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ASOCIACIÓN PEÑA EL PARDO ASOCIACIÓN PEÑA EL PARDO
Hallan un arsenal de la Guerra Civil en La Tejería de Garcimolina
Un vecino de Garcimolina que paseaba con sus perros por la zona encuentra el mayor arsenal de explosivos de la Guerra Civil hallado en Cuenca y uno de los mayores de España. En total se han encontrado 538 granadas de mortero del calibre 81 que posiblemente fueron abandonadas por alguna posición de los bandos en contienda para evitar su posterior utilización.
Debido a la gran cantidad de artefactos ha sido necesaria la intervención de cuerpos especiales de la Guardia Civil para su detonación controlada, las explosiones se han podido escuchar a varios kilómetros a la redonda.
La Guardia Civil advierte de la extrema peligrosidad de estos artefactos, ya que si no se les somete a ninguna acción permanecen en estado «latente», pero en caso de manipulación, por pequeña que sea, el resultado más probable es la explosión. Por ello recomienda en el caso de sospechas «no tocar, no mover, ni alterar en modo alguno el objeto», señalar el lugar para poder reconocerlo posteriormente y dar aviso a la Guardia Civil por los medios que permitan mayor rapidez.
Si alguien se creyó esta noticia el día 28 de diciembre fue muy inocente…
Una vuelta por la Serranía Baja y por el Rincón de Ademuz
Aunque este año no podamos subir, espero que con este video os sintáis un poco más cerca del puebloSe recomienda ver este video en la televisión
Las Navidades de la sencillez en Garcimolina
Este año nos enfrentamos a unas Navidades distintas, muchos no podremos ver a nuestras familias, ni viajar a nuestro querido pueblo, viviremos unas fiestas diferentes que nos harán reflexionar, sobre lo realmente importante en estas fechas.
Hace unos años, nuestros padres, nuestros abuelos, vivían la Navidad de una forma sencilla, austera, con los pocos lujos que podían permitirse en aquella época, pero no por ello menos felices.
Los niños y niñas de la escuela iban a buscar musgo a la Umbría para montar el belén de la iglesia, era un belén muy grande, con todos los personajes a parte de la Sagrada Familia. El cura y la maestra les enseñaban los villancicos que después cantarían para pedir el aguinaldo.
Escuela de niñas año 1958 Las comidas y cenas eran las mismas que el resto del año, con pocos cambios. Muchos vecinos de Garcimolina mandaban en el camión de Eladio, de Sto. Domingo, algún bulto a sus familiares de Barcelona, normalmente embutido y pollos vivos metidos en cestos. Después el camión volvía de la gran ciudad cargado con dulces y turrones que en el pueblo no se encontraban. La llegada del camión a Garcimolina era un momento muy esperado por todos.
Lo más especial era la misa del gallo el día 24 a las 12 de la noche, las mujeres acudían tapadas con sus mantones que eran como unas mantas que usaban para protegerse del frío invernal de nuestro pueblo. Algún año el Tío Luís tocaba el órgano y con un silbato cantaba el gallo.
Al volver a casa, con suerte, el abuelo Raimundo hacía alajú, como cosa especial o melaos hechos con cañamones y miel.
El frío era tan intenso que muchos niños dormían en la misma cama que los abuelos para darles calor y las nevadas tan grandes que el pueblo se quedaba aislado. Había que hacer caminitos con palas para ir a la escuela, a la fuente o al horno.
La mañana de reyes los niños se levantaban y por la ventana veían las pisadas de los camellos congeladas, aunque fueran las de la burra del vecino. Los reyes solían traer almendras, nueces, con suerte alguna mandarina o naranja. Para los más afortunados podía caer un plumier de madera o un maletín para la escuela, pero eso ya era tener mucha suerte. Como la que tuvo nuestra vecina Mª Jesús Montesinos que nació el día 26 de diciembre. Por aquel entonces los niños que nacían el día 24 recibían de la Diputación de Cuenca una canastilla con la primera ropita de bebé, aquel año era diputado en Cuenca el primo Claudio Novella y al enterarse del nacimiento mandó una canastilla a Garcimolina que Mª Jesús aún conserva.
Este año no nos ha tocado el gordo, ni podremos ir al pueblo, pero tendremos claro que la salud de nuestras familias es lo primero.
Desde la Asociación de mujeres ‘El Sabinarejo’ os deseamos feliz Navidad y muy próspero año nuevo. Que en 2021 podamos juntarnos y continuar con todos proyectos que dejamos aparcados por un tiempo.
¿Y tú como recuerdas la Navidad en Garcimolina?
El Matagorrino en Garcimolina
Nos ha tocado vivir en unos tiempos raros, los pueblos se han ido vaciando, así las costumbres de lo rural, de nuestros ancestros, se han ido perdiendo.
Nuestros jóvenes saben perfectamente en qué consiste Halloween o el Black Friday, pero poco saben de costumbres tan nuestras como la matanza del cerdo o mejor dicho ‘El matagorrino’ que es lo que se celebraba en nuestros pueblos cuando llegaban estas fechas.
La matanza del cerdo, Josep Traité, 1987, escultura de terracota, 61 × 38 × 30,5 cm
El Matagorrino era un ritual por el que cada vecino debía pasar al llegar el invierno si no quería pasar hambre el resto del año. Tradicionalmente cada familia mataba su gorrino, o varios, según la opulencia de la casa, al que previamente habían ido engordando hasta conseguir un peso ideal para su sacrificio o matanza.
Los gorrinos comían a lo largo de todo el año al menos dos veces al día, o incluso mañana, tarde y noche. Su menú consistía en desechos de comida tales como peladuras de patatas, a veces cocidas en un recipiente de cobre llamado caldero. Otras veces también los alimentaban con alfalfe, una verdura muy exquisita para ellos. Este conjunto de alimentos se llamaba ‘la chura’ y eran las mujeres las encargadas de elaborarlo y echarlo a los animales. A la tarde era típico oír a la vecina decir: ¡Voy a echar la chura a los gorrinos!
Los días previos al matagorrino las mujeres se juntaban en la casa anfitriona y se dedicaban a pelar cebollas, pero en ingentes cantidades, para después, previa cocción de éstas y otras materias elaborar las famosas morcillas. Por esta época nuestros pueblos olían a cebolla cocida y en las puertas de las casas había sacos escurriendo un líquido amarillo.
Calderas para cocer cebollas y morcillas
El día elegido para la acción se comenzaba muy pronto por la mañana, al empezar a clarear se reunían en la casa anfitriona las personas llamadas a ayudar, normalmente familiares y amigos. Se empezaba por sacar al animal de la gorrinera, los hombres se lanzaban contra él, lo maniataban y lo subían a la mesa de los gorrinos, donde el matador más experimentado le clavaba el cuchillo en el cuello. Una mujer con un lebrillo era la encargada de recoger hasta la última gota de sangre sin parar de dar vueltas con la mano para que no se cuajara.
Una vez que expiraba el animal pasaba al proceso de socarrado, lo que viene siendo una depilación a base de aliagas ardiendo por todo el cuerpo. Al quedar toda la piel negra se rascaba con una especie de piedra pómez llamada toba. Con mucha agua se lavaba bien para su posterior despiece.
A los hombres se les iba pasando un porrón con anís o aguardiente para beber y unos platos de higos secos muy grandes para comer. Empezaba el despiece del animal, lo primero que se quitaban eran las orejas y el rabo para poder asarlas y repartir entre los ayudantes. El rabo siempre era para los niños, que vivían día muy especial y bonito porque sobre las 11 de la mañana una mujer iba a buscar a la escuela a los niños de la casa. Era la hora del almuerzo, que consistía en morteruelo hecho con el hígado del animal, gazpachos pobres, solo con patatas y torta, también había gachas hechas con harina de maíz y una sartén de chichas del gorrino magras y panceta. Se almorzaba tanto que ya no se comía.
Después del almuerzo algunas mujeres se cogían en una gaveta todas las vísceras del gorrino tripas y demás y se iban al lavadero a lavar las tripas que posteriormente se utilizarían para embutir la carne.
La tarde se dedicaba a hacer los embutidos, separar el tocino del jamón, las costillas y los lomos. Los jamones se guardaban y al día siguiente se ponían a salar para después secarlos.
Jamones secándose
Para hacer las morcillas había que moler las cebollas en la máquina de las carnes y mezclarlas con el arroz, la sangre y las especias.
Máquina de moler la carne
Para embutirlas se utilizaba la tripa del animal y una vez embutidas había que cocerlas. Para hacer las longanizas se molía la carne magra y el tocino y se mezclaba todo con las especias.
Embutidera
Las costillas y los lomos se metían a remojo en el enajado y unos días después se ponían a secar, para después freír y guardar en la orza cubiertas de aceite.
Orza
A la hora de la merienda solo merendaban las mujeres, también llamadas ‘mondongueras’, que eran las que estaban trabajando con las carnes del gorrino. El somarro era la carne que se asaba para merendar, era una parte muy exquisita del cerdo y creemos que es lo que hoy en día se conoce como el secreto.
Después se pasaba a la cena que era abundante y copiosísima y a la cual se invitaba a los quintos del pueblo, los mozos que ese año se iban al servicio militar. Algunas veces se les hacía bromas, como coser la ensalada o darles morcillas llenas de cordeles. Para la cena ya se ponían en el fuego los pucheros a cocer toda la tarde, uno con judías secas y otro con garbanzos, también se cenaba paella y de postre calabaza asada.
Al día siguiente también había mucha faena pues había que limpiar todo y colgar los embutidos en las latas, unos palos horizontales colgados del techo que toda casa de la época debía tener.
Chorizos secándose en las latas
Eran varios días de intensa faena, pero servían para que la carne, un bien muy preciado, se conservara en óptimas condiciones durante mucho tiempo. Todo el embutido debía racionarse a lo largo del año y se usaba para echar a los pucheros o para hacer la merienda de los pastores que se guardaba en unos saquitos llamados talegos y solían ser de tela de cuadros.
¿Cómo recuerdas tú el matagorrino en Garcimolina?
Artículo escrito por Anabel Blas con la inestimable colaboración de Consuelo Saiz.
Fotografías: Isabel Montesinos
Garcimolineros en el Homenaje al Guerrillero
Ha llovido mucho desde cuando se celebró, pero por diversos motivos no pudimos enseñaros este video. Se trata del «XXXII Día del Guerrillero Español, Homenaje a la Guerrilla Antifranquista» que tuvo lugar en Santa Cruz de Moya, el pasado 4 de octubre de 2020. En este video ha colaborado los garcimolineros Amador Martinez, Carlos Martínez, Cristina Martínez e Iván Martínez. Esperemos que os guste. Más información, web de la Gavilla Verde.

Sobre nosotros
El objetivo es impulsar la participación y el desarrollo del asociacionismo, entre las personas mayores de Casas de Garcimolina y su entorno.
A veces, la parte más difícil de encontrar el éxito, es reunir el coraje para comenzar.
Las personas provechosas, no miran hacia atrás para ver quién los observa, solo al frente y sus metas.
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“No digas poco en muchas palabras, sino mucho en pocas.” – Pitágoras