
La caseta de la Ombría

RAIMUNDO JIMÉNEZ MILLÁN
Raíces serranas, exilio libertario y el sueño de una casa en la Ombría
Introducción: El regreso a la umbría que no pudo ser refugio
Hacia 1931, Raimundo Jiménez Millán regresó a España tras su primer exilio en Argentina. Después de recorrer los caminos de la militancia anarcosindicalista en Valencia y de intentar construir una vida en la convulsa Segunda República, sintió la necesidad de volver a sus orígenes.
En la Umbría de Casas de Garcimolina (Serranía Baja de Cuenca), a 1.150 m de altitud y muy próxima al Rincón de Ademuz (Valencia). El paraje es un valle relativamente llano de 26 hectáreas dedicadas a pastos y pinos, con un clima mediterráneo continentalizado: inviernos fríos y veranos secos. Al tratarse de una umbría, recibe menos sol que las laderas que la enmarcan, lo que genera un microclima más fresco y húmedo, propicio para vegetación hidrófila. No presenta los bruscos desniveles ni las hoces profundas del entorno montañoso circundante, pues el río Algarra la bordea sin atravesarla. Es un paraje frío y sombrío, ligeramente alejado del núcleo urbano, sin agua corriente (solo el Caz que la atraviesa de oeste a este), ni alcantarillado, ni electricidad.
Inmerso en la miseria de la economía de subsistencia de la posguerra.
Raimundo decidió edificar una caseta; no era una construcción más. Frente a las modestas viviendas de mampostería y piedra seca que poblaban la aldea serrana, la casa de Raimundo destacaba por su diseño diferente y por un lujo entonces inaudito en la zona: su interior estaba decorado con cerámica valenciana, un material que trasladaba a su refugio serrano los ecos de su vida urbana y mediterránea. Aquella vivienda no solo era un techo, sino un símbolo: la expresión material de un hombre que, habiendo visto mundo y luchado por sus ideales, anhelaba echar raíces en la tierra que lo vio nacer.
Pero la Guerra Civil y la feroz represión franquista lo empujaron de nuevo al exilio, esta vez definitivo, en Venezuela. La casa de la Umbría quedó abandonada, testigo mudo de un sueño truncado. Más de setenta años después, amenaza ruina, expoliada casi en su totalidad, con sus puertas y tejas reutilizadas en otras construcciones del pueblo. Este artículo reconstruye la trayectoria vital de Raimundo Jiménez Millán y rescata del olvido la historia de aquella casa singular, un enclave de memoria en el corazón de la Serranía Baja conquense.
Raíces y exilio temprano: De Casas de Garcimolina a la Argentina Libertaria
Raimundo Jiménez Millán nació en 1904 en Casas de Garcimolina, un pequeño municipio de la Serranía Baja conquense que, según el censo de 2025, apenas supera la treintena de habitantes. En 1913, su familia emigró a Valencia, ciudad donde cursó estudios primarios y cuatro años en la Escuela Normal.
Huyendo del servicio militar y de la dictadura de Primo de Rivera, en 1924 emigró a Argentina. En Buenos Aires se afilió a la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) y colaboró en el influyente diario anarquista La Protesta. Fue allí donde aprendió el oficio de linotipista, una profesión que lo mantendría durante toda su vida y que más tarde utilizaría para falsificar documentación en la clandestinidad.

De izquierda a derecha, empezando por el hombre sentado a la izquierda: Torres, Maella, Raimundo Jiménez Millán, ?, García, Parra, González, ?, Ortiz, Ferrer.
En Venezuela. Texto en la parte trasera de la foto: «Una de las tantas mesas esperando un domingo en la Casa de España la paella».
Matices y precisiones sobre la trayectoria temprana de Raimundo Jiménez Millán
La información recogida en la tradición oral y en los archivos consultados para el presente artículo puede enriquecerse con los datos aportados por el blog de divulgación histórica de Paco Salud (2017), basado a su vez en fuentes hemerográficas y en la obra del propio Raimundo Jiménez Millán:
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Origen ideológico previo al anarquismo
Antes de abrazar el anarcosindicalismo, Raimundo militó en el blasquismo y en el republicanismo valenciano. Su conversión al ideario libertario se produjo tras conocer la obra de Francisco Ferrer Guardia y la Escuela Moderna, lo que explica su posterior adhesión a la CNT y su defensa de la educación laica y racionalista.
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Motivación del primer exilio en Argentina (1924)
Si bien el artículo alude a un «primer exilio» hacia 1930-1931, otras fuentes precisan que Raimundo viajó a Argentina ya en 1924 para huir del servicio militar y de la dictadura de Primo de Rivera. Allí se afilió a la FORA (Federación Obrera Regional Argentina) y aprendió el oficio de linotipista, lo que más tarde resultaría decisivo en su labor clandestina de falsificación de documentos.
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Perfil dentro del movimiento libertario durante la Segunda República
Durante los años treinta, Raimundo se identificó con las tesis «trentistas» (corriente posibilista dentro de la CNT) y formó parte de la comisión gestora del Ateneo Sindicalista Libertario en 1932. Colaboró asiduamente en periódicos como Sindicalismo (1933-1934) y, ya en el exilio, en La Protesta (Argentina), Libre Studio (México) y Le Combat Syndicaliste (Francia).
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Rol exacto en la clandestinidad (1939-1940)
El artículo señala correctamente que Raimundo integró el primer Comité Nacional clandestino de la CNT. Otras fuentes concretan que dicho comité se denominó Junta Nacional del Movimiento Libertario, fue encabezado por Esteban Pallarols y cayó en 1940. La especialidad de Raimundo era la fabricación de documentación falsa (salvoconductos, órdenes de liberación), lo que permitió la evasión de numerosos presos republicanos recluidos en el campo de concentración de Albatera.
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Últimos años en Venezuela
Se confirma su integración en la Agrupación de la CNT en Caracas. Algunos testimonios de la época señalan que en sus últimos años simpatizó con el denominado «cincopuntismo» (estrategia colaboracionista de ciertos sectores del exilio libertario durante los años sesenta), un matiz que refleja la evolución del pensamiento de Raimundo sin desmerecer su trayectoria de resistencia.
El regreso y la construcción de la casa en la Umbría (c. 1939-1942)
Tras su regreso de Argentina en 1930, Raimundo Jiménez Millán se instaló en Valencia y participó activamente en la reorganización del Sindicato Único de Artes Gráficas de la CNT, así como en la vida cultural y política de la Segunda República. Sin embargo, el estallido de la Guerra Civil (1936-1939) y la posterior derrota republicana truncaron cualquier posibilidad de una vida estable en la ciudad. Fue una vez finalizada la contienda, en los años más duros de la posguerra, cuando Raimundo decidió materializar su vínculo con la tierra natal. La memoria oral de Casas de Garcimolina sitúa la construcción de su casa en la Umbría entre 1941 y 1942, coincidiendo con su breve periodo de libertad tras la absolución en el consejo de guerra de noviembre de 1941.
El encargado de llevar a cabo la obra fue:
Ángel Martínez Millán (1908 – c. 1960), natural de Santo Domingo de Moya, especialista en la técnica tradicional de piedra seca y cuñado de Vicente Valero «Vicentón», el presidente del Comité de Defensa local. Ángel, que había sido dado oficialmente por desaparecido en el frente de Batea (Tarragona) en 1938, había regresado clandestinamente a Garcimolina y, con sus manos de labriego y cantero, levantó las sólidas paredes de mampostería que aún se sostienen.
Efectuó la edificación en un paraje alejado del casco urbano, donde las condiciones de vida eran extremadamente duras. Según el testimonio de Carmen Montesinos Jiménez, se abre la hipótesis razonable de que Ángel Martínez ejecutara la estructura exterior (el «continente»), como maestro cantero y especialista en piedra seca.
Algún otro artesano de la zona, fuese el autor de los acabados interiores de carpintería, adornos cerámicos y el sistema de pozas de tierra:
- La atribución de ciertos elementos constructivos a maestros de obra o artesanos locales requeriría, en rigor, una confirmación documental más exhaustiva. No obstante, la tradición oral y el contexto histórico permiten trazar hipótesis historiográfica verosímil sobre su factura.
- Hay que recordar que en aquella época de economía de subsistencia y penurias generalizadas no existían canalizaciones de agua, alcantarillado ni tendido eléctrico. La mayoría de las viviendas se levantaban con mampostería de piedra seca, encaladas, con pequeños vanos y cubiertas de teja árabe. Las condiciones higiénicas eran precarias —la tuberculosis y el tifus golpeaban con dureza— y el hambre era un compañero cotidiano.
- Según las fuentes orales, el adorno ceramico del interior, pudo ser obra de un albañil de la zona. Todo apunta a que pudo realizarlo el tío Gonzalo de Negrón, aunque tampoco se descarta la intervención de otro albañil que venía de los Huertos de Moya.
- En cuanto a la carpintería, lo más probable es que los trabajos en madera fueran realizados por el taller de Eusebio Trillo (hijo), situado junto a la fuente de arriba, que era la carpintería activa en el pueblo durante aquellos años. Pepito Illescas se estableció posteriormente, desarrollando su oficio en el taller hidráulico del molino de Chinejo. De hecho, sería Illescas quien, ya hacia 1945, ejecutó las andas de San Juan.
- Estos trabajos reflejan, en definitiva, no solo la habilidad artesana de sus gentes, sino también la voluntad de permanencia de una comunidad que, a pesar de las adversidades, supo dotar de identidad y oficio a sus construcciones.

La casa de Raimundo supuso todo un lujo para la época
No tanto por su arquitectura exterior —que seguía la tipología serrana—, sino por su ingeniosa solución para el agua y por su decoración interior. Se aprovechó el agua del «azu» que se utilizaba, hasta el cambiador, para el riego de las tablillas y de la Ferzosilla (Berzosilla), pero no se canalizaba en la acequia madre, que es independiente.
Raimundo mandó construir unas pozas de tierra a modo de contenedores que almacenaban el agua; hasta que no se llenaban por completo, el agua no volvía a circular hacia cotas más bajas. Este sistema, novedoso en la zona de la Baja Sierra, permitía disponer de un pequeño remanso de agua junto a la vivienda. Los niños del pueblo disfrutaban con la novedad y se bañaban en las pozas que se formaban, algo completamente desconocido hasta entonces en la comarca. Además, en el interior de la casa, Raimundo dispuso una decoración austera, con cenefas en cerámica valenciana, inexistente en el resto de las viviendas del pueblo, que recordaba los años de su activismo en la capital del Turia.
Esta casa, levantada en plena represión franquista:
Fue el último gesto de arraigo de un hombre que ya llevaba una vida marcada por el exilio y la clandestinidad. Apenas pudo disfrutarla: su reincidencia en la actividad antifranquista y la necesidad de huir de nuevo al extranjero lo llevaron a abandonarla definitivamente en la década de 1950. Desde entonces, ha permanecido cerrada, primero como símbolo de la esperanza de un regreso que nunca se produjo, y después como ruina silenciosa.
Raimundo, sin embargo, no se conformó con lo vernáculo. Su casa destacaba por una tipología constructiva diferente a las del pueblo: más espaciosa, con una distribución que revelaba la influencia de su paso por la ciudad y, sobre todo, por una seña de identidad inconfundible: la decoración interior con cenefas de cerámica valenciana. Este material, de rica tradición artesanal en la región de origen de su familia adoptiva, era completamente inexistente en las humildes viviendas serranas de la época. Mientras el exterior de la casa dialogaba con el paisaje de piedra y monte bajo, en su interior Raimundo imprimió un sello personal que evocaba la luz y el color del Mediterráneo, una suerte de pequeño homenaje a la cultura y la modernidad que había abrazado en Valencia.

Guerra, clandestinidad y exilio definitivo: El abandono de la caseta
La guerra civil española (1936-1939) y la posterior represión franquista truncaron cualquier posibilidad de arraigo. Tras la contienda, Raimundo se integró en el primer Comité Nacional clandestino de la CNT. Desde mayo de 1939 fabricó documentación, salvoconductos y órdenes de liberación que permitieron evadirse a numerosos militantes recluidos en el campo de concentración de Albatera y de la Modelo. Detenido en junio de 1940 y juzgado en consejo de guerra en noviembre de 1941, fue absuelto —presuntamente gracias a sus contactos con el falangista José Antonio Girón de Velasco— y retomó la lucha clandestina, siendo detenido al menos en dos ocasiones más.
Una red de contactos clave para la supervivencia
La absolución de Raimundo en 1941 no fue fruto de la casualidad, sino de una compleja y paradójica red de contactos tejida a dos niveles. A nivel nacional, pudo hacer valer sus buenas relaciones con el ministro de Trabajo y destacado falangista José Antonio Girón de Velasco, cuya influencia resultó decisiva para salvarle la vida.
De igual importancia fue su vínculo con las nuevas autoridades locales de Casas de Garcimolina. Si bien Raimundo Montesinos Jiménez había sido alcalde entre junio de 1939 y octubre de 1940, para cuando se construyó la casa (1941-1942), la alcaldía la ocupaba Enrique Rodríguez. El verdadero vínculo local de Raimundo Jiménez Millán fue, más bien, con Ángel Martínez Millán, el constructor de la casa, un hombre de su misma quinta y también represaliado, que más tarde sería encarcelado en la prisión provincial de Cuenca. (La tradición oral precisa que Raimundo Montesinos no intervino en la obra, a pesar de su oficio).
Finalmente, se exilió voluntariamente en Venezuela, donde se integró en la Agrupación de la CNT en Caracas. Nunca pudo o quiso regresar a la casa de la Umbría. Quedó abandonada, cerrada a cal y canto, como un símbolo de la derrota y el desarraigo.
Un legado testimonial: Réquiem a mis amigos fusilados
Raimundo Jiménez Millán no solo fue un hombre de acción, sino también un memorialista. En 1975, bajo el seudónimo «Ramón de las Casas» —nombre que evocaba su pertenencia a Casas de Garcimolina—, publicó el libro testimonial «Réquiem a mis amigos fusilados», un testimonio de primera mano sobre la despiadada represión franquista. La obra fue publicada por Ediciones Surco entre México y Caracas, y en ella se mezcla el lamento por los camaradas caídos con el trauma colectivo del exilio. El seudónimo elegido no es baladí. «Ramón de las Casas» es un gesto de pertenencia a la tierra de la que se expulsó, un intento de fijar una identidad que la distancia y el tiempo amenazaban con diluir. Falleció en Caracas el 13 de febrero de 1978.

La casa hoy: ruina, expolio y memoria
Actualmente, la casa de Raimundo en la Umbría permanece en pie, pero amenaza ruina tras más de siete décadas de abandono. El expolio ha sido casi total: se han sustraído puertas, ventanas, rejas y, muy especialmente, los azulejos de cerámica valenciana que decoraban sus paredes. Algunos de estos materiales, según la tradición oral del pueblo, han sido reutilizados en otras viviendas de Casas de Garcimolina, en un particular y doloroso proceso de canibalización arquitectónica.
La casa permanece como una ruina romántica, desprovista de sus señas de identidad más valiosas. La estructura de mampostería todavía se sostiene, pero los elementos que la hacían única han desaparecido. La imagen de la construcción desolada, con sus ventanas vacías como cuencas, es un poderoso recordatorio del exilio interior y la pérdida del patrimonio afectivo.

El contexto depresivo familiar. Hermanas Maestras en Cataluña
La tragedia de Raimundo no fue un hecho aislado. Sus hermanas, Perpetua y Lorenza Jiménez Millán, maestras nacionales en Cataluña, sufrieron una represión brutal por su condición de mujeres profesionales. Perpetua, destinada en Mollet del Vallès (Barcelona), se acusó de «simpatizar con la CNT» y de tener una «conducta moral dudosa». Se separó del servicio en 1940 y no se admitió hasta 1952 con penosas condiciones. Lorenza, por su parte, se condenó a seis años y un día de prisión por «adhesión a la rebelión». Años más tarde, participó en la fundación de la Casa de Cuenca en Barcelona (1960), una institución que se convirtió en un punto de encuentro para los conquenses emigrados y un espacio de resistencia cultural.
La represión de las hermanas Jiménez Millán ejemplifica cómo el franquismo castigaba con especial saña a las mujeres que desempeñaban funciones públicas y educativas. La acusación de «conducta moral dudosa» no era más que un mecanismo de deslegitimación de su labor profesional, un doble rasero de género que se sumaba a la persecución política.
Un vecino eminente en el panorama nacional e internacional
Raimundo Jiménez Millán merece un lugar destacado entre los vecinos eminentes de Casas de Garcimolina por varias razones:
- Dimensión nacional: Fue una pieza clave en la reorganización de la CNT en la clandestinidad durante los años más duros de la represión franquista. Su habilidad como linotipista y falsificador de documentos salvó numerosas vidas.
- Dimensión internacional: Su periplo vital lo llevó de Argentina a Venezuela, pasando por España. En ambos países americanos mantuvo una intensa actividad política y sindical. Su libro Réquiem a mis amigos fusilados es un documento fundamental para entender la memoria del exilio libertario.
- Vínculo con las raíces: A pesar de su itinerancia, nunca perdió el vínculo con Casas de Garcimolina. La construcción de la casa en la Umbría es la prueba material de su deseo de arraigo, un gesto profundamente significativo en una vida marcada por el desarraigo y la persecución.
Cronología de Raimundo Jiménez Millán (1904-1978)
Periplo vital
- Nacimiento y raíces (1904-1913): Casas de Garcimolina (Cuenca). Nace en 1904.
- Formación y adolescencia (1913-1924): Valencia. Su familia emigra en 1913; cursa estudios primarios y en la Escuela Normal. Inicia su militancia en el blasquismo y republicanismo.
- Primer exilio (1924-1930): Buenos Aires (Argentina). Emigra en 1924 huyendo del servicio militar y la dictadura de Primo de Rivera. Se afilia a la FORA, colabora en La Protesta y aprende el oficio de linotipista.
- Regreso y militancia (c. 1930-1939): Valencia/España. Regresa en 1930 tras el golpe de Estado en Argentina. Durante la II República se identifica con las tesis «trentistas» de la CNT.
- Clandestinidad y construcción de la casa (1939-c.1950): Valencia y Casas de Garcimolina. Tras la guerra, integra la Junta Nacional del Movimiento Libertario (CNT clandestina). Detenido en junio de 1940, juzgado y absuelto en noviembre de 1941. Construye su casa en la Umbría hacia 1941-1942.
- Exilio definitivo (c. 1950-1975): Caracas (Venezuela). Perseguido, se exilia en Venezuela. Se integra en la Agrupación de la CNT en Caracas.
- Obra testimonial (1975): Caracas (Venezuela). Bajo el seudónimo «Ramón de las Casas», publica Réquiem a mis amigos fusilados.
- Fallecimiento (13 de febrero de 1978): Caracas (Venezuela). Muere a los 74 años.
Líneas futuras de investigación y puesta en Valor
La historia de Raimundo y su casa plantea varios interrogantes y oportunidades para futuras investigaciones:
- Documentación arquitectónica: Sería necesario realizar un levantamiento planimétrico de la casa de la Umbría para estudiar su tipología constructiva y compararla con la arquitectura tradicional de la zona.
- Investigación archivística: Consultar los expedientes de depuración de magisterio de sus hermanas en el Archivo General de la Administración (AGA) y los procedimientos sumarísimos en el Archivo del Tribunal Militar Territorial Tercero de Barcelona.
- Historia oral: Recoger los testimonios de los vecinos de Casas de Garcimolina que aún recuerdan la casa y su historia, así como los posibles avistamientos de Raimundo durante sus breves estancias en el pueblo.
- Reconocimiento patrimonial: Evaluar el estado de conservación de la ruina y estudiar la posibilidad de consolidar los restos para evitar su colapso total. La instalación de un panel informativo en el lugar podría servir para divulgar la historia de Raimundo y sus hermanas.
- Digitalización de fuentes: Localizar y digitalizar los artículos de Raimundo en la prensa libertaria (La Protesta, Sindicalismo, Libre Studio, Le Combat Syndicaliste) para ponerlos a disposición de los investigadores.
Conclusiones
Raimundo Jiménez Millán fue un hombre de su tiempo: un anarcosindicalista itinerante, un linotipista que utilizó su oficio para luchar contra la dictadura, un memorialista que quiso dejar constancia del horror para que no se repitiera. Pero también fue un vecino de Casas de Garcimolina que, en medio de la miseria de la posguerra, soñó con levantar una casa diferente, con ecos de cerámica valenciana y aires de modernidad. Su vida es un ejemplo de resistencia, desarraigo y tenaz memoria.
La casa de la Umbría, hoy en ruinas y expoliada, sigue siendo un símbolo. Es el símbolo de un sueño de paz y arraigo que la historia truncó. Es el símbolo del exilio y la pérdida. Y es, también, un símbolo de la necesidad de recordar: cada piedra que aún se sostiene, cada azulejo que sobrevive en alguna otra fachada del pueblo, nos habla de Raimundo, de sus hermanas maestras y de aquella generación de españoles que luchó por un mundo más justo y que, por ello, sufrió el destierro y el olvido. Recuperar su memoria es un acto de justicia poética, una forma de devolver a la Umbría la voz de quien un día quiso hacer de aquel paraje su hogar.
Agradecimientos
El autor desea expresar su más sincero agradecimiento al hijo de Raimundo: Raimundo Rafael Jiménez Gómez por la generosa aportación de documentos inéditos y materiales familiares que han enriquecido notablemente la bibliografía y el conocimiento de su trayectoria vital y militante. Esta contribución ha permitido precisar datos biográficos, contextualizar su producción escrita y arrojar luz sobre facetas hasta ahora poco conocidas de su actividad, como su faceta inventiva, su labor en la clandestinidad y sus raíces genealógicas. La investigación sobre la figura de Raimundo Jiménez Millán sigue abierta a nuevas y valiosas aportaciones documentales que permitan seguir ampliando el legado histórico y memorialista del movimiento libertario español en el exilio y la resistencia.
Tambien, este artículo ha sido posible gracias a las valiosas aportaciones orales de Eugenio Verdad Seguí y Carmen Montesinos Jiménez, cuyo conocimiento del terreno y la memoria de las gentes del lugar han resultado fundamentales para documentar la caseta de la Ombría aquí descrita.
Nota aclaratoria
Este artículo forma parte del trabajo de recuperación de la memoria histórica impulsado por garcimolina.net. La investigación se ha basado en fuentes documentales primarias (archivos militares, actas municipales, procedimientos sumarísimos) y en los testimonios recogidos en la tradición oral de la comarca. No obstante, somos conscientes de que la información aquí volcada puede ser incompleta o mejorable.
Agradecemos profundamente a la Asociación de Vecinos de la Peña el Pardo su intermediación, su confianza y su impulso para que estos nombres y estas historias no sigan en el olvido. Sin su colaboración, este trabajo no habría sido posible.
Invitamos a cuantas personas, familiares, investigadores o vecinos dispongan de documentación, fotografías, cartas, expedientes o testimonios orales que puedan complementar, matizar o corregir estos artículos, a que se pongan en contacto con nosotros a través del correo electrónico. mailto:garcimolinaasociacion@gmail.com. Toda aportación será bienvenida y debidamente contrastada para seguir construyendo entre todos una memoria más justa y veraz.
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Nota bibliográfica, cómo citar el artículo
Garcimolina, R. «La caseta de la Umbría: Raimundo Jiménez Millán. Raíces serranas, exilio libertario y el sueño de una casa en la Umbría». Garcimolina.net. s.f. https://garcimolina.net/archivo-historico/la-caseta-de-la-umbria/
Nota metodológica y fuentes
Este artículo se ha elaborado a partir del cruce de fuentes primarias y secundarias:
Fuentes primarias
- Entrada biográfica de Raimundo Jiménez Millán en el diccionario Los de la Sierra 1936-1975.
- Expedientes de depuración de magisterio de Perpetua y Lorenza Jiménez Millán (AGA).
- Réquiem a mis amigos fusilados (Ramón de las Casas, Ediciones Surco, México-Caracas, 1975).
Bibliografía y recursos digitales
- Iñiguez, Miguel. Enciclopedia histórica del anarquismo español.
- Moreinte Valero, Francisco. La depuración franquista del magisterio público.
- Ramos Zamora, Sara. La represión del magisterio en Castilla-La Mancha, 1936-1945.
- Salud, Paco. «Raimundo Jiménez Millán, anarquista de Casas de Garcimolina». Blog de Paco Salud, 12 de febrero de 2017. Disponible en: https://pacosalud.blogspot.com/2017/02/raimundo-jimenez-millan-anarquista-de.html?m=1
- Suárez González, M. À. La depuració dels mestres de les escoles nacionals de Mollet a la postguerra.