La vereda de las monjas
Recorrido histórico de una vía trashumante por la Serranía Baja de Cuenca
Introducción
La «Vereda de las Monjas» constituye uno de los ejes vertebradores del pastoreo trashumante en la Serranía Baja de Cuenca. Esta vía pecuaria histórica, cuyo trazado discurre desde el sur de la provincia hasta el corazón de su serranía, ha sido testigo durante siglos del tránsito de rebaños, arrieros y caminantes que recorrían estas tierras de frontera entre las antiguas coronas de Castilla, Aragón y Valencia. El presente artículo documenta su recorrido desde Salinas del Manzano hasta Landete, sus cambios de denominación, los hitos geográficos que la jalonan y las infraestructuras ganaderas asociadas, con especial atención al tramo que atraviesa los términos de Algarra y Casas de Garcimolina, donde la vereda recibe el nombre alternativo de «Vereda del Barranco del Lobo».
Aunque los documentos históricos no detallan una línea continua y precisa para los mapas, las fuentes archivísticas y las tradiciones orales nos ofrecen una imagen clara de su recorrido, sus diferentes nombres y su papel como arteria fundamental de la trashumancia en esta comarca conquense.

Denominación oficial y cambios de nombre en el recorrido
En la documentación administrativa de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la vía se denomina oficialmente «Vereda del camino del Cubillo o de las Monjas», aunque de forma popular se la conoce sencillamente como «Vereda de las Monjas». Su anchura legal es de 20,89 metros, lo que corresponde a 25 varas castellanas, dimensión característica de las vías de rango de vereda dentro de la jerarquía de las vías pecuarias.
Una de las características más singulares de esta vía es su mutabilidad nominal al cruzar los límites municipales, reflejo de la tradición oral y administrativa de cada lugar. Este fenómeno de polionimia es común en los caminos tradicionales, donde el nombre local prevalece sobre la denominación genérica de la ruta.
- En los términos de Tejadillos, Salinas del Manzano, Alcalá de la Vega y El Cubillo, la vía mantiene el nombre de «Vereda de las Monjas».
- En Algarra, se la conoce como «Vereda del camino del Cubillo o de las Monjas», una denominación mixta que empata con la oficial.
- Al entrar en Casas de Garcimolina, su nombre cambia a «Vereda del Barranco del Lobo», una clara referencia a la accidentada orografía, con barrancos encajados que caracterizan este tramo del recorrido.
- Pasado el término de Moya, se transforma en «Vereda del Collado de las Minas», denominación que evoca la actividad minera histórica documentada en los siglos XVIII y XIX en los términos de Landete y Moya (minas de hierro, carbón y otros minerales).
Hipótesis sobre el origen del nombre
Existe una sólida hipótesis histórica sobre el origen del nombre de la vereda. Todo apunta a que podría estar relacionada con las monjas Concepcionistas de Moya, una orden de clausura franciscana que poseía importantes propiedades en la zona. Este convento, conocido oficialmente como Convento de la Concepción Franciscana, fue fundado por Luisa de Cabrera, Marquesa de Moya, y construido entre los siglos XVI y XVII en estilo barroco. Las monjas de clausura, Concepcionistas, habitaron el cenobio hasta su exclaustración con la Desamortización de Mendizábal en 1835, aunque el edificio, actualmente en proceso de rehabilitación, aún se alza en la villa de Moya como testimonio de su pasado religioso.
Aunque no existe confirmación documental definitiva, la tradición sostiene que la vía recibió su nombre por estar asociada a los ganados o al tránsito hacia el convento, cuyas propiedades se extendían por estos términos. La desamortización supuso el abandono del cenobio y la dispersión de sus bienes, pero el nombre de las monjas perduró en la vía pecuaria que atravesaba sus dominios, incorporándose a la toponimia local de la comarca.
Recorrido documentado: del sur provincial a la sierra
El itinerario de la Vereda de las Monjas ha sido objeto de atención en diversos documentos históricos y administrativos, lo que ha permitido reconstruir su trazado con notable precisión. Los documentos más reveladores proceden de un acta de visita de 1908, conservada en el Portal de Archivos Españoles (PARES), que detalla pormenorizadamente el recorrido a su paso por el término de Salinas del Manzano. Según esta acta, la vereda penetra en Salinas desde el municipio de Alcalá de la Vega por un punto denominado «la Cruz de Algarra», una encrucijada que ya en el siglo XIX actuaba como hito divisorio y punto de referencia para pastores y arrieros.
A partir de este punto, el trazado describe el siguiente itinerario:
- Cruza el «Carril del Cuervo», una vía secundaria que se entrecruza con la vereda principal.
- Pasa por el paraje de los «Altillos», donde el terreno forma un pequeño collado que facilita el tránsito del ganado.
- Llega a la «Cañada Sáez», un punto especialmente relevante en el recorrido, pues aquí la comisión identificó un descansadero para el ganado de 50 varas de anchura y 802 varas de longitud.
- Continúa por la «Cingle de Viscas de los Altillos», una formación geológica que desde aquí delimita la extensión del descansadero.
- Finaliza, en el tramo inspeccionado, en la «barraca de los herederos de Manuel Serna», una edificación auxiliar de piedra seca que servía de cobijo y punto de referencia para los pastores.
Infraestructura ganadera asociada
La importancia de esta vía como ruta trashumante se evidencia en las infraestructuras ganaderas que la jalonan. Estas construcciones auxiliares, levantadas con técnicas vernáculas de piedra seca, formaban parte de un sistema de apoyo al pastoreo trashumante que incluía descansaderos, abrevaderos, chozos pastoriles y corrales.
Descansadero de la Cañada Sáez
En el tramo comprendido entre Los Altillos y la barraca de los herederos de Manuel Serna, se localiza un importante descansadero, es decir, un área de retiro y reagrupamiento del ganado donde los rebaños podían detenerse, pastar y recuperarse tras largas jornadas de marcha. Sus dimensiones, 50 varas de anchura y 802 varas de longitud, lo convierten en uno de los espacios de descanso más amplios documentados en esta red viaria. La referencia documental indica que tomaba como línea derecha la «cerrada de la Dehesa de Cañada Sáez», lo que sugiere que el descansadero estaba delimitado por el cierre de una propiedad colindante.

Descansadero de la Fuente de Mariluna (Salinas del Manzano)
Además del descansadero de la Cañada Sáez, en el término de Salinas del Manzano existe otro espacio de esta naturaleza conocido como el descansadero de la Fuente de Mariluna. Se trata de un lugar más amplio que el anterior, situado junto a una fuente que garantiza el abastecimiento de agua para los rebaños, un elemento crítico en los recorridos trashumantes de larga distancia. La presencia de una fuente en este punto subraya la importancia estratégica del emplazamiento como parada obligada en la ruta.
Otras construcciones auxiliares
Jalonando el recorrido de la vereda se hallaban otras construcciones de piedra seca, como la mencionada «barraca de los herederos de Manuel Serna», que formaban parte del patrimonio etnográfico asociado a la trashumancia. Se trata de edificaciones que los pastores levantaban con la piedra disponible en el terreno, utilizando técnicas de falsa cúpula y aproximación de hiladas, sin empleo de argamasa alguna. Estas barracas, chozos o majadas proporcionaban cobijo frente a las inclemencias del tiempo en una zona de altitud donde los temporales y las ventiscas podían poner en peligro la vida de personas y animales.
Del sur provincial a Landete: itinerario completo
El recorrido de la Vereda de las Monjas desde Salinas del Manzano hasta Landete se compone de tres tramos bien diferenciados, cada uno con sus propias características geográficas y toponímicas.
Tramo 1: Salinas del Manzano – Algarra
El recorrido más documentado corresponde a este primer tramo, gracias al acta de visita de 1908. Partiendo desde la Cruz de Algarra en el límite entre Alcalá de la Vega y Salinas del Manzano, la vereda atraviesa un paisaje de parameras y pequeños valles hasta alcanzar el término de Algarra. Los hitos sucesivos son:
- Cruz de Algarra (límite Alcalá/Salinas), punto de inicio del reconocimiento de 1908.
- Carril del Cuervo, cruce con esta vía secundaria.
- Los Altillos, pasan por este paraje donde se forma un pequeño collado.
- Cañada Sáez, donde la comisión identificó el descansadero de 50 varas de anchura y 802 varas de longitud.
- Cingle de Viscas de los Altillos, formación geológica que marca la extensión del descansadero.
- Barraca de los herederos de Manuel Serna, punto final de la inspección de 1908.
Tramo 2: Algarra – Casas de Garcimolina
Tras salir de Algarra, la vereda se adentra en el término de Casas de Garcimolina, donde adopta el nombre de «Vereda del Barranco del Lobo». Este cambio toponímico no es casual: alude a la orografía accidentada del terreno, con barrancos encajados que caracterizan este tramo del recorrido. La vía discurre por el fondo de valle y por las laderas, buscando siempre las zonas más despejadas para facilitar el tránsito del ganado y evitar los pasos más escarpados. Es en este tramo, donde la vereda se aproxima a las inmediaciones de la barraca del Tío Román. Aquel refugio pastoril de piedra seca que, situado estratégicamente en la confluencia del camino del Lavadero, el Portillo de Moya y la ruta antigua a Landete, servía como parada obligada y resguardo frente a los temporales en un terreno desarbolado y azotado por los vientos.
Tramo 3: Casas de Garcimolina – Landete – Moya
Pasado el término de Garcimolina, la vereda se aproxima a Landete, conectando con la densa red de caminos que articulan la comarca de la Serranía Baja. Desde Landete, la vía prosigue hacia Moya, donde su nombre se transforma en «Vereda del Collado de las Minas». Esta última denominación está probablemente relacionada con la intensa actividad minera que se desarrolló en la zona durante la Edad Moderna y Contemporánea: minas de hierro documentadas en el siglo XVIII en los términos de Landete y Moya, explotaciones de carbón en Henarejos y minas de plata y plomo en la Sierra de Albarracín. El collado que da nombre a este tramo pudo haber sido un punto estratégico para la extracción y transporte de estos minerales.

La vereda en el contexto de la trashumancia conquense
La Vereda de las Monjas forma parte de una densa red de vías pecuarias que surcaban la provincia de Cuenca, un territorio de gran tradición ganadera y trashumante. En total, la provincia cuenta con 636 vías pecuarias que suman una longitud de 2.584 kilómetros y una superficie de 9.406 hectáreas de corredor ecológico.
El auge de la trashumancia ovina, impulsado por la industria textil a partir del siglo XV, creció de manera desmesurada hasta alcanzar su máximo a mediados del siglo XIX. Las vías pecuarias no solo se utilizaban en trayectos largos, sino también en recorridos cortos complementarios del ferrocarril, que conectaban las estaciones de tren con los pastos de montaña y las dehesas de invernadero.
La Vereda de las Monjas, como vía de rango secundario dentro de la jerarquía de vías pecuarias (por debajo de las cañadas reales, de 75,22 metros de anchura, y los cordeles, de 37,61 metros), cumplía una función comarcal de primer orden, conectando los pastos de la serranía con los mercados y centros de consumo del sur provincial y de las tierras valencianas.
Herramientas para la consulta cartográfica
Aunque no se ha localizado un plano específico que muestre el recorrido completo en los documentos analizados, la herramienta oficial para visualizar la trayectoria es el visor cartográfico «Vías Pecuarias CLM», accesible a través de la página web de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Este visor, de carácter técnico, ofrece información sobre los ejes aproximados de las vías pecuarias, así como capas de puntos y polígonos correspondientes a los deslindes y amojonamientos realizados en diferentes épocas.
Para su consulta, se recomienda acceder a través de un ordenador, ya que la herramienta no está diseñada para dispositivos móviles y su manejo puede requerir ciertos conocimientos técnicos de cartografía digital. Una vez dentro, se deben localizar en el mapa los términos municipales de Algarra o Casas de Garcimolina y seleccionar la capa de información de «Vías Pecuarias» para visualizar la ruta. En el visor, la vereda aparece bajo su nombre oficial: «Vereda del camino del Cubillo o de las Monjas».
Consideraciones finales
La Vereda de las Monjas constituye un valioso testimonio del patrimonio cultural y etnográfico de la Serranía Baja de Cuenca. Su trazado, sus cambios de nombre, las infraestructuras ganaderas que la jalonan y los vestigios arquitectónicos que aún pueden reconocerse en el terreno son elementos de un paisaje cultural forjado a lo largo de siglos de trashumancia, pastoreo y vida rural. La documentación de su recorrido desde Salinas del Manzano hasta Landete, pasando por Algarra y Casas de Garcimolina (donde recibe el nombre de Vereda del Barranco del Lobo), permite fijar la memoria de una vía que fue arteria de comunicación y sustento para generaciones de pastores y ganaderos.
La conservación y valoración de estas vías pecuarias no es solo una cuestión de protección del patrimonio histórico, sino también una oportunidad para preservar corredores ecológicos. Recuperar caminos para usos recreativos y turísticos, y mantener viva la memoria de una cultura trashumante que ha modelado el territorio y la identidad de estas tierras de frontera entre Cuenca, Teruel y Valencia.
Fuentes documentales
Las fuentes utilizadas para la elaboración de este artículo incluyen el acta de visita de 1908 conservada en el Portal de Archivos Españoles (PARES). El DOCM 2019/4945 de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Cuenca, la investigación sobre la Vereda de las Monjas publicada en el blog «Ovejas y cañadas» (2024). El visor de vías pecuarias de Castilla-La Mancha, y el inventario de vías pecuarias accesible a través de los datos abiertos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
¿Cómo citar este artículo?
Martínez, Á. (2026). La Vereda de las Monjas: recorrido histórico de una vía trashumante por la Serranía Baja de Cuenca. Asociación de Vecinos Peña el Pardo. https://garcimolina.net