Iglesia de San Juan Bautista

Iglesia de San Juan Bautista

La iglesia parroquial se sitúa en el núcleo urbano de Casas de Garcimolina, integrada en la trama del pueblo y asentada sobre un ligero resalte del terreno que la hace visible desde varios puntos. Su fachada principal mira hacia el sur, orientándose hacia el casco urbano, donde las calles son más estrechas y sombrías. La cabecera, por su parte, se dirige al este, siguiendo la disposición tradicional de los templos cristianos. El costado norte da a la plaza, mientras que el lateral oeste se adosa al campanario, que se alza en ese extremo del edificio.

El edificio presenta una planta de cruz latina, con una nave de proporciones sobrias y muros gruesos de mampostería bien asentada. La fábrica combina piedra irregular en los lienzos principales con sillería de caliza en los puntos estructurales: esquinas, vanos y portada. Esta mezcla aporta un aspecto sólido y austero, muy coherente con la arquitectura rural de la Serranía. La cubierta de la nave es un tejado a tres aguas de teja cerámica, sostenido por estructura de madera. Sobre él sobresale una pequeña ventana abuhardillada, que ventila el espacio bajo cubierta.

En el cruce de la nave con el transepto se eleva un cimborrio cuadrado, cubierto a cuatro aguas, que aporta volumen al conjunto y marca visualmente el centro del templo. Aunque no introduce luz al interior, su presencia refuerza la silueta del edificio y le da un carácter distintivo dentro del caserío. Adosada al lado sur del crucero se encuentra la sacristía, una construcción más baja, con cubierta inclinada a un agua y muros también de mampostería, que completa el perfil del conjunto.

La portada principal, situada en la fachada sur, es uno de los elementos más cuidados. Está formada por un arco de medio punto ligeramente peraltado, ejecutado en sillería de gran calidad. Las dovelas se disponen con precisión y descansan sobre jambas rematadas por pequeñas molduras que actúan como capiteles e impostas. La puerta, de madera maciza, presenta dos hojas asimétricas decoradas con cuarterones, conservando un aspecto tradicional y robusto. Un pórtico añadido en época reciente protege la entrada sin alterar la lectura general del edificio.

El templo cuenta con cinco ventanas de piedras bien talladas, distribuidas entre la nave, el coro, la sacristía y la zona del presbiterio. Sus marcos de sillería aportan regularidad y ritmo a las fachadas. Una de ellas, situada sobre la sacristía, destaca por su dintel inscrito y su cruz labrada, aunque aquí solo interesa su presencia como elemento arquitectónico: un vano de proporciones equilibradas que ilumina la cabecera y rompe la continuidad del muro.

En la fachada oeste se conserva una puerta cegada, también de arco de medio punto, que hoy forma parte del muro como un vestigio visible de la configuración original del edificio. Su presencia aporta textura y variedad al paramento, acompañada por varios mechinales que recuerdan el proceso constructivo.

El campanario, resuelto en forma de espadaña, se alza sobre el muro occidental. Presenta dos vanos de medio punto que alojan las campanas, rematados por un pequeño frontón triangular. Su composición vertical contrasta con la horizontalidad de la nave y actúa como hito visual dentro del pueblo. Un balcón metálico y una escalera interior permiten el acceso desde el coro.

El interior mantiene la misma sobriedad que el exterior. Tras la puerta se accede a una nave única, de líneas limpias, con pavimento de barro cocido y un pequeño desnivel inicial. A la izquierda se sitúa el baptisterio, ligeramente elevado y delimitado por una barandilla. Sobre la entrada se extiende el coro, iluminado por la ventana occidental y comunicado con el campanario mediante una puerta lateral.

El presbiterio, ubicado en la cabecera oriental, se organiza en torno a un testero plano y una bóveda que se apoya en los arcos torales del crucero. La luz que entra por los vanos laterales y superiores suaviza el espacio y resalta la geometría del ábside. La sensación general es de equilibrio, sencillez y claridad espacial.

En conjunto, la iglesia constituye un edificio compacto, de proporciones equilibradas y presencia destacada dentro del edificio. Su orientación sur-este, su combinación de mampostería y sillería, la sobriedad de sus volúmenes y la nitidez de sus elementos arquitectónicos la convierten en un ejemplo representativo de la arquitectura religiosa rural de la zona, con una imagen sólida y reconocible desde cualquier punto del pueblo.

 

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