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El Eco de las Espadas

Introducción y publicación por entregas:
«EL ECO DE LAS ESPADAS»
Asociación de personas mayores Peña el Pardo
Revista Histórica y Cultural
«Entre la piedra y la fe, una fortaleza escribe su destino»
Bien fallados seades, leedores, en aqueste viage que passa por los siglos et torna los sones d’aquella sazon en que la fe, el açero et la cobdicia texieron el fado d’un regno. En los cartapacios que agora se siguen, damos el primer recreo de «El Eco de las Espadas», estoria que se arraiga en la Baxa Edat Media de Castiella, en aquellas terras bravas et de frontera que oy dia son llamadas Castiella-La Mancha.
Bienvenidos, lectores, a un viaje que atraviesa los siglos y resucita los ecos de una época donde la fe, el acero y la ambición tejieron el destino de un reino. En las páginas que siguen, presentamos el primer adelanto de «El Eco de las Espadas», una novela histórica que sumerge sus raíces en la Baja Edad Media castellana, en ese territorio agreste y fronterizo que hoy conocemos como Castilla-La Mancha.

Inicio del camino de la Vera, 1347 ¿Qué secretos guardan las murallas del castillo de Moya?
En un mundo donde las órdenes militares —Santiago y Calatrava— pugnaban por el control de rutas sagradas y tierras baldías, un hombre, Juan González de Roa, «el mozo» (noble de segundo rango, no de alta nobleza, s. XV). Con su presencia en Moya (ficcionada s. XIV), como un encargo real temporal «por orden de Alfonso XI, para control en las zonas rurales de la Mancha y el valle del Tajo, de los mudéjares», como comisionado regio y labores de alcaide. Carga sobre sus hombros el peso de una misión imposible: sostener la unidad de su gente mientras el reino se fractura. Su historia, rigurosamente documentada, pero narrada con la pasión de la ficción, es el hilo que nos guía a través de intrigas palaciegas, batallas espirituales y la silenciosa resistencia de los peregrinos que, bajo la sombra de la Ruta de la Vera Cruz, buscaban redención.
¿Por qué desapareció un pueblo entero?
La lucha entre estos muros, las intrigas, la devoción mariana —encarnada en vírgenes aparecidas como la de Tejeda o Santerón— se entrelaza con leyendas templarias nunca confirmadas, pero imposibles de erradicar. Aquí, los setenarios de siete días (ya modernos), consagraban la fe en ermitas perdidas, mientras los campesinos y ganaderos de la heredad de la casa de labor de Casas de Garcimolina, (hoy apenas un eco en los archivos), labraban su supervivencia entre el olvido y la repoblación.
Una trama coral,1 un misterio histórico
Esta obra, estructurada como un tapiz de voces —caballeros, artesanos, peregrinos como el misterioso Herminio, cuyo mimbre simboliza la fragilidad humana—, alterna, eventos históricos verificables con relatos íntimos que desafían el tiempo. ¿Qué ocurrió realmente entre 1284 y 1292?, ¿Moya fue arrasada y sus emblemas borrados?, o no. ¿Por qué la Orden de Santiago perdió el control frente a Calatrava? Y, sobre todo, ¿quién traicionó a quién?
En esta primera entrega, descubrirán:
- El Castillo de Moya: bastión entre dos mundos, donde el viento aún susurra las plegarias de los caídos.
- La sombra de los Templarios: aunque no hay pruebas de su presencia, su herencia late en rituales y símbolos.
- La emboscada en el nogueral: un joven caballero, Álvaro, enfrentará su primera prueba de sangre en defensa de los peregrinos.
«El Eco de las Espadas» no es solo una novela: es una invitación a caminar por senderos olvidados, donde cada piedra, cada documento rescatado del silencio (como el Censo de Pecheros de Carlos I que menciona por primera vez a Garcimolina), nos habla de un mundo que creíamos perdido.
Queridos lectores, os invitamos a un viaje por los caminos olvidados de la Serranía Baja conquense, donde la historia y la leyenda se entrelazan en cada piedra. «El Eco de las Espadas» no es solo una novela histórica: es una puerta abierta a ese territorio agreste y fronterizo que se extiende entre las despobladas sierras de Moya, los venerados santuarios de Santerón y Algarra, y las humildes aldeas y casas de labores, como Garcimolina, Santo Domingo o Fuentelespino de Moya, resistieron el paso de los siglos.
¿Reconocéis estos parajes?
Quizá os suenen sus nombres, evocadores y misteriosos, como ecos de un pasado que aún late en fuentes escondidas, en ruinas de ermitas y en senderos que serpentean entre sabinares. Esta es la tierra que pisaron los caballeros de Calatrava y Santiago, donde los peregrinos de la Ruta de la Veracruz buscaban refugio, y donde pastores y labriegos tallaron su existencia entre la devoción y la supervivencia.
El Castillo de Moya, erguido sobre su cerro como un centinela de piedra, domina este paisaje áspero y bello. Desde sus almenas se divisan las torres de vigía y los caminos que llevan a Santerón, con su ermita mariana rodeada de leyendas; a Algarra y su castillo, donde las romerías tejían comunidad, y a esos pequeños mundos —Las casas de labor y corrales de García Molina, Santo Domingo, Fuente del Espino—, cuyas fuentes y majadas fueron testigos mudos de historias cotidianas y extraordinarias.
¿Qué secretos guardan estos andurriales?
En «El Eco de las Espadas», cada lugar tiene su voz:-
La casa de García Molina, una simple heredad o casa de labor, perdida en los documentos, que esconde la tenacidad de quienes repoblaron estas tierras.
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Los bosques de nogueras, pinos y sabinas, donde bandidos y peregrinos se cruzaban en noches de luna menguante.
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Las fuentes y lavaderos, puntos de encuentro donde se compartían noticias, temores, anhelos y esperanzas.
Esta es una historia de frontera, donde lo sagrado y lo profano se mezclan: las apariciones de vírgenes en encinares, los setenarios (ya muy modernos para esta historia), en ermitas aisladas, y las luchas entre órdenes militares por controlar no solo tierras, sino almas.
¿Por qué importa hoy esta historia?
¿Por qué estos parajes? —aunque hoy algunos sean apenas un recuerdo— moldearon la identidad de una región. En sus piedras, en sus documentos y en su tradición oral, encontramos las raíces de una resistencia callada: la de quienes, como el señor don Juan González de Roa, el peregrino Herminio o el caballero Álvaro, eligieron la lealtad a sus ideales frente a la conveniencia.En esta primera entrega, descubriréis:
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El Castillo de Moya en su esplendor, cuando sus muros albergaban tanto a señores como a pastores.
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La ermita de Santerón, faro espiritual en un territorio peligroso.
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La granja de Garcimolina, ejemplo de cómo la vida se abría paso, incluso en tiempos de guerra.
«El Eco de las Espadas» es una invitación a recorrer, con rigor histórico y pulso narrativo, esos lugares que, aunque os suenen lejanos, son parte de vuestra memoria. Porque la historia no solo se escribe en grandes ciudades, sino también en estos rincones donde el viento aún susurra nombres como Moya, Santerón, Algarra y Garcimolina …
¿Están preparados para oír el eco?
ACCESO A LOS CAPÍTULOS
Introducción del autor
Prólogo
PRIMERA PARTE FICCIONADA
I: El castillo de Moya
II: La sombra de la rivalidad
III: La conformación del poder
IV: La llegada de los peregrinos
V: La victoria de la fe
SEGUNDA PARTE NOVELADA
1. El inicio del viaje, abril de 1347
2. Herminio, el peregrino del mimbre
3. La huella del caminante
4. La nueva misión de Herminio en Moya
5. Reflexiones del camino
6. Una tradición perdurable
7. Un ciclo de enseñanza y aprendizaje
8. Una nueva era, preceptos del Mimbre y el Mimbrito
9. Nuevas generaciones y su propio camino
10. La obra de Herminio
11. Nuevos horizontes
12. Reflexiones en el umbral
13. El regreso de Herminio
14. Los canastos de la memoria
15. Semillas de esperanza
16. Una marca que perdura
17. Los caballeros de la luz
FIN
EPÍLOGO
Nota del editor:
Esta obra ha sido investigada con fuentes primarias, desde crónicas medievales hasta registros arqueológicos del cerro de Moya. Cada entrega irá acompañada de un anexo con bibliografía histórica para los lectores más exigentes.
Para no ser reiterativos, se han publicado todas las fuentes consultadas de un sola vez, al pie del documento, es la bibliografía total de la novela.
Ilustraciones y grabados que aparecen en la publicación:
Basados en las técnicas pictóricas de Jan Van Eyck (c. 1390-1441):
Maestro flamenco y pionero de la pintura al óleo en el Renacimiento nórdico. Es reconocido como una de las figuras fundacionales de la pintura occidental y máximo representante de la escuela flamenca del siglo XV. Su dominio técnico y conceptual revolucionó el arte europeo, especialmente mediante el perfeccionamiento de la pintura al óleo, lo que le permitió alcanzar cotas de realismo y simbología sin precedentes.
Características estilísticas y aportaciones técnicas
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Hiperrealismo y precisión óptica:
- Van Eyck elevó la técnica al óleo mediante el uso de capas translúcidas (glacis), lo que facilitó la recreación de texturas minuciosas en telas, metales, joyas y superficies naturales.
- Su tratamiento de la luz, con gradaciones sutiles y sombras articuladas, confería volumen tridimensional y profundidad espacial a sus composiciones.
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Simbología compleja y narrativa visual:
- Integró en sus obras un repertorio de elementos simbólicos (espejos, frutas, animales, inscripciones) que operaban como capas de significado adicional, a menudo vinculadas a temas religiosos, morales o sociopolíticos.
- Obras como El matrimonio Arnolfini (1434) son estudiadas por su densa carga alegórica y su capacidad para documentar la cultura material de la época.
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Innovaciones técnicas y firmas autógrafas:
- Perfeccionó la estabilidad y brillo de los pigmentos al óleo, superando las limitaciones del temple al huevo predominante hasta entonces.
- Sus obras frecuentemente incluían inscripciones como «Als ik kan» (“Con lo que puedo”), reflejando una conciencia autoral innovadora para su tiempo.
Legado e influencia
Van Eyck sentó las bases estéticas del Renacimiento nórdico e influyó en artistas como Hans Memling, El Bosco y, posteriormente, en maestros del Barroco. Su obra marca la transición definitiva del Gótico internacional hacia un naturalismo empírico que anticipó desarrollos posteriores en Europa.
Conexión con reconstrucciones históricas y culturales
La estética de Van Eyck resulta singularmente adecuada para recreaciones visuales de escenarios medievales y protomodernos, tales como:
- Escenas de vida cotidiana y poder señorial (ej.: el Castillo de la Moya o figuras como Gonzalo de Roa).
- Entornos rurales y simbología sacra (ej.: peregrinos, cruces, arados y utensilios como cestos y canastos).
- Narrativas históricas ambientadas en espacios como Santerón o el personaje del Zurdo, donde el detalle realista y la carga simbólica enriquecen la comunicación.
Su capacidad para integrar precisión documental con profundidad conceptual permite que las imágenes no solo ilustren, sino que interpreten contextos históricos, reforzando el axioma de que “una imagen vale más que mil palabras” en la divulgación del patrimonio cultural.
PIE DE PÁGINA
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Narrativa coral:
Se refiere a un enfoque de narración donde la historia se relata por medio de diferentes voces o narradores, en vez de apoyarse en un solo punto de vista. Cada personaje, comúnmente desempeñándose como el personaje principal, proporciona una perspectiva singular de los acontecimientos, lo cual facilita la elaboración de una narración polifónica y enriquecida por la diversidad de experiencias y emociones. Este enfoque fomenta una interpretación más exhaustiva y minuciosa de la historia, dado que los sucesos se presentan desde múltiples puntos de vista, lo cual realza la complejidad y la autenticidad de la narrativa.
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Fungir:
Desempeñar un empleo, cargo o función. “Desempeñar una función, a veces sin tener el nombramiento preceptivo”.
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Setenarios:
Agrupaciones simbólicas de siete elementos en contextos espirituales o teológicos, destacando la relevancia del número siete, como símbolo de plenitud y perfección. Tradición cristiana, mística medieval; estas estructuras organizaban conceptos clave en grupos de siete, mostrando un marco para la reflexión y el crecimiento espiritual.
- Los siete dones del Espíritu Santo: Sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.
- Las siete virtudes: fe, esperanza, caridad, prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
- Los siete pecados capitales: Soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza.
- Las siete bienaventuranzas: Interpretadas a partir del Sermón del Monte.
- Las siete peticiones del Padrenuestro: Cada una se considera un antídoto espiritual frente a los pecados o debilidades humanas.
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Orden del Temple:
Conocida como los Caballeros Templarios. Fundada en 1119 por Hugo de Payns tras la Primera Cruzada, su misión original era proteger a los peregrinos cristianos en Tierra Santa.
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Los pecheros:
Eran individuos pertenecientes al tercer estamento en la España del régimen antiguo, no pertenecientes a la nobleza ni al clero, y estaban obligados a abonar tributos directos a la Corona española. El término viene de “pecho” o “pecha” (tributos medievales). Principalmente, eran agricultores, artesanos y residentes de villas, cuya situación tributaria no se basaba en su riqueza, sino en su obligación de contribuir.
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Alfoz:
Se trataba de un término de la era medieval que se utilizaba para referirse a un territorio rural bajo la jurisdicción de una villa principal, en el que se congregaban diversas aldeas. Poseía responsabilidades fiscales, judiciales y militares, desempeñando un papel crucial durante la Reconquista.
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Señorío de realengo:
Tierras bajo control directo del rey, en contraposición a las tuteladas por nobles o la Iglesia, el monarca podía concederlas por merced o venta.
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Vísperas:
Los miembros de la Orden de Santiago practicaban un rito denominado la Plegaria del Caballero, que se sincroniza con las horas canónicas de la Iglesia. Rezaban en momentos específicos del día. Laudes, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas. La misa conventual y la liturgia de las horas, pilares esenciales en su vida espiritual.
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Prácticas de armas abiertas
En los castillos de las órdenes militares solían realizarse, en espacios amplios y despejados dentro del recinto fortificado, como el patio de armas. Este era el corazón del castillo, una gran explanada central donde los caballeros entrenaban en combate cuerpo a cuerpo, manejo de espadas, lanzas, arcos y tácticas de formación. Además del patio de armas, algunos castillos contaban con terrazas exteriores o explanadas cercanas que también se usaban para ejercicios ecuestres y simulacros de batalla. Estos entrenamientos eran esenciales para mantener la disciplina y la preparación militar de los caballeros, guerreros altamente entrenados.
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Pertenencia a un grupo:
Es cuando un individuo se siente parte de un conjunto de personas que comparten algo en común: afición, cultura, ideología, actividad o una edad…
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Bordón:
Cayado largo de madera que sirve de apoyo durante el camino y tiene un significado simbólico en la peregrinación. Su uso se remonta a la Edad Media y suele estar coronado por un puño del que cuelga una calabaza.
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Limosnera:
Típica de la época, era un recipiente sencillo, a menudo de tela o cuero, que servía para llevar la limosna que se recogía de donantes.
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Ucronías:
Relatos que imaginan cómo habría sido la historia si un hecho del pasado hubiera ocurrido de forma diferente. Es decir, son reconstrucciones ficticias de la historia basadas en un punto de divergencia.
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La Carola:
Danza medieval en círculo, acompañada por el canto de los propios bailarines. Aunque no se han conservado partituras específicas, los instrumentos que solían acompañar este tipo de danzas incluían:
- Tamboriles: Marcaban el ritmo con golpes constantes.
- Flautas dulces: Añadían melodías suaves y fluidas.
- Cornamusa: Un instrumento de viento similar a la gaita, con un sonido potente.
- Chirimía: Antecesora del oboe, con un timbre agudo y expresivo.
- Laúd: Instrumento de cuerda pulsada que aportaba armonía.
- Castañuelas: Utilizadas para marcar el ritmo con percusión manual.
CRONOLOGÍA DE LAS ÓRDENES MILITARES
Orden de Santiago (1210 – 1300)
- Justificación: Tras la conquista de Moya por Alfonso VIII de Castilla en 1210, la villa y su castillo fueron entregados a la Orden de Santiago para su defensa y repoblación de la frontera con al-Ándalus. Es el dominio más largo y estable.
- Evidencia: Documentos reales de donación y confirmaciones posteriores de la posesión Santiaguista.
Orden de Montesa (1300 – 1304)
- Justificación: Mediante una bula papal (Sane Considerante) del Papa Bonifacio VIII (11 de julio de 1297), se autorizó al rey Jaime II de Aragón a crear la Orden de Montesa y asignarle los bienes de la disuelta Orden del Temple en la Corona de Aragón. Sin embargo, Jaime II formalizó la cesión de Moya (que era castellana, no aragonesa) a Montesa en 1300, buscando fortalecer esta nueva orden en la frontera.
- Fecha exacta de finalización:
- Justificación: La cesión de Moya (territorio castellano) a una orden aragonesa (Montesa), generó un conflicto diplomático entre Castilla y Aragón. Mediante el Tratado de Torrellas (8 de agosto de 1304), que fijaba las fronteras entre ambos reinos, Jaime II de Aragón acordó devolver Moya a Castilla.
- Evidencia: Bula papal de 1297, documentos reales aragoneses de cesión a Montesa (1300) y texto de la sentencia arbitral del Tratado de Torrellas (1304).
Fin del dominio directo de las órdenes militares (1304 en adelante).
- Justificación: Cumpliendo el Tratado de Torrellas, la Orden de Montesa, dejó Moya, que volvió a la Corona de Castilla bajo el rey Fernando IV.
- A partir de entonces, Moya fue gobernada por señores laicos nombrados por el rey (Señorío de Realengo 7), aunque mantuvo vínculos históricos con Santiago y tuvo Comendadores santiaguistas en su territorio. Nunca más volvió a estar bajo el dominio directo de una orden militar como villa propia.
- Evidencia: Aplicación del Tratado de Torrellas y aparición de tenentes.
Conflictos que marcaron la región
- Guerra Civil Castellana (1366–1369): Moya fue escenario de enfrentamientos entre los bandos de Pedro I «el Cruel» (apoyado por Inglaterra) y su hermanastro don Enrique de Trastámara (respaldado por Aragón y Francia). La guerra dejó la zona devastada y sembró el caos institucional. Las órdenes Militares, tanto la Orden de Santiago como la de Calatrava, intentaron hacerse con el control de Moya, aprovechando su valor defensivo y su ubicación clave en las rutas entre Castilla y Aragón.
- Consecuencias para la población, el auge del bandolerismo. Tras conflictos como la Guerra de los Dos Pedros (1356–1369), muchos soldados y mercenarios quedaron sin paga ni señorío. En la Baja Sierra esto se tradujo en: Grupos armados itinerantes, no eran ejércitos regulares, sino bandas de excombatientes desmovilizados, mercenarios sin contrato.
BIBLIOGRAFÍA
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Chronica Latina Regum Castellae:
Ed. Luis Charlo Brea (1999). Relatos contemporáneos sobre Alfonso VIII y Enrique I.
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Martínez Díez, Gonzalo
Los templarios en los reinos de la Península Ibérica. Ed. Cátedra. (1993).
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Ermitas y espiritualidad mariana en el Alto Turia.
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Contienen referencias a los orígenes legendarios y primeros cultos.
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Marianismo rural en la península Ibérica: ritos, caminos y ermitas. Universidad de Castilla-La Mancha.
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Castro, Caridad, Pepe
Peregrinos en la España medieval. (Ediciones Nowtilus, 2010). Rutas alternativas, hospederías y simbolismo espiritual.
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Retuerce Velasco, Manuel
La Serranía Conquense en la Edad Media. Poblamiento y estructura social (AACHE Ed., 2009). Asentamientos como Casas de Garcimolina.
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Primera mención documental de «La Casa de García Molina». Censo de pecheros de Carlos I, 1528.
Tomo I, pág.: 133 https://ine.es/prodyser/pubweb/censo_pecheros/tomo1.pdf
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Archivo municipal de Moya, 1380-1400, Pedro López de Ayala
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Real Academia de la Historia
https://bibliotecadigital.rah.es/es/consulta/registro.do?id=12781
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Recursos digitales
- https://gw.geneanet.org/foullon?lang=es&n=de+roa&p=juan+gonzalez+de+roa
- https://palomatorrijos.blogspot.com/2020/04/juan-gonzalez-de-rosa-senor-de-moya-y-de.html
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Documentos de órdenes militares
Archivo Histórico Nacional (Madrid). Sección órdenes Militares (Santiago, Calatrava).
- Pergaminos y cartularios: encomiendas en Cuenca y Moya (siglos XII-XIV).
- Consultas sobre posesiones en la zona oriental de Cuenca. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=50989
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Costumbres de mi pueblo. La patente

Todos tenemos conocimiento, sobre todo los mayores, de una tradición, que yo desconozco su origen y que agradecería, a quien sea conocedor de la misma, me lo comunique, como un dato curioso más de nuestras costumbres en la «Serranía Conquense».
Es costumbre por nuestra tierra, que cuando un mozo se «pones novio con una moza del pueblo, pague lo que llamamos «LA PATENTE», aportación económica a una juerga que organizan los mozos en honor a la nueva pareja. Para obtener del novio una cantidad, se juntan los mozos del lugar; así estudian la táctica a seguir, y quién será el encargado de ejecutarla que, normalmente, es el más «avispado» o el menos tímido.
En ocasiones, el novio se niega a pagar, entonces se «le recuerda» el agua tan fresca que hay por aquellos pueblos, otras veces da menos cantidad de la que se esperaba obtener. Esto, en fechas posteriores da lugar a una integración social entre jóvenes, menor que la llevada a cabo por aquellos otros que han sido más «rumbosos», y se han avenido en seguida a razones.Recibida la cuota, en el bar o en alguna casa particular, se hace una cena en la que participan todos los mozos del pueblo; allí se canta y hace la juerga; si falta dinero, se escota
entre todos o se pide «la entrada de mozo»», que consiste en otra cuota, que corre a cargo de los zagales «aspirantes» a mozos; a aquellos que no pagan, el más viejo les recuerda la
lista de los que lo han hecho y acaban cediendo.
Voy a desarrollar a mi manera la trama general de la «PATENTE»Agradecería a las personas que aquí cito, no se molesten por ello; pues es de la forma cariñosa que yo les recuerdo.
¡Madre! Fíjese cuantísima gente hay allá en la puerta de Pedro «el vacas».
Es verdad, y no parece que sea para ir de concejá, pues se han juntao a deshora…
le preguntaré a la vecina que viene [de «echar» la gorrina.
Mira p’allá chica y dime si no tiene graciaque dicen que no hay gente en el pueblo, y en el corro de los mozos hablan todos presurosos.
¿Es que no te has enterao?
ha traído el novio la del tío Wenceslao
¡Ya se van! ¿Ande irán?
Ande van a ir… «repacho».
Mialos los primeros los del «Garras»… y el Pascual,
y son muy buenos muchachos.
Escalinata arriba arrean los zagalones para entrar en un portal y subir los escalones dan las buenas noches. El Vitoriano va a hablar.Aquí hemos llegado para sacarle a su futuro yerno la PATENTE
y como se lleva una buena moza,
esperamos buena «poza».
Habla el novio con cierta timidez…
y al cabo de un rato pregunta que cuánto es.
Responden los mozos a coro…
Dos mil nos dieron en otro.
Y yo os doy dos mil quinientas…
Tres mil y no se hable más antes que
se vuelva atrás.
Se van los mozos con gran algarabía
y eso que no se han mamado todavía.¡Bueno! ¿Qué se hace con el dinero?
Eladio dice… «lo mejor será un cordero,
y llamaremos a las mozas que cuanto más
apretados estemos, mejor saldrán las cosas».
Comen todos el cordero con alegría y gana
y entre pitos y flautas, las dos de la mañana
se canta el «artillero», jotas, y el «Carrascal
Y a eso de las tres las cosas se ponen mal.
Se arreglan cuentas y falta dinero…
Manuel dice «a escote», y al que le falte
un duro lo apaño con el «garrote».Ahora se pide a grandes gritos la entrada del mozo,
pues resulta que aún quedan unos pocos.
Claudio el Sastre, el Verda, Juan de Dios y
Valeriano, y si se escapa alguno, para el próximo verano.Termina «La Patente» con armonía,
pues por trascabeza ya empieza a clarear el día y,
harto de vino, se van para poder descansar.La juerga se paga cara, pues a las ocho de la mañana se oye la voz del padre muy rara, «muchacho» a sacar la cuadra, pues el que sabe rondar, ha de saber trabajar.
Escrito por Verdad Seguí Martínez y publicado por publicado en la revista de la casa de Cuenca de Barcelona

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Justificación Histórica del Escudo de Casas de Garcimolina

Análisis heráldico e histórico en el contexto del Señorío de Moya (siglos XIII-XVII)
Resumen
Este artículo lleva a cabo un análisis crítico del blasón existente en una casa solariega de Casas de Garcimolina (Cuenca), contextualizándolo en el marco histórico del antiguo marquesado de Moya. Mediante el examen de fuentes documentales, bibliografía especializada y la tradición investigadora local recogida en publicaciones como la Revista Moya, se desmontan interpretaciones heráldicas especulativas y se proponen nuevas vías de estudio. El trabajo demuestra que el escudo, lejos de poder vincularse de forma directa y simplista con figuras históricas concretas como el maestre calatravo Juan González, es un artefacto cultural que refleja las complejas dinámicas de poder, repoblación e identidad en una zona de frontera entre Castilla, Aragón y Valencia durante la Baja Edad Media y la Edad Moderna.
Palabras clave: Heráldica, señorío de Moya, Orden de Calatrava, Casas de Garcimolina, repoblación, frontera, microhistoria.
Introducción: Un blasón en la encrucijada histórica
El escudo de armas labrado en piedra que preside una antigua casa solariega de Casas de Garcimolina constituye un enigma historiográfico y un valioso documento material. Las interpretaciones populares y algunos estudios poco rigurosos han tendido a explicarlo a través de narrativas lineales, vinculándolo de manera errónea con figuras de primer orden como el maestre de Calatrava Juan González o con linajes reales. Este artículo, fundamentado en el análisis de fuentes primarias y en la sólida tradición de investigación local recogida en publicaciones como la Revista Moya —cuya indexación sistemática abarca más de 2400 páginas de estudios especializados desde 1995—, propone una corrección y una contextualización académica.
El objetivo es triple: primero, realizar una descripción heráldica objetiva del blasón; segundo, analizarlo a la luz del complejo marco histórico del Señorío de Moya, una zona fronteriza de gran dinamismo político y militar; y tercero, integrar este caso de estudio en la rica producción historiográfica local, demostrando que su verdadero valor reside no en una supuesta conexión regia, sino en lo que revela sobre la sociedad, la cultura y las estructuras de poder en la Serranía Baja conquense entre los siglos XIII y XVII.
Metodología y fuentes: Entre el archivo y la revista especializada
Este estudio se apoya en una metodología interdisciplinar que combina:
- Análisis heráldico formal: Descripción objetiva de las piezas y muebles del escudo, evitando interpretaciones simbólicas, anacrónicas o no documentadas.
- Investigación histórica crítica: Contraste de las hipótesis sobre el origen del blasón con la documentación conocida sobre la tenencia y señorío de Moya, consultando fondos archivísticos y la bibliografía académica de referencia.
- Historiografía local: Una aportación fundamental de este trabajo es la integración y valoración de la investigación desarrollada durante tres décadas en el seno de la Revista Moya, órgano de la Asociación de Amigos de Moya. Los índices sistemáticos de sus 62 números (1995-2025), elaborados por cronistas oficiales como Teodoro Sáez Fernández y Mariano López Marín, constituyen una guía indispensable y un corpus de conocimiento que enlaza directamente con las fuentes primarias y la memoria de la comarca.
Las fuentes primarias clave incluyen la Colección diplomática de la Orden de Calatrava, los fondos del Archivo Histórico Nacional, y documentos locales como apeos y contratos de arrendamiento. Como fuente secundaria de primer orden, se utiliza el corpus de la Revista Moya para contextualizar y contrastar información.
Análisis heráldico: Descripción objetiva del blasón
El escudo, tallado en piedra, se organiza en cuartelado (dividido en cuatro cuarteles):
- Primer cuartel (superior diestro): Un castillo de tres almenas, mamposteado y aclarado. Es un mueble heráldico muy común en el Reino de Castilla, que denota fortaleza, soberanía o, frecuentemente, la pertenencia a un linaje con derechos de torre o fortaleza.
- Segundo cuartel (superior siniestro): Una figura de jabalí rampante. La descripción previa que lo identificaba como un «cerdo» es un error de apreciación. El jabalí, representado erguido y en actitud de combate, simboliza en heráldica el coraje, la tenacidad en la defensa y la bravura.
- Tercer cuartel (inferior diestro): La Cruz de Calatrava, en su forma plena, gules (roja). Esta es la pieza más significativa, pues identifica de manera explícita una vinculación con la Orden Militar de Calatrava, ya sea por pertenencia, patrocinio o concesión honorífica.
- Cuartel (inferior siniestro): Dos aves afrontadas, identificables como palomas. En heráldica, la paloma simboliza la paz, la fidelidad y el amor conyugal, pudiendo también hacer referencia al Espíritu Santo en contextos de religiosidad profunda.
El escudo está rodeado por una bordura (borde diferenciado) en la que aparecen, en los cantones, las puntas de lo que parecen ser otras cuatro cruces de Calatrava. Este refuerzo visual de la cruz calatrava es un elemento destacado.
Contexto histórico: Moya y la Serranía Baja, un territorio en disputa
Para interpretar el escudo, es esencial entender el marco en el que surge Casas de Garcimolina. La villa de Moya, conquistada en el primer tercio del siglo XIII, se convirtió en un enclave estratégico en la frontera entre Castilla, Aragón y los reinos de Valencia. Como señala la investigación local recogida en el blog de historia de Salvacañete, esta fue una «zona de frontera» de gran dinamismo.
La tenencia inicial recayó en la Orden de Santiago, que organizó el territorio. Sin embargo, la presencia de la Orden de Calatrava fue constante y conflictiva, disputando recursos y jurisdicciones en una suerte de «Guerra Fría feudal» que, excepcionalmente, derivó en una ocupación calatrava de Moya entre 1294 y 1296, antes de su restitución a Santiago. Este contexto de conflictos inter órdenes es crucial para entender la posible aparición de simbología calatrava en la zona.
La evolución de Casas de Garcimolina, de simple «casa de labor» o granja (documentada como tal en el Censo de Pecheros de Carlos I de 1528) a aldea dentro del señorío, es un proceso típico de la repoblación y organización del espacio en el alfoz de una villa poderosa como Moya. La importancia estratégica de la zona se mantuvo siglos después, como lo demuestra que, durante la guerra de la Independencia, en 1809, la Junta Superior de Aragón y parte de Castilla se refugió en la villa de Moya, utilizando la comarca como retaguardia y centro de operaciones, un dato histórico recuperado en los estudios locales.

Detalles del labrado Discusión: Corrigiendo narrativas y proponiendo interpretaciones
En el contexto histórico y análisis heráldico, es necesario plantear hipótesis sólidas.
Desmontando vínculos improbables
- Juan González, maestre de Calatrava: No existe constancia documental directa que lo vincule como señor de Moya en 1222, ni que Moya fuera una encomienda estable de Calatrava bajo su gobierno. Atribuirle el escudo es una extrapolación sin base. La presencia de la cruz calatrava en el blasón es significativa, pero no puede reducirse a la biografía de una sola persona.
- Linajes reales (Fernando de la Cerda, María de Molina): Las hipótesis que vinculan el jabalí con Fernando de la Cerda o el topónimo «Molina» con la reina regente son ejercicios de imaginación heráldica sin apoyo documental. La heráldica de los Lara (señores de Molina) utiliza otras piezas (como las calderas), no el jabalí.
Hipótesis interpretativas fundamentadas
La combinación de piezas del escudo sugiere un linaje local de hidalgos o caballeros con las siguientes características probables:- Vinculación al territorio castellano y local (castillo).
- Valor guerrero y defensa de sus derechos (jabalí rampante).
- Relación de servicio o patrocinio con la Orden de Calatrava, quizá como freire o comendador menor, o como familia que recibió tierras o privilegios de la Orden durante alguno de sus periodos de influencia en la zona (cruz de Calatrava reiterada).
- Devoción o deseo de paz (palomas), quizá asociada a una capilla o advocación familiar.
Es plausible que el escudo no fuera concebido originalmente para la casa de Garcimolina, sino que perteneciera a un linaje local cuyos bienes o memoria se integraron en esta aldea. La teoría de un “reaprovechamiento” de una pieza heráldica de Moya, aunque no puede probarse, encaja en los procesos de reutilización de materiales nobles comunes en las economías rurales preindustriales.
Conclusión: Hacia una interpretación integrada
El escudo de Casas de Garcimolina deja de ser un misterio aislado para convertirse en un documento histórico elocuente cuando se estudia con el rigor que demanda la historiografía profesional y se enmarca en la producción científica local. Su valor no reside en una conexión regia inexistente, sino en lo que testimonia:
- La complejidad del poblamiento y la repoblación en un señorío fronterizo, donde órdenes militares, la Corona y linajes menores pugnaron por el control de la tierra y los hombres.
- La adopción de la cultura heráldica por parte de las élites locales (hidalgos, caballeros) como medio de autorrepresentación y afirmación social.
- La imbricación de lo militar y lo religioso, simbolizada por la omnipresente cruz de Calatrava, que habla de un mundo donde la frontera era tanto un espacio de conflicto como de fe.
Para futuras investigaciones, se recomienda:
- Una prospección arqueológica del edificio que albergaba originalmente el escudo.
- Una búsqueda genealógica sistemática en protocolos notariales del Marquesado de Moya (siglos XV-XVII) de apellidos que pudieran coincidir con las armas descritas.
- Un estudio comparativo con otros escudos de la comarca, labor para la que los índices de la Revista Moya resultan una herramienta inestimable.
En definitiva, este blasón es una pieza más del vasto y rico puzle histórico del Marquesado de Moya, cuya mejor guía de interpretación sigue siendo el trabajo paciente en los archivos y la continuada labor de difusión de investigadores y cronistas locales.
Bibliografía seleccionada
- Fuentes primarias archivísticas:
- Archivo Histórico Nacional (AHN). Sección órdenes militares, Fondos de Calatrava y Santiago.
- Archivo Histórico Provincial de Cuenca (AHPC). Protocolos notariales y fondos municipales.
- Fuentes secundarias y historiografía local:
- López Marín, M. (Coord.). Índice de artículos publicados en la Revista Moya (números 1-62, 1995-2025). Asociación de Amigos de Moya. (Disponible en línea: mlopezmarinhistorialocal.blogspot.com).
- Sáez Fernández, T. y López Marín, M. (Varios años). Revista Moya. Asociación de Amigos de Moya.
- González, J. V. (2021). Diario de Rubia, la oveja reportera. Universo de letras.
- Martínez Frías, J. M. (2024). Cronología de la Villa de Aliaguilla.
- Latorre Zacarés, I. (2018). «La Meseta de Requena-Utiel, tierra histórica de lobos». Oleana: Cuadernos de Cultura Comarcal, nº 33, pp. 403-460.
- Bibliografía general de referencia:
- Ayala Martínez, C. (2007). Las órdenes militares hispánicas en la Edad Media (siglos XII-XV). Marcial Pons.
- Cebrián Sánchez, J. A. (2018). Señoríos y frontera: La Serranía de Cuenca en la Baja Edad Media. Universidad de Castilla-La Mancha.
(más…)
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Las fuentes de Casas de Garcimolina

En el siguiente video Carmen Muñoz nos enumera las fuentes de Casas de Garcimolina. Lo curioso de este testimonio y otros que hemos recogido, es el hecho de que hace 70 y 80 años había mucha más agua en ríos y fuentes. Algunas de las citadas por Carmen están secas hoy en día, así como el hecho de que antiguamente, la rambla solía llevar agua la mayor parte del año. Este testimonio es una otra prueba palpable de como el proceso de carbonización iniciado en la revolución industrial está influyendo negativamente en el proceso de desertificación de la Península Ibérica y en nuestro pueblo a lo largo de los años.

CREACIÓN DE LAS FUENTES URBANAS 1896
Documentos inéditos, de las fuentes de Casas de Garcimolina
En Garcimolina, el agua nace encima de la Peña el Pardo y está encaminada hasta la población. Hoy en día el recorrido del agua, discurre por canalizaciones cerradas herméticamente y almacenada en depósitos clorados. Sus objetivos son: evitar la transmisión de enfermedades y eliminar el desarrollo de algas microscópicas que enturbien el agua.
¿Qué es el cambio climático?
Los principales gases de efecto invernadero, que causan el cambio climático, son:
- El dióxido de carbono.
- El metano.
Provienen del uso de gasolina para conducir un automóvil o carbón para calentar un edificio:
- La tala de bosques también puede liberar dióxido de carbono.
- Las actividades agrícolas y de petróleo y gas son fuentes importantes de emisiones de metano.
- La energía, la industria, el transporte, la construcción, la agricultura y el uso del suelo son las principales fuentes de emisiones.
Los científicos dedicados a las cuestiones climáticas han demostrado que las personas somos responsables del calentamiento global de los últimos 200 años. La temperatura media de la Tierra es ahora 1,1 °C más elevada que a finales del siglo XIX, antes de la revolución industrial, y más elevada en términos absolutos que en los últimos 100.000 años.
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El bar de Garcimolina reabre sus puertas

Mañana día 12 de octubre, el bar de Casas de Garcimolina reabrirá sus puertas. Desde aquí deseamos la mayor suerte del mundo a las personas que van a gestionar el bar.

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Setas, ¿cortar o arrancar?

¿Qué especie de setas se tiene que cortar?
¿Y qué especie arrancar?
Champiñones: si conviven diferentes especies de setas, como, con amanitas venenosas, debemos asegurarnos de que la seta no posee volva. Por seguridad sería recomendable arrancar la seta.
Boletus:
Mejor arrancarlos, sobre todo si son de buen tamaño, ya que prácticamente se desprenden solos.
Especies a ras de suelo
Mejor cortar, setas con crecimiento rastrero, la opción, será utilizar una navaja, y si lleva el filo curvado mejor; en:
- Níscalos
- Setas de cardo silvestre
- Setas de pie azul,
Rebozuelos
Mejor arrancarlos con un ligero movimiento. El tallo se hace estrecho en su base y es la mejor manera de poder recolectarlos.
Las trompetas de la muerte
Mejor cortar, al crecer en ramilletes, si arrancas algún ejemplar te llevas detrás otros más pequeños. Es preferible que el hueco interno quede abierto para facilitar su limpieza
Las macrolepiotas
En su estado adulto, solo con mirarlas se separan del suelo, por lo que arrancarlas será sin duda la manera de llevarlas a la cesta.
Existe el bulo muy extendido que dice, que la gente, VA CON RASTRILLOS AL MONTE, en mi humilde opinión, y llevo más de 50 años accediendo al monte; jamás, repito: jamás he visto a nadie con un rastrillo, otra cosa es que con el palo, garrota, gayata o cayado que utilizamos, seamos peor que los gorrinos y hociquemos para apartar la pinaza. De ahí el dicho que no se deben rastrillar los montes, nunca que se haga con este apero
Consejos básicos sobre la recolección de setas, dirigidos tanto a preservar la salud del setero como la de los hongos y el monte en general. Por supuesto, damos por sobrentendido que la persona que sale al campo a por setas sabe que no se deben encender fuegos incontrolados, arrojar colillas, tirar desperdicios, dañar a los árboles, armar ruido, etc.
Fuente, artículo del Instituto Federal de Investigaciones Suizas WSL:
DORA WSL | Repositorio de objetos digitales en WSL (lib4ri.ch)

Sobre nosotros
El objetivo es impulsar la participación y el desarrollo del asociacionismo, entre las personas mayores de Casas de Garcimolina y su entorno.
A veces, la parte más difícil de encontrar el éxito, es reunir el coraje para comenzar.
Las personas provechosas no miran hacia atrás para ver quién los observa, solo al frente y sus metas.
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“No digas poco en muchas palabras, sino mucho en pocas.” — Pitágoras —


