Entre la pluma y el fusil

Entre la pluma y el fusil

Resumen

José María Pemán no fue solo el «poeta de la España franquista». Como presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza, firmó las normas que institucionalizaron la depuración del magisterio y orientó ideológicamente la represión del profesorado. Este artículo documenta su responsabilidad política en la construcción del aparato depurador, analiza el alcance real de la represión educativa y desmonta las excusas de la coacción y la ignorancia que han intentado exculparle.

 

Su pluma y su cargo institucional engrasaron la maquinaria.

 

José María Pemán: el arquitecto intelectual de la represión franquista en las aulas

 

Autor: Equipo de redacción de la Asociación de Vecinos Peña el Pardo, por la memoria histórica.

Publicado en: Garcimolina.net — Asociación de Vecinos Peña el Pardo.

Contacto: garcimolinaasociacion@gmail.com

 

1. Contexto histórico: la Junta Técnica del Estado y el Decreto 66

Para comprender el alcance de la actuación de Pemán es necesario situar el marco institucional en el que se produjo. El 1 de octubre de 1936, el general Franco asumió la Jefatura del Estado y, mediante el Decreto de 3 de octubre, creó la Junta Técnica del Estado, el primer órgano colegiado de gobierno de la zona sublevada, con sede en Burgos. La Junta se organizó en ocho comisiones (Hacienda, Justicia, Industria y Comercio, Agricultura, Trabajo, Cultura y Enseñanza, Obras Públicas y Comunicaciones), cada una presidida por un vocal responsable de su área.

La Comisión de Cultura y Enseñanza quedó bajo la presidencia de José María Pemán, con Enrique Suñer Ordóñez como vicepresidente y Eugenio Vegas Latapie como vocal. Esta comisión asumió las competencias sobre universidades, institutos, escuelas normales y magisterio primario en el territorio controlado por los sublevados.

El instrumento jurídico clave de la represión educativa fue el Decreto 66, promulgado el 8 de noviembre de 1936. Este decreto facultaba a las autoridades para revisar y sancionar a todo el personal docente —desde catedráticos de universidad hasta maestros de escuela— por motivos de «responsabilidad política» o «conducta», sin necesidad de sentencia judicial ni de garantías procesales. Sobre esta base, la Comisión de Cultura y Enseñanza dictó la Circular de 7 de diciembre de 1936, que desarrolló los criterios ideológicos de la depuración y definió a los docentes republicanos como «envenenadores del alma popular». El marco estaba servido: lo que siguió fue la aplicación sistemática de un aparato represivo sin precedentes en la historia de la educación española.

 

Introducción

Cuando la historia oficial recuerda a José María Pemán (1897-1981), suele hacerlo con guante de seda: el académico de la lengua, el poeta de rancia estirpe, el ingenioso articulista. Sin embargo, recuperar la memoria histórica exige arrancar ese velo de respetabilidad. Pemán no fue un mero espectador de la dictadura; fue el arquitecto ideológico y administrativo de una de las operaciones de limpieza social más brutales de la posguerra: la depuración del magisterio.

No empuñó un fusil, es cierto. Pero su pluma y su cargo institucional engrasaron la maquinaria que permitió la persecución, el encarcelamiento y el asesinato de miles de docentes. Este artículo analiza cómo el «verbo del franquismo», como lo llamó el periodista Ramón Álvarez, diseñó el exterminio intelectual de España y cómo su maquinaria se cebó, con especial saña, en las maestras republicanas.

 

El «verbo del franquismo». Se cebó en las maestras republicanas.

 

2. La dupla letal: el cerebro y el brazo ejecutor

El 2 de octubre de 1936, la Junta Técnica del Estado —el primer gobierno de Franco en la zona sublevada— creó la Comisión de Cultura y Enseñanza. Su objetivo no era educar, sino adoctrinar y depurar. Esta comisión fue, quizá, la de mayor perfil político dentro de la Junta.

En la cúspide de esta pirámide se situó José María Pemán como presidente. Él fue la cabeza pensante: el responsable político y simbólico que prestó su prestigio intelectual para legitimar la barbarie. Fue él quien redactó el discurso que transformó a los maestros en «envenenadores del alma popular».

Pero todo cerebro necesita un brazo que ejecute. Ese papel recayó operativamente en su vicepresidente, Enrique Suñer Ordóñez, y en las comisiones depuradoras provinciales. Mientras Pemán redactaba circulares con elegancia retórica sobre la «salvaguarda de la Cristiandad», Suñer y sus equipos se encargaban de la sucia tarea burocrática: recoger denuncias, instruir expedientes y aplicar las sanciones. Pemán ponía la coartada moral; el ejecutor, la guillotina administrativa.

 

Pemán firmó una circular dirigida a las comisiones depuradoras provinciales.

 

3. La circular del odio: depurar para prevenir

El 7 de diciembre de 1936, Pemán firmó una circular dirigida a los vocales de las comisiones depuradoras provinciales que es, por sí sola, una confesión de intenciones. En ella establecía que la depuración no era solo punitiva, sino también preventiva:

«El carácter de la depuración que hoy se persigue no es solo punitivo, sino también preventivo. Es preciso garantizar a los españoles […] que no se volverá a tolerar, ni menos a proteger y subvencionar a los envenenadores del alma popular, primeros y mayores responsables de todos los crímenes y destrucciones que sobrecogen al mundo».

(Circular de la Comisión de Cultura y Enseñanza, 7 de diciembre de 1936, B.O.E. nº 52, de 10 de diciembre de 1936)

Aunque la Circular fue firmada por José María Pemán como Presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza, su redacción material correspondió a Eugenio Vegas Latapie, vocal de dicha Comisión. Así lo confiesa el propio Vegas en sus memorias, donde reconoce haberla redactado «durante una de las ausencias de Pemán». Según esta fuente, Pemán «firmaba lo que Vegas redactaba, a veces sin leerlo previamente», y el tono «jurísimo» de la circular le molestó por el daño que pudiese hacer a su reputación. La historiografía actual recoge esta precisión: la Enciclopedia Libre señala que la conocida circular fue «firmada por José María Pemán aunque redactada por Vegas». Esta distinción no exime a Pemán de su responsabilidad política como máximo responsable del organismo que institucionalizó la depuración, pero sí matiza el alcance de su autoría intelectual directa sobre el texto.

Con estas líneas, Pemán lograba tres cosas:

  • Criminalizar la enseñanza: equiparar a un maestro de escuela con un asesino en masa.
  • Invertir la carga de la prueba: todo docente era culpable hasta que demostrara su sumisión al nuevo régimen (Decreto 66 de noviembre de 1936).
  • Blindar la represión: presentar el castigo no como venganza, sino como una «higiene» necesaria para la patria.

 

3.1. El Decreto 66: base legal de la depuración

La circular de Pemán complementaba el Decreto 66 del 8 de noviembre de 1936, que estableció las bases legales del proceso. Este decreto, elaborado bajo la supervisión de la Comisión de Cultura y Enseñanza, declaraba que el magisterio había estado dominado por «ideologías e instituciones disolventes» y ordenaba una «revisión total» del personal de instrucción pública. El marco legal establecía que todos los maestros se consideraban «destituidos» hasta que demostraran su lealtad al nuevo régimen, invirtiendo la carga de la prueba y convirtiendo la docencia en un delito potencial.

 

El Decreto 66: base legal de la depuración.

 

4. El ensañamiento con las maestras: la represión con rostro de mujer

Si la depuración fue devastadora para el colectivo docente, con las maestras el franquismo desplegó un ensañamiento particular, fruto de un patriarcado rancio que no soportaba a la mujer independiente, ilustrada y republicana.

La represión contra ellas fue doble: se las castigó como profesionales y se las juzgó como mujeres. Los expedientes de depuración femeninos están plagados de acusaciones que poco tenían que ver con la pedagogía y todo con el control moral:

  • El escrutinio de la vida privada: se las denunciaba por «mala conducta», por no ir a misa, por vivir solas o por frecuentar ciertos círculos culturales.
  • La humillación pública: muchas fueron sometidas a rapados de pelo, paseos forzados y exhibiciones degradantes, obligadas a beber aceite de ricino como escarmiento ejemplarizante ante sus propios vecinos.
  • La destrucción del sustento: al ser separadas del servicio, muchas quedaron en la indigencia, obligadas a depender de familiares o a emigrar, cargando además con el estigma de «rojas» que recaía sobre sus hijos.

No se trataba solo de silenciarlas; se trataba de anularlas como sujetos políticos y morales, devolviéndolas al rol doméstico que el régimen consideraba «natural».

 

5. La magnitud del desastre: números que sangran

Las cifras, aunque siempre aproximadas por la destrucción documental franquista, hablan por sí solas del alcance de este vandalismo institucional. La depuración franquista del magisterio fue uno de los procesos represivos más sistemáticos y devastadores de la posguerra, afectando a decenas de miles de docentes en toda España, desde la enseñanza primaria hasta la universidad.

 

Tipo de sanción

Estimación aproximada

Maestros sancionados (estimación)

15.000 – 20.000

Separados definitivamente

6.000 – 7.000

Encarcelados

3.000 – 6.000

Fusilados / ejecutados

200 – 400

Traslados forzosos («deportación interna»)

Varios miles

Exiliados

Varios cientos

 

Fuentes: elaboración propia a partir de estudios provinciales y síntesis historiográficas.

 

Actualización de cifras: el alcance real de la depuración

Las estimaciones que maneja este artículo (entre 15.000 y 20.000 sancionados, y entre 200 y 400 fusilados) deben ser revisadas a la luz de investigaciones académicas más recientes y de mayor alcance. El estudio de referencia es el de Francisco Morente Valero, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, publicado en la revista Hispania del CSIC: «La depuración franquista del magisterio público. Un estado de la cuestión» (Hispania, 61/208, 2001, pp. 661-688).

A partir de los datos consolidados en 24 provincias con estudios completos, Morente Valero cifra el número de víctimas de la represión franquista (de guerra y posguerra) en 72.527 personas. El propio autor advierte que esta cifra debe considerarse un mínimo, pues existen muertes documentadas que no dejaron rastro en los registros. Además, el estudio señala que en 5 provincias más (con datos aún parciales) se han establecido otras 8.568 muertes, lo que eleva la constancia documental a más de 81.000 asesinados y ejecutados en 29 provincias, quedando aún más de 20 provincias por estudiar. La proyección final que el autor estima para el conjunto del Estado se sitúa en torno a las 140.000 víctimas de la represión franquista en su conjunto.

Estas cifras no se refieren exclusivamente al magisterio, sino al conjunto de la represión franquista en las provincias documentadas. Para el caso específico del magisterio, el mismo estudio confirma que fue el cuerpo de la administración más castigado, con más de 52.000 expedientes de depuración incoados. La actualización de estos datos permite dimensionar con mayor precisión la magnitud del sistema represivo que Pemán contribuyó a institucionalizar.

 

Pemán ejerció como propagandista y legitimador de la violencia.

5.1. Desglose de la represión

  • Expedientes abiertos: entre 15.000 y 20.000 docentes se sometieron a expedientes de depuración. Algunas fuentes elevan la cifra a 60.000  docentes expedientados si se incluyen todas las categorías de sanciones. El número total de docentes sometidos a expediente de depuración pudo alcanzar los 60.000. De ellos, se estima que entre 15.000 y 20.000 recibieron algún tipo de sanción (separación, traslado, suspensión, etc.). Las cifras varían según las fuentes provinciales.
  • Separados definitivamente: aproximadamente 6.000 a 7.000 maestros y maestras fueron expulsados del sistema educativo para siempre.
  • Encarcelados: entre 3.000 y 6.000 docentes pasaron por las prisiones franquistas, muchos tras consejos de guerra sumarísimos. En Ciudad Real, por ejemplo, se tramitaron más de 600 expedientes entre 1939 y 1942.
  • Fusilados: entre 200 y 400 maestros asesinados. Galicia documenta 87 ejecuciones; Navarra, 33 maestros ejecutados y 407 represaliados. En Santander, nombres como Eugenio Ortega Ruiz y Mauricio Cusidor Zorrilla fueron silenciados a tiros.
  • Exilio y deportación interna: cientos huyeron a Francia, México o Argentina. Miles más sufrieron «traslados forzosos» a zonas remotas, una verdadera deportación administrativa para romper sus lazos comunitarios.

 

6. Pemán como legitimador intelectual del exterminio

Más allá de su función administrativa, Pemán ejerció como propagandista y legitimador de la violencia. Sus arengas y discursos durante la guerra civil contribuyeron a construir la retórica del «enemigo» y a justificar el exterminio.

 

El 24 de julio de 1936, en Radio Jerez, pronunció:

«La idea de turno o juego político ha sido sustituida para siempre por la idea del exterminio y expulsión, única salida válida frente a un enemigo que haciendo de España un destrozo como jamás en la historia nos lo causó ninguna nación extranjera».

En su discurso del 18 de marzo de 1937 en Salamanca, ante los micrófonos de Radio Nacional, afirmó que la guerra, «por dura que sea», era «necesaria y conveniente». La publicación en 1938 de su Poema de la Bestia y el Ángel enmarcó la contienda en una visión metafísica que identificaba a la República con la «Bestia» y al bando sublevado con el «Ángel», dotando a la represión de una cobertura moral y religiosa.

(Citado en Ramón Álvarez, «José María Pemán, el verbo del franquismo», La Vanguardia, 24 de diciembre de 2021; y en el expediente de todoslosnombres.org sobre Pemán)

Pemán fue, en palabras del periodista Ramón Álvarez, «el verbo del franquismo»: el intelectual que puso su pluma al servicio de la dictadura para normalizar la violencia y la exclusión política.

 

Colaboración intelectual con la represión.

 

7. ¿Fanatismo o patología? La coartada del intelectual

Algunos intentaron explicar la ferocidad de Pemán como una excentricidad o una patología. La historiografía seria descarta esta excusa. Lo que exhibió Pemán fue un fanatismo ideológico coherente, heredado del carlismo más rancio y perfeccionado en la Academia.

 

7.1. Raíces carlistas y tradicionalismo

Pemán nació en el seno de una familia de la alta sociedad gaditana, de talante conservador y católico. Desde muy joven se empapó de la literatura clásica española y grecolatina, huyendo de la corriente librepensadora aglutinada en torno a la Residencia de Estudiantes. Su formación intelectual estuvo marcada por las lecturas de Menéndez Pelayo, que le condujeron a defender un tradicionalismo clasicista.

 

7.2. Adaptación al franquismo

Durante la guerra civil y la posguerra, Pemán se alineó con el bando nacional y convirtió su pluma en un instrumento de propaganda del «Alzamiento». Ocupó cargos en la Junta Técnica del Estado y, después, como procurador en Cortes, apoyó el régimen franquista desde dentro.

Su comportamiento no muestra signos claros de patología psiquiátrica documentada. Lo que se observa es:

  • Un fanatismo político y religioso coherente con su formación carlista y conservadora.
  • Una adhesión activa a un régimen dictatorial que utilizó la violencia sistemática como herramienta de control.
  • Una colaboración intelectual con la represión, mediante la elaboración de normas, circulares y discursos que legitimaban la depuración.

 

7.3. Evaluación histórica

Desde la perspectiva histórica y ética, Pemán no fue un «ejecutor material» de asesinatos, pero sí un responsable ideológico y normativo de un sistema de represión que causó muertes, encarcelamientos y la destrucción profesional de miles de maestros. Su comportamiento puede describirse como fanatismo heredado del carlismo y reforzado por el franquismo, más que como una conducta «patológica» en sentido clínico.

La literatura académica lo considera un símbolo del intelectual que colaboró con la dictadura, usando su prestigio cultural para legitimar la violencia y la depuración. Como señala el historiador Francisco Espinosa Maestre, «con sus arengas, escritos y crónicas Pemán fue uno de los que contribuyó a la matanza fundacional del franquismo». No fue un loco; fue un colaborador necesario, lúcido y eficaz.

 

Sobre la supuesta coacción para presidir la Comisión

Algunos sectores, incluida la propia familia de Pemán, han alegado que este fue obligado a presidir la Comisión de Cultura y Enseñanza, presionado particularmente por el general Mola, y que en realidad jamás desarrolló funciones ejecutivas en dicho organismo, delegando las tareas de depuración en el vicepresidente, Enrique Suñer Ordóñez. El propio Pemán intentó eludir el cargo alegando que su papel era el de un orador que arengara a las masas, no el de titular de un órgano administrativo, y según contaría después, tuvo que aceptar por las presiones recibidas. Vegas Latapie, vocal de la Comisión, confirma en sus memorias que Pemán era reacio a aceptar el cargo porque «lo que a Pemán, realmente, le gustaba era recorrer los frentes y pronunciar discursos… hacer turismo de guerra».

Sin embargo, esta lectura no resiste el análisis de los hechos documentados. La presidencia de la Comisión no era un cargo honorífico: Pemán firmó personalmente el Decreto 66 que institucionalizó la depuración del magisterio y la Circular del 7 de diciembre de 1936 que la orientó ideológicamente. Su activa labor propagandística al servicio del bando sublevado —con discursos y escritos que justificaban la represión como una «limpieza» necesaria— desmiente la imagen de un intelectual pasivo o coaccionado. Además, la propia estructura de la Comisión, dependiente jerárquicamente de Franco, hace implausible que un presidente pudiera permanecer ajeno a las decisiones fundamentales de su organismo. En definitiva, la tesis de la coacción, aunque repetida por sus defensores, no exime a Pemán de su responsabilidad política como máximo responsable del órgano que diseñó y ejecutó la depuración del profesorado español.

 

8. Memoria histórica: la tarea sigue pendiente

La recuperación de la memoria histórica no es un ejercicio de revancha, sino de higiene democrática. La Asociación de Vecinos Peña el Pardo insiste en que conocer el papel de actores como Pemán es condición sine qua non para reparar a las víctimas.

Conocer el papel de Pemán y de otros actores de la represión es condición necesaria para que la sociedad española pueda mirar su pasado con honestidad. La pervivencia de su nombre en el callejero español —aún hoy existen decenas de calles que lo honran— es un recordatorio de que la memoria histórica sigue siendo un campo de batalla.

Mientras haya calles, plazas o instituciones que sigan honrando, directa o indirectamente, a los legitimadores de esta represión, la batalla por la memoria sigue abierta. Las maestras y maestros que fueron expulsados, encarcelados o fusilados no solo perdieron su empleo o su vida; les robaron el futuro de miles de niños y niñas.

Recordar su nombre, y el de quienes lo hicieron posible, es la única forma de garantizar que la pluma nunca vuelva a servir para afilar el fusil.

Para verificar los documentos originales, se pueden consultar los expedientes de depuración en el Archivo Central de Educación (ACME) y en el Portal de Archivos Españoles (PARES: pares.mcu.es). También se puede acceder a la base de datos de Todoslosnombres.org (todoslosnombres.org), donde se recogen miles de nombres de represaliados y se pueden consultar los estudios citados en este artículo.

 

Como intelectual, legitimó moralmente la violencia y el exterminio.

9. Conclusiones

José María Pemán fue mucho más que un poeta del régimen. Como presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza, diseñó e impulsó un sistema de depuración que afectó a más de 16.000 docentes y que contribuyó a la reconfiguración autoritaria del sistema educativo español. Como intelectual, legitimó moralmente la violencia y el exterminio, proporcionando a la represión una cobertura cultural y religiosa.

Su comportamiento, lejos de ser una patología clínica, responde a un fanatismo ideológico heredado del carlismo y adaptado al franquismo, un fanatismo que puso su pluma al servicio del fusil. La recuperación de la memoria histórica no es un ejercicio de revancha, sino un acto de responsabilidad democrática: conocer el papel de Pemán es condición necesaria para que las víctimas de la represión educativa, y sus familias, reciban el reconocimiento y la reparación que merecen.

 

¿Conoces la historia de algún maestro o maestra represaliado en nuestra comarca?

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BIBLIOGRAFÍA

Documentos institucionales y académicos

  • Real Academia Española. «José María Pemán y Pemartín». Académico de número, director en dos etapas (1939-1940 y 1944-1947). Disponible en: https://www.rae.es/academico/jose-maria-peman-y-pemartin
  • Navarro Cardoso, Fernando. «José María Pemán y la depuración universitaria». Todoslosnombres.org. Disponible en: https://todoslosnombres.org/wp-content/uploads/2022/01/navarro_cardoso_jose_maria_peman_y_la_depuracion_universitaria.pdf

Investigaciones universitarias y repositorios científicos

  • Navarro Cardoso, Fernando. «José María Pemán y Pemartín: poeta y represor». En El derecho penal de la posguerra, editado por Juan Carlos Ferré Olivé, 389-430. Tirant Lo Blanch, 2016. Disponible en: https://accedacris.ulpgc.es/handle/10553/55283
  • Fernández Soria, Juan Manuel, y María del Carmen Agulló Díaz. «La depuración franquista del magisterio público: un estado de la cuestión». Revista de Educación, n.º 321 (2000): 245-266.

Artículos de análisis histórico y político

  • Montagut, Eduardo. «La circular “depuradora” de Pemán sobre los maestros». El Obrero, 5 de septiembre de 2021.
  • Álvarez, Ramón. «José María Pemán, el verbo del franquismo». La Vanguardia, 24 de diciembre de 2021.
  • «Pemán, presidente de la comisión de depuración del magisterio». Casa de la Memoria La Sauceda, 29 de abril de 2024. Disponible en: https://www.casamemorialasauceda.es/2024/04/29/peman-presidente-de-la-comision-de-depuracion-del-magisterio/

Referencias locales y de memoria democrática

  • Asociación de Vecinos Peña el Pardo. Publicaciones sobre memoria histórica. Disponible en: https://garcimolina.net/memoria/

Biografías y perfiles históricos

  • «José María Pemán y Pemartín». Historia Hispánica. Real Academia de la Historia. Disponible en: https://historia-hispanica.rah.es
  • Álvarez Chillida, Gonzalo. «Derechos, libertades y partidos en un teórico de la Unión Patriótica: José María Pemán». Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Historia Contemporánea, n.º 11 (1998): 267-276.
  • «José María Pemán y Pemartín». Universo Lorca. Disponible en: https://www.universolorca.com/personaje/peman-y-permartin-jose-maria/

 

 

Artículo elaborado por el Equipo de redacción de la Asociación de Vecinos Peña el Pardo, por la memoria histórica. Publicado en Garcimolina.net.

 

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