La Ermita de Alcalá de la Vega es un edificio de carácter religioso y estilo popular, típico de la arquitectura rural de la Serranía conquense. Según los estudios y la tipología constructiva, se estima que fue levantada entre los siglos XVI y XVII, después de la Reconquista y el asentamiento cristiano definitivo en la zona.
Su construcción es sencilla y sólida, realizada principalmente en mampostería (piedras irregulares unidas con argamasa), con refuerzos de sillería en las esquinas y los vanos. Presenta una planta rectangular y una cubierta a dos aguas, culminada por una espadaña de un solo hueco para la campana, elemento característico de las ermitas de la comarca. Su interior, sobrio, está presidido por un pequeño altar y ha sido tradicionalmente un lugar de culto y reunión para los habitantes de la localidad.
La Torre Árabe: Un Vestigio del Pasado Andalusí
A escasa distancia de la ermita, sobre un cerro que domina el valle, se yerguen los restos de lo que popularmente se conoce como la «Torre Árabe». Esta fortificación es significativamente más antigua que la ermita. Los expertos datan su construcción entre los siglos X y XI, durante el periodo de dominación musulmana de la Península Ibérica.
Formaba parte de un sistema defensivo más amplio, una atalaya o torre vigía, cuya función era controlar visualmente este valle del río Gabriel y las vías de comunicación, alertando de posibles incursiones. Su estado es ruinoso, pero aún se aprecian parte de sus muros de mampostería y tapial, permitiendo intuir su planta original y su estratégica posición. Este monumento es un testimonio palpable del origen del topónimo «Alcalá» (القلعة, al-qal’a, «el castillo» en árabe).
Información Útil para la Visita
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Localización Exacta: La ermita y la torre se encuentran en las afueras de la localidad de Alcalá de la Vega, municipio de la Serranía Baja de Cuenca. Se accede fácilmente desde la carretera que llega al pueblo.
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Contexto Histórico: La presencia conjunta de ambos monumentos es un libro abierto de piedra: la torre representa el Alcalá andalusí, un puesto fronterizo de Al-Ándalus, mientras que la ermita simboliza el Alcalá cristiano, surgido tras la conquista de estas tierras por el rey Alfonso VIII a finales del siglo XII.
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Entorno: El lugar es ideal para combinar cultura y naturaleza. Se puede realizar una ruta de senderismo corta que permite ver ambos monumentos y disfrutar de las vistas al valle, el río Gabriel y la espectacular Hoz de Peñarrubia cercana.
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Estado de Visita: La ermita suele estar cerrada, salvo en ocasiones especiales o festividades. La torre se visita libremente desde el exterior. Es importante respetar ambos espacios, ya que son parte del patrimonio histórico del pueblo.
Conclusión
Visitar la Ermita y la Torre de Alcalá de la Vega es emprender un viaje breve en el tiempo. En unos pocos pasos, se transita desde la Edad Media islámica, con su torre defensiva, hasta la Edad Moderna cristiana, con su ermita serrana. Un rincón perfecto para quienes buscan la autenticidad de la Serranía de Cuenca, su historia más profunda y la paz de un paisaje que parece detenido en el tiempo.
Distancia desde Garcimolina: 11 km