La simiente libertaria de la serranía

La simiente libertaria de la serranía

 

De la Baja Sierra de Cuenca y el Rincón de Ademuz a los centros industriales de Valencia y Barcelona

 

Este artículo ha sido elaborado por el Área de Documentación de la Asociación Peña el Pardo, dentro de su línea de trabajos sobre memoria histórica.

Para consultas, aportaciones documentales o correcciones, puede contactarse a través del correo: garcimolinaasociacion@gmail.com.

 

Introducción: Un semillero inadvertido

La historiografía del movimiento obrero español ha tendido a focalizar su atención en los grandes centros industriales —Cataluña, el País Vasco, Asturias— como los únicos escenarios de la gestación y desarrollo del anarcosindicalismo. Sin embargo, esta mirada ha invisibilizado un fenómeno de capital importancia: el papel de las regiones rurales como auténticos semilleros de militancia libertaria. La provincia de Cuenca —y muy especialmente su Serranía Baja—, junto con el enclave valenciano del Rincón de Ademuz, constituyen un caso paradigmático de este fenómeno.

Landete, Garcimolina, Zafrilla, Ademuz: pequeños municipios de la España interior, de economía agraria y pastoril, que vieron nacer a una generación de anarcosindicalistas que, empujados por la dureza de la vida rural y la ausencia de perspectivas, emigraron jóvenes a los polos industriales de Valencia y Barcelona. Allí, en los talleres de artes gráficas, en las fábricas de vidrio y cartón, en las obras de construcción, estos hijos de la serranía se forjaron como militantes de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), antes de que la Guerra Civil y la dictadura franquista los proyectaran al exilio, la resistencia o la represión.

Este artículo propone un análisis de este fenómeno migratorio-militante a través de las trayectorias de diez protagonistas —Raimundo Jiménez Millán, Angelina Ferriz Aguilar, Cristóbal Díaz Díaz, Laureano Montero Asensio, Leoncio Sánchez Cardete, Francisco Landete, Dalmacio Díaz de Codes, Perpetua Jiménez Millán, Vicente Valero Cano y Juan Hernández Aparicio—, cuyas vidas, entrelazadas por el origen geográfico, la militancia y la resistencia, constituyen un capítulo esencial de la memoria histórica de estas tierras.

 

Contexto geográfico y social: La serranía como vivero militante

La Baja Sierra de Cuenca y el Rincón de Ademuz forman una unidad geográfica y cultural caracterizada por su aislamiento, su economía de subsistencia y sus fuertes lazos comunitarios. El Rincón de Ademuz constituye, de hecho, el enclave más grande de toda España perteneciente a la Comunidad Valenciana, pero separado de ella por el municipio conquense de Santa Cruz de Moya. Esta peculiaridad administrativa no hizo sino reforzar los vínculos culturales y migratorios entre ambas comarcas.

Las condiciones de vida en esta región eran extremadamente duras. El minifundio, la estacionalidad de los trabajos agrícolas, la precariedad de las condiciones de subsistencia y la ausencia de perspectivas de mejora empujaban a los jóvenes a la emigración. Este patrón migratorio no fue excepcional: Landete, Zafrilla, Casas de Garcimolina y Ademuz constituyeron auténticos viveros de militantes libertarios que, una vez instalados en los cinturones industriales de Valencia y Barcelona, se convirtieron en cuadros sindicales de primer orden.

 

Descripción de la creación del Ateneo de Divulgación Anarquista del Centro y el ambiente de militancia juvenil en Valencia.

«Solamente un grupo en Valencia luchaba contra la indiferencia de la mayoría y el individualismo de las viejas glorias, la Agrupación Anarquista Revolucionaria, apenas un puñado de jóvenes voluntariosos, aunque «poco duchos en las luchas sindicales», entre los cuales se hallaba José Pellicer» (pág. 17, J. Pellicer).

«La Agrupación Anarquista captó la idea y convocó a todos los trabajadores, especialmente «a los jóvenes adherentes de los sindicatos afectos a la CNT» a una reunión en el local del sindicato, plaza de Cisneros, n.º 5, con vistas a fundar un ateneo. La reunión fue un éxito y el 3 de mayo abrió sus puertas el Ateneo de Divulgación Anarquista del Centro, en el mismo local» (pág. 18, José Pellicer).

 

La serranía como vivero militante

 

 

LOS PROTAGONISTAS: De la baja sierra a la fábrica

 

Raimundo Jiménez Millán: El linotipista de Garcimolina

Nacido en 1904 en Casas de Garcimolina (Cuenca), Raimundo Jiménez Millán emigró con su familia a Valencia en 1913. Realizó estudios primarios y cuatro años en la Escuela Normal, pero pronto se sintió atraído por las ideas libertarias, especialmente por la Escuela Moderna de Francisco Ferrer Guardia. Huyendo del servicio militar y de la dictadura de Primo de Rivera, emigró a Argentina en 1924, donde se afilió a la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) y colaboró en el periódico La Protesta, formándose como linotipista.

Tras el golpe de Estado militar en Argentina en 1930, regresó a la península. En Valencia fue uno de los reorganizadores del Sindicato Único de Artes Gráficas de la CNT. Partidario de las tesis trentistas, en 1932 formó parte de la comisión organizadora del Ateneo Sindicalista Libertario (ASL) y colaboró en Sindicalismo, órgano de la Federación Sindicalista Libertaria (FSL). Su oficio de linotipista le convirtió en un elemento clave de la resistencia clandestina de la posguerra, fabricando numerosa documentación falsa, salvoconductos y órdenes de liberación para el primer Comité Nacional clandestino de la CNT. Detenido en junio de 1940, fue absuelto en consejo de guerra —aparentemente gracias a sus relaciones con el falangista José Antonio Girón de Velasco—. Emigró finalmente a Venezuela, por voluntad propia, donde publicó en 1975, bajo el seudónimo Ramón de las Casas, el libro testimonial «Réquiem a mis amigos fusilados». Falleció en Caracas el 13 de febrero de 1978.

Según José Pellicer:

«En sus recuerdos, el moderado Raimundo Jiménez, apodado «Cabezas», dijo con cierta displicencia que «eran muchachos de escasa preparación cultural, apenas si llevaban el escuálido bagaje de la escuela primaria completa. Pero su avidez por saber era tan grande, su sensibilidad tan afinada, que hubiera asombrado a cualquier observador. Leían mucho y discutían más; manejaban citas y conceptos como verdades axiomáticas que el candor sublimaba».»

 

Angelina Ferriz Aguilar: La obrera de Ademuz

Angelina Ferriz Aguilar nació el 7 de julio de 1919 en Ademuz, en el Rincón de Ademuz (Valencia). Pertenecía a una familia humilde; su padre era minero del azufre. Siendo la mayor de cuatro hermanos, no pudo asistir a la escuela y aprendió a leer y escribir con la ayuda de otros niños. A los once años empezó a trabajar en una fábrica de cartón, donde una compañera la introdujo en los ideales libertarios.

Poco después se afilió al Sindicato de Artes Gráficas de Valencia y fue elegida delegada por sus compañeras de fábrica. También se integró en las Juventudes Libertarias (FIJL) y fue miembro de Mujeres Libres. Durante la guerra civil desarrolló una intensa labor cultural en los locales de las Juventudes: murales, lecturas, conciertos, conferencias y obras teatrales, accediendo a una biblioteca donde leyó a autores como Vargas Vila, Nietzsche y Proudhon.

Con el triunfo franquista en 1939, fue detenida y recluida durante un año en la cárcel de mujeres y en el convento de Santa Clara de Valencia. Su padre también fue encarcelado durante cuatro años. Tras salir de prisión, trabajó en una fábrica de azulejos en Manises. Participó en la resistencia libertaria clandestina, colaborando con el Comité Nacional de la CNT, y formó parte de la Unión de Mujeres Demócratas (UMD) fundada en 1941. Falleció en Valencia en 1999.

 

Cristóbal Díaz Díaz: El emigrante de Landete

Nacido el 26 de septiembre de 1890 en Landete (Cuenca), Cristóbal Díaz Díaz emigró joven a Barcelona, donde se afilió a la CNT. Miembro de los Grupos de Acción Confederales, participó en el levantamiento revolucionario de octubre de 1934, siendo detenido y encarcelado en Burgos. El 27 de julio de 1935 lo detuvieron junto a Rafael Jiménez Bágena tras intentar atracar la fábrica de cemento Asland en Montcada (Barcelona), lo juzgaron en consejo de guerra sumarísimo y condenado a ocho años de prisión por «depósito de armas».

Durante la Guerra Civil fue regidor por la CNT-AIT del Consejo Municipal de Gramenet de Besòs (actual Santa Coloma de Gramenet). Tras la derrota republicana, cruzó a Francia en febrero de 1939 y fue internado en campos de concentración. Integrado en las Compañías de Trabajadores Extranjeros (CTE), trabajó en la construcción de la presa de l’Aigle (Auvernia). Durante la ocupación alemana, se unió a la Resistencia francesa en la Compañía Española del Batallón Didier de las FFI, formada por unos 75 militantes cenetistas.

«El comité de la «Columna de los Grupos de Defensa» había organizado ciento cincuenta grupos de diez milicianos que en tres o cuatro días habían de aprender por turnos el manejo de un fusil.» (pág. 106, J. Pellicer).

«La columna solamente disponía de fusiles; ni ametralladoras ni morteros. Ni mucho menos poseía organización o estrategia concreta: todos, carretera hacia delante.» (pág. 107, J. Pellicer).

Finalizada la guerra, fue secretario de la Federación Local de Ottmarsheim (Alsacia) de la CNT hasta su disolución en 1964. Falleció el 3 de julio de 1966 en Sélestat (Alsacia).

 

Laureano Montero Asensio: El vidriero de Landete

Nacido el 30 de enero de 1907 en Landete (Cuenca), hijo de Pedro Montero Martínez, pastor, y Estefanía Asensio Valle, Laureano Montero Asensio emigró joven a Badalona (Barcelonès), donde trabajó como obrero vidriero y se afilió al Sindicato del Cristal de la CNT.

Con la derrota republicana, cruzó a Francia en febrero de 1939. Desde la Guingueta de Ix (Cerdanya) solicitó, sin éxito, emigrar a México. Lo internaron en campos de concentración y pasó por las Compañías de Trabajadores Extranjeros (CTE). Durante la ocupación alemana, requerido por los nazis y, después de un tiempo en el Campo Franco de Lorient (Bretaña), deportado a la isla de Guernesey (Islas Anglonormandas), donde enfermó.

Finalizada la guerra, militó en la Federación Local de Aspèth (Gascuña) de la CNT, de la que en 1948 era tesorero. Formó parte de la Federación Española de Deportados e Internados Políticos (FEDIP) y de la Federación Local de Castres (Languedoc) de la CNT. Falleció el 17 de abril de 1979 en el Hospital de Castres.

 

Leoncio Sánchez Cardete: El organizador de Zafrilla

Leoncio Sánchez Cardete nació en Zafrilla (Cuenca). Obrero de la construcción, fue durante los años treinta uno de los animadores del sindicato CNT de la construcción en Valencia. Miembro de la tendencia trentista, uno de los organizadores del Ateneo Sindicalista Libertario (ASL) en 1932, coincidiendo en esta iniciativa con Raimundo Jiménez Millán.

Según José Pellicer (pág. 50): «En una asamblea decidieron por su cuenta votar un administrador suyo, Leoncio Sánchez, promotor junto con López de una «Unión de Militantes» que pretendía aglutinar al sector reformista y formar un consejo de redacción a su medida, pero el Comité Regional no cedió.»

En la posguerra, Leoncio fue uno de los miembros del primer Comité Nacional clandestino del Movimiento Libertario en Valencia, junto a José Cervera Bermell, Luis Úbeda Canero y Esteban Pallarols Xirgu.

Según José Pellicer (pág. 171): «En la posguerra, Leoncio fue uno de los miembros del primer Comité Nacional clandestino del Movimiento Libertario en Valencia, junto a José Cervera Bermell, Luis Úbeda Canero y Esteban Pallarols Xirgu. Fuentes documentales confirman que Leoncio Sánchez y José Cervera ayudaron a escapar de la muerte a muchos compañeros, participando activamente en las redes de evasión y documentación falsa.»

 

La diáspora libertaria de la serranía

 

Francisco Landete: Caído en los Sucesos de Mayo

Francisco Landete fue un militante de la CNT cuyo apellido sugiere una posible procedencia del municipio de Landete (Cuenca). Su nombre aparece en el registro Sangre Anarquista – Represión con la siguiente anotación: «LANDETE, Francisco. Militante de la CNT, muerto a manos de los contrarrevolucionarios en Barcelona, 8-5-1937».

Su muerte se inscribe en el contexto de los Sucesos de mayo de 1937 en Barcelona, un conflicto armado entre facciones republicanas que enfrentó a anarquistas y el POUM contra fuerzas de la Generalitat, el PSUC y el PCE, con un saldo de entre 500 y 1.000 muertos. Francisco Landete fue una de esas víctimas, un militante anónimo atrapado en la violencia fratricida del bando republicano.

 

Dalmacio Díaz de Codes: El presidente de la CNT en Landete

Dalmacio Díaz de Codes, natural de Landete y de profesión jornalero, fue un dirigente local de la CNT. Según consta en los registros documentales, se afilió a la UGT en julio de 1936, pero en diciembre de ese mismo año se dio de baja y se organizó dentro de la CNT, ejerciendo el cargo de presidente.

Tras la derrota republicana, fue detenido el 10 de junio de 1939 e ingresó en la Prisión del Seminario de Cuenca. Su proceso judicial se prolongó durante casi cinco años. El 5 de febrero de 1944, el caso fue sobreseído por falta de méritos, al no poder probarse su implicación en la «rebelión» que el régimen imputaba a los militantes obreros.

 

Perpetua Jiménez Millán: La maestra de Mollet

Perpetua Jiménez Millán, natural de Casas de Garcimolina (Cuenca), fue maestra nacional y residió en Mollet del Vallès (Barcelona). Su expediente de depuración, instruido en 1940, contiene informes de la Falange local de Mollet del Vallès. Su caso refleja la represión franquista contra el magisterio vinculado a las ideas libertarias y republicanas.

 

Vicente Valero Cano: El líder revolucionario de Garcimolina

Vicente Valero Cano, conocido como «Vicentón», nació en Garcimolina (Cuenca) hacia 1904. Durante la Guerra Civil emergió como el principal líder revolucionario en su localidad, ejerciendo como presidente del Comité de Defensa y de la Colectividad CNT-UGT, con un control absoluto sobre la vida política y económica del pueblo. Impulsó la colectivización agraria, promoviendo la confiscación de terrenos.

Paradójicamente, utilizó su autoridad para «parar los pies» a milicias republicanas externas que practicaban ejecuciones extrajudiciales en pueblos vecinos, evitando que se cobraran vidas en Garcimolina. Procesado en 1945 en un procedimiento sumarísimo, logró evitar la condena gracias a un certificado de buena conducta.

 

Juan Hernández Aparicio: El comisario confederal de Ademuz

Nacido en Ademuz el 12 de julio de 1898, Juan Hernández Aparicio era hijo de María Aparicio Manzana y Rosendo Hernández Blasco. De oficio albañil, se afilió al Sindicato de Oficios Varios de la CNT y a la FAI en su localidad natal, donde el ideario libertario había calado hondo a través de sociedades obreras y ateneos racionalistas.

Durante la Guerra Civil, se alistó como voluntario en el frente de Teruel y alcanzó el cargo de comisario de un batallón confederal, función que implicaba la formación política de los combatientes, el enlace con la estructura sindical y la supervisión logística de la unidad, un cometido habitual en las milicias de la CNT.

Tras la derrota republicana, cruzó la frontera en la Retirada y fue internado en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, donde sobrevivió en condiciones extremas y participó en los comités de ayuda mutua organizados por la CNT.

Establecido definitivamente en el Rosellón, fue fundador en 1945 de la Federación Local de Sant Llorenç de la Salanca, y más tarde militó en la Federación Local de Pià (Pia). Allí desarrolló una intensa labor sindical, cultural y mutualista, integrado en las redes de solidaridad del exilio confederal.

Falleció el 22 de marzo de 1974 en la Clínica Quirúrgica Mutualista La Roussillonnaise de Perpiñán, y fue enterrado al día siguiente en el cementerio de Sant Llorenç de la Salanca. Su muerte fue recogida en el periódico tolosano Espoir el 4 de agosto de 1974, dando cuenta de la pérdida de uno de los militantes más veteranos del anarcosindicalismo en el exilio.

 

«Camp Franco» en Hennebont (cerca de Lorient), Francia.

«Esta imagen muestra el lugar donde se alojaba a los trabajadores forzados. Millares de republicanos españoles fueron esclavizados aquí por los nazis para la construcción de la base de submarinos durante la ocupación alemana» .

 

La interrelación: Tejiendo redes de resistencia

Las trayectorias de estos diez protagonistas no son historias aisladas. Confluyen en espacios y momentos clave que evidencian la existencia de una red de militancia libertaria tejida desde la serranía hasta los centros industriales.

 

Coincidencia:

Sindicato de Artes Gráficas: Raimundo Jiménez Millán fue uno de los reorganizadores del Sindicato de Artes Gráficas de Valencia; Angelina Ferriz Aguilar se afilió a ese mismo sindicato y fue elegida delegada; Leoncio Sánchez Cardete, como secretario de la Federación local de Sindicatos, coordinaba las actividades de todos los sindicatos, incluyendo el de Artes Gráficas.

Ateneo Sindicalista Libertario: Tanto Raimundo Jiménez Millán como Leoncio Sánchez Cardete fueron organizadores del ASL en 1932, un espacio clave de la cultura libertaria valenciana.

Comité Nacional clandestino: Raimundo fabricaba documentación falsa para el primer Comité Nacional clandestino de la CNT; Leoncio era miembro de ese mismo comité; Angelina colaboraba escondiendo compañeros y repartiendo propaganda. Sus roles eran complementarios dentro de una misma estructura organizativa.

Origen geográfico común: Landete, Zafrilla, Garcimolina y Ademuz forman una unidad geográfica y cultural que facilitó los contactos y las redes de solidaridad entre sus gentes.

 

 

Puentes entre los recién llegados de la serranía y la estructura sindical valenciana:

  • Progreso Fernández (págs. 11, 15, 22, 51… en El anarquista íntegro): Figura clave del anarquismo valenciano, fundador de la FAI y del Sindicato de la Construcción. Aunque es de Liria, mantuvo contacto con los militantes de la serranía.
  • Juan Rueda (padre e hijo): Mencionados en El anarquista íntegro como organizadores de ateneos y sindicatos.

 

LA REPRESIÓN FRANQUISTA: Un destino compartido

 

El hacinamiento en la Modelo, la arbitrariedad de los juicios:

«En la Modelo, diseñada para poco más de quinientos internos, había más de nueve mil detenidos. Al entrar en «periodo», es decir, en cuarentena, metían a cuarenta presos por celda; al salir, trece o catorce. La comida era mala y escasa, sin pan, a base de lentejas, coles, nabos y zanahorias, servidas en sopa.» (pág. 330, J. Pellicer).

«El día 7, un preso enterado de la llegada de más telegramas del gobernador militar, con dos Pellicer en la lista, informó a su vez a los posibles candidatos.» (pág. 362, J. Pellicer).

 

La dictadura franquista no distinguió entre dirigentes y militantes de base. Todos los protagonistas de esta historia sufrieron, en mayor o menor medida, la represión:

  • Cristóbal Díaz Díaz: encarcelado en dos ocasiones durante la República y exiliado en Francia.
  • Laureano Montero Asensio: deportado a Guernesey, el infierno anglonormando.
  • Angelina Ferriz Aguilar: encarcelada durante un año.
  • Dalmacio Díaz de Codes: Pasó casi cinco años en prisión.
  • Perpetua Jiménez Millán: depurada como maestra.
  • Francisco Landete: Perdió la vida en los Sucesos de Mayo.
  • Raimundo Jiménez Millán: detenido en varias ocasiones y finalmente emigró a Venezuela, donde falleció en el 1978.
  • Leoncio Sánchez Cardete: Permaneció en la clandestinidad, arriesgando su vida en las redes de evasión.
  • Vicente Valero Cano: Tras la derrota republicana, Vicente Valero Cano, inició una prolongada huida en clandestinidad a Valencia, que se extendió por trece años.
  • Juan Hernández Aparicio: exiliado en Francia, organizador de federaciones locales, falleció en el exilio.

 

 

Significado histórico y conclusiones

 

El fenómeno del semillero libertario de la Baja Sierra de Cuenca y el Rincón de Ademuz adquiere relevancia por varias razones:

  • Demuestra que el anarcosindicalismo no fue un fenómeno exclusivamente urbano. La serranía conquense y el Rincón de Ademuz fueron espacios activos en la configuración del movimiento obrero español, cuyos hijos contribuyeron decisivamente a la lucha por la libertad y la justicia social.
  • Evidencia el papel de la emigración como vector de transmisión ideológica. El tránsito del campesinado al proletariado industrial no fue solo un fenómeno económico, sino también cultural y político. Los emigrantes llevaron consigo no solo su fuerza de trabajo, sino también un bagaje de resistencia y solidaridad que encontró en el anarcosindicalismo su expresión organizativa.
  • Revela la existencia de redes de militancia que trascendieron las fronteras comarcales y nacionales. Desde Landete a Barcelona, desde Ademuz a Valencia, desde España a Francia y Venezuela, estos militantes mantuvieron viva la llama de la resistencia antifascista allí donde las circunstancias los colocaron.

 

Finalmente, interpela a la memoria histórica de la provincia de Cuenca y del Rincón de Ademuz, obligándonos a reconocer que estas tierras no fueron espacios pasivos o marginales, sino semilleros de lucha y resistencia. La recuperación de la memoria de estos diez protagonistas —y de tantos otros anónimos que no han dejado rastro en los archivos— no es solo un acto de justicia histórica, sino también una herramienta para comprender la complejidad y la riqueza del pasado de estas tierras.

La diáspora libertaria de la serranía, de la que estos diez nombres son algunos de sus más brillantes exponentes, merece ser rescatada del olvido y situada en el lugar que le corresponde en la historia del movimiento obrero español y europeo.

 

Agradecimientos y colaboración

El autor agradece sinceramente a todas las personas e instituciones que han facilitado documentación, testimonios o referencias para la elaboración de este artículo, en especial a quienes han compartido recuerdos y materiales sobre las figuras descritas y sobre el movimiento libertario en la Serranía de Cuenca. Sin su generosidad, esta reconstrucción histórica no habría sido posible.

Asimismo, se invita a cualquier lector que disponga de información adicional —cartas, fotografías, documentos inéditos o testimonios orales— relacionados con cualquiera de los diez personajes citados, con el anarcosindicalismo en la provincia de Cuenca o con la resistencia antifranquista en el interior, a ponerse en contacto con el autor a través de la dirección de correo electrónico que figura en la cabecera de esta publicación. Cualquier aportación será recibida con gratitud y cuidadosamente considerada para futuras ampliaciones de esta investigación.

 

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BIBLIOGRAFÍA

 

Fuentes primarias

  • Archivo General e Histórico de Defensa (AGHD). —Fondo Madrid, Sumario 1014, Legajo 6059. Documentación, proceso judicial de Dalmacio Díaz de Codes.
  • Sangre Anarquista – Represión (Navío Anárquico / Asociación Isaac Puente). Registro de Francisco Landete.
  • Archivo PARES (Portal de Archivos Españoles). Documentación relativa a los militantes aquí estudiados.

 

Archivos y centros de documentación recomendados

  • Centro Documental de la Memoria Histórica (Salamanca)
  • Archivo General Militar de Ávila
  • Instituto Internacional de Historia Social (IISG), Ámsterdam
  • Fundación Anselmo Lorenzo (Madrid)
  • Fundación Salvador Seguí (Valencia)

 

Fuentes digitales

  • Dictionnaire international des militants anarchistes. Fichas de Cristóbal Díaz Díaz, Laureano Montero Asensio y otros.
  • Estelnegre (anarcoefemèrides). Efemérides de Cristóbal Díaz Díaz y otros.
  • Nord-est Llibertari. Entrada monográfica sobre Cristóbal Díaz Díaz.
  • es. Ficha de Dalmacio Díaz de Codes [CU-2400].
  • Censo de represaliados de la UGT (Fundación Francisco Largo Caballero). Ficha de Dalmacio Díaz de Codes.
  • Los de la Sierra – Dictionnaire des guerilleros et résistants antifranquistes. Entradas de Angelina Ferriz Aguilar y otros.
  • Diccionari Biogràfic de Dones. Entrada de Angelina Ferriz Aguilar (n.º 834).
  • net. Entrada de Vicente Valero Cano: Vicente Valero Cano. Apartados: «Larga clandestinidad y supervivencia (1939-1952)», «Supervivencia y legado final» y «El certificado que salvó una vida».
  • org. Anarcoefemérides del 12 de juliol i del 22 de març. Registros biográficos de Juan Hernández Aparicio. Recuperado de http://www.estelnegre.org
  • Espoir (Toulouse). Necrológica de Juan Hernández Aparicio, 4 de agosto de 1974. Citado en Estelnegre.org.

 

Bibliografía secundaria

  • Herrerín López, Ángel. «Reorganización y actividad de la CNT del interior en la primera década de la dictadura de Franco». Ayer, 51 (2003).
  • Herrerín, Ángel. La CNT durante el franquismo. Clandestinidad y exilio (1939-1975). Solidaridad Obrera.
  • Iñíguez, Miguel. Enciclopedia histórica del anarquismo español. Vitoria-Gasteiz: Asociación Isaac Puente, 2008.
  • Paz, Abel. El anarquismo contra el Estado franquista. CNT 1939-1951. Madrid: Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, 2001.
  • Verdugo Martí, Vicenta. «Angelina Ferriz Aguilar». Diccionari Biogràfic de Dones, entrada n.º 834, 2010.
  • Oyón, José Luis. La división de la ciudad obrera. Espacio urbano, inmigración y anarquismo en la Barcelona de entreguerras, 1914-1936.

 

Fuentes orales

  • Entrevista a Angelina Ferriz Aguilar (Valencia, 1994). Conservada en la Fundación Salvador Seguí.
  • Informaciones transmitidas por el nieto de Cristóbal Díaz Díaz (abril de 2016).

 

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