Precariedad sanitaria y supervivencia

Precariedad sanitaria y supervivencia infantil en el medio rural español

 

 

 

Antes y después de los antibióticos

 

 

Resumen:

Este estudio analiza las condiciones de vida y salud infantil en la localidad de Casas de Garcimolina, en la baja sierra de Cuenca, hacia 1945, en el contexto de la medicina rural franquista. A través de fuentes primarias —documentación oficial, informes sanitarios y testimonios etnográficos— se examina la extrema precariedad higiénica, la ausencia de infraestructuras básicas y los riesgos infecciosos derivados de la convivencia con el ganado, la falta de agua corriente y la inexistencia de alcantarillado. Se contrasta la situación anterior y posterior a la introducción de las sulfamidas y los antibióticos, evaluando su impacto en la mortalidad infantil y las prácticas obstétricas en un entorno de aislamiento y pobreza. Se contextualiza además la brecha entre los avances microbiológicos y la realidad sanitaria de las zonas rurales más deprimidas.

 

Introducción

La España rural de la posguerra civil se caracterizó por una profunda desigualdad sanitaria, agravada por el aislamiento, la pobreza y la falta de recursos médicos. Mientras en las ciudades y núcleos urbanos se consolidaban instituciones microbiológicas y campañas de vacunación con raíces históricas, en localidades como Casas de Garcimolina, en la serranía conquense, persistía un modelo de precariedad extrema. Este artículo reconstruye, a partir de fuentes primarias y documentos históricos sobre el desarrollo de la microbiología en España, el entorno sanitario de esta localidad hacia 1945, analizando los factores de riesgo asociados a la vivienda, el agua y las prácticas higiénicas, y valora la llegada de los antibióticos como un punto de inflexión limitado en un paisaje de abandono estructural.

 

 

La vivienda rural como espacio de riesgo

En Casas de Garcimolina, la tipología de vivienda predominante seguía el modelo de «casa-bodega-cuadra», donde la planta baja albergaba el ganado y la superior la vivienda familiar. Esta convivencia estrecha entre humanos y animales, documentada también en otras zonas rurales, favorecía la transmisión de zoonosis y la contaminación fecal del ambiente. La ausencia de lavabos e inodoros obligaba a utilizar las cuadras o establos como aliviaderos, incrementando el contacto con excretas y facilitando la propagación de enfermedades gastrointestinales y parasitarias.

Las parturientas y recién paridas se enfrentaban a riesgos añadidos: la práctica de hacer las necesidades en cuclillas en los establos, en proximidad al suelo contaminado, aumentaba la exposición a infecciones puerperales y neonatales. Los relatos de médicos rurales describen cómo «la permanencia durante muchos años en el mismo pueblo y el conocimiento de las costumbres […] nos permite el lujo de hacer algún diagnóstico a distancia», pero también constatan la falta de condiciones para una higiene básica. Esta realidad contrastaba con los avances en microbiología veterinaria que ya en el siglo XIX identificaban y combatían enfermedades zoonóticas en entornos controlados.

 

Agua no clorada y falta de alcantarillado

Ninguna vivienda en Casas de Garcimolina disponía de agua corriente. El abastecimiento dependía de fuentes naturales no cloradas, cuyas aguas eran susceptibles de contaminación fecal, especialmente en ausencia de una red de alcantarillado. Los documentos locales consultados detallan la dependencia de fuentes como la «Fuente del Lugar» o la «Fuente del Pilar», cuyas aguas se usaban para consumo humano sin tratamiento alguno (garcimolina.net). Esta situación era común en el medio rural español, donde «un buen número de casas poseían televisión, pero no retrete con agua corriente».

La falta de canalización de aguas fecales y la evacuación directa al suelo o a cauces próximos completaban un ciclo de contaminación que explica la alta incidencia de enfermedades hídricas como la fiebre tifoidea, la disentería y las parasitosis intestinales. Mientras, en los núcleos urbanos, la creación de laboratorios municipales de higiene —como el de Barcelona en 1886 dirigido por Jaime Ferrán y el veterinario Ramón Turró— intentaban controlar estos riesgos mediante análisis bacteriológicos y campañas de saneamiento.

 

Salud infantil y esperanza de vida

En este entorno, la mortalidad infantil se elevaba. Las infecciones gastrointestinales, respiratorias y cutáneas —agravadas por la desnutrición y el frío— constituían las principales causas de muerte. La ausencia de médicos titulares en los pueblos pequeños, donde «muchos pueblos próximos a capitales de provincia no han tenido más personal sanitario […] ni botiquín de urgencias, ni local adecuado para intervenciones salvadoras», dejaba a la población sin asistencia cualificada.

Hacia 1945, la esperanza de vida al nacer en estas zonas difícilmente superaba los 40 años, con una mortalidad infantil que podía alcanzar el 150 ‰ en las áreas más deprimidas. Esta situación era especialmente paradójica en un país que, ya desde 1803, había liderado la primera campaña internacional de vacunación contra la viruela, pero que no lograba extender sus logros de salud pública a las comunidades rurales más aisladas.

 

 

El impacto de los antibióticos y las sulfamidas

La introducción de las sulfamidas en los años 30 y de la penicilina en los 40 supuso un cambio limitado pero significativo. En el medio rural, el acceso a estos fármacos era irregular y a menudo tardío. Como señala un médico de la época, «todo el mundo cree que estamos ya en la era de las curaciones rápidas; que no hay más que exigirlas para tenerlas». Sin embargo, la falta de refrigeración, la automedicación y la persistencia de las condiciones insalubres mitigaron su impacto.

En Casas de Garcimolina, la llegada de los antibióticos no alteró las infraestructuras básicas, por lo que las mejoras en la supervivencia infantil fueron modestas y estuvieron condicionadas por la persistencia de los determinantes ambientales. Mientras, en los laboratorios de microbiología hospitalaria y veterinarios españoles se desarrollaban técnicas de diagnóstico y producción de sueros que rara vez llegaban a estos entornos.

 

Conclusión

La precariedad sanitaria en Casas de Garcimolina hacia 1945 se resultaba de un modelo de ruralidad extrema, con viviendas inadecuadas, agua no potable y ausencia de saneamiento. Estos factores, unidos al aislamiento y la pobreza, configuraban un entorno de alto riesgo para la salud infantil. La introducción de los antibióticos mejoró algunas perspectivas terapéuticas, pero no transformó las condiciones estructurales que determinaban la enfermedad.

Este caso ilustra la profunda brecha entre el avance médico-institucional —ejemplificado por la tradición microbiológica española desde la expedición Balmis hasta los institutos de investigación del siglo XX— y la realidad social en la España rural franquista, donde la medicalización fue lenta, desigual y con frecuencia inaccesible. La historia de la microbiología en España, pues, no es solo una de los logros científicos, sino también de contrastes y olvidos geográficos.

 

 

Metodología y fuentes:

Se emplean como fuentes primarias:

  • Documentación oficial y normativa sanitaria del periodo franquista, en particular la relativa a médicos titulares y asistencia pública domiciliaria (APD) (BOE, 1939-1945).
  • Informes etnográficos y testimonios de médicos rurales publicados en revistas profesionales como Profesión Médica (1944-1971).
  • Descripciones de las condiciones de vida rural en estudios como. La asistencia sanitaria en las zonas rurales (Mayor, 1979a).
  • Documentos locales sobre las fuentes de agua y la infraestructura sanitaria de Casas de Garcimolina, disponibles en el repositorio digital garcimolina.net.
  • Fuentes históricas sobre microbiología española, como El desarrollo de la Microbiología en España (Carrascosa y Báguena, 2021), que permiten contrastar los avances científicos institucionales con la realidad rural.

 

Bibliografía de fuentes primarias

  • Baquero Mochales, M. y Meseguer Peinado, M. A. (2021). «La microbiología hospitalaria española del siglo XX». En El desarrollo de la Microbiología en España, vol. II.
  • Carulla, V. (1939). «Aspectos y problemas de la nueva organización de España». En Aspectos y problemas de la nueva organización de España. Madrid.
  • Carrascosa, A. V. y Báguena, M. J. (coord.) (2021). El desarrollo de la Microbiología en España, vol. II. Fundación Ramón Areces.
  • «Documentos inéditos de las fuentes de Casas de Garcimolina». Recuperado de https://garcimolina.net/divulgacion/historia-antigua/documentos-ineditos-de-las-fuentes-de-casas-de-garcimolina/
  • Lara, J. M. (1945). De la vida médica rural. Edición del autor.
  • Mayor, F. (dir.) (1979a). La asistencia sanitaria en las zonas rurales. Madrid: FOESSA.
  • Polo, F. y Fiayo, F. (1959). El médico encadenado. Madrid: Ediciones del autor.
  • Profesión Médica. Suplemento de Gaceta Médica Española (1944-1971).
  • Rojo Vázquez, F. y Rojo Vázquez, J. (2021). «Apuntes históricos sobre la microbiología veterinaria española». En El desarrollo de la Microbiología en España, vol. II.
  • Tuells, J. (2003). «La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803–1813), los atajos de Balmis». En El desarrollo de la Microbiología en España, vol. II.
  • Zapatero, E. (1944). «El ejercicio rural de la medicina». Profesión Médica, 2, p. 3.

 

 

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