Asociación de vecinos y personas mayores PEÑA EL PARDO

  • El Eco de las Espadas

    Introducción y publicación por entregas:

    «EL ECO DE LAS ESPADAS»

    Asociación de personas mayores Peña el Pardo

     

    Revista Histórica y Cultural

    «Entre la piedra y la fe, una fortaleza escribe su destino»

    Bien fallados seades, leedores, en aqueste viage que passa por los siglos et torna los sones d’aquella sazon en que la fe, el açero et la cobdicia texieron el fado d’un regno. En los cartapacios que agora se siguen, damos el primer recreo de «El Eco de las Espadas», estoria que se arraiga en la Baxa Edat Media de Castiella, en aquellas terras bravas et de frontera que oy dia son llamadas Castiella-La Mancha.

    Bienvenidos, lectores, a un viaje que atraviesa los siglos y resucita los ecos de una época donde la fe, el acero y la ambición tejieron el destino de un reino. En las páginas que siguen, presentamos el primer adelanto de «El Eco de las Espadas», una novela histórica que sumerge sus raíces en la Baja Edad Media castellana, en ese territorio agreste y fronterizo que hoy conocemos como Castilla-La Mancha.

    Inicio del camino de la Vera, 1347

    ¿Qué secretos guardan las murallas del castillo de Moya?

    En un mundo donde las órdenes militares —Santiago y Calatrava— pugnaban por el control de rutas sagradas y tierras baldías, un hombre, Juan González de Roa, «el mozo» (noble de segundo rango, no de alta nobleza, s. XV). Con su presencia en Moya (ficcionada s. XIV), como un encargo real temporal «por orden de Alfonso XI, para control en las zonas rurales de la Mancha y el valle del Tajo, de los mudéjares», como comisionado regio y labores de alcaide. Carga sobre sus hombros el peso de una misión imposible: sostener la unidad de su gente mientras el reino se fractura. Su historia, rigurosamente documentada, pero narrada con la pasión de la ficción, es el hilo que nos guía a través de intrigas palaciegas, batallas espirituales y la silenciosa resistencia de los peregrinos que, bajo la sombra de la Ruta de la Vera Cruz, buscaban redención.

    ¿Por qué desapareció un pueblo entero?

    La lucha entre estos muros, las intrigas, la devoción mariana —encarnada en vírgenes aparecidas como la de Tejeda o Santerón— se entrelaza con leyendas templarias nunca confirmadas, pero imposibles de erradicar. Aquí, los setenarios de siete días (ya modernos), consagraban la fe en ermitas perdidas, mientras los campesinos y ganaderos de la heredad de la casa de labor de Casas de Garcimolina, (hoy apenas un eco en los archivos), labraban su supervivencia entre el olvido y la repoblación.

    Una trama coral,1 un misterio histórico

    Esta obra, estructurada como un tapiz de voces —caballeros, artesanos, peregrinos como el misterioso Herminio, cuyo mimbre simboliza la fragilidad humana—, alterna, eventos históricos verificables con relatos íntimos que desafían el tiempo. ¿Qué ocurrió realmente entre 1284 y 1292?, ¿Moya fue arrasada y sus emblemas borrados?, o no. ¿Por qué la Orden de Santiago perdió el control frente a Calatrava? Y, sobre todo, ¿quién traicionó a quién?

    En esta primera entrega, descubrirán:

    • El Castillo de Moya: bastión entre dos mundos, donde el viento aún susurra las plegarias de los caídos.
    • La sombra de los Templarios: aunque no hay pruebas de su presencia, su herencia late en rituales y símbolos.
    • La emboscada en el nogueral: un joven caballero, Álvaro, enfrentará su primera prueba de sangre en defensa de los peregrinos.

    «El Eco de las Espadas» no es solo una novela: es una invitación a caminar por senderos olvidados, donde cada piedra, cada documento rescatado del silencio (como el Censo de Pecheros de Carlos I que menciona por primera vez a Garcimolina), nos habla de un mundo que creíamos perdido.

    Queridos lectores, os invitamos a un viaje por los caminos olvidados de la Serranía Baja conquense, donde la historia y la leyenda se entrelazan en cada piedra. «El Eco de las Espadas» no es solo una novela histórica: es una puerta abierta a ese territorio agreste y fronterizo que se extiende entre las despobladas sierras de Moya, los venerados santuarios de Santerón y Algarra, y las humildes aldeas y casas de labores, como Garcimolina, Santo Domingo o Fuentelespino de Moya, resistieron el paso de los siglos.

    ¿Reconocéis estos parajes?

    Quizá os suenen sus nombres, evocadores y misteriosos, como ecos de un pasado que aún late en fuentes escondidas, en ruinas de ermitas y en senderos que serpentean entre sabinares. Esta es la tierra que pisaron los caballeros de Calatrava y Santiago, donde los peregrinos de la Ruta de la Veracruz buscaban refugio, y donde pastores y labriegos tallaron su existencia entre la devoción y la supervivencia.

    El Castillo de Moya, erguido sobre su cerro como un centinela de piedra, domina este paisaje áspero y bello. Desde sus almenas se divisan las torres de vigía y los caminos que llevan a Santerón, con su ermita mariana rodeada de leyendas; a Algarra y su castillo, donde las romerías tejían comunidad, y a esos pequeños mundos —Las casas de labor y corrales de García Molina, Santo Domingo, Fuente del Espino—, cuyas fuentes y majadas fueron testigos mudos de historias cotidianas y extraordinarias.

    ¿Qué secretos guardan estos andurriales?
    En «El Eco de las Espadas», cada lugar tiene su voz:

    • La casa de García Molina, una simple heredad o casa de labor, perdida en los documentos, que esconde la tenacidad de quienes repoblaron estas tierras.

    • Los bosques de nogueras, pinos y sabinas, donde bandidos y peregrinos se cruzaban en noches de luna menguante.

    • Las fuentes y lavaderos, puntos de encuentro donde se compartían noticias, temores, anhelos y esperanzas.

    Esta es una historia de frontera, donde lo sagrado y lo profano se mezclan: las apariciones de vírgenes en encinares, los setenarios (ya muy modernos para esta historia), en ermitas aisladas, y las luchas entre órdenes militares por controlar no solo tierras, sino almas.

    ¿Por qué importa hoy esta historia?
    ¿Por qué estos parajes? —aunque hoy algunos sean apenas un recuerdo— moldearon la identidad de una región. En sus piedras, en sus documentos y en su tradición oral, encontramos las raíces de una resistencia callada: la de quienes, como el señor don Juan González de Roa, el peregrino Herminio o el caballero Álvaro, eligieron la lealtad a sus ideales frente a la conveniencia.

    En esta primera entrega, descubriréis:

    • El Castillo de Moya en su esplendor, cuando sus muros albergaban tanto a señores como a pastores.

    • La ermita de Santerón, faro espiritual en un territorio peligroso.

    • La granja de Garcimolina, ejemplo de cómo la vida se abría paso, incluso en tiempos de guerra.

    «El Eco de las Espadas» es una invitación a recorrer, con rigor histórico y pulso narrativo, esos lugares que, aunque os suenen lejanos, son parte de vuestra memoria. Porque la historia no solo se escribe en grandes ciudades, sino también en estos rincones donde el viento aún susurra nombres como Moya, Santerón, Algarra y Garcimolina …

    ¿Están preparados para oír el eco?

     


    ACCESO A LOS CAPÍTULOS

    Introducción del autor

    Prólogo

     

    PRIMERA PARTE FICCIONADA

    I: El castillo de Moya

    II: La sombra de la rivalidad

    III: La conformación del poder

    IV: La llegada de los peregrinos

    V: La victoria de la fe

     

    SEGUNDA PARTE NOVELADA

    1.  El inicio del viaje, abril de 1347

    2.  Herminio, el peregrino del mimbre

    3.  La huella del caminante

    4.  La nueva misión de Herminio en Moya

    5.  Reflexiones del camino

    6.  Una tradición perdurable

    7.  Un ciclo de enseñanza y aprendizaje

    8. Una nueva era, preceptos del Mimbre y el Mimbrito

    9.  Nuevas generaciones y su propio camino

    10. La obra de Herminio

    11. Nuevos horizontes

    12. Reflexiones en el umbral

    13. El regreso de Herminio

    14. Los canastos de la memoria

    15. Semillas de esperanza

    16. Una marca que perdura

    17. Los caballeros de la luz

    FIN

    EPÍLOGO

     


    Nota del editor:

    Esta obra ha sido investigada con fuentes primarias, desde crónicas medievales hasta registros arqueológicos del cerro de Moya. Cada entrega irá acompañada de un anexo con bibliografía histórica para los lectores más exigentes.

    Para no ser reiterativos, se han publicado todas las fuentes consultadas de un sola vez, al pie del documento, es la bibliografía total de la novela.


    Ilustraciones y grabados que aparecen en la publicación:

    Basados en las técnicas pictóricas de Jan Van Eyck (c. 1390-1441):

    Maestro flamenco y pionero de la pintura al óleo en el Renacimiento nórdico. Es reconocido como una de las figuras fundacionales de la pintura occidental y máximo representante de la escuela flamenca del siglo XV. Su dominio técnico y conceptual revolucionó el arte europeo, especialmente mediante el perfeccionamiento de la pintura al óleo, lo que le permitió alcanzar cotas de realismo y simbología sin precedentes.


    Características estilísticas y aportaciones técnicas

    1. Hiperrealismo y precisión óptica:
      1. Van Eyck elevó la técnica al óleo mediante el uso de capas translúcidas (glacis), lo que facilitó la recreación de texturas minuciosas en telas, metales, joyas y superficies naturales.
      2. Su tratamiento de la luz, con gradaciones sutiles y sombras articuladas, confería volumen tridimensional y profundidad espacial a sus composiciones.
    2. Simbología compleja y narrativa visual:
      1. Integró en sus obras un repertorio de elementos simbólicos (espejos, frutas, animales, inscripciones) que operaban como capas de significado adicional, a menudo vinculadas a temas religiosos, morales o sociopolíticos.
      2. Obras como El matrimonio Arnolfini (1434) son estudiadas por su densa carga alegórica y su capacidad para documentar la cultura material de la época.
    3. Innovaciones técnicas y firmas autógrafas:
      1. Perfeccionó la estabilidad y brillo de los pigmentos al óleo, superando las limitaciones del temple al huevo predominante hasta entonces.
      2. Sus obras frecuentemente incluían inscripciones como «Als ik kan»  (“Con lo que puedo”), reflejando una conciencia autoral innovadora para su tiempo.

     Legado e influencia

    Van Eyck sentó las bases estéticas del Renacimiento nórdico e influyó en artistas como Hans Memling, El Bosco y, posteriormente, en maestros del Barroco. Su obra marca la transición definitiva del Gótico internacional hacia un naturalismo empírico que anticipó desarrollos posteriores en Europa.

     Conexión con reconstrucciones históricas y culturales

    La estética de Van Eyck resulta singularmente adecuada para recreaciones visuales de escenarios medievales y protomodernos, tales como:

    • Escenas de vida cotidiana y poder señorial (ej.: el Castillo de la Moya o figuras como Gonzalo de Roa).
    • Entornos rurales y simbología sacra (ej.: peregrinos, cruces, arados y utensilios como cestos y canastos).
    • Narrativas históricas ambientadas en espacios como Santerón o el personaje del Zurdo, donde el detalle realista y la carga simbólica enriquecen la comunicación.

    Su capacidad para integrar precisión documental con profundidad conceptual permite que las imágenes no solo ilustren, sino que interpreten contextos históricos, reforzando el axioma de que “una imagen vale más que mil palabras” en la divulgación del patrimonio cultural.


    PIE DE PÁGINA

    1. Narrativa coral:

      Se refiere a un enfoque de narración donde la historia se relata por medio de diferentes voces o narradores, en vez de apoyarse en un solo punto de vista. Cada personaje, comúnmente desempeñándose como el personaje principal, proporciona una perspectiva singular de los acontecimientos, lo cual facilita la elaboración de una narración polifónica y enriquecida por la diversidad de experiencias y emociones. Este enfoque fomenta una interpretación más exhaustiva y minuciosa de la historia, dado que los sucesos se presentan desde múltiples puntos de vista, lo cual realza la complejidad y la autenticidad de la narrativa.

    2. Fungir:

      Desempeñar un empleo, cargo o función. “Desempeñar una función, a veces sin tener el nombramiento preceptivo”.

    3. Setenarios:

      Agrupaciones simbólicas de siete elementos en contextos espirituales o teológicos, destacando la relevancia del número siete, como símbolo de plenitud y perfección. Tradición cristiana, mística medieval; estas estructuras organizaban conceptos clave en grupos de siete, mostrando un marco para la reflexión y el crecimiento espiritual.

      1. Los siete dones del Espíritu Santo: Sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.
      2. Las siete virtudes: fe, esperanza, caridad, prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
      3. Los siete pecados capitales: Soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza.
      4. Las siete bienaventuranzas: Interpretadas a partir del Sermón del Monte.
      5. Las siete peticiones del Padrenuestro: Cada una se considera un antídoto espiritual frente a los pecados o debilidades humanas.
    4. Orden del Temple:

      Conocida como los Caballeros Templarios. Fundada en 1119 por Hugo de Payns tras la Primera Cruzada, su misión original era proteger a los peregrinos cristianos en Tierra Santa.

    5. Los pecheros:

      Eran individuos pertenecientes al tercer estamento en la España del régimen antiguo, no pertenecientes a la nobleza ni al clero, y estaban obligados a abonar tributos directos a la Corona española. El término viene de “pecho” o “pecha” (tributos medievales). Principalmente, eran agricultores, artesanos y residentes de villas, cuya situación tributaria no se basaba en su riqueza, sino en su obligación de contribuir.

    6. Alfoz:

      Se trataba de un término de la era medieval que se utilizaba para referirse a un territorio rural bajo la jurisdicción de una villa principal, en el que se congregaban diversas aldeas. Poseía responsabilidades fiscales, judiciales y militares, desempeñando un papel crucial durante la Reconquista.

    7. Señorío de realengo:

      Tierras bajo control directo del rey, en contraposición a las tuteladas por nobles o la Iglesia, el monarca podía concederlas por merced o venta.

    8. Vísperas:

      Los miembros de la Orden de Santiago practicaban un rito denominado la Plegaria del Caballero, que se sincroniza con las horas canónicas de la Iglesia. Rezaban en momentos específicos del día. Laudes, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas. La misa conventual y la liturgia de las horas, pilares esenciales en su vida espiritual.

    9. Prácticas de armas abiertas

      En los castillos de las órdenes militares solían realizarse, en espacios amplios y despejados dentro del recinto fortificado, como el patio de armas. Este era el corazón del castillo, una gran explanada central donde los caballeros entrenaban en combate cuerpo a cuerpo, manejo de espadas, lanzas, arcos y tácticas de formación. Además del patio de armas, algunos castillos contaban con terrazas exteriores o explanadas cercanas que también se usaban para ejercicios ecuestres y simulacros de batalla. Estos entrenamientos eran esenciales para mantener la disciplina y la preparación militar de los caballeros, guerreros altamente entrenados.

    10. Pertenencia a un grupo:

      Es cuando un individuo se siente parte de un conjunto de personas que comparten algo en común: afición, cultura, ideología, actividad o una edad…

    11. Bordón:

      Cayado largo de madera que sirve de apoyo durante el camino y tiene un significado simbólico en la peregrinación. Su uso se remonta a la Edad Media y suele estar coronado por un puño del que cuelga una calabaza.

    12. Limosnera: 

      Típica de la época, era un recipiente sencillo, a menudo de tela o cuero, que servía para llevar la limosna que se recogía de donantes.

    13. Ucronías:

      Relatos que imaginan cómo habría sido la historia si un hecho del pasado hubiera ocurrido de forma diferente. Es decir, son reconstrucciones ficticias de la historia basadas en un punto de divergencia.

    14. La Carola:

      Danza medieval en círculo, acompañada por el canto de los propios bailarines. Aunque no se han conservado partituras específicas, los instrumentos que solían acompañar este tipo de danzas incluían:

      1. Tamboriles: Marcaban el ritmo con golpes constantes.
      2. Flautas dulces: Añadían melodías suaves y fluidas.
      3. Cornamusa: Un instrumento de viento similar a la gaita, con un sonido potente.
      4. Chirimía: Antecesora del oboe, con un timbre agudo y expresivo.
      5. Laúd: Instrumento de cuerda pulsada que aportaba armonía.
      6. Castañuelas: Utilizadas para marcar el ritmo con percusión manual.

    CRONOLOGÍA DE LAS ÓRDENES MILITARES

    Orden de Santiago (1210 – 1300)

    • Justificación: Tras la conquista de Moya por Alfonso VIII de Castilla en 1210, la villa y su castillo fueron entregados a la Orden de Santiago para su defensa y repoblación de la frontera con al-Ándalus. Es el dominio más largo y estable.
    • Evidencia: Documentos reales de donación y confirmaciones posteriores de la posesión Santiaguista.

    Orden de Montesa (1300 – 1304)

    • Justificación: Mediante una bula papal (Sane Considerante) del Papa Bonifacio VIII (11 de julio de 1297), se autorizó al rey Jaime II de Aragón a crear la Orden de Montesa y asignarle los bienes de la disuelta Orden del Temple en la Corona de Aragón. Sin embargo, Jaime II formalizó la cesión de Moya (que era castellana, no aragonesa) a Montesa en 1300, buscando fortalecer esta nueva orden en la frontera.
    • Fecha exacta de finalización:
    • Justificación: La cesión de Moya (territorio castellano) a una orden aragonesa (Montesa), generó un conflicto diplomático entre Castilla y Aragón. Mediante el Tratado de Torrellas (8 de agosto de 1304), que fijaba las fronteras entre ambos reinos, Jaime II de Aragón acordó devolver Moya a Castilla.
    • Evidencia: Bula papal de 1297, documentos reales aragoneses de cesión a Montesa (1300) y texto de la sentencia arbitral del Tratado de Torrellas (1304).

    Fin del dominio directo de las órdenes militares (1304 en adelante).

    • Justificación: Cumpliendo el Tratado de Torrellas, la Orden de Montesa, dejó Moya, que volvió a la Corona de Castilla bajo el rey Fernando IV.
    • A partir de entonces, Moya fue gobernada por señores laicos nombrados por el rey (Señorío de Realengo 7), aunque mantuvo vínculos históricos con Santiago y tuvo Comendadores santiaguistas en su territorio. Nunca más volvió a estar bajo el dominio directo de una orden militar como villa propia.
    • Evidencia: Aplicación del Tratado de Torrellas y aparición de tenentes.

     

    Conflictos que marcaron la región

    • Guerra Civil Castellana (1366–1369): Moya fue escenario de enfrentamientos entre los bandos de Pedro I «el Cruel» (apoyado por Inglaterra) y su hermanastro don Enrique de Trastámara (respaldado por Aragón y Francia). La guerra dejó la zona devastada y sembró el caos institucional. Las órdenes Militares, tanto la Orden de Santiago como la de Calatrava, intentaron hacerse con el control de Moya, aprovechando su valor defensivo y su ubicación clave en las rutas entre Castilla y Aragón.
    • Consecuencias para la población, el auge del bandolerismo. Tras conflictos como la Guerra de los Dos Pedros (1356–1369), muchos soldados y mercenarios quedaron sin paga ni señorío. En la Baja Sierra esto se tradujo en: Grupos armados itinerantes, no eran ejércitos regulares, sino bandas de excombatientes desmovilizados, mercenarios sin contrato.

    BIBLIOGRAFÍA

    1. Alfonso X el Sabio

      Primera Crónica General de España (c. 1270-1284). Fundamental para el contexto político y militar de la Castilla del siglo XIII.

    2. Fuero de Cuenca

      Ed. crítica de Rafael de Ureña y Smenjaud (1935). Base jurídica de la repoblación y organización territorial en la región.

    3. Chronica Latina Regum Castellae:

      Ed. Luis Charlo Brea (1999). Relatos contemporáneos sobre Alfonso VIII y Enrique I.

    4. Martínez Díez, Gonzalo

      Los templarios en los reinos de la Península Ibérica. Ed. Cátedra. (1993).

    5. Ruiz Gómez, Francisco

      Los orígenes de las órdenes militares y la repoblación de los territorios de La Mancha (CSIC, 2003). Análisis del papel de Santiago y Calatrava en la consolidación territorial.

    6. Doménech, M. Ángeles (2005)

      Religiosidad popular y santuarios en la Serranía Baja de Cuenca. Diputación Provincial de Cuenca.

    7. Sánchez Garzón, Alfredo (2006)

      Santuario de la Virgen de Tejeda en Garaballa. Ed. Comarcal.

    8. Llop Domingo, J. V. (1997)

      Ermitas y espiritualidad mariana en el Alto Turia.

    9. Archivo Parroquial de Moya y Libros de Fábrica de Garaballa y Garcimolina

      Contienen referencias a los orígenes legendarios y primeros cultos.

    10. Sanz y Díaz, José

      Historia de la muy noble y leal villa de Moya (Ed. Añil, 1947). Crónica local con documentos sobre Juan González de Roa.

    11. VV. AA. (2011)

      Marianismo rural en la península Ibérica: ritos, caminos y ermitas. Universidad de Castilla-La Mancha.

    12. Vauchez, André

      La espiritualidad del Occidente medieval (Cátedra, 1995). Contexto sobre devociones populares (vírgenes aparecidas, setenarios).

    13. Castro, Caridad, Pepe

      Peregrinos en la España medieval. (Ediciones Nowtilus, 2010). Rutas alternativas, hospederías y simbolismo espiritual.

    14. Almagro Gorbea, Martín

      El castillo de Moya, arqueología de fortaleza medieval (Diputación de Cuenca, 2015). Estudio arquitectónico y estratigráfico del bastión.

    15. Retuerce Velasco, Manuel

      La Serranía Conquense en la Edad Media. Poblamiento y estructura social (AACHE Ed., 2009). Asentamientos como Casas de Garcimolina.

    16. Primera mención documental de «La Casa de García Molina». Censo de pecheros de Carlos I, 1528.

      Tomo I, pág.: 133 https://ine.es/prodyser/pubweb/censo_pecheros/tomo1.pdf

    17. Archivo municipal de Moya, 1380-1400, Pedro López de Ayala

      bub_gb_9-s97PAswgsC.pdf

    18. Real Academia de la Historia

      https://bibliotecadigital.rah.es/es/consulta/registro.do?id=12781

    19. Recursos digitales
      1. https://gw.geneanet.org/foullon?lang=es&n=de+roa&p=juan+gonzalez+de+roa
      2. https://palomatorrijos.blogspot.com/2020/04/juan-gonzalez-de-rosa-senor-de-moya-y-de.html
    20. Documentos de órdenes militares

      Archivo Histórico Nacional (Madrid). Sección órdenes Militares (Santiago, Calatrava).

      1. Pergaminos y cartularios: encomiendas en Cuenca y Moya (siglos XII-XIV).
      2. Consultas sobre posesiones en la zona oriental de Cuenca. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=50989

     

     

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  • ESCUELA DE VERANO

    Fecha: 23-Junio-2026 17:16

    Categoría: Info General


    El Ayuntamiento informa a todos los vecinos y vecinas que, al igual que el año pasado y debido a la excelente acogida obtenida, este verano volveremos a poner en marcha la Escuela de Verano,un espacio de aprendizaje, diversión y convivencia durante las vacaciones estivales.

    La Escuela de Verano está dirigida a niños, niñas y jóvenes de entre 3 y 16 años, y se desarrollará en la Sala de Internet de la localidad, donde los participantes podrán disfrutar de actividades educativas, lúdicas y de ocio adaptadas a cada edad.

    📅 Fechas: del 20 de julio al 14 de agosto
    🕙 Horario: de 10:00 a 14:00 horas
    📍 Lugar: Sala de Internet de Casas de Garcimolina
    👧🧒 Edad de participación: de 3 a 16 años

    Desde el Ayuntamiento animamos a todas las familias a participar en esta actividad, que supone una excelente oportunidad para que los más jóvenes disfruten del verano, hagan nuevos amigos y desarrollen sus capacidades en un entorno seguro, educativo y divertido.

    Para más información, pueden dirigirse al Ayuntamiento.

    ¡Aprende, juega y haz nuevos amigos este verano! ☀️🏖️📚


    Fuente: Ver bando original


  • NUEVOS SERVICIOS DE TRANSPORTE

    Fecha: 23-Junio-2026 16:49

    Categoría: Info General


    El Ayuntamiento de Garcimolina informa a todos los vecinos y vecinas de que, a partir de hoy, 23 de junio, han entrado en funcionamiento importantes mejoras en el transporte público de nuestra comarca dentro del PLAN X CUENCA.

    Con esta actuación se pretende facilitar los desplazamientos entre los municipios de la zona, mejorar la conexión con la ciudad de Cuenca y acercar servicios esenciales a los habitantes del medio rural.

    Nueva línea de autobús VCM-080

    Desde hoy, 23 de junio, está operativa la nueva línea VCM-080, que mejorará las comunicaciones de nuestro municipio con otras localidades de la comarca y con la capital provincial.

    Nuevo servicio de Transporte a Demanda

    También desde hoy, se pone en marcha el servicio de Transporte a Demanda de la Serranía Baja, una herramienta que permitirá a los vecinos disponer de un servicio de transporte flexible adaptado a sus necesidades.

    Para consultar más información sobre horarios, rutas y funcionamiento de los servicios, pueden dirigirse al Ayuntamiento o consultar la página web de la empresa concesionaria: www.rubiocar.es.

    Esperamos que estas mejoras contribuyan a facilitar la movilidad de todos los vecinos y ayuden a seguir mejorando la calidad de vida en nuestro municipio.


    Fuente: Ver bando original


  • Las andas procesionales de San Juan Bautista

     Las andas procesionales de San Juan Bautista

     

     

    Historia, encargo y fabricación de una obra de posguerra

     

    Resumen

    El presente artículo reconstruye la historia de las andas procesionales de San Juan Bautista de Casas de Garcimolina (Cuenca).

    Un objeto litúrgico que, pese a su aparente modestia, condensa las vicisitudes de una comunidad rural durante la Guerra Civil y la inmediata posguerra.

    Se documenta la existencia de unas segundas andas, ejecutadas por Lorenzo Montesinos Huerta, que se habían deteriorado, y se analiza el proceso de encargo y fabricación de las andas actuales, realizadas por Pepito Illescas en el taller hidráulico del molino de Chinejo. A partir de fuentes orales —especialmente el testimonio de Eugenio Verdad Seguí— y de la documentación conservada en el archivo municipal y en Garcimolina.net, se examinan las circunstancias técnicas, sociales y simbólicas que rodearon su creación, así como las anécdotas que han tejido su memoria colectiva.

    Se concluye que las andas constituyen no solo un soporte material para la devoción, sino un documento histórico de la capacidad de resiliencia de una comunidad que, pese a la fractura social y la penuria, supo recomponer su patrimonio simbólico.

     

    Palabras clave: andas procesionales, imaginería rural, posguerra, memoria oral, Casas de Garcimolina, San Juan Bautista.

     

    Introducción

    Las andas procesionales son, en la tradición católica, estructuras de madera diseñadas para transportar imágenes devocionales durante las celebraciones litúrgicas. Más allá de su función práctica, constituyen un elemento central de la teatralidad procesional, elevando la imagen sobre la multitud y subrayando su carácter sacro. En el contexto de la España rural, las andas adquieren además una significación social: son el resultado de la colaboración comunitaria, el fruto del trabajo artesano local y un testimonio de la continuidad de las tradiciones.

    El caso de las andas de San Juan Bautista de Casas de Garcimolina es particularmente revelador. Su historia, marcada por la destrucción bélica y la reconstrucción en la posguerra, refleja las tensiones y las contradicciones de una comunidad que, como tantas otras en la Serranía Baja de Cuenca, vivió la Guerra Civil como una fractura profunda y la posguerra como un lento y penoso proceso de recomposición. Las andas actuales, ejecutadas por Pepito Illescas en el taller hidráulico del molino de Chinejo, no son un mero objeto litúrgico: son un documento histórico que condensa la memoria de la destrucción, la habilidad artesana y la voluntad de permanencia de una comunidad.

    Este artículo se propone reconstruir, a partir de fuentes orales y documentales, la historia completa de las andas de San Juan Bautista: desde las segundas andas, ejecutadas por Lorenzo Montesinos Huerta, a la recepción de la nueva talla y las primeras destruidas durante la guerra, hasta el encargo y la fabricación de las andas actuales, pasando por las anécdotas y los testimonios que han tejido su memoria colectiva.

     

     

    Las segundas andas: Lorenzo Montesinos Huerta y la tradición artesana

    Antes de la Guerra Civil, la imagen de San Juan Bautista de Casas de Garcimolina procesionaba sobre unas andas de difícil datación. Las nuevas, ejecutadas por Lorenzo Montesinos Huerta, un artesano local del que, desgraciadamente, apenas se conservan datos biográficos. La tradición oral, recogida en los archivos de Garcimolina.net, señala que Montesinos Huerta era un carpintero de reconocido prestigio en la comarca, autor de diversas obras de mobiliario litúrgico y doméstico.

    Las andas de Montesinos Huerta, como las que hoy se conservan, debían de ser una estructura de madera robusta, pero ejecutadas con prisas, con materiales de poca consistencia y austeramente trabajada, propia de la imaginería rural de la Serranía Baja. Su diseño, seguramente, combinaba funcionalidad y ornamentación devocional, con molduras sencillas y una peana que permitía realzar la imagen del santo durante la procesión. Hemos de tener presente que se fabricaron en Garcimolina, después de la guerra, sin medios; solo se disponía de la Asturiana de corte manual, lento, irregular y con prisas por el encargo de la nueva talla que se tenía que recepcionar de Valencia.

    Las primigenias andas, junto con el resto del patrimonio religioso de la localidad, fueron destruidas durante la Guerra Civil. Como se documenta en Las semillas de la tejería, las imágenes religiosas fueron retiradas de la iglesia y quemadas en el paraje de La Tejería, a las afueras del pueblo. Las andas, muy probablemente, corrieron la misma suerte: o fueron pasto de las llamas o fueron utilizadas como leña en los campamentos militares que ocuparon la iglesia durante la contienda. No se conserva ninguna descripción detallada de aquellas primeras andas, pero su existencia atestigua la vitalidad de una tradición artesana que, pese a la destrucción, encontraría la manera de renacer.

     

     

    El contexto de la posguerra: la reconstrucción del patrimonio religioso

     

    La nueva talla de San Juan Bautista (1939)

    Terminada la guerra, la comunidad de Casas de Garcimolina emprendió la tarea de reconstruir su patrimonio religioso. La imagen de San Juan Bautista, que había ardido en La Tejería, debía ser repuesta. Para ello, se encargó una nueva talla al imaginero valenciano Joaquín Torno Catalán, quien la ejecutó en 1939.

    La nueva imagen, tallada en madera policromada, representa a San Juan Bautista de joven, con el brazo derecho alzado en gesto de proclamación y la mano izquierda sosteniendo la cruz con el estandarte (filacteria), que lleva la inscripción ECCE AGNVS DEI («He aquí el Cordero de Dios»). Viste túnica de piel clara ceñida con cuerda, manto rojo, y lleva un cordero a sus pies. La peana original de la imagen —con su moldura dorada y el conjunto floral que la acompaña— se integraría más tarde en las nuevas andas.

    La documentación conservada en el archivo municipal da cuenta del esfuerzo económico que supuso este encargo. Entre mayo y septiembre de 1939, en el denominado «Año de la Victoria», se llevó a cabo una recaudación entre los vecinos para financiar la nueva imagen. Este esfuerzo colectivo, en un contexto de extrema penuria, revela la importancia que la devoción a San Juan tenía para la comunidad y su voluntad de restaurar lo que la guerra había destruido.

     

    El taller hidráulico de Pepito Illescas y la ejecución de las andas

    La elección de Pepito Illescas como artesano encargado de las nuevas andas no fue fortuita, sino que respondió a un conjunto de circunstancias personales, familiares y técnicas que lo situaban en una posición privilegiada para abordar un encargo de esta naturaleza. Las anteriores, ya degradadas y queradas, debían ser sustituidas. Para comprender plenamente esta elección, es necesario reconstruir, a partir de la tradición oral transmitida por Eugenio Verdad Seguí y de los documentos conservados en Garcimolina.net, la biografía de Illescas y su vinculación con el contexto bélico y la posguerra.

     

     

    Pepito Illescas en el contexto de la Guerra Civil

    Durante la Guerra Civil, Illescas estuvo vinculado a las fuerzas republicanas que operaban en la retaguardia de la Serranía Baja. Una compañía republicana, encargada de la construcción de las trincheras en el cerro de la Solana Morocha (también documentada como La Moracha), estableció su campamento base en el recinto de la iglesia de Casas de Garcimolina. Este espacio, desacralizado, albergaba las cocinas, la fragua para el templado de metales y las caballerizas de la unidad. Allí trabajaban tanto soldados como vecinos contratados para las labores de fortificación.

    Pepito Illescas formaba parte de este entorno, no como militar, sino como vecino y hombre de oficio. Su habilidad con los metales y la madera lo hacía especialmente útil en un contexto donde la fragua y las herramientas eran esenciales para el mantenimiento del equipo militar. Aunque no existen registros escritos que detallen su participación, la tradición oral lo sitúa en aquellos años como un hombre habituado al trabajo duro y a las condiciones extremas de la retaguardia.

     

    Lazos familiares y acceso al molino de Chinejo

    La vida de Pepito Illescas estuvo marcada por dos matrimonios que, de manera sucesiva, lo vincularon profundamente con la comunidad y le proporcionaron los recursos necesarios para su actividad artesana.

    En primeras nupcias

    Illescas contrajo matrimonio con Polonia, hija de la tía Evarista y hermana de Sebastián. Este enlace lo arraigó en el pueblo, pero también estuvo teñido de tragedia: Polonia falleció en el parto de su hijo, un acontecimiento que la memoria colectiva ha conservado como una de las pérdidas más dolorosas de la posguerra. El hijo huérfano fue criado por el tío Félix y la tía Victoriana, convirtiéndose en un vínculo más entre Illescas y la red familiar de Garcimolina.

    En segundas nupcias,

    Se casó con Antonia Martínez, hija del tío Luis de Chinejo. Este segundo matrimonio resultó decisivo para su carrera artesana, ya que le proporcionó acceso al molino de Chinejo, una infraestructura hidráulica de propiedad familiar que, hasta entonces, había estado vinculada principalmente a la actividad molinera. El molino, situado entre los municipios de Casas de Garcimolina y Santo Domingo de Moya, era un ingenio que aprovechaba la fuerza del agua para mover las piedras de moler. Su existencia no está documentada en el Catastro de Ensenada de 1752; luego se deduce que es muy posterior, ya en el siglo XIX.

    Gracias a su relación con la familia de Chinejo, Illescas pudo adaptar el molino para albergar una carpintería hidráulica equipada con una sierra y dos tornos de madera, todo ello movido por la energía del agua. Esta tecnología, excepcional en la comarca, le permitía trabajar la madera con una precisión y una capacidad de producción que estaban muy por encima de las herramientas manuales convencionales. La fuerza hidráulica impulsaba la sierra para el corte longitudinal de tablones y los tornos para el torneado de elementos decorativos —como los pináculos y las molduras— que requerían un acabado cuidadoso.

     

    El encargo de las andas y el proceso de fabricación

    El contexto de posguerra, marcado por la penuria de recursos y la necesidad de reconstruir el patrimonio religioso, propició que la comunidad de Casas de Garcimolina recurriera a Illescas para la ejecución de las nuevas andas, las terceras. La elección fue natural: ningún otro artesano de la comarca disponía de una infraestructura tecnológica comparable. El taller de Chinejo, con su sierra y sus tornos hidráulicos, era el único lugar donde se podía abordar un trabajo de precisión y envergadura como la construcción de unas andas procesionales.

    No existen documentos escritos que formalicen el encargo, pero la tradición oral —recogida por Eugenio Verdad Seguí— señala que la iniciativa partió de la comunidad, probablemente impulsada por la necesidad de reponer el ajuar procesional destruido durante la guerra. El proceso de fabricación, que debió extenderse durante varios meses, implicó varias fases:

    Aserrado de la madera:

    Utilizando la sierra hidráulica, Illescas cortó la madera oscura —probablemente nogal o quejigo— en las dimensiones adecuadas para la estructura rectangular de las andas.

    Torneado de los elementos decorativos:

    En los tornos movidos por el agua, dio forma a los cuatro pináculos dorados de las esquinas, así como a las molduras que decoran los bordes y la peana central.

    Ensamblaje y acabado:

    Una vez preparadas todas las piezas, Illescas procedió al ensamblaje, asegurando la solidez de la estructura mediante ensambles de cola de milano y refuerzos metálicos. El acabado incluyó el dorado de molduras y pináculos, así como el pulido de los varales laterales para el porte manual.

    Integración de la peana original:

    Un detalle técnico y simbólico de especial relevancia fue la decisión de integrar en la nueva plataforma la peana original de la imagen de San Juan Bautista —la talla de Joaquín Torno Catalán— con su moldura dorada y el conjunto floral que la acompaña. Este gesto, que revela una voluntad de continuidad y de respeto por la tradición, permitió que la imagen quedara visiblemente elevada y destacada sobre las andas, facilitando su contemplación durante la procesión.

     

    El taller como espacio de vida cotidiana

    Más allá de su función productiva, el taller hidráulico de Chinejo se convirtió, durante los años de la posguerra, en un lugar de atracción para los niños nacidos durante la contienda (1937-1939). Para aquellos pequeños que crecían en un mundo sin radio, sin prensa y sin televisión —medios de comunicación que no llegarían a la Serranía Baja hasta décadas después—, el taller ofrecía un espectáculo fascinante: el movimiento rítmico de la sierra movida por la fuerza del agua, el giro de los tornos, el olor a madera recién cortada y el sonido metálico de las herramientas al trabajar. Era el divertimento analógico de la posguerra, un entretenimiento que ocupaba las horas muertas de aquellos niños que, habiendo nacido entre guerras, represiones y penurias, encontraban en la observación del trabajo artesano una ventana a un mundo de orden, precisión y creatividad.

    La afluencia de los niños al molino de Chinejo no era meramente casual. En un contexto de aislamiento cultural y de carencia de estímulos lúdicos, el taller se convertía en un espacio de aprendizaje informal y de socialización. Los pequeños observaban cómo Pepito Illescas transformaba la madera en formas útiles y bellas, y adquirían, sin saberlo, un conocimiento tácito de los oficios tradicionales que estaba destinado a desaparecer con la llegada de la industrialización.

     

    Significado del taller y del encargo

    El taller hidráulico de Chinejo representa, en el contexto de la posguerra, un ejemplo excepcional de adaptación tecnológica y de resiliencia comunitaria. La energía del agua, que durante siglos había movido las piedras del molino, se puso ahora al servicio de la devoción, transformando la fuerza de la naturaleza en un instrumento para la reconstrucción simbólica del patrimonio religioso.

    Pepito Illescas, con su habilidad artesana y su taller único, encarna esta capacidad de recomposición. Su obra, las andas de San Juan Bautista, no es solo un objeto litúrgico, sino un documento histórico que condensa la memoria de la destrucción —las segundas andas de Lorenzo Montesinos Huerta, ya degradadas— y la voluntad de estabilidad de una comunidad que, pese a las adversidades, supo encontrar en el trabajo artesano y en la devoción un lenguaje para expresar su continuidad.

     

    El taller de Chinejo: tecnología hidráulica al servicio de la devoción

     

    El molino de Chinejo

    El molino de Chinejo, situado entre los municipios de Casas de Garcimolina y Santo Domingo de Moya, era un ingenio hidráulico con una larga historia. Su existencia no está documentada en el Catastro de Ensenada de 1752, luego es posterior, ya en el siglo XIX.

    En el siglo XX, el molino había sido adaptado para albergar no solo la actividad molinera, sino también una carpintería equipada con una sierra y dos tornos de madera. Esta maquinaria, movida por la energía hidráulica, permitía trabajar la madera con una precisión y una capacidad de producción que estaban fuera del alcance de los talleres manuales convencionales.

    El taller de Chinejo, por tanto, representaba una excepción tecnológica en una comarca donde la mayoría de los procesos artesanales se realizaban manualmente. La carpintería hidráulica permitía a Illescas abordar cambios de cierta complejidad, como la ejecución de unas andas procesionales, que requerían un trabajo de precisión en la madera y un acabado cuidadoso.

     

    La ejecución de las andas: técnica y estética

     

    Los materiales y la técnica

    Las andas ejecutadas por Pepito Illescas están construidas en madera oscura, probablemente nogal o roble, especies de madera dura que garantizan la solidez y la durabilidad necesarias para soportar el peso de la imagen y el esfuerzo del porte manual durante la procesión.

    El trabajo de Illescas, realizado en el taller hidráulico de Chinejo, debió de implicar varias fases. En primer lugar, el aserrado de la madera, utilizando la sierra movida por la fuerza del agua, sin las irregularidades de las tablas de la asturiana: sierra manual de arco, con bastidor de madera y hoja tensada, utilizada tradicionalmente para cortar tablas en los talleres de carpintería; en segundo lugar, el torneado de los elementos decorativos —como los pináculos y las molduras—, utilizando los tornos del taller; y, finalmente, el ensamblaje y el acabado, que incluía el dorado de las molduras y los pináculos.

    El uso de la energía hidráulica permitía a Illescas trabajar la madera con una precisión que hubiera sido difícil de alcanzar con herramientas manuales. Las molduras doradas, los pináculos y los varales laterales requerían un corte y un pulido cuidadosos, que la maquinaria del molino facilitaba.

     

    La descripción técnica y estética

    Las andas, que se conservan en la actualidad, presentan las siguientes características, según la documentación disponible en Garcimolina.net:

    • Estructura: rectangular, de madera oscura, con molduras doradas en los bordes y esquinas reforzadas.
    • Decoración: cuatro pináculos dorados en las esquinas, coronados por flores naturales (rosas rojas y blancas), que aportan simetría y solemnidad.
    • Base: peana central donde se asienta la imagen, con moldura dorada y superficie elevada sobre el plano de las andas. En esta peana se integra la peana original de la talla de Joaquín Torno Catalán, con su moldura dorada y el conjunto floral.
    • Elementos florales: dispuestos en macetas o jarrones pequeños, con predominio de rosas rojas y claveles blancos, símbolo respectivamente de la pasión y del martirio, así como de la pureza de San Juan Bautista.
    • Sistema de transporte: dos varales laterales de madera, robustos y pulidos, que permiten el porte manual por los creyentes durante la procesión.
    • Estilo: tradicional y sobrio, propio de la imaginería rural de la Serranía Baja; combina funcionalidad y ornamentación devocional.

    La disposición de las andas, con la peana original integrada en la plataforma, permite que el santo aparezca visiblemente destacado y elevado, facilitando su contemplación por los fieles. La sobriedad del diseño, sin concesiones al barroquismo, es coherente con la estética de la imaginería rural de posguerra, marcada por la penuria de medios y la funcionalidad.

     

    Anécdotas y memoria colectiva en torno a las andas

     

    El testimonio de Eugenio Verdad Seguí

    La historia de las andas ha sido preservada fundamentalmente por la vía oral. El testimonio de Eugenio Verdad Seguí, recogido en los archivos de Garcimolina.net, constituye la fuente principal para reconstruir la biografía de Pepito Illescas y las circunstancias del encargo. Verdad Seguí, nacido y vinculado a la localidad por lazos familiares, ha actuado como depositario y transmisor de la memoria colectiva, proporcionando datos precisos sobre el taller del molino de Chinejo, la tecnología hidráulica empleada y las vicisitudes familiares de Illescas.

    Según el testimonio de Verdad Seguí, el encargo de las andas fue una iniciativa comunitaria, impulsada por la necesidad de reponer el ajuar procesional destruido durante la guerra. La elección de Illescas, con su taller hidráulico en Chinejo, fue natural: era el artesano más cualificado de la comarca para un trabajo de esta envergadura.

     

     

    Los niños y el taller de Chinejo

    Uno de los aspectos más evocadores de la historia de las andas es el papel que el taller de Chinejo jugó en la vida cotidiana de los niños de la posguerra. Para aquellos que nacieron durante la contienda —en los años 1937, 1938 y 1939—, el taller era un lugar de fascinación y entretenimiento. Sin radio, sin prensa y sin televisión, la observación del trabajo artesano era uno de los pocos divertimentos disponibles.

    Los niños acudían al molino para ver cómo la sierra movida por el agua cortaba la madera, cómo los tornos daban forma a las piezas y cómo Pepito Illescas transformaba la materia prima en objetos útiles y bellos. Era, como se ha dicho, el divertimento analógico de la posguerra, un entretenimiento que, sin pretenderlo, transmitía a las nuevas generaciones un conocimiento tácito de los oficios tradicionales.

     

    El recuerdo de la fabricación

    La tradición oral ha conservado también algunos detalles sobre el proceso de fabricación de las andas. Se dice que Illescas trabajó en ellas durante varios meses, dedicando especial atención a los detalles decorativos —los pináculos, las molduras, la integración de la peana original— y a la solidez de la estructura, que debía soportar el peso de la imagen y el esfuerzo del porte manual.

    Los vecinos, según el testimonio de Verdad Seguí, seguían con interés el avance de los trabajos. La ejecución de las andas era un acontecimiento comunitario, un signo de que la vida volvía a la normalidad después de la guerra. Cuando las andas estuvieron terminadas, fueron trasladadas a la iglesia y colocadas bajo la imagen de San Juan Bautista, donde han permanecido desde entonces.

     

    Significado y función en la devoción local

     

    Las andas como soporte de la procesión

    Las andas no son un mero soporte técnico; constituyen un elemento central de la teatralidad procesional. Al elevar la imagen sobre la plataforma, la destacan visualmente por encima de la multitud, facilitando su contemplación por los fieles y subrayando su carácter sacro. La disposición de las andas transmite solemnidad y continuidad con la tradición local, integrando la talla de Torno Catalán en un dispositivo escénico que potencia su mensaje iconográfico.

    Durante la procesión de San Juan, que se celebra el 24 de junio, la imagen es portada por los fieles sobre las andas, en un recorrido que incluye las calles del pueblo y los parajes de los alrededores. El esfuerzo del porte manual, que requiere la colaboración de varios hombres, refuerza el carácter comunitario de la celebración.

     

    Las andas como documento histórico

    Desde una perspectiva material, las andas constituyen un documento histórico excepcional. No solo por su calidad técnica y estética, sino por el contexto de su producción y por los significados que encarnan. La elección de Pepito Illescas como artesano, el uso del molino de Chinejo como taller y la decisión de reintegrar la peana original de la talla en la nueva plataforma hablan de una voluntad de continuidad, de una búsqueda de restituir el vínculo interrumpido con el pasado.

    Pero al mismo tiempo, las andas son testimonio de la brecha abierta por la guerra. La madera oscura y el oro de las molduras no borran el recuerdo de las llamas de La Tejería; los pináculos coronados por rosas y claveles no ocultan el silencio cómplice de quienes, en aquellos años difíciles, vieron arder el patrimonio de su comunidad. La procesión de San Juan, con su solemnidad y su bullicio, es también un acto de reparación simbólica, una manera de volver a poner en su lugar lo que la guerra desgarró.

     

    El taller de Chinejo como símbolo de la resiliencia

    La historia de las andas es también la historia de la resiliencia de una comunidad. En un contexto de penuria extrema, la comunidad de Casas de Garcimolina fue capaz de movilizar recursos para reponer su patrimonio religioso. El taller hidráulico de Chinejo, alimentado por la fuerza del agua, se convirtió en un agente de reconstrucción simbólica, transformando la energía de la naturaleza en un instrumento al servicio de la devoción.

    Pepito Illescas, con su habilidad artesana y su taller excepcional, encarna esta capacidad de recomposición. Su obra, las andas de San Juan Bautista, ha sobrevivido a las décadas y sigue cumpliendo su función litúrgica, como testimonio de la continuidad de una tradición que se niega a desaparecer.

     

    Conclusiones

    Las andas procesionales de San Juan Bautista de Casas de Garcimolina son mucho más que un objeto litúrgico. Constituyen un testimonio material de la historia de la localidad, forjado en el crisol de la Guerra Civil y la posguerra. Su historia, que se inicia con las segundas andas ejecutadas por Lorenzo Montesinos Huerta y destruidas durante la contienda, y continúa con el encargo y la fabricación de las andas actuales por Pepito Illescas en el taller hidráulico del molino de Chinejo, revela la capacidad de una comunidad rural para movilizar sus recursos —humanos, tecnológicos y simbólicos— en un contexto de extrema adversidad.

    La integración de estas andas en el dispositivo procesional, junto con la talla de Joaquín Torno Catalán, contribuye a la construcción de una identidad devocional que trasciende la mera religiosidad para convertirse en un acto de afirmación comunitaria. La sobriedad de su factura, la funcionalidad de su diseño y la continuidad de su uso a lo largo de décadas atestiguan la pervivencia de una tradición que, pese a la fractura social y la despoblación, ha logrado mantener su vigencia.

    Las anécdotas que rodean su creación —los niños que acudían al molino de Chinejo para ver el trabajo de Illescas, el seguimiento comunitario del proceso de fabricación, la transmisión oral de la memoria a través del testimonio de Eugenio Verdad Seguí— enriquecen nuestra comprensión de este objeto y nos recuerdan la importancia de las fuentes orales para la reconstrucción del pasado rural. La historia de las andas, como la de tantos otros objetos de la cultura material de la Serranía Baja, es una historia de destrucción y reconstrucción, de pérdida y memoria, de una comunidad que, pese a todo, sigue encontrando en la devoción un lenguaje para expresar su continuidad y su deseo de permanencia.

     

    Bibliografía

     

    Nota aclaratoria

    Este artículo forma parte del trabajo de recuperación de la memoria histórica impulsado por garcimolina.net. La investigación se ha basado en fuentes documentales primarias (archivos militares, actas municipales, procedimientos sumarísimos) y en los testimonios recogidos en la tradición oral de la comarca. No obstante, somos conscientes de que la información aquí volcada puede ser incompleta o mejorable.

    Agradecemos profundamente a la Asociación de Vecinos de la Peña el Pardo su intermediación, su confianza y su impulso para que estos nombres y estas historias no sigan en el olvido. Sin su colaboración, este trabajo no habría sido posible.

    Invitamos a cuantas personas, familiares, investigadores o vecinos dispongan de documentación, fotografías, cartas, expedientes o testimonios orales que puedan complementar, matizar o corregir estos artículos, a que se pongan en contacto con nosotros a través del correo electrónico. mailto:garcimolinaasociacion@gmail.com. Toda aportación será bienvenida y debidamente contrastada para seguir construyendo entre todos una memoria más justa y veraz.

     

    De conformidad con lo establecido

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    Estos artículos son documentos vivos: susceptibles de ser corregidos, ampliados o matizados a la luz de nuevas evidencias documentales o de nuevos testimonios. La memoria histórica no se construye de una vez para siempre, sino que se enriquece con cada aportación y se corrige con cada error detectado.

     

     


  • Los del Pozanco lanzan ‘Oda al huerto’ en YouTube y agradecen el apoyo de la Serranía Baja de Cuenca

    El sello independiente Morrogorrino Records anuncia el lanzamiento del nuevo single de Los del Pozanco, titulado Oda al huerto. Aunque la publicación en Spotify se demorará unos días, el tema ya puede escucharse en el canal oficial de YouTube de la banda, donde está cosechando las primeras reacciones del público.

    Grabado en enero, el estreno se ha retrasado por una compleja coyuntura: el conflicto en Irán afectó la distribución internacional, y las obligadas labores de recogida de la almendra y el cuidado del huerto mantuvieron a los músicos volcados en sus tierras hasta bien entrada la primavera. Ahora, por fin, la canción ve la luz.

    Oda al huerto llega para refrendar el éxito de su primer single, que logró sonar en emisoras de toda la geografía nacional y puso a la banda en el foco del panorama independiente. Con su mezcla de raíces rurales y arreglos actuales, el nuevo corte promete emocionar tanto a sus seguidores como a los nuevos oyentes.

    Además, el grupo ha querido dedicar unas palabras de agradecimiento sincero: «El calor que nos ha llegado desde otros pueblos de la Serranía Baja nos ha animado en estos meses de espera. Saber que nuestra música resuena en las plazas y los huertos vecinos es el mejor empujón para seguir creando». Este reconocimiento a su comarca refuerza el carácter comunitario y auténtico de la banda.

    Desde Morrogorrino Records invitan a disfrutar ya del videoclip en YouTube y recuerdan que en los próximos días el single estará disponible en Spotify y el resto de plataformas. La espera, aseguran, habrá valido la pena.

     


  • San Juan: devoción, reconstrucción y fractura social

    San Juan: devoción, reconstrucción y fractura social

     

     

    Descripción de la talla de San Juan Bautista (1939)

    Autor: Joaquín Torno Catalán (Valencia, 1939).
    Material: madera tallada y policromada, con aplicación de estuco y pigmentos naturales.
    Tipología: imagen de talla completa, no de vestir; concebida para procesión y altar.
    Dimensiones aproximadas: tamaño natural (1,20 – 1,40 m).
    Iconografía: San Juan Bautista de joven, con brazo derecho alzado en gesto de proclamación y mano izquierda sosteniendo la cruz con el estandarte (filacteria). ECCE AGNVS DEI. «He aquí el Cordero de Dios». Evangelio de Juan (1:29)
    Atributos: túnica de piel clara ceñida con cuerda, manto rojo, cordero a los pies y halo circular luminoso.
    Base: peana de madera con moldura dorada y decoración floral, .
    Estilo: realismo devocional propio de la imaginería valenciana de posguerra; policromía cálida, rostro sereno y anatomía suavemente idealizada.
    Estado de conservación: excelente; mantiene su función litúrgica y procesional.

     

    Andas

    La imagen de San Juan Bautista se presenta elevada sobre unas andas procesionales, una estructura de madera robusta y austeramente trabajada, que permite su traslado en las celebraciones religiosas. Las andas, de proporciones equilibradas y rematadas con molduras sencillas, sirven de base estable para la talla y realzan su presencia durante la procesión.

    En la parte superior, la peana original de la imagen —con su moldura dorada y el conjunto floral que la acompaña— queda perfectamente integrada en la plataforma, de modo que el santo aparece visiblemente destacado y elevado, facilitando su contemplación por los fieles. La disposición transmite solemnidad y continuidad con la tradición local, subrayando el carácter devocional de la festividad.

     

    Las andas: descripción técnica y estética

    • Estructura: rectangular, de madera oscura, con molduras doradas en los bordes y esquinas reforzadas.
    • Decoración: cuatro pináculos dorados en las esquinas, coronados por flores naturales (rosas rojas y blancas), que aportan simetría y solemnidad.
    • Base: peana central donde se asienta la imagen, con moldura dorada y superficie elevada sobre el plano de las andas.
    • Elementos florales: dispuestos en macetas o jarrones pequeños, con predominio de rosas rojas y claveles blancos, símbolo de pureza y martirio.
    • Sistema de transporte: dos varales laterales de madera, robustos y pulidos, que permiten el porte manual por los cofrades durante la procesión.
    • Estilo: tradicional y sobrio, propio de la imaginería rural de la Serranía Baja; combina funcionalidad y ornamentación devocional.

     


     

    Recaudación para la imagen de San Juan en Casas de Garcimolina, 1939

     

    Introducción

    El siguiente documento constituye un valioso testimonio histórico de la posguerra española, conservado en el archivo municipal de Casas de Garcimolina, provincia de Cuenca. Se trata de un conjunto de actas, relaciones y anotaciones realizadas entre mayo y septiembre de 1939, en el denominado «Año de la Victoria», que reflejan la reconstrucción de la imagen de San Juan Bautista, patrón de la localidad, tras su destrucción durante la Guerra Civil.

    Estas páginas, redactadas con la retórica propia de la época, muestran no solo el proceso de adquisición de la nueva imagen y la participación vecinal en la suscripción popular, sino también las profundas divisiones sociales que la contienda dejó en el mundo rural. La relación final de «vecinos que no han dado para adquirir un San Juan», explícitamente calificados como «rojos», constituye un documento crudo y elocuente de las consecuencias de la guerra en la convivencia cotidiana.

    Se reproduce íntegramente el texto original, respetando escrupulosamente su redacción, ortografía, sintaxis y puntuación, con todas las peculiaridades lingüísticas y gráficas que contiene, para preservar su autenticidad como fuente primaria.

     

     

    CUERPO DEL ESCRITO: ALCALDÍA NACIONAL DE CASAS DE GARCIMOLINA (Proª Cuenca)

    En Casas de Garcimolina a 15 de septiembre de mil novecientos treinta y nueve Año de la Victoria.

    El Alcalde que suscribo en nombre y representación de este Ayuntamiento y a la vez del pueblo que conmueven estas líneas. Tiene a bien hacer constar que pasada la avalancha de las hordas ROJAS que hemos padecido en esta España Católica. Dejaron esta Iglesia como todas las demás que dominaron deshecha, y saqueada, terminó esta y quedamos todos los amantes de la Religión viendo nuestra pobre Iglesia en tan lamentable estado.

    Que la conciencia remuerde, máxime cuando en un pobre pueblo tan católico vemos que dentro de su pobreza no puede reconstruir lo perdido, pero que haciendo un sacrificio y no queriendo que en esta Iglesia falte aquel que fue siempre el amparo y el abrigo de todos los buenos cristianos patrón del pueblo Juan Bautista. Hizo un sacrificio y cada cual con arreglo a sus miserias se contribuyó a volver a nuestro altar el mencionado Sant San Juan,

    Que traído se le inauguró con sus preces como lo hacían nuestros deudos, pero solamente disponíamos de este glorioso santo, y en aquel que cuando nadie lo esperábamos cuando nadie se acordaba de ello, un buen hijo del pueblo, MARIANO MUÑOZ MONTESINOS y su Católica esposa MARIA FERREZ. Se presentan en esta localidad, trayendo para la derruida Iglesia un magnífico Estandarte donde se halla pintado nuestro glorioso San Juan Bautista, y una alegoría del pueblo.

    Acompañado de una preciosa imagen de la Virgen del Carmen, no menos preciosa y bonita, cual ha sido el orgullo de estos vecinos, católicos.

    Sigue

    En vista de todo lo expuesto este Ayuntamiento y como tal representante del vecindario, no tiene palabras con que decir lo muchísimo que agradece este donativo, y máxime el reconocer los buenos hijos del pueblo, católicos y honrados; no así querido Mariano y MARIA os habéis salvado de la maldita canalla, así tenía que ser puesto que vuestros corazones puros católicos siempre teníais puestas vuestras esperanzas en Dios y en su infinita misericordia, nadie duda de ti Mariano puesto que has estado fuera de tu hogar paterno pero que siempre dada tu gran cristiandad Dios, te ha protegido, y te has llevado a compartir tus felicidades con una buena Sra. que a no dudarlo tenía las mismas cualidades que tú, todo indudablemente debido a la infinita misericordia de Dios Nuestro Señor que sabe muy bien donde se hallan los corazones puros santos y caritativos.

    Y ahora bien, no sabemos qué decirte, no encontramos palabras adecuadas con que poderte honrar una vez más esta benéfica obra, y como así es, solamente te decimos, Dios. QUE TODO LO PUEDE TE LO PAGUE, decir os lo pague, Dios os lo premie, Dios os lo recompense. Todos nosotros a una viva voz decimos: «GRACIAS, simpáticos bienhechores MARIANO, MUÑOZ Y MARÍA FERRER, Dios os lo premie, y enaltezca en todas tus necesidades, y que tengáis mucha salud para vivir y ayudar lo que podáis a tan magna obra de reconstruir lo deshecho».

    Sirvan estas líneas como recuerdo:

    Como cariño, las cuales se hallan llenas de la más entusiasta enhorabuena, y la más cariñosa salutación para ti y para tu señora, y ahora Dios nuestro Señor que os lo tenga presente, que no os deje de descarrilar de su protección y que os ampare siempre en todos los trances apurados como hasta ahora. Doy fe, y yo que me considero como uno de los más pecadores, sirvan estas líneas como consagratorias; protégeles en todas sus necesidades los que amparas, y llegado el día de la partida de este mundo, recojan en tu infinita misericordia y gocen una vida celestial en el cielo.

    Casas de Garcimolina, 15 de septiembre de 1939. Año de la Victoria.

     

    El Alcalde: Carmelo Pérez     ———–  El Secretario: Luis Novella

     

     

    Continuación (literal)

    En Casas de Garcimolina Año de la Victoria a 23 de junio de 1939 siendo Alcalde D. Carmelo Pérez Montesinos, y Concejales D. Juan Pérez, Juan J. Plá Pérez = Yldefonso Murciano y Juan Saiz Montesinos, y Secretario D. Luis Novella.

    Reunidos en la Sala del Ayuntamiento en este día, y con motivo de haberse traído un San Juan nuevo en virtud de que el que teníamos fue destruido por las hordas rojas de este pueblo en el día 14 de agosto de 1936 así como todo lo existente en esta Iglesia, se hace constar que la compra de este Santo S. Juan se ha hecho a instancias del referido Ayuntamiento.

    Y de Crescencio Montesinos Jefe de Milicias, de Raimundo Montesinos Jefe de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. de Claudio Novella Sánchez Jefe de organización juvenil de esta localidad, y de Lorenzo Montesinos Huerta, pensado en ello se encargó a las hijas de esta localidad que se hallaban en Valencia: María Montesinos Carmen Huerta.

    En las gestiones por el esposo de esta, Manolo se encargó al Joaquín Torno Catalán Escultor, que tan buen acierto y gusto lo ha hecho, en esta gestión se han distinguido en todas cuantas gestiones se han hecho las mencionadas Carmen y María, que no han cesado de hacer todo lo que ha estado de su parte para conseguir que en este día se encontrase en esta Iglesia, encargándose estas buenas señoras de traerlo desde Valencia en el tren y desde Utiel lo trajo Crescencio Montesinos en el Carro del vecino de este pueblo Ponciano Saiz.

    Se hace constar que:

    Al dar vista al pueblo por «la cuesta de la Reilla» se echaron al vuelo las campanas es decir una campanilla que para la fiesta o sea el campanillo de la Virgen de Santerón que nos habían dejado las autoridades del pueblo de Algarra para solemnizar el acto.

    Saliendo a las orillas del pueblo a recibirlo, depositándole en la Iglesia. Donde la inmensa mayoría del pueblo reunido esperaba con impaciencia que fuese destapado, haciendo seguidamente por el vecino de este Crescencio Montesinos y Luis Novella, que, una vez desempaquetado, causó la alegría y admiración del pueblo, viéndose y cantándose por las mozas y chicos del pueblo la Marcha Real, y Cara al sol de falange vitoreándose muchas veces al glorioso Santo España y al Caudillo FRANCO.

    Fue colocado en unas andas que había hecho Lorenzo Montesinos vecino de este pueblo y anciano pero que lleno de fe ardiente como en sus años antepasados tenía en su corazón, y así en esta forma quedó en este día preparado para el día de la fiesta, que se pensó hacérsela con mayor creces que otras veces, y ahora para que sirva de memoria, quedan estas líneas archivadas en esta Yglesia y en el Ayuntamiento.

    Para recuerdo de las personas futuras de esta localidad, y para que puedan ampararse como lo hacemos nosotros, como lo habían hecho nuestros antepasados, puesto que siempre fue el auxilio el amparo de todos estos vecinos, hasta que por las malas cabezas rojas, lo destruyeron, lo rompieron y lo quemaron, pero como no hay mal ni bien que cien años dure, ha vuelto a campar por sus respetos en esta Iglesia y con mayor esplendor mayor elegancia, y para consuelo como digo de todos como lo fue siempre, y digamos muy fuerte ¡ARRIBA ESPAÑA! !VIVA FRANCO!

     

    Manuscrito

    Hijos de este pueblo, traer la limosna que con arreglo a vuestras fuerzas podáis, para volver hacer nuestro glorioso patrón San Juan, no seáis ingratos para con él, acordaros que siempre fué el amparo de las amarguras de nuestros padres abuelos, y de nosotros mismos; no hay razón para que no vuelva á ocupar el lugar preferente que siempre tuvo en nuestra Santa Iglesia, ¡no todo lo contrario que brille con mayor esplendor, que sean perdonados los que lo pisotearon, y hoy más que nunca, se reconcilien, vuelvan al camino perdido, y hallaran protección y consuelo en todas sus necesidades.

    Si lo hacemos todos sin vergüenza alguna, por que sea poquito lo que podamos contribuir; volverá de nuevo como queda dicho á estar en nuestra compañía, y así mismo podremos una vez más acompañarnos en su infinita misericordia, que vuelva á recorrer el pueblo, que se celebre como siempre su fiesta, fiesta que siempre fue la alegría de estos vecinos, que producen en la limosna de nuestros hijos el cariño y devoción, que da como hasta aquí el pan de todos; y si ante el Buen Dios no nos preparamos, llegado que sea el fin de nuestra vida en la tierra, que mejor aquel que cuando reine en ella Bautizo solemnemente con las aguas del Jordán, para que sea recogida nuestra alma, y conducida á las mansiones celestiales; y ahora todos á una voz digamos, ¡Viva San Juan! ¡Viva Franco! ¡Arriba España!

    Casas de Garcimolina, 22 de mayo de 1939. Año de la Victoria

    La Comisión

     

     

    Relación de los donativos

    En el año 1939, Año de la Victoria, habiendo sido quitado San JUAN BAUTISTA, PATRÓN DE ESTE PUEBLO, terminada la Guerra motivo de esta destrucción por las hordas ROJAS, se mandó hacer el San Juan presente, para gloria y auxilio de este vecindario, como lo fue de nuestros antepasados, habiendo contribuido al mismo los siguientes.

     

    1. El Ayuntamiento… 305.00 ptas.
    2. Carmelo Pérez… 25.00.
    3. Crescencio Montesinos… 28.00.
    4. LUIS NOVELLA Malavia… 22.00.
    5. Faustino López… 21.00.
    6. Raimundo Montesinos… 21.00.
    7. Lorenzo Montesinos… 24.00.
    8. Carmen y María id… 44.00.
    9. Narciso Montesinos… 5.00.
    10. D. Enrique Trillo… 25.00.
    11. Juan Julian pl… 25.00.
    12. Julio Montesinos… 5.00.
    13. Juan José Murciano… 2.00.
    14. Geronimo Muñoz… 5.00.
    15. Jesús Martin… 2.25.
    16. Ma Cruz Huerta… 2.00.
    17. Pedro Pla… 1.50.
    18. Florentino Montesinos… 0.75.
    19. Julian Huerta… 1.50.
    20. Benito Huerta… 2.00.
    21. Cecilia Pérez… 0.50.
    22. Ambrosio Sánchez… 0.50.
    23. Alejandro Montesinos… 0.75.
    24. Juan Montesinos… 3.00.
    25. Francisco Montesinos… 3.00.
    26. Yldefonso Murelano… 5.00.
    27. Justina Segui… 5.00.
    28. Eusebio Trillo López… 0.50.
    29. Julian Rodríguez… 1.00.
    30. Flix Pérez… 4.00.
    31. Bruno Segui… 1.50.
    32. Rosa Montesinos… 3.00.
    33. ANIANO MONTESINOS… 25.00.
    34. Ebarista Munoz… 2.00.
    35. Antonio Martínez… 2.00.
    36. Nemesia Montesinos… 2.00.
    37. Mariano Pérez… 1.50.
    38. Gabriel Martínez… 2.00.
    39. Aniceto Rodríguez… 5.00.
    40. Rupert Rodríguez… 3.00.
    41. Marcial Argudo… 5.00.
    42. Ponciano Saiz… 1.00.
    43. Feliciano Saiz… 1.50.
    44. Federico Marín… 3.00.
    45. Mariano Muñoz… 2.00.
    46. Maria Martínez… 0.70.
    47. Gerardo Galvez… 5.00.
    48. Marina Sánchez… 5.00.
    49. Plácido Millán… 1.00.
    50. Modesto Saiz… 2.50.
    51. Claudio Montesinos… 5.00.
    52. Natalio Saiz… 5.00.
    53. Bernardino Montesinos… 2.00.
    54. Frutos Montesinos… 2.00.
    55. Frutos Montesinos… 5.00.
    56. Manuel Montesinos… 2.00.
    57. Antonio Seguí… 0.75.
    58. Florentina Pérez… 5.00.
    59. Donata Munoz… 5.00.
    60. Saturnino Montesinos, personal 1,25. (manuscrito)
    61. Felix Munoz y Juliana… 1,25.
    62. Una católica… 10,00.
    63. Benigno Muñoz… 1,00.
    64. Ursula Munoz… 5.00.
    65. Mariano Seguí… 0,75.
    66. Juan Saiz Montesinos… 5,00.
    67. Fermín Muñoz… 3,00.
    68. José Soriano… 0,50.
    69. Anastasio Murciano… 0,75.
    70. Valentín Yuste… 2,00.
    71. Eloisa Martínez… 0,75.
    72. Francisco Marín… 0,50.
    73. Casimira Ruiz… 0,50.
    74. Justo Jiménez… 1,00.
    75. Ynocencio Anto… 2,00.
    76. María López… 2,00.
    77. Julian Pla… 6,00.
    78. Iris Noelia López… 5,00.
    79. Ramón Pérez… 5,00.
    80. Miguelia Yuste… 10,00.
    81. Marcial Jiménez… 10,00.
    82. Luis Martínez… 5,00.
    83. Miguel Muñoz Marín… 1,50.
    84. Miguel Munoz Pla… 1,25.
    85. Margarita Montesinos… 3,00.
    86. Antonia Martínez… 1,50.
    87. Marcelino Jiménez… 5,00.
    88. Juan Pérez… 22,00.

    TOTAL: 800.00 pesetas

     

    Coste del Santo: 800.00 ptas.

    Casas de Garcimolina: 18 de junio de 1939, Año de la Victoria:

     

    Firmados sellos de:

    AYUNTAMIENTO DE CASAS DE GARCIMOLINA Y FALANGE ESPAÑOLA

     

    CARTEL DE PROPAGANDA:

    «PROPORCIÓN DE CAMAS PARA ENFERMOS TUBERCULOSOS»

    Gráfico de barras con las siguientes fechas y cifras:

    • 14 ABRIL 1931: 565
    • DICIEMBRE 1933: 1664
    • 1 JUNIO 1936: 2,571
    • 18 JULIO 1936: 2221
    • MARZO 1937: 790
    • OCTUBRE 1937: 2326
    • 1 ENERO 1938: 3,727

    En la parte inferior reza el lema:

    LA GUERRA SIGNIFICA LUCHAR POR LA SALUD Y LA FORTALEZA DE LOS ESPAÑOLES Y DE SUS HIJOS

    Y en la esquina inferior derecha:
    SUBSECRETARÍA DE PROPAGANDA
    (Nota: «SUBSECRETARÍA DE PROPAGANDA»).

     

    Relación de los vecinos que no han dado para adquirir un San Juan (considerados Rojos)

    1. Florian Sánchez.
    2. Victoriano Argudo.
    3. Pedro Soriano.
    4. Rufino Sánchez.
    5. Paulino Montesinos
    6. Saturnino Montesinos (raspado el nombre).
    7. Julio Montesinos.
    8. Aurora Valero.
    9. Román Valero.
    10. Rafaela Dolz.
    11. Beatriz.
    12. Fermina Huerta.
    13. Gaspar Millan.
    14. José López (Molinero).

    Casas de Garcimolina, 18 de junio de 1939

    Año de la Victoria

     

    PROSA A SAN JUAN BAUTISTA

     

    DE LUIS NOVELLA MALAVIA (1949)

     

    Presentación del manuscrito

    El siguiente texto, fechado en 1949, forma parte del poema que Luis Novella Malavia dedicó a la Virgen de Santerón y a San Juan Bautista con motivo del septenario de aquel año. Se trata de una sección en prosa que, a diferencia de los versos, no fue sometida a corrección ortográfica en la transcripción para archivo, pues se ha considerado que su redacción original, tal como se conserva en el manuscrito mecanografiado, constituye un testimonio de primera mano de la voz y el sentir de su autor.

    El documento que aquí se reproduce procede de una copia mecanografiada, con algunas correcciones de puño y letra atribuidas al propio Novella. Se ha optado por respetar íntegramente el texto original, sin enmendar ni regularizar su ortografía, para conservar la autenticidad de una pieza concebida para ser leída en voz alta durante las ceremonias religiosas, donde la emoción y la súplica compartida primaban sobre la corrección formal.

     

    Prosa original

    Glorioso San Juan Bautista, patrón de Garcimolina.

    Refugio y amparo que siempre has sido en los apuros y angustias de nuestros deudos, y de los actuales, que te quieren con cariño, y como ves aquí nos tienes siempre dispuestos a honrar y engrandecer.

    Tú que fuiste el precursor del Mesías, tú, que bautizaste al Señor, tú, que tienes por estos y otros actos verdadera intervención con la soberanía del Altísimo; NO consientas que tu pueblo perezca en la miseria, perdónanos los pecados que te podamos haber ofendido, glorioso San Juan Bautista.

    Acuérdate de las inocentes criaturas de este pueblo; ten compasión también de los mayores, ¡cómo! Pues que te pedimos todos con lágrimas en los ojos, implores toda la fuerza que puedas e intercedas a la misma Virgen, MADRE de todos los hijos y, como tal, misericordiosa, para que recabe de su DIVINO Hijo que mande una AGUA fructífera, que se rieguen nuestros campos, para que no se pierdan las pobres cosechas que tenemos sembradas.

    No estés disgustado con nosotros; pues si no te engrandecemos más, no es porque no estés siempre dentro de nuestros corazones; piensa más bien en ignorancias y frialdades, y confiados todos en que no nos desamparará y seremos atendidos, repetimos: AGUA PARA NUESTROS CAMPOS, y como así lo esperamos de tu infinita misericordia, te decimos muy fuerte: ¡VIVA SAN JUAN BAUTISTA!… ¡VIVA!…

     

     

    Contexto histórico

    Esta prosa fue compuesta por Luis Novella Malavia en 1949, en el marco de las rogativas por la sequía que asolaba la comarca de la Serranía Baja conquense en plena posguerra.

    El texto refleja la precariedad de una economía de subsistencia y la desesperación de una comunidad que veía cómo sus campos se secaban y sus vecinos emigraban.

    La referencia a la «cruzá» alude a la destrucción del patrimonio religioso durante la Guerra Civil, en concreto a la quema de la imagen primigenia de la Virgen de Santerón, un episodio que marcó la memoria colectiva del pueblo. Novella, fiel a su papel de cronista y pilar comunitario, pone su pluma al servicio de la súplica compartida, expresando en esta prosa el anhelo de agua y la esperanza de un futuro menos incierto.

    Este texto, rescatado ahora, se convierte en un testimonio valioso del sentir de quienes, en aquellos años difíciles, se aferraban a la fe como último refugio.

     

    Soneto a San Juan Bautista

     

    Glorioso Juan, patrón de esta comarca,
    refugio en los apuros y en la pena,
    tú que del Mesías fuiste la cadena
    y al Redentor bautizaste en la arca.

    No dejes que tu pueblo en la miseria
    perezca; danos, Santo, tu perdón,
    apiádate del niño y del varón,
    y de los viejos que tu gracia esperan.

    A la Virgen, por ti, Madre piadosa,
    suplica que su Hijo nos conceda
    el agua que fecunde el campo estéril.

    Confiamos en tu auxilio, dadivosa,
    clamamos ¡agua! y con fe verdadera
    ¡San Juan Bautista! ¡Viva! y nos libere.

     

    Pie de página

    El documento aquí reproducido constituye una fuente primaria de excepcional valor para comprender las complejas realidades de la posguerra española en el ámbito rural. Más allá de su interés como testimonio de la reconstrucción del patrimonio religioso destruido durante la contienda —fenómeno común en toda España—, estas páginas reflejan con crudeza la imposición de una nueva legitimidad política y moral basada en la victoria militar.

    La retórica empleada, la participación explícita de las autoridades municipales junto a los jefes locales de Falange y Milicias, y la identificación de los vecinos que no contribuyeron económicamente como «rojos» —con la consiguiente estigmatización pública— evidencian la profunda fractura social que la guerra dejó en comunidades pequeñas como Casas de Garcimolina. La lista de excluidos, encabezada por aquellos que no participaron en la suscripción popular, funcionaba como un mecanismo informal de depuración y señalamiento que completaba, a escala local, la represión institucionalizada.

    Resulta igualmente significativa la inclusión del cartel de propaganda sobre camas para enfermos tuberculosos, que conecta la exaltación patriótica y religiosa con los logros sanitarios del nuevo régimen, presentando la guerra como una lucha por la «salud y fortaleza de los españoles». Este elemento, aparentemente inconexo, forma parte del mismo esfuerzo por legitimar el orden surgido de la victoria.

    Conservar y estudiar estos documentos con rigor historiográfico, respetando su literalidad, nos permite acercarnos a las experiencias, los lenguajes y las tensiones de quienes vivieron aquellos años, y comprender mejor las huellas que la Guerra Civil y la posguerra dejaron en la memoria colectiva de los pueblos de España.

     

    Nota aclaratoria

    Este artículo forma parte del trabajo de recuperación de la memoria histórica impulsado por garcimolina.net. La investigación se ha basado en fuentes documentales primarias (archivos militares, actas municipales, procedimientos sumarísimos) y en los testimonios recogidos en la tradición oral de la comarca. No obstante, somos conscientes de que la información aquí volcada puede ser incompleta o mejorable.

    Agradecemos profundamente a la Asociación de Vecinos de la Peña el Pardo su intermediación, su confianza y su impulso para que estos nombres y estas historias no sigan en el olvido. Sin su colaboración, este trabajo no habría sido posible.

    Invitamos a cuantas personas, familiares, investigadores o vecinos dispongan de documentación, fotografías, cartas, expedientes o testimonios orales que puedan complementar, matizar o corregir estos artículos, a que se pongan en contacto con nosotros a través del correo electrónico. mailto:garcimolinaasociacion@gmail.com Toda aportación será bienvenida y debidamente contrastada para seguir construyendo entre todos una memoria más justa y veraz.

     

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    Estos artículos son documentos vivos: susceptibles de ser corregidos, ampliados o matizados a la luz de nuevas evidencias documentales o de nuevos testimonios. La memoria histórica no se construye de una vez para siempre, sino que se enriquece con cada aportación y se corrige con cada error detectado.

     


     

    «En la Asociación Peña el Pardo, la palabra es hija legítima de la prueba. La duda se investiga; lo indemostrable, se calla. Donde la evidencia calla, enmudece nuestra pluma.»

     


     


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El objetivo es impulsar la participación y el desarrollo del asociacionismo, entre las personas mayores de Casas de Garcimolina y su entorno.

 

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Las personas provechosas no miran hacia atrás para ver quién los observa, solo al frente y sus metas.

 

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