Represión sexuada de una estirpe de educadoras
El caso de las hermanas Jiménez Millán a la luz de las fuentes primarias y la memoria histórica

Resumen
La depuración franquista del magisterio constituyó un pilar de la construcción del Nuevo Estado. Dentro de este proceso, las maestras sufrieron una violencia punitiva específica que trascendió lo meramente político para adentrarse en la esfera moral y de género. Este artículo analiza el caso de Perpetua y Lorenza Jiménez Millán, dos hermanas pertenecientes a una saga de educadores de Cuenca, que fueron sancionadas con especial dureza. Mediante la revisión de fuentes primarias recopiladas por la plataforma de memoria histórica garcimolina.net y la historiografía especializada, se demuestra que, a pesar de pertenecer a una familia con un militante cenetista, los cargos y la lógica de su represión se fundamentaron exclusivamente en su triple condición de mujeres, republicanas y docentes. La documentación evidencia que el parentesco fue un agravante tácito, pero no la causa formal ni el factor determinante del castigo. Así, se desentraña el mecanismo de la “doble condena” aplicada por el régimen para restaurar un orden patriarcal y nacionalcatólico en las aulas.
Palabras clave: Depuración franquista, maestras republicanas, represión de género, memoria histórica, saga Jiménez Millán.
Introducción
La depuración del magisterio durante el primer franquismo (1936-1945) ha sido definida por la historiografía como un proceso sistemático de eliminación del adversario ideológico y de reconfiguración de la educación conforme a los principios del nacionalcatolicismo (Morente Valero, 1997). Sin embargo, la aplicación de esta purga no fue neutra en términos de género. Como han señalado investigaciones recientes, las maestras fueron sometidas a una “doble condena”: se las juzgó por su ideario político republicano y, paralelamente, por transgredir el modelo de feminidad sumisa y católica impuesto por el régimen (Agulló Díaz, 2010; Vinyes, 2002).
En este contexto, el caso de las hermanas Perpetua y Lorenza Jiménez Millán, originarias de una familia de larga tradición docente en la provincia de Cuenca y represaliadas en sus destinos de Cataluña, ilustra con claridad la naturaleza de esta violencia punitiva. La existencia de un hermano, Raimundo Jiménez Millán, militante de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en Valencia, ha generado hipótesis sobre si su parentesco fue la causa principal de su sanción. El presente artículo, basándose en la compilación de fuentes primarias realizada por la plataforma garcimolina.net —que recupera expedientes de depuración, informes de Falange y documentación municipal—, sostiene la siguiente tesis: aunque el vínculo familiar pudo agravar su fama de “rojas” en el entorno local, la represión formal se debió exclusivamente a su triple condición de mujeres, republicanas y maestras. El expediente acusa su propia acción política y su moral disidente, nunca la actividad de su hermano.
La saga de los Jiménez Millán: una familia de educadores republicanos
Los Jiménez Millán conformaban una de esas sagas de maestros que, desde el siglo XIX, habían hecho de la escuela pública un espacio de ascenso social y transformación laica. Eran nietos e hijos de docentes. Perpetua (1904) y Lorenza (fecha sin confirmar) ejercieron su magisterio en Cataluña —en Mollet del Vallès y Corbera del Llobregat, respectivamente—, mientras que su hermano Raimundo abrazó la militancia anarcosindicalista en Valencia (Paco Salud, 2013).
La pertenencia a una estirpe de educadores republicanos era, de por sí, un estigma. El franquismo recelaba de estos linajes pedagógicos que habían encarnado la modernidad educativa y el laicismo de la Segunda República. El castigo a esta saga no se limitó a las hermanas: Raimundo hubo de exiliarse, falleciendo en Caracas en 1978. Sin embargo, como se detalla a continuación, la sanción a las maestras se canalizó a través de su propia autonomía profesional y personal, no de la responsabilidad familiar.
El expediente de depuración: la centralidad de la acción propia y la moral femenina
Las fuentes primarias recogidas en garcimolina.net son concluyentes. El expediente de depuración de Perpetua Jiménez Millán, instruido en 1940, contiene informes de la Falange local de Mollet del Vallès, del Ayuntamiento y de la Guardia Civil. En ellos se la acusa de:
- “Gran entusiasta de todos los partidos rojos” y “gran propagandista en contra del Glorioso Movimiento Nacional” (Garcimolina, 2021a).
- Haber sido “íntima de los dirigentes rojos” y “la que infundía malestar entre los maestros” (Garcimolina, 2021a).
- Poseer una “conducta moral” reprobable, calificándola de “demasiado lista”, de “moral turbia” e imputándole “actos de inmoralidad” (Garcimolina, 2021a).
El segundo bloque de acusaciones
Aparentemente vago, constituye la clave de la represión sexuada. Ninguna de esas afirmaciones se traduce en un delito concreto de “inmoralidad”; son, más bien, la sanción a una mujer que, por su independencia de criterio, su actividad pública y su posición de liderazgo entre el profesorado, desafiaba el arquetipo de maestra sumisa que el régimen pretendía imponer. El castigo final —separación definitiva del servicio— fue tan grave como el que podía recibir un dirigente político varón, pero argumentado en parte con conceptos de decencia y virtud que jamás se aplicaron con igual virulencia a sus colegas masculinos.
Sobre Lorenza Jiménez Millán:
Aunque su expediente está menos localizado, los trabajos de memoria histórica la califican igualmente como “maestra republicana” víctima de esa doble condena (Garcimolina, 2021b). Su caso refuerza la idea de un patrón sistemático.
La ausencia del hermano como cargo. En todos estos documentos, la supuesta “intimidad con dirigentes rojos” remite a su trato con políticos locales y compañeros docentes, nunca a su hermano Raimundo. No se ha encontrado, hasta la fecha, una sola mención al parentesco cenetista como causa de la sanción. La represión se ejerció sobre lo que ella era y hacía: una maestra republicana que era mujer y no se ajustaba al molde.

Análisis: la triple condición como causa exclusiva
La historiografía ha demostrado que la lógica represiva franquista hacia las mujeres se fundamentó en corregir la transgresión de género tanto como la política. En el caso de las hermanas Jiménez Millán, el castigo se explica por la intersección de tres elementos, todos ellos registrados en sus expedientes:
- Su condición de docentes. El magisterio fue el colectivo profesional más depurado del franquismo. La escuela era el campo de batalla por el alma de la infancia y las maestras republicanas debían ser apartadas para que la educación católica y patriótica no encontrara resistencia (Morente Valero, 1997).
- Su condición de republicanas. Militantes o simpatizantes de las izquierdas, fueron acusadas de “propagandistas” y “entusiastas de los partidos rojos”. Este es el núcleo político explícito.
- Su condición de mujeres. La mención a la “moral turbia” y la “inmoralidad” actúa como una agravante exclusivamente femenina, destinado a castigar la liberación de las costumbres y el acceso de la mujer a la esfera pública que había propiciado la República.
El hecho de que fueran hermanas de un cenetista pudo formar parte del ecosistema de rumores y represión social en su localidad, pero no fue juridificado ni se convirtió en el fundamento del acto administrativo. Por tanto, atribuir su represión “a pesar del cúmulo de circunstancias”, exclusivamente a esas tres condiciones, es ajustarse a la literalidad de las fuentes primarias. La documentación nos muestra que el franquismo no necesitó instrumentalizar el parentesco: con ser quienes eran —mujeres, maestras, republicanas— ya eran culpables a los ojos del tribunal depurador.

Conclusiones
El estudio del caso de Perpetua y Lorenza Jiménez Millán arroja luz sobre los mecanismos finos de la represión franquista. Aunque pertenecían a una saga familiar de educadores que incluía a un militante cenetista, las pruebas documentales indican que su castigo se articuló exclusivamente en torno a su propia identidad y acciones. No fueron juzgadas por ser hermanas de un dirigente de la CNT, sino por haber sido, en sí mismas, maestras republicanas y mujeres “de moral turbia”.
La matización es crucial para la memoria histórica: negar el peso determinante del parentesco no minimiza su sufrimiento, sino que restituye la agencia y la identidad de estas mujeres. Fueron víctimas por lo que construyeron y representaron como educadoras, ciudadanas y sujetos femeninos libres. La saga Jiménez Millán, en su triple vertiente, encarna la tragedia de una generación que creyó en la escuela como motor de cambio social y fue aplastada por el Nuevo Estado, que vio en ellas una triple amenaza: la de la mujer que piensa, la de la maestra que emancipa y la de la republicana que lucha.
Bibliografía
- Agulló Díaz, M. C. (2010). Maestras republicanas: una historia para el olvido. En Sánchez Durá, N. (coord.), La República y la cultura: paz, guerra y exilio. Akal.
- net. (2021a). La doble condena de una maestra republicana. https://garcimolina.net/archivo-historico/la-doble-condena-de-una-maestra-republicana/
- net. (2021b). Represión franquista contra maestros. https://garcimolina.net/memoria-historica/represion-franquista-contra-maestros/
- Morente Valero, F. (1997). La depuración del magisterio nacional (1936-1943). Ámbito.
- (2013). Raimundo Jiménez Millán — Anarquista de Cuenca. https://pacosalud.blogspot.com/2013/02/raimundo-jimenez-millan-anarquista-de.html
- Vinyes, R. (2002). Irredentas: Las presas políticas y sus hijos en las cárceles de Franco. Temas de Hoy.