Conclusiones

La Baja Sierra de Cuenca y el Rincón de Ademuz, lejos de ser un erial literario, se revelan como un palimpsesto narrativo de extraordinaria riqueza. La revisión sistemática de la producción literaria vinculada a este territorio —desde las crónicas sociales de los años sesenta hasta las novelas históricas y la película de suspense contemporáneos— permite constatar la existencia de un corpus cohesionado por una doble pulsión: la denuncia del olvido y la construcción de una memoria alternativa.

En el plano temático:

La guerrilla antifranquista y la represión de la posguerra constituyen el eje vertebral de las obras más potentes del canon local (Maquis, Algarra, y los estudios históricos de Algarra Hernández). Estas narrativas han logrado rescatar del silencio administrativo, la epopeya clandestina de los maquis y el sacrificio anónimo de la red de enlaces, cumpliendo una función de justicia poética que la historiografía académica, por sí sola, no podía alcanzar.

En el plano temporal:

La irrupción de la novela histórica con El eco de las espadas amplía el horizonte memorialista hacia la Edad Media fundacional, demostrando que la identidad de un pueblo no se sostiene únicamente sobre el trauma reciente, sino también sobre la conciencia de un pasado largo y compartido. Esta obra, publicada de manera abierta y comunitaria en la web de Garcimolina, ejemplifica un modelo de literatura arraigada que desafía las lógicas del mercado editorial convencional.

En el plano de la difusión:

La inclusión de autores de proyección nacional e internacional como Elvira Lindo o Lorena Franco, que han ambientado parte de sus tramas en la comarca, contribuye a insertar estos paisajes en el imaginario colectivo contemporáneo, trascendiendo el ámbito puramente local.

 

Finalmente, la literatura sobre este territorio se erige en un dique frente a la despoblación y el vacío. Cada novela, cada estudio etnográfico, cada crónica de viaje es un acto de resistencia cultural que fija la memoria al terreno, impidiendo que el abandono físico se convierta en desaparición simbólica. En un contexto de crisis demográfica extrema, la palabra escrita se convierte en el último testigo y en el más firme anclaje de la identidad serrana.

 

Agradecimientos.

Este artículo, y en general la labor de recuperación de la memoria histórica y literaria de Casas de Garcimolina y la comarca, no habría sido posible sin el trabajo constante y desinteresado de la Asociación de Vecinos «Peña el Pardo». Su dedicación a la recopilación de testimonios orales, la digitalización de documentos históricos y la difusión del patrimonio cultural a través de la página web garcimolina.net constituye un ejemplo modélico de cómo la sociedad civil puede convertirse en guardiana de la memoria colectiva. A todos sus miembros, nuestro más sincero reconocimiento.

 

REFERENCIAS

Fuentes primarias y testimonios orales

  • Martínez, Amador. Testimonio oral, dosier sobre el campamento de Morrogorrino.
  • Montorio Gonzalvo, José Manuel. Cordillera Ibérica: recuerdos y olvidos de un guerrillero (memorias mecanografiadas, Praga, 1971-2005).

 

Obras literarias, etnográficas y novelas citadas

  1. Candel, Francisco. Viaje al Rincón de Ademuz. 1960.
  2. Cervera, Alfons. Maquis. Barcelona: Montesinos, 1997.
  3. Domínguez Sánchez, José Antonio. Algarra. Editorial Samaruc, 2023.
  4. Franco, Lorena (como Vega Martín). No digas mi nombre (serie «Los casos de Vega Martín», nº 5). 2025.
  5. Llamazares, Julio. La lluvia amarilla. Seix Barral, 1988.
  6. Llamazares, Julio. El río del olvido. Alfaguara, 1990 (ed. consultada 2006).
  7. Llamazares, Julio. El viaje de mi padre. Alfaguara, 2025.
  8. Lindo, Elvira. En la boca del lobo. Seix Barral, 2023.
  9. López Marín, Mariano. Tiempo de trashumancia. Ediciones Rodeno.
  10. López Marín, Mariano. Bosques, madera, maderadas y gancheros en el Marquesado de Moya. Ediciones Rodeno.
  11. López Marín, Mariano. Etnología y costumbres populares de Salvacañete. Ediciones Rodeno.
  12. Martínez, Ángel. El eco de las espadas. Publicación digital por capítulos en garcimolina.net (sin fecha, c. 2025).
  13. Ruiz Sancho, Adela. El primer día de mi revivida vida. 2025.
  14. Sampedro, José Luis. El río que nos lleva. 1961.

 

Historiografía y estudios sobre la guerrilla

  • Casanova, Julián; Espinosa, Francisco; Mir, Conxita; Moreno Gómez, Francisco. Morir, matar, sobrevivir. La violencia en la dictadura de Franco. Barcelona: Crítica, 2002.
  • Fernández Cava, S. Campamento Guerrillero de Morrogorrino. La Gavilla Verde, 2019.
  • Moreno Gómez, Francisco. «Resistencia armada contra Franco». En Casanova et al., Morir, matar, sobrevivir, 2002.
  • Romeu Alfaro, Fernanda. Más allá de la utopía: perfil histórico de la
  • Agrupación Guerrillera de Levante. Valencia: Alfons el Magnànim, 1987.
  • Serrano, Secundino. Maquis: Historia de la guerrilla antifranquista. Madrid: Temas de Hoy, 2001.
  • Varios autores. El último frente: La resistencia armada antifranquista en España, 1939-1952. Coord. Julio Aróstegui y Jorge Marco. Madrid: Libros de la Catarata, 2008.

 

Obras de autores locales (historia y etnografía)

  • Algarra Hernández, Régulo. La posguerra en Landete y Moya. Cuenca, 2012.
  • Algarra Hernández, Régulo. Un reino de curas y delatores. Cuenca, 2016.
  • Algarra Hernández, Régulo. El corsario Pedro de Bovadilla. Cuenca, 2017.
  • Algarra Hernández, Régulo. Los marqueses de Moya en la empresa de los Reyes Católicos. Cuenca, 2019.
  • Algarra Hernández, Régulo. La diosa virgen y los danzantes de Tejeda en la tierra y marquesado de Moya. Valencia, 2021.

 

Fuentes complementarias (guías, colecciones, antologías)

  • Colección Tierras de Cuenca. Ediciones Olcades.
  • Cien libros para conocer Cuenca (antología bibliográfica).
  • López Vázquez, L. & Acero, M.Á. La Serranía de Cuenca (guía de senderismo y naturaleza).

 

Nota metodológica:

Artículo ha sido elaborado exclusivamente a partir de fuentes primarias: obras originales de los autores citados, testimonios orales directos (Amador Martínez, Montorio «El Chaval»), documentación de archivo sobre el campamento de Morrogorrino, difusiones periódicas que recogen declaraciones de los autores y la consulta directa de la novela El eco de las espadas en su edición digital en garcimolina.net. Se ha evitado expresamente la utilización de fuentes secundarias no contrastadas que pudieran mediatizar la comprensión directa de los textos y los hechos. Artículo elaborado para la página web de cultura de Casas de Garcimolina (garcimolina.net), dentro de la sección de recuperación de la memoria histórica.

 

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